Alberto Granados

Archive for the month “marzo, 2011”

Deslealtad

Trato de ponerme en su piel, en su cerebro, incluso en su secretísimo kit personal de ambiciones (me parece perfectamente válido ser ambicioso, en política como en cualquier otro campo de la vida). Trato de entenderla, de calcular qué extraño mecanismo la ha llevado a dar los extraños pasos que ha dado. Lo intento pero no lo consigo.

Por las fotos del diario Ideal, no porque me suenen los apellidos, sé que apenas la conozco, pero que he asistido a un par de reuniones junto a ella… Allí, los asistentes hemos manejado planteamientos, estrategias, idearios del partido. Hemos hablado de líneas de actuación de cara a la campaña de las municipales. Nos hemos abierto de capa pensando siempre que estábamos entre compañeros, entre correligionarios, y que eso era un compromiso, un vínculo invisible, pero fuerte como una cadena de acero irrompible. Vínculo que ella ha traicionado sin el más mínimo escrúpulo.

Cuando vi las listas de la candidatura municipal del PP el pasado lunes, no até el cabo, pues los apellidos no me decían nada, pero el periódico online avanzó por la noche la noticia. El titular decía: “Del PSOE, a la candidatura que encabeza el popular José Torres Hurtado”, que venía acompañada por un “la candidata número 15 del PP capitalino, fue militante socialista hasta hace un par de semanas” e incorporaba la foto por la que la identifiqué. Sencillamente, me sentí dolido. Me pareció una jugada sucia, desleal, desvergonzada. Una traición y una falta de escrúpulos pocas veces vistas en esta ciudad, que da para mucho ver. Supongo que mi ex-compañera ha recibido una oferta (me pregunto si la ha propiciado ella misma) más tentadora en el PP que en el PSOE, y que la ha aceptado, operándose en su conciencia política un vertiginoso cambio que la lleva de socialista hasta el día 15, a candidata con el PP el 28: 13 días para consolidar un cambio ideológico de tamaño calado.

Anoche en Facebook lo comentábamos: el cambio dice mucho de la consistencia ética de la chica, de la confianza que pueda generar… en una ciudad como Granada, provinciana y chismosa, donde va a quedar marcada en todos los campos. Yo tengo muy claro que, en política, si no te sientes bien en un partido en el que has ingresado por voluntad propia, te vas a tu casa y se acabó. Nunca entenderé eso de marcharse de uno para ingresar en otro, salvo si se supone un desvergonzado oportunismo. Mucho menos, si ese partido al que se va, es el antagonista de aquel del que se viene. Eso me resulta totalmente inaceptable por falso, venal, artificioso e irreal: no se puede ser hoy socialista y mañana popular. Los comentarios online de la noticia también hablan de otro “desplazamiento” sindical desde CCOO a otro sindicato, en que actuaba como liberada. También los blogs de Chirino y de Pablo se ocupan de ella.

Encima de todo, hoy el diario habla de que en la Asamblea del pasado diciembre pidió turno y pidió al candidato socialista, Paco Cuenca, que ayudara a la ciudad a acabar con Pepe Torres (el alcalde en cuyas listas aparece ahora). No la recuerdo, pero en las asambleas, suelo salirme de cuando en cuando por evitar el tedio que me producen los excesos verbales.

Tengo que preguntarme por el lumbreras que aceptó a esta mujer en las listas municipales del PP. Señalan a Sebastián Pérez, al que se le ha colado este difícil gol, que habla de sus capacidades, pero eso, a fin de cuentas, es cosa de ellos. A mí lo que me duele es el engaño.

Esta mujer ha cometido un gravísimo error y se ha suicidado políticamente. Intento ser benévolo con su ligereza, no hacer más leña del árbol caído, pero es que me siento traicionado. Una ciudad como Granada no le va a perdonar que nos haya tomado el pelo. Yo tampoco.

Alberto Granados

La fuente de los poetas

Durante la mañana del pasado sábado, con un hermoso día primaveral, salimos con unos amigos a visitar la Fuente del Avellano, donde no ponía mis pies desde hacía más de treinta años.

Para llegar a este literario lugar, hay que pasar Plaza Nueva y adentrarse en la Carrera del Darro, el mítico río de oro o Dauro, que transcurre por el Valle del Paraíso, entre el Cerro del Sol, continuación de la Sabika, la colina de en que se asienta la Alhambra, y el Monte Sacro, o Sacromonte, donde se fraguó el fraude religioso más curioso de la historia: demostrar que el cristianismo y las religiones judía e islámica estaban sutilmente emparentadas, lo que equivalía a desautorizar las persecuciones contra moriscos y judíos y los salvajes autos de fe.

El recorrido permite ver el río abajo, flanqueado por alamedas y pequeñas huertas, mientras a la espalda se va quedando la ciudad, cada vez más abajo, de la que termina por verse sólo el cimborrio de la catedral.

(Poema La Fuente, de Gabriel Ruiz de Almodóvar.

El grabado es de José Ruiz de Almodóvar) 

 

A la fuente del Avellano la consagraron como lugar literario Ángel Ganivet y otros artistas, que a fines del XIX venían a tomar sus aguas depurativas por la noche. Se dice que también tomaban pastisse y en cantidades masivas, y que no venían tan solos, que siempre los acompañaba alguna chica sensible a las cosas del cuerpo. Pero eso tal vez sean habladurías. Ellos, la Cofradía del Avellano, publicaron en 1899 un volumen colectivo llamado “Libro de Granada”, con textos de Ángel Ganivet, Gabriel Ruiz de Almodóvar, Matías Méndez Vellido y Nicolás María López, en tanto que las preciosistas imágenes eran cosa de Adolfo Lozano, Isidoro Marín, José Ruiz de Almodóvar y Rafael Latorre. Fue reeditado en edición facsímil en 1987.

Desde hace unos años, el Patronato del Albayzín decidió rehabilitarlo, para lo que se replanteó su ajardinamiento y se pusieron unos muros de cemento con láminas metálicas donde aparecían poemas y textos de autores locales y otros ajenos a la ciudad.

La incuria, la dejadez municipal, han hecho que los grafiteros emborronen los textos, hasta el punto de que algunos resultan ilegibles, y el entorno fue durante un tiempo asentamiento de jóvenes sin techo. Una situación realmente penosa.

Yo fotografié los textos y he conseguido reescribirlos todos menos tres, que están más destrozados. Son los que os adjunto.

CONTIGO

En estas soledades,

aprende los secretos

del agua y de los árboles.

Cuando mires al fondo,

descubre tu mirada,

el color de tus ojos.

Si la fuente te ha dicho

lo que nunca escuchaste

en medio de los gritos,

a la ciudad regresa

con todas tus palabras.

