El poderoso influjo de la luna
La Luna, nuestro satélite, nos ha deslumbrado siempre, tal vez desde el mismo origen de la humanidad. Siempre me he imaginado el estupor de aquellos homínidos, rodeados de los rigores de la intemperie y del consiguiente miedo, observando el inagotable espectáculo del firmamento, cuajado de estrellas y siempre presidido por la luna, un astro caprichoso que se muestra cada día de un tamaño y una forma diferentes. Tal vez, ese halo de inabarcable misterio le confiriera a nuestra Selene un carácter mágico que, de forma científica o por simple credulidad, parece atribuirle un poderoso influjo sobre las mareas, los partos, las cosechas, la vendimia, los presagios y augurios, la fertilidad y mil fenómenos más, tradicionalmente vinculados a las fases del astro.
En cualquier caso, nuestra acostumbrada vecina nunca nos deja indiferentes y ha sido objeto de atención por parte de pintores y grabadores, músicos (Debussy, Beethoven, Chopin, Bellini… escribieron multitud de “claros de luna” o de “nocturnos”; Bellini incluyó en su ópera Norma la que quizás sea la más perfecta aria de la historia de la ópera, “Casta diva”, en que la protagonista se encomienda al astro), poetas, etc.
Veamos algunas muestras del poderoso influjo de la luna en el arte.
L Monteut, El amante de la luna, 1886. Imagen de grabadoantiguo.com
Langrenus, “Plenilunii Lumina Austriaca Philippica”, (1645). Imagen del blog mizar.blogalia.com
No puedo dejar de recordar aquella madrugada del 16 de julio de 1969, en que convencí a mi madre de que lo del luto por mi padre era una estupidez, y que no pasaba nada por volver a conectar el televisor para ver al hombre pisar la Luna, un hecho histórico. Mi madre accedió y, de hecho, ambos estuvimos aquella pegajosa madrugada viendo a Armstrong pisar el suelo lunar por primera vez. También fue el pistoletazo para que mi madre dejara atrás el viejo prejuicio y volviera a entretenerse con la televisión, tras unos meses de absurda observancia de las viejas costumbres que imponía el luto).
Portada del New York Times: El hombre camina sobre la Luna
Buen domingo, y que el poderoso influjo de la luna os sea propicio.
Alberto Granados





De una forma más poética, yo actualizaba mi estado el viernes diciendo, que quería dar una vuelta por la otra cara de la luna porque és, ya no me hacía soñar. Reina de la noche para poetas, misterio para científicos, amante para los corazones que buscan lo desconocido…..sea como fuere, la luna inspira, como a ti mismo para escribir, Alberto.
Besitos domingueros
A mí ya me inspoira poco, la verdad, pero aquí andamos. Y como agadecido premio a tu visita, La cara oculta de la luna:
Precioso.
Vuelta a Borges:
LA LUNA
A María Kodama
Hay tanta soledad en ese oro.
La luna de las noches no es la luna
que vio el primer Adán. Los largos siglos
de la vigilia humana la han colmado
de antiguo llanto. Mírala. Es tu espejo.
Emilio, ¿y si hubiera dos lunas?
Irresistible ese influjo de la Luna sobre nuestro planeta. Hoy está escondida, hay luna nueva, pero la he podido disfrutar con tus imágenes y música. Y hablando de imágenes, si deseas ver fotos espectaculares de este satélite, te dejo el enlace a la NASA (son espectaculares ):
http://www.nasa.gov
En cuanto a que el hombre llegó a la Luna, también te dejo dos vídeos muy interesantes por si gustas echarle un vistazo, a ver que te parece:
Un abrazo, Alberto.
Marisa, gracias por aparecer por aquí. Mi dedicatoria:
Me gusta este post, no solo lo que dices sino como lo presentas.
Por otro comentario que leí la Luna no es ningún misterio para los ciéntificos, al contrario junto a Marte son de lo más estudiado, te dejaré un enlace de un Blog que no es precisamente romántico, ni con la luna ni las estrellas, es su mundo, es decir lo que estudian y en lo que trabajan, igual nuestro futuro, o mejor, el de ellos esté en el Cosmos.
Eureka
danielmarin.blogspot.com
Dumi, celebro que te guste. Yo es que estoy medio “alunao”, como si anduviera sobre la Luna:
Pondré un contrapunto inusual ( y autocrítico). Cantaba Atahualpa a aquel poeta:
“De tanto mirar la luna, ya nada sabes mirar.
Eres como un pobre ciego que no sabe a dónde va.”
Abrazo selenítico.
Miguelito, la luna vino a la fragua / con su polisón de nardos / y Miguel la mira, mira / Moon river disfrutando.