Un hombre en la ciudad
Al grupo de la web de AMM, muy especialmente a Maties y José Carlos.
Hace unos meses recomendé en la web de Antonio Muñoz Molina un fado de Carlos do Carmo. Maties, uno de los comentaristas habituales, muy entendido en música, me dio la razón al alabar la calidad de dicha pieza. Hace pocos días me decía que me agradecía el descubrimiento de esa música, de la que yo soy un devoto oyente.
Os traigo hoy dicho fado, perteneciente a un álbum de 1995 “Um homem na cidade”. El texto es del poeta portugués José Carlos Ary dos Santos y la música corre a cargo de José Luis Tinoco.
Agarro a madrugada
como se fosse uma criança,
uma roseira entrelaçada,
uma videira de esperança.
Tal qual o corpo da cidade
que manhã cedo ensaia a dança
de quem, por força da vontade,
de trabalhar nunca se cansa.
Me aferro a la madrugada
como si fuese una criatura,
un rosal entrelazado,
una parra de esperanza.
Igual que el cuerpo de la ciudad,
que por la mañana temprano ensaya la danza
de quien, por fuerza de voluntad,
de trabajar nunca se cansa.
Carlos do Carmo, imagen tomada del blog de wordpress festivalvimus
Vou pela rua desta lua
que no meu Tejo acendo cedo,
vou por Lisboa, maré nua
que desagua no Rossio.
Voy por la calle de esta luna
que en mi Tajo enciendo temprano;
voy por Lisboa, marea desnuda
que desemboca en el Rossio.
Eu sou o homem na cidade
que manhã cedo acorda e canta,
e, por amar a liberdade,
com a cidade se levanta.
Yo soy un hombre en la ciudad
que por la mañana temprano se levanta y canta
y, por amar la libertad,
con la ciudad se levanta.
Vou pela estrada deslumbrada
da lua cheia de Lisboa
até que a lua apaixonada
cresce na vela da canoa.
Voy por la calle deslumbrada
de la luna llena de Lisboa
hasta que la luna apasionada
crece en la vela de la canoa.
Madrugada en Lisboa. Imagen tomada de Concha Huerta (conchahuerta.com)
Sou a gaivota que derrota
tudo o mau tempo no mar alto.
Eu sou o homem que transporta
a maré povo em sobressalto.
E quando agarro a madrugada,
colho a manhã como uma flor
à beira mágoa desfolhada,
um malmequer azul na cor.
Soy la gaviota que derrota
todo el mal tiempo en alta mar.
Soy el hombre que transporta
la marea pueblo en sobresalto.
Y cuando me aferro a la madrugada
cojo la mañana como una flor
deshojada en la niebla triste,
una margarita azul en el corazón.
O malmequer da liberdade
que bem me quer como ninguém,
o malmequer desta cidade
que me quer bem, que me quer bem.
La margarita azul de la libertad
que me quiere bien, como nadie,
la margarita de esta ciudad
que me quiere bien, que me quiere bien…
Nas minhas mãos a madrugada
abriu a flor de Abril também,
a flor sem medo perfumada
com o aroma que o mar tem,
flor de Lisboa bem amada
que mal me quis, que me quer bem.
En mis manos, la madrugada
abrió la flor de abril también
la flor sin miedo perfumada
con el aroma que tiene el mar,
flor de Lisboa bien amada
que me quiso mal, me quiere bien.
Al traducir el poema de Ary dos Santos se pierde un juego de palabras presente en buena parte del texto portugués: la margarita (malmequer/bem me quer, o sea: mal me quiere / me quiere bien) y su contraste con la idea de que la ciudad lo ama y le ofrece sus madrugadas.
El fado viene de la raíz latina “fatum” (es decir, hado, sino, destino) y tiene siempre algo de atormentado o fatal. Yo, sin verle la alegría de unas bulerías, le veo un sentido de plenitud absoluta. Debe ser que soy “un penas”.
Alberto Granados








