Que los demás te esperan.

(Luis García Montero)

 

 

LAS COSAS

El bastón, las monedas, el llavero,

la dócil cerradura, las tardías

notas que no leerán los pocos días

que me quedan, los naipes y el tablero,

un libro y en sus páginas la ajada

violeta, monumento de una tarde

sin duda inolvidable y ya olvidada,

el rojo espejo occidental en que arde

una ilusoria aurora. ¡Cuántas cosas,

láminas, umbrales, atlas, copas, clavos,

nos sirven como tácitos esclavos,

ciegas y extrañamente sigilosas!

Durarán más allá de nuestro olvido;

no sabrán nunca que nos hemos ido.

(Jorge Luis Borges)

 

 

 

 

 

¡Oh, cristalina fuente,

si en estos tus semblantes plateados

formases de repente

los ojos deseados

que tengo en mis entrañas dibujados!

(Juan de la Cruz)

 

 

 

 

CASA ESCONDIDA

Una casa sin dueño, perdida entre los álamos,

ha dejado que el agua de la lluvia incansable

habite sus estancias, derribe los aleros.

Un camino rodea la morada sin dueño:

desconchones y grietas, la polilla callada

que estará en algún sitio, y el estrago del tiempo

ocupándolo todo en la casa escondida.

Nadie busca la historia de tanta ruina inútil:

todos pasan de largo y alguien hace una foto,

sólo el agua se queda sin hacerse preguntas.

(José Carlos Rosales)

 

 

 

 

 

La calle de mis mejores recuerdos infantiles se llama Fuente de las Risas. En la penumbra de las casas el barro de los canteros y los botijos tenía una superficie prometedora de frialdad, y como el agua era tan trabajosa de obtener se administraba con una precaución en la que había algo de respeto religioso, como el que inducía a nuestras madres a besar el pan que se había caído de la mesa después de recogerlo.

El agua de los veneros de las huertas discurría encauzada por acequias de frescor y de sombras, se labraba la tierra, se alisaba hasta dejarla porosa y sin grumos, se esparcía la simiente o se trasplantaban tallos frágiles de hortalizas, y cuando llegaba el agua por primera vez a los canteros, en el riego del atardecer, se levantaba un olor denso de polvo recién humedecido, de tierra empapada y oscura, en la que ya estaba surgiendo, gracias al agua el misterio de la fertilidad.

(Antonio Muñoz Molina)

 

 

 

 

 

 

Si no estuviese viva cuando vuelvan

los petirrojos, al de la encarnada

corbata, en mi memoria,

echadle una migaja.

Y si no os lo pudiera agradecer

porque profundamente ya me hubiese dormido,

¡notaréis que lo intentan

mis labios de granito!

(Emily Dickinson)

 

 

 

 

 

DE AYER PARA HOY

Después de este desorden impuesto, de esta prisa,

de esta urgente gramática necesaria en que vivo,

vuelva a mi toda virgen la palabra precisa,

virgen el verbo exacto con el justo adjetivo.

Que cuando califique de verde al monte, al prado,

repitiéndole al cielo su azul como a la mar,

mi corazón se sienta recién inaugurado

y mi lengua el inédito asombro de crear.

(Rafael Alberti)

 

 

 

 

 

POEMA DE VALPARAÍSO

Estallan en la fronda de amor los ruiseñores

ebrios de tanta noche, de tanta melodía.

En el cóncavo cielo se reflejan las flores

y allí la brisa tenue las riza de alegría.

El agua oculta pulsa sus roncos atanores

y una lechuza enciende su cruel sabiduría,

escéptica en el coro de pájaros cantores,

quieta en el agua ansiosa que va buscando el día.

Sobre la hierba cálida que el rocío aún no moja

-yerran sus gotas leves por el aire insumiso-

bajo la luna llena, se abre una rosa roja.

Nuestras bocas se besan: la aurora da el aviso

de un futuro de amores, mientras el sol arroja

sus primeras semillas en este paraíso.

(Antonio Carvajal)

Con la esperanza de que desde el ayuntamiento de la ciudad se tomen en serio el patrimonio cultural y este espacio vuelva a estar cuidado y vuelva a ser una excursión llena de resonancias literarias, en vez de una frustrante experiencia.

Alberto Granados

CUAVERSOS DE BITÁCORA: Gabriel Celaya

Gabriel Celaya habría cumplido cien años el pasado viernes, día 18, pero su centenario ha pasado sin demasiado ruido, tal como pasó la vida el propio poeta, ese obrero-ingeniero de la poesía de postguerra.

Los “cuaversos” de este miércoles son para él, para su humilde (que no es lo mismo que pobre) poesía.

(Gabriel Celaya fotografiado por Alberto Schommer)

EL TOQUE DELICADO

Si toco en mi dolor, todo lo siento
mío, mío, perdido vagamente.
Si toco en el dolor más de repente
me vuelvo a las estrellas y a lo bello,
yo siento el corazón que aquí me quema
como un mero detalle en el sistema.

 

 

 

 

 

LA NOCHE VIENE DESNUDA…

La noche viene desnuda:
senos de luna,
guantes morados.

Con los brazos en alto
ya la estoy esperando.
¡Qué cerca de mi oído
enmudecen sus labios!
¡Amor, amor!
La muerte
me está besando.

 

 

 

(Imagen tomada de blogs.rtve.es)

 

 

 

AQUÍ ESTÁN TODAS LAS ROSAS ENCARNADAS DEL DESEO…

¡Aquí están todas las rosas encarnadas del deseo!
Allí la luna, callada,
blanca y estéril, mirando,
espejo vuelto a sí mismo,
su perfección de narciso:
soledad en aguas blancas
de lo blanco quieto y frío.

Dura o sin sangre, tranquila,
de está mirando a sí misma,
mientras rosas encarnadas,
pulpa y amor, carne viva,
bajo una brisa caliente
se desmayan de delicia.

Con los ojos en la luna,
bajo los pies, rosas rojas,
estoy esperando, quieto,
que tú, que yo mismo venga
sigiloso por la espalda,
con la sorpresa de un beso
blanco y verde de silencio,
que tú, que yo mismo venga
con un beso
muerto de puro perfecto.

Su poesía no era un bello producto, un fruto perfecto, pero eran gritos en el cielo y actos en la tierra. Ahora que estamos viviendo a golpes una vez más, que estamos tocando el fondo de nuevo, vuelve a ser lo más necesario.

