Todo es posible en Granada
Tal como en el título de aquella película de Sáenz de Heredia (1954), aquí todo es posible, que esta es una tierra de contrastes. Tenemos gente capaz de molestarse en llevar un contenedor de basura hasta el bulevar de Constitución para quemarlo (con lo divertido que resulta eso).
Y para llenar de flores la estatua de la emperatriz de Francia, doña Eugenia de Montijo (…qué pena, pena / que te vayas de España / para ser reina…, que cantaba la Piquer).
Las dos realidades, a escasísima distancia, resultaban chocantes.
Y tenemos a muchos miles que esta mañana de otoño y alerta meteorológica, con lluvias intermitentes y un frío intenso, han subido a la colina para honrar a sus muertos o para hacer una cola endiablada a las puertas de la exposición de Matisse, en el palacio de Carlos V, en la Alhambra (que yo tengo apalabrada para muy pronto).
Son los contrastes del granaíno medio, tan dado a su Vihen de las Angustias, a su procesión del corpus, a su Rosa y a su Fandi. Se me ha calentado el mininacionalismo granaíno y os pongo algo de Estrella Morente, que esta mujer es capaz de vestir de domingo un día tan feo como este, víspera de los difuntos y de todas esas pompas fúnebres. La acompaña Juan Carmona, “Habichuela”, que en guitarra flamenca es como decir la providencia.
Alberto Granados