Alberto Granados

Somos lo que leemos

Me considero un lector vocacional, omnívoro, de los que han  cultivado la curiosidad por cualquier tipo de letra impresa a lo largo de toda la vida, de los que se paran en los escaparates de las librerías, leen los suplementos literarios de la prensa, sienten la librería y la biblioteca como un sancta sanctorum y a los libreros y bibliotecarios una especie de sumos sacerdotes de mi apasionada afición. De ahí que me preocupe por el estado de la cuestión y el futuro de la lectura. De ahí, también, que os traiga hoy unas reflexiones sobre un documento que ha caído en mis manos: el “Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros en 2010”, hecho público por la Federación de Gremios de Editores de España.

Según dicho informe, el 60,30% de la población mayor de 14 años lee libros, por ocio, trabajo o estudios. El promedio está en 9,6 libros/persona y año.

Los lectores frecuentes (los que leen con una frecuencia diaria o semanal en su tiempo libre) van aumentando y han pasado del 36,00% al 43,70% en la última década. Los lectores ocasionales (los que leen una vez al mes o al trimestre) suponen un 13,30% y van descendiendo, al igual que desciende (hasta pasar del 45,40% al 43,00%) el porcentaje de no lectores (los que no leen nunca o casi nunca).

Respecto al perfil lector, la mujer lee mucho más que el hombre, ya que hay un 61,60% de mujeres lectoras, mientras los hombres sólo llegamos a un tímido 52,30%. Me pregunto si es que nosotros compensamos la estadística preocupándonos con la marcha de la Liga, las cosas de Mourinho y la presencia activa en los bares.

Por edades, son los jóvenes (el tramo comprendido entre 14 y 24) quienes más leen (70,20%), y al aumentar la edad so observa un significativo descenso del hábito lector, llegando al 33,40% en los mayores de 65 años, único tramo de edad en que los hombres superan a las mujeres en lectura.

El nivel cultural resulta determinante, ya que quienes poseen estudios superiores alcanzan un 83,60% de lectores, mientras la población lectora sólo llega al 32,40% entre los que sólo tienen estudios primarios, lo que parece ser una pescadilla que se muerde la cola: no se lee porque no se estudia porque no se lee… En este grupo poblacional es donde se alcanza la mayor diferencia entre mujeres (70,00%) frente a los hombres (52,80%).

(Librería Nueva Gala)

Sorprenden otros datos que permiten establecer ciertas correlaciones: se lee más en contextos urbanos que en ambientes rurales; los estudiantes son los que más leen, en tanto que amas de casa y jubilados son los que menos; los motivos de la lectura son el entretenimiento (85,20%), mejora del nivel cultural (9,10%) y estudio (5,50%); las obras que se prefieren son: literatura (78,90%), libros de humanidades y ciencias sociales (12,80%) y libros científico-técnicos y de medicina-biología (2,70%).

Si la media nacional es 57,00%, hay una serie de comunidades que la superan: Madrid (70,40%,), que se mantiene como la Comunidad con mayor índice de población lectora, País Vasco (59,60%), La Rioja (59,30%), Cantabria (58,80%), Cataluña (57,40%), Aragón (57,10%) y Navarra (57,00%). En el lado contrario, Baleares (56,90%), Comunidad Valenciana (55,50%), Canarias (55,30%), Galicia (55,50%), Castilla-León (54,50%), Murcia (53,80%), Extremadura (52,00%), Castilla-La Mancha (51,90%), Asturias (51,40%) y  Andalucía (51,30%), una vez más en último lugar. Y si alguien va a sacar este dato para hacer una lectura política sesgada, prefiero decirle desde antes que he sido maestro treinta y nueve años y conozco el paño. Que el gigantesco atraso viene de siglos y que hemos recuperado una importante parte de ese gigantesco handicap.

(Imagen tomada de blogvecindad punto com)

Las nuevas tecnologías se están implementando en los usos lectores y ya son muchos los que practican la lectura digital, ya sea a través de internet o del incipiente e-book, aunque también se usa el sms para las noticias.

Los gustos: la novela, especialmente la histórica y de aventuras, es el género preferido y el lugar de adquisición, la librería (frente a las grandes superficies e hipermercados o los clubs de lectores). Las bibliotecas ven incrementado su uso. La media se sitúa en 212 libros por hogar.

Los libros más comprados del 2010 son: “El tiempo entre costuras”, de María Dueñas;  “La caída de los gigantes”, de Ken Follet; y  “Dime quien soy” de Julia Navarro. Estos tres autores también aparecen en los tres primeros puestos de los autores más comprados.

Respecto a los más leídos, ”Los pilares de la tierra”, de Ken Follett, ha sido el libro más leído en 2010. La trilogía de Stieg Larsson, “Los hombres que no amaban a las mujeres”, “La reina en el palacio de las corrientes de aire” y “La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina”, ocupan el segundo, tercer y quinto lugar del ranking respectivamente. En el cuarto lugar se sitúa “La catedral del mar”, de Ildefonso Falcones. Como se ve, el lector español se conforma con  grandes best-sellers sin resultar demasiado exigente ni crítico, en detrimento de una literatura menos comercial.

En síntesis, la lectura tienen muchas batallas perdidas contra otras formas de esparcimiento, de forma que ser lector parece casi un milagro, pese a que cada año se publican más títulos. Queda mucho por hacer, pero antes de que alguien me diga que eso es cosa de la escuela, saltaré como un gato y diré, por experiencia propia que la escuela es, precisamente, la única institución que trabaja sistemáticamente la lectura y que forma parte de la solución del problema, nunca del origen del mismo, que hay que buscarlo en los modelos familiares y del entorno que el chico o chica comparte desde la cuna.

Sólo me queda decir que me siento un privilegiado por haber aprendido en mi niñez a saborear la lectura y que lo siento por quienes no han sabido darse este lujo. Felices libros.

Alberto Granados

Imágenes de Granada.3. La catedral

Todos los días paso cuatro veces por la plaza de las Pasiegas, donde se asienta majestuosa la fachada principal de la catedral. Posiblemente sea una de las vistas más bellas de esta ciudad, que ya es decir mucho. Algunos días, la luz le presta a las venerables piedras un color dorado, tan  especial, tan mágico, que sólo las fotografías pueden deciros algo.

 

Cuando por la calle Pie de la Torre asomas a Cárcel Baja, la catedral te ofrece una nueva maravilla, una espectacular portada que es la Puerta del Perdón, llena de símbolos de los Reyes Católicos y seguidamente, la girola del altar mayor, difuminada entre edificios.

 

Pero aún hay más sorpresas en esta catedral: la Fachada gótica de la Calle Oficios, donde se asientan la Madraza (una antigua madrassa nazarí), la entrada de la Capilla Real, donde el sepulcro de Fancelli guarda los restos de Isabel y Fernando, y la Lonja, antes de perderse en las callejuelas del zoco del Zacatín.

Cada día veo estas maravillas, lo que me hace considerarme un privilegiado, especialmente por compartir toda esta belleza con vosotros.

Alberto Granados

Caso cerrado

Pocos años después de aprobarse la Constitución de 1978, las fuerzas armadas dejaron de verse como el peligro represor e involucionista que habían sido durante el franquismo y los primeros años de la transición. Posiblemente el punto de inflexión fuera el fallido golpe del 23F, que hizo comprender a los mandos militares que la sociedad española era, y debía seguir siendo, la democracia que nos habíamos dado los ciudadanos y que eso era ya inamovible.

Desde ese momento, las víctimas del terrorismo fueron de todos, desaparecida la clandestinidad que amenazaba a los antifranquistas. A partir de ahí, cada secuestro, cada tiro en la nuca, cada guardia civil o policía muerto, cada bomba… nos sembraba un escalofrío en el alma, un horror doloroso y una sensación de que todos habíamos perdido mucho con cada uno de los asesinados o mutilados.

Nunca olvidaré el cuerpo sin piernas de Irene Villa, mostrando unos muñones sangrantes tras el atentado, ni la extrema delgadez de Ortega Lara al ser liberado, ni la absurda muerte de Miguel Ángel Blanco, que coincidió con un viaje por Asturias, donde vimos muestras de solidaridad a las que nos uníamos en cada pequeño concello, en cada pueblecito del paisaje asturiano. Ni las bombas adosadas al coche, ni la puesta en el aparcamiento de Hipercor, ni…

Mi generación dedicó miles de momentos de solidaria empatía con las víctimas, miles de estremecidos nudos en la garganta ante la brutal dimensión de la barbarie. Todas las víctimas eran nuestras víctimas, sin ningún matiz, con absoluta conciencia del significado del horror que suponía esa banda nazi llamada ETA.

Pero la interesada gestión del 11M por parte de Aznar, Rajoy, Acebes y el resto del gobierno popular, de lo que acaban de cumplirse siete nefastos años, rompió esa unánime solidaridad, hasta el punto de que se ha llegado a la demencial situación de que hay víctimas del PP y víctimas del PSOE, en una inimaginable división cainita de las dos Españas machadianas, que no se ponen de acuerdo ni para rezar por las víctimas o dedicarles un recuerdo unánime.

Esta demencia empieza cuando el gobierno de Aznar intenta, a la desesperada, colgarle la autoría del atentado del 11M a ETA y nos miente incluso durante la jornada de reflexión de las elecciones generales, desviando la verdadera pista del terrorismo islamista (de la que el propio Nixon había hablado, veinticuatro horas después del atentado, con Javier Rupérez). Es el momento en que a través de  Internet, móviles y redes sociales empezamos a denunciar la manipulación y Aznar pierde las elecciones el día 14 de marzo de 2004, en una reacción de castigo a sus embustes (armas de destrucción masiva en Irak, ha sido ETA, gestión del Prestige, tropas en Irak, etc.).

A partir de ahí, se inicia una peligrosísima escalada de virulencia mediática, según la cual, Zapatero y ETA, previo pacto, son los autores de la masacre del 11M. Supongo que nadie se lo cree, pero interesa mover el bulo, darle consistencia por repetición y cansancio, a ver si a base de reiterarlo por todos los canales afectos, termina por ser verdad. Trato de ser frío y la acusación me parece tan monstruosa, tan vil que la frialdad se deshace por indignación.

Y lamentablemente, algunas víctimas entran en ese juego sucio, de la mano de un personaje gris y mediocre, que se encarga de enturbiar las aguas y, al frente de la AVT, escindir la simpatía de la gente, dividiendo a la sociedad española entre simpatizantes de las víctimas de la derecha (las de ETA, las de siempre) o de las del 11M, que serían las de PSOE, a cuyo frente se encuentra una dolorida mujer, Pilar Manjón, que se convierte en el centro de las iras de esta masa informe y llena de vileza. Es un esquema falso, simplista y, sobre todo, peligroso para la convivencia y el respeto a la verdad, a los muertos, a las víctimas, hasta ese momento de todos. Supongo que lo que queda de ETA se frotará las manos al ver que Alcaraz les hace una campaña gratis, pese a que ahora, siete años después, sólo encuentra un escaso apoyo de las víctimas y de los figurantes del propio PP.

(Alcaraz y Jiménez Losantos, Imagen tomada de losgenoveses.net)

A muchos nos duele esa división ética: yo querría simpatizar, como lo hacía antes, con las víctimas de ETA, pero es que éstas están haciendo un juego sucio, alineados con el PP y decepcionando a todo el electorado socialista desde hace siete años. Se han prestado a secundar esta maraña de mentira y muchos los vemos como alguien que con su actitud, ha contribuido a la legislatura más dura y ruda de la democracia. ¿O tenemos que simpatizar con la mentira y la impensable acusación?

Lo del 11M es un caso juzgado y cerrado con todas las garantías procesales, con luz, taquígrafos y con la presencia de medios acreditados de todo el mundo. No fue un juicio hecho en cuatro días o manipulado. Hubo conclusiones terminantes, sentencia, condenas y una incuestionable autoría islámica (desgraciadamente repetida en otros países) que no ofrece margen de duda, salvo la interesada y sesgada.  Intentar mantenerlo como un caso abierto es tan falso, como interesado o ruin. Aquí el único caso que queda abierto es el de la recuperación de la sensatez y la unidad con respecto a las víctimas de todos los terrorismos, pero eso lo obstaculizan los mismos de siempre con los argumentos probadamente falsos de siempre.

Alberto Granados

Nessun dorma

Como suele suceder en los cuentos y leyendas, los príncipes y reyes  hacen gala de una inexplicable y arbitraria crueldad, como es el caso de la princesa Turandot, que propone a cada uno de sus pretendientes tres incógnitas que habrá de averiguar para acceder a su mano. Quien falle será decapitado, que Turandot es persona principal y puede darse esos lujos de niña caprichosa y consentida.

(Representación de Turandot en Beijing. Imagen

tomada de la web culturevulture punto net)

Sobre estos planteamientos se asienta el argumento de la ópera “Turandot”, que la muerte de Giacomo Puccini dejó inconclusa y que hubo de terminar Franco Alfano, en la versión que hoy conocemos.

No es una ópera que me guste especialmente, pues el intento de adaptar las figuras bufas de la commedia dell’arte (los tres desorientados ministros Ping, Pang y Pong) a la estética china deja un resultado cuando menos dudoso en la trama argumental y sobre todo en la música. Además, yo soy más de Verdi (os recuerdo que mi anterior blog se llamaba Rigoletto).

Con todo, cualquiera que haya visto “Mar adentro” (Alejandro Amenábar, 2004), recordará el imaginario vuelo libre de Ramón Sampedro/Bardem. El dramatismo de esa secuencia, acompañado por el Nessun dorma de “Turandot” nos dejó a todos un nudo en la garganta.

Os adjunto la parte correspondiente del libreto.

CALAF:

Nessun dorma!

Nessun dorma!

Tu pure, o principessa,

nella tua fredda stanza

guardi le stelle che tremano

d’amore e di speranza!

Ma il mio mistero

è chiuso in me,

il nome mio nessun saprà!

No, no, sulla tua bocca lo dirò,

quando la luce splenderà!

Ed il mio bacio scoglierà

il silenzio che ti fa mia!

VOCI DI DAME:

Il nome suo nessun saprà…

E noi dovrem, ahimè,

morir! Morir!

CALAF:

Dilegua, o notte!

Tramontane, stelle!

Tramontane, stelle!

All’alba vincerò!

Vincerò! Vincerò!

CALAF:

¡Que nadie duerma!

¡Que nadie duerma!

¡Tú también, princesa,

en tu fría estancia

miras las estrellas que tiemblan

de amor y de esperanza!

¡Mas mi misterio

se encierra en mí,

mi nombre nadie sabrá!

¡No, no, sobre tu boca lo diré,

cuando resplandezca la luz!

¡Mi beso deshará

el silencio que te hace mía!

VOCES FEMENINAS:

¡Su nombre nadie sabrá…

y nosotros, ay,

debemos morir! ¡Morir!

CALAF:

¡Noche, disípate!

¡Estrellas, ocultaos!

¡Estrellas, ocultaos!

¡Al alba venceré!

¡Venceré, venceré!


Hoy se trata sólo de disfrutar de la música y dejarse emocionar un poco, que es sábado. Buen fin de semana.

 
Alberto Granados

Ejercicios espirituales

Nos enteramos porque nos lo contaron Dieguito Vargas y Pepe el Fino, que, además de ser unos repulsivos pelotas y unos peligrosos chivatos, eran los monaguillos del colegio:

-A primeros de marzo, nos llevan de ejercicios espirituales a las Benignas.

Manolo Benavides había nacido aquí y nadie sabía por qué estaba interno, aunque alguien dijo que su madre se había vuelto a casar y que al nuevo marido le estorbaba el huérfano. Gran conocedor de todo lo concerniente a la ciudad, recogió todas nuestras miradas y, con gesto de suficiencia, nos aclaró:

-Sí, eso está ya casi saliendo para la parte nueva, junto a la Facultad de Ciencias. Es una residencia de estudiantes universitarias… ¡y hay cada tía!… -y dibujó con las manos un sinuoso contorno de mujer en el aire.

Todos sabíamos que Benavides, al que llamábamos el Bena, no exageraba ni mentía nunca, que lo que decía podía ser tomado en cuenta muy seriamente, como dejó demostrado cuando le dijo a Antonio Villena:

-Antonio, ten cuidado con tu novia, que te la está pegando con un tío de tercero de Medicina, un fulano de Ceuta. Se dan el lote en los jardines del campus…

La bofetada no impidió que llevara razón y Villena tuvo que aguantarse con sus cuernos, con las mil bromas, con el descrédito y con cierto vacío, pues todos empezamos a darle de lado y a arropar a Benavides, que desde entonces lo miraba como queriendo decirle lo que nos decía a nosotros: Siempre ha habido clases… y cornudos.

Lo que el Bena nos acababa de decir era prometedor: éramos los mayores, los de PREU, y nos llevaban a una residencia de chicas. Eso era nuevo, pues ningún año se habían hecho los ejercicios espirituales fuera del colegio. El rector nos reunió en la biblioteca y nos lo explicó: nuestros padres estaban mayoritariamente de acuerdo en que había que tenernos controlados, ahora más que nunca. Por nuestra salvación eterna, añadió. Acaban de ver hasta dónde puede llegar una juventud desbocada, sin rumbo ni norte. En Praga o en París había quedado clarísimo que los jóvenes estábamos desechando los valores que los curas del colegio y nuestros padres consideraban inamovibles… además, muchos de nuestros padres habían ido a los cada vez más extendidos cursillos de cristiandad y eso los obligaba a ser consecuentes….: Es más necesario que nunca que miréis hacia vuestra espiritualidad y aprovechéis estos ejercicios… bla, bla, bla…

Recuerdo la reunión en la biblioteca. Los sesenta de Preu-A y Preu-B, sentados en semicírculo, rodeados por lujosas y vetustas estanterías, llenas de libros antiguos que ya me hubiera gustado revisar. Yo miraba a mis compañeros, cada uno con un grado diferente de atención, de convicción, de complicidad con don Pedro. El rector nos dijo que también habría querido llevar a los universitarios de la residencia, con los que comíamos los domingos, pero que éstos se habían negado alegando preocupantes razones sobre la libertad de pensamiento y de credo. ¡Una pena! -nos decía el compungido cura.

A la salida, empezaron los comentarios. Pajares –en realidad se llamaba Jiménez, pero sus hábitos onanistas nos habían hecho ponerle tal sobrenombre, que él asumía con sonrisas vagamente culpables- dijo que nos llevaríamos la baraja, que habría que organizar una buena timba. El Bena, con escasos intereses ludópatas, aseguró que pensaba enterarse si las chicas internas estarían allí o les darían vacaciones ese fin de semana. Venancio, con sus más de cien kilos y su mirada de alcohólico prematuro, dijo que vaciáramos los botes de colonia y los llenáramos de Fundador, para poder tomar una copita por la noche. Miguel, “el Cantaor”, que siempre estaba arrancándose por algún cante, preguntó si sería difícil escaparse del internado de las Benignas, pues había un festival de flamenco y justamente ese sábado venía a cantar ni más ni menos que José Menese… Cada uno se forjó unas expectativas y, como no podía ser de otra forma, Vargas y el Fino nos soltaron la consabida monserga de que lo realmente importante era salvar nuestras almas pecadoras, lo que les valió más de una broma de escaso gusto, incluso alguna colleja más o menos amistosa o algún comentario más o menos hiriente.

Tuvimos que hacer los preparativos: tabaco, bebida, barajas y dominós, un libro (yo ya tenía la costumbre de leer un buen rato antes de dormir)… Les pasamos las revistas pornográficas y las botellas de licor a los de sexto de bachiller, pues sabíamos que los curas aprovecharían nuestra ausencia para registrar nuestros armarios y taquillas… ¡todo un prodigio de logística de supervivencia!

Aquel viernes cuaresmal dimos las dos primeras clases y, tras el recreo, recogimos nuestras mochilas, las cargamos en un autobús y nos fuimos a la residencia femenina de las Hermanas de San Benigno, llamadas popularmente “las campesinas”, por la ubicación del edificio, originariamente en pleno campo, aunque el crecimiento urbano ya lo había absorbido en la zona nueva de la ciudad.

Cuando llegamos al internado, tuvimos que dejar el equipaje en el vestíbulo y nos pasaron al comedor. Para sorpresa nuestra, íbamos a almorzar con las internas. Tuvimos que presentarnos y comer con ellas, sin saber qué decirles ni de qué hablar y estrechamente vigilados por los curas y las monjas, que controlaban que fuéramos educados y corteses con las chicas.

(Imagen tomada del blog profesordeeso, en blogspot)

Los más lanzados ya estaban concertando citas con las “borregas”, las de primer curso, apenas recién llegadas de sus pueblos. Prados, Montiel y el Jamacucos dijeron haber quedado con alguna chica para el sábado de la semana siguiente, cosa que podía ser verdad o un mero farol. Comer con las internas, apalabrar ligues…, todo un mundo de prometedoras posibilidades para nuestra calenturienta imaginación.

Tras la comida, ellas desaparecieron y pudimos pasar a ocupar sus dormitorios. Eran camaretas individuales con una pequeña cama y un armario de obra, uno de cuyos lados estaba cerrado con candado. Las monjas nos advirtieron de que sólo podíamos usar el lado abierto y de que debíamos respetar el otro cuerpo, donde las internas se habían estrechado por nosotros. No me pasó desapercibido el gesto del Bena a Lucas, que tenía una sorprendente habilidad para abrir candados y cerraduras. Las monjas nos distribuyeron y nos citaron para un rato después en la capilla.

Lucas abrió varias alacenas, lo que nos permitió inspeccionar los secretos de aquellas chicas: ropa, perfumes y maquillajes, lencería,  medias, paquetes de compresas, pequeños álbumes de fotos, cartas de los novios, que leíamos por la noche, entre gestos obscenos y carcajadas inmediatamente acalladas… Hubo que echar a Dieguito Vargas y al Fino más de una vez, pues sabíamos que irían con el cuento a los curas.

Por la tarde, empezaron los ejercicios espirituales. Un seglar que había hecho los cursillos y decía amar a Jesucristo por encima de todo, nos puso a cantar “A mi burro, a mi burro, le duele la cabeza”, una estupidez infantilona que había que acompañar con gestos, algo impresentable como para críos de seis años. Era –nos dijo, sin cortarse y sin que se le cayera la cara de vergüenza- para romper el hielo y para demostrar que ser cristiano era algo lleno de alegría. El Martínez le hacía cortes de mangas, Villena le hacía los cuernos y Paco Bravo se dormía sin intentar siquiera disimular el aburrimiento.

Tras un rato de charla sobre el pecado, el infierno y la eternidad, salimos a la capilla para rezar. Aguantamos el mal trago, sin fe ni ganas, pero nuestros padres se habían prestado a aquella pantomima y los curas del colegio podían darles informes sobre conductas desafectas, así que no había más remedio que participar en aquellos tediosos ejercicios y esperar que el fin de semana terminara pronto. El único consuelo era que fuera estaba lloviendo a mares y dentro había calefacción. Por lo menos no nos perdíamos gran cosa en la calle.

Después una merienda y otra sesión de canciones para tarados, seguidas de una charla sobre la castidad, mientras todos pensábamos en las chicas, en el olor que impregnaba nuestros cuartos, en las ganas de volver a registrar los armarios de aquellas desconocidas… Y llegó la lamentable cena (la superiora nos dijo que era tan frugal como renuncia a la sensualidad, que hacía falta ser cínica para intentar disfrazar la tacañería con argumentos tan inconsistentes). Al acabar, subimos por fin a las habitaciones. Pajares iba pocos minutos después con unas bragas en la cabeza y un sujetador enorme, colgado a manera de bolso, donde llevaba el tabaco, una botellita de Fundador y unas compresas. Lo explicaba sin remilgos:

-Anda que no tiene que estar buena la dueña. Yo es que me metía con ella en una cama y no salía ni para la feria del corpus…

Cuando la gente fue durmiéndose, Benavides, que tenía una portentosa habilidad con las chicas, nos presentó a Julia. Nos quedamos de piedra: una chica allí, y además bastante exótica. Se trataba de la sobrina o ahijada de una de las monjas, que para hacerla huir de la miseria en un pueblo perdido del Brasil, la había traído a España para que estudiara, pero ella, según nos contó, nunca se centró aquí, ni le interesaba estudiar, ni se sentía acogida, así que pasó a ser una especie de criada descolocada y reprimida por unas costumbre religiosas que no le decían nada.

La chica nos explicó que se ahogaba entre monjas, que quería irse del convento donde la bondad de su tía la había recluido sin contar con ella. No estaba dispuesta a hacerse monja, así que necesitaba dinero para largarse cuando cumpliera la mayoría de edad. Le daba igual quedarse en una ciudad u otra, en España o irse a cualquier otro país europeo, todo menos que aquellas brujas dispusieran de su propia vida y tomaran decisiones sobre un futuro que sólo le concernía a ella. Inmediatamente nos preguntó cuánto dinero teníamos y se nos ofreció para lo que quisiéramos hacer con ella.

(Imagen tomada de picassaweb)

Era dulce, tierna y cariñosa. Su boca estaba caliente y sus besos eran deliciosos. Supuso mi iniciación en el fascinante mundo de lo que aquel imbécil de la tarde había llamado “trato carnal”, que a mí me sonaba a compraventa de carne. También el Bena, Bravo, el Pajares y Villena se encamaron con la muchacha desnuda, que no nos permitió sino caricias y besos dulcísimos. Todos le dimos el dinero que teníamos, las estilográficas, el tabaco, las botellas de licor… todo lo que después ella vendería a las internas para ir allegando dinero para sus planes de fuga.

El sábado por la noche la buscamos, pero nadie la vio y nunca más supimos de ella. Sólo habíamos entrevisto el mundo del sexo y ya echábamos de menos a aquella mujer, sólo un par de años mayor que nosotros, pero que nos había abierto una puerta que nunca volveríamos a cerrar. Yo sentí una extraña añoranza por aquel cuerpo, que aun hoy, tanto tiempo después, no he olvidado. Contrariado por su ausencia, busqué a Lucas, que me abrió varias cerraduras de la biblioteca y me regalé varias obras galantes que aún no me explico qué podían hacer en la biblioteca de las monjitas: “El amante de Lady Chatterley”, “El Decamerón” y “Justine”. Como para moverme a la piedad, que diría aquel seglar estúpido y fanático. Aún conservo los viejos ejemplares en mi biblioteca, en mi modesta sección dedicada a mis tesoros bibliográficos…

El domingo por la mañana fue la clausura. Aquellos inquisidores nos hicieron salir a cada uno a contar lo que habían supuesto esos ejercicios para nuestras almas. Cada cual inventaba algo para salir del paso. Cuando me tocó a mí, me explayé con una exposición que merecería estar en las antologías del cinismo. Casi cuarenta años después, aún recuerdo mi ambiguo parlamento:

“Me preguntan qué han supuesto estos ejercicios para mí. Es realmente difícil de explicar en un momento, pues han sido muchas las cosas que he encontrado en esta casa. He descubierto realidades, que aunque sabía que existían, no había sentido hasta estos dos días de mirar dentro de mí, de mirar entre mis anhelos. Si hasta ahora he estado tanteando para encontrar mi camino en la vida, ahora creo que lo he encontrado. Tengo que confesar que llevo un tiempo de búsqueda, hasta ahora insatisfecha. Necesitaba encontrar el refugio que me salvara de mis vacilaciones. Aquí he encontrado el camino a seguir en el futuro, los canales por donde quiero que discurra mi vida, el sitio exacto donde quiero estar el mayor tiempo posible. Esto lo puedo asegurar sin miedo a la duda o a cejar en el empeño. He encontrado en mí una dimensión, muy humana, muy intensa, que yo desconocía. Han sido vivencias que, con toda seguridad, no olvidaré nunca.

Sólo quiero expresar mi agradecimiento al colegio, a las hermanas de esta residencia, a esa presencia femenina, con la que hemos compartido sólo un rato, es verdad, pero lleno de intensidad.

Me queda añadir –en este punto, todos mis compañeros, los curas y las hermanas me miraban en medio de un silencio estremecedor, aunque los que sabían de lo que yo estaba hablando en realidad mostraban un gesto de no poder creer lo que estaban presenciando- que cuando el viernes llegué aquí era una persona muy diferente de la que soy en este momento. Prometo con toda convicción afanarme en seguir el camino que aquí he aprendido.”

Todo el mundo aplaudía y el rector se levantó y estrechó mi mano mientras me abrazaba. Los compañeros aplaudían divertidos y como esperando explicaciones. El Fino se enjugaba unas lágrimas y yo, en medio de todo aquel barullo, esperaba sacar rentabilidad a mi cinismo.

Cuando llegamos a colegio, el rector me mandó llamar. Ya en su despacho, marcó el número de mi casa y habló con mis padres. Me puso por las nubes y me hizo que me pusiera al teléfono. Mi madre lloró de la emoción de tener un hijo así de bueno. Después, mi padre volvió a hablar con don Pedro y le dijo que me diera una paga semanal extra de cien pesetas. Me lo había ganado –oí que le decía al rector-. En aquel momento supe que me las iba a gastar con Julia, si la encontraba…

Alberto Granados

Miénteme, dime que me quieres

Hace unas semanas escribía sobre la palabra, sobre los distintos valores de esta y hablaba de un texto de Vargas Llosa (“El hablador”) en el que aparecía un seripigari, un hablador o cuentacuentos, que mantenía la atención de toda una tribu amazónica del siglo XX contándoles las leyendas de su propia cosmogonía.

En mi opinión, refleja como nadie el hecho mismo de escribir relatos o, en general, cualquier otra ficción literaria. Siguiendo con una reflexión que me he hecho muchas veces, pregunto: ¿En qué factor reside el hechizo de la narración? ¿Por qué el lector u oyente de una historia se rinde a la magia de la palabra narrada, incluso sabiendo que es sólo una ficción? ¿En qué consiste el milagro de la literatura?

(Imagen tomada del blog kekobola, en blogspot)

Los narratólogos hablan de un llamado  “pacto ficcional”, esto es, un acuerdo tácito entre el narrador y sus lectores, por el que estos últimos aceptan el relato, aun sabiendo que es una falsedad, a cambio de que les seduzca, de que el narrador ponga tal grado de convicción, creatividad y dominio narrativo que queden absolutamente embaucados por la mentira propuesta.

(Imagen tomada del blog sinnombreotravez, en blogspot)

En realidad, se trata de la cuestión planteada en el archiconocido diálogo que mantienen Vienna (Joan Crawford) y Johnny (Sterling Hayden) en un momento estelar de “Johnny Guitar” (Nicholas Ray, 1954):

JOHNNY: ¿A cuántos hombres has olvidado?

VIENNA: A tantos como mujeres tú, me imagino.

JOHNNY: No te vayas.

VIENNA: Pero si no me he movido.

JOHNNY: Dime algo bonito.

VIENNA: Claro, ¿qué deseas oír?

JOHNNY: Miénteme. Dime que me  has esperado estos cinco años. Dímelo.

VIENNA: Todos estos años te he esperado.

JOHNNY: Y que habrías muerto si no hubiese venido.

VIENNA: Habría muerto si tú no hubieras venido.

JOHNNY: Y que todavía me quieres como yo te quiero a ti.

VIENNA: Te quiero como tú me quieres a mí.

JOHNNY: Gracias.

Quizás este diálogo recoja el espíritu fundacional de la narrativa: miénteme y dime lo que yo deseo oír. Hazme olvidar las coordenadas de la realidad y sumérgeme en un juego de mundos posibles (e incluso imposibles) que produzcan la ilusión de otra realidad más seductora. Decide con resolución qué y cómo me vas a contar para encandilarme con tu relato. Organiza tramas, personajes, acciones secundarias, espacios y tiempos. Eres libre para hacerlo, pero adquieres una responsabilidad: la de no defraudarme. Ahí está tu grandeza.

(“Ana Ozores y don Fermín de Pas, de “La Regenta”,

imagen tomada de la web kalipedia punto net)

Opera el milagro, narrador, de reflejar la realidad, pero haz que me guste en tu relato, aunque me desagrade profundamente en lo cotidiano. Plantea ese crimen cuya resolución constituirá una trama que me sumerja en un misterio y una tensión que en la vida real me repugnarían.

Inventa personajes llenos de abyección, de impulsos destructivos, de lujurias incontenibles. Hazme reír, sonreír, enternecerme con las mil emociones de los personajes que creas, con esos problemas que un destino sacado de tu manga les va a deparar y que tal vez los lleve a la exultación, o a la demencia, o a una bajada sin retorno hacia los infiernos.

Vuelve al origen de una leyenda mitológica o adelántate al presente en la novela de anticipación que me transporte a un futuro tan imperfecto como nuestro presente.

Hazme viajar a geografías imposibles o inexactas. A épocas míticas, a ámbitos ajenos a la vida… Hazme conocer las islas de los piratas, los viajes de los viejos héroes, los castillos de Transilvania donde habitan criaturas no-muertas, los azules del Egeo en el regreso a esa Ítaca donde nadie me espera….

Crea. Escribe, filma o cuenta para mí. No te preocupes porque todo sea falso, que yo te lo agradeceré precisamente porque no se parece a lo real…: miénteme, narrador. Cumple tu parte del contrato. Miénteme. Demuéstrame que me quieres…

Alberto Granados

Las mil caras de Eva

Hoy, 8 de marzo, es el Día Internacional de la Mujer. Cuando se ha dicho y escrito tanto sobre la causa de la mujer y se ha conseguido tan poco, tal vez hay que decir lo del “Nocturno” de Alberti: “las palabras entonces no sirven son palabras”. Es cierto que no sirven: sigue habiendo una importante diferencia en posibilidades, sueldos, distribución de poder decisorio, prevalencia social entre hombres y mujeres y la violencia machista se cobra miles de víctimas silenciosas, humilladas, que sólo saltan a los medios cuando ha sobrevenido la tragedia.

Cambiemos, por lo tanto, palabras por imágenes de la mujer, imágenes desde distintos ángulos, con distintos enfoques, con intenciones diversas: desde la mujer famosa que ha conseguido el éxito a la que arrastra sobre sí la miseria y la marginación; de distintos campos y categorías; la monja o la prostituta; el personaje arquetípico de la literatura, del cuadro, la película o la escultura o la mujer de carne y hueso; de las que han entregado su vida al bien y de las que se han inclinado por la barbarie; de las humildes a las que ocupan el vértice de la pirámide del poder, de las víctimas de ideologías teocráticas… Todo un recorrido que cubre una realidad inabarcable: las mil caras de Eva.

Algunas de estas fotos las tenía archivadas hace mucho tiempo en mi disco duro y no sé su procedencia. En los demás casos, cito el sitio de donde las he tomado. Hay algunas imágenes sobre las que ya había escrito antes. En esos casos, os pongo el enlace.

 

 

 

 

Aitana Sánchez Gijón en un fotograma de la serie televisiva La Regenta, en el papel de la manipulada Ana Ozores (Imagen tomada de bibliographnos punto net)

 

 

Anna Frank (Imagen tomada del blog aletheuein, en blogia)

 

Carmen de Burgos, “Colombina”, escritora y periodista

(Imagen tomada de blogs.canalsur)

 

Caroline Herschel, pionera de la astronomía (Imagen tomada

del blog cosmo-noticias, en blogspot)

 

Clara Bow (Imagen tomada de byrnerobotics punto com)

Dos hermanas (1922), cuadro de José María López Mezquita

(tomada de la web del Museo  de Bellas Artes de Granada)

 

Elizabeth Eckford, abrió las puertas de la universidad a la

población negra  en 1957. Como contrapunto, Hazel Massery,

es la energúmena que le grita a su espalda

(Imagen tomada de vintageculture punto net)

 

 

 

Eva Braun, amante de Hitler (Imagen tomada de un blog

fascista: fns88 en blogspot)

 

 

Eva Duarte de Perón (Imagen tomada del blog

elrinconliterario-dona, en blogspot)

 

 

Frida Kalho (Imagen tomada del blog robharsh, en blogspot)

 

 

Gabriela  Mistral, Premio Nobel de Literatura

(Imagen tomada de la web  masónica lospuertos punto com)

 

 

Ginette Leclercq en un fotograma de la película “Le corbeau”

de George Clouzot (Imagen tomada del blog dsata, en blogspot)

 

 

Isadora Duncan (Imagen tomada del blog decidero, en blogspot)

 

 

 

Kim Phuc, la niña del napalm

(Kim Phuc, la niña del napalm, Guera de Vietnam)

 

 

 

Las dos majas de Goya, en una divertida foto de Elliot Erwitt

(Imagen tomada del blog elcaosdelapalabra, en blogspot)

 

 

“Lo prohibido”, un grabado de Auguste Toulmouche,

que nos muestra a estas damiselas curiosas ante

lo excitante (de mi blog rigoletto)

 

 

Lynndie England, la americana que infligió torturas y

humillaciones en Abu Ghraib (Imagen tomada del

blog nitothewildunion, en blogspot)

 

 

Madre bañando a su hija, víctima de la contaminación continuada

de la bahía de Minamoto por los vertidos de Chisso Corporation

(foto de William Eugene Smith, 1973)

 

 

Madre inmigrante (1936) foto de Dorotea Lange

 

 

Madre Teresa de Calcuta (Imagen tomada de la web

webcatolicodejavier punto org)

 

 

María Callas (Imagen tomada de la web tisores punto net)

 

 

Marilyn Monroe fotografiada por Elliot Erwitt

 

 

Maruja Mallo (imagen tomada de la web elprogreso.galiciae punto com)

 

 

 

Mata Hari, la famosa espía (Imagen tomada del blog

estonoesunblogdehistoria, en blogspot)

 

 

Miliciana en Barcelona (origen desconocido)

 

 

Modigliani: “El desnudo rosa”

 

 

Monja en el autobús (origen desconocido)

 

 

Mujer afgana (fotografía de Emilio Morenatti)

 

 

 

Mujer a punto de ser lapidada

 

 

 

 

Mujer etíope Fotografía de Sebastiao Salgado

(Imagen tomada de la web lamonodigital punto net)

 

 

Mujer japonesa, fotografía de Werner Bischof

 

 

Mujer jirafa (imagen tomada del blog tenoch.scimexico punto com)

 

 

Mujer utilitaria, fotografía de Hristina Tasheva

 

 

Mujeres de la Sección Femenina (Imagen tomada del blog

paseandohistoria, en blospot)

 

 

Pilar Nervión entrevistando a la Pasionaria Imagen tomada del

blog elblogdelcapi, en wordpress)

 

 

Prostitutas y clientes de un burdel parisino (Fotografía

“El prostíbulo”, de Brassaïs, 1932)

 

Romy Schneider (Imagen tomada de la web celeb101 punto com)

 

 

Rosa Parks (Imagen tomada del blog cnho, en wordpress)

 

 

Sofía Loren (Imagen tomada de la web complementosmoda punto es)

 

 

Sufragistas inglesas de finales del XIX (Imagen tomada

del blog maramiscelanea, en blogspot)

 

 

La Venus de Willendorf (del blog drusila, en la coctelera.net)

 

 

La reina Victoria de Inglaterra (1819-1901), la soberana

que ha reinado más tiempo en Europa, desde 1837

hasta su muerte en 1901 (Imagen tomada

de la web  biografiasyvidas punto com)

 

 

Virginia Woolf (Imagen del blog eltornilloquefalta, en wordpress)

 

 

Tal vez no estén todas las que son, pues hay y ha habido miles. Pero son todas las que están por su excelencia, su dignidad, su simple calidad de ser humano. ¡Ni una sola mujer más, muerta a manos de su pareja!

Alberto Granados

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