4 comentarios

El concejal y yo


Supongo que el concejal y yo somos las dos Españas, opuestas, casi irreconciliables y eternamente recelosas la una de la otra. Afortunadamente, en esta ocasión sólo se trata de un debate virtual a través del diario Granada Hoy, que ha estado anunciando desde hace unos días el “encuentro virtual” (o tal vez desencuentro) entre lectores y el concejal de Cultura de nuestro Ayuntamiento, don Juan García Montero. En mi opinión, desde el mismo punto de partida, un “encuentro” como este ya está sesgado y a favor del entrevistado, ya que él dispone de las preguntas desde varios días antes, las puede seleccionar y preparar y cuenta, además, con la connivencia del propio periódico, que se aviene a “moderar” ciertos contenidos a cambio de la presencia del prócer.

Para quien no lo conozca, Juan García Montero es el concejal que, junto a otras cosas positivas en materia de cultura, se cargó la biblioteca de la Plaza de las Palomas, trasladada al barrio de San Francisco Javier, como sala de lectura. Es, además, todo un avezado oponente de la Junta de Andalucía, a la que ataca con verdadera pasión (casi tanta como su alcalde), especialmente a partir de los mil encontronazos con los sucesivos Delegados de Cultura, sobre todo con José Antonio Pérez Tapias y Pedro Benzal Molero.

Hay quien dice que García Montero es la cabeza más visible de lo más duro del PP local. No lo creo: en el PP granadino hay gente más correosa, pero este señor es el que suele dar la cara, a veces con una lengua bastante peligrosa, que ataca al menor matiz que le desagrade, convencido de que le mejor defensa es un ataque inmisericorde, venga a cuento o no.

 

El vergonzante monumento a José Antonio

 

Antes he dicho que tengo la sospecha de que los periódicos locales “moderan” los comentarios online, aunque no he podido averiguar la pauta (si es que existe alguna), que supongo siempre coyuntural. En el caso de Granada Hoy,  uno de esos contenidos siempre censurados parece ser la secuencia “sebastián pérez”. Tan pronto como la web del diario la detecta, suenan las alarmas y el comentario queda blindado y desaparecido. El cargo de mandamás de los populares y Presidente de la Diputación tiene esas ventajas, especialmente cuando un periódico necesita de subvenciones para alguna que otra promoción (le pasa también a Ideal).

Cuando este diario avisó hace unos días de que el martes 15 sería el “encuentro digital” yo inserté un comentario que jamás apareció: le preguntaba educadamente cuándo pensaba el ayuntamiento quitar el vergonzante monumento a Primo de Rivera, objeto de gran polémica, especialmente desde la promulgación de la Ley de Memoria Histórica.

Le hacía ver que, según mi opinión, no se trata de ser de derechas o de izquierdas, del PSOE o del PP, sino de ser sensato y evitar que nuestra ciudad pase por el negro sello del fascismo, una ideología unánimemente condenada en Occidente desde 1945. Creo que muchos militantes del PP verían bien eliminar la dichosa escultura, pero la realidad es que ésta se erigió a instancias del padre del propio don Sebastián Pérez, por entonces un alto cargo del Movimiento. El señor Pérez Linares fue quien abrió una suscripción popular en los primeros setenta para pagar la escultura. Esto lo he dicho mil veces: todos deberíamos estar de acuerdo en deshacernos del franquismo.

Evidentemente, mi comentario no apareció, así que pasadas 24 horas, volví a redactarlo con la misma idea, pero eliminando la referencia al don Sebastián Pérez. Esta vez, mi pregunta apareció, eso sí: muchas horas después. Se ve que la moderación fue más difícil que los acuerdos del concilio de Trento. También envié un mensaje parecido al perfil de Facebook de don Juan (hice una captura de pantalla y la archivé como jpg). Hasta este momento no se ha dignado contestarme.

Hoy, me responde en la versión online del periódico. Me llama “Querido Alberto”. Me da una explicación: que el asunto está sub iudice. Después, da una larga cambiá: lo verdaderamente vergonzante no es el monumento, es el asunto de los EREs fraudulentos.

Estamos de acuerdo, don Juan. Todos deberíamos luchar contra cualquier tipo de fraude, sea en Castellón, Valencia, o Sevilla. Jamás deberíamos gobernar una comunidad con la ayuda de tránsfugas o cargos elegidos inmorales y venales. Nunca deberíamos mantener en un cargo a alguien que, si no fuera por la amistad de un juez, estaría en el trullo… En fin, que hay bastantes puntos en común con mi querido don Juan, como debe  ir quedando claro, pues esas conviciones y su aceptación en público acercan a las dos Españas (creo que son reconciliables, sólo con algo de ética política).

 

Mi pregunta y su respuesta en Granada Hoy

El problema es que la respuesta me convence muy poco, pues sigue en sus trece de montar un ataque (en el que básicamente estoy de acuerdo: ya lo he dicho) como defensa y eso es una sucísima estratagema que no cuela. Si accede a ir a un debate (“encuentro”, según el diario) es para contestar y no para devolver pelotas. Porque no me ha respondido cuándo van a quitar el sonrojante monumento, sino que ha hecho un quiebro de político profesional y yo sólo soy un ciudadano, pese a mi militancia.

Mis saludos, don Juan y repito mi pregunta:

¿Cuándo el Ayuntamiento decidirá quitar el vergonzante monumento a José Antonio? No se trata ya de ser de derechas o de izquierdas, sino de que no se identifique nuestra ciudad con ideologías totalitarias condenadas universalmente en Occidente desde 1945?

 

Mi respuesta a la suya (día 15 a las 13,02 h). No ha aparecido en el diario Granada Hoy

Si puede me la contesta, don Juan, pero sin salirse por la tangente, que yo soy una persona seria.

Alberto Granados

About these ads

4 comentarios el “El concejal y yo

  1. Querido amigo, lo terrible es que aunque demuelan el “monumento”, a esta gente siempre les quedara el fondo de armario que entre otras cosas preocupantes, incluye camisas azules… propias o heredadas.

  2. La censura ha vuelto… querido Alberto…

    A medida que leía la respuesta del concejal a tu pregunta -sin haber leído ni una sola palabra de tu valoración- se me vino a las “mientes” ese dicho tan castellano que no sé si conocerás, que dice: “aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid…” Pues eso, que no solo se sale por la tangente -que a eso ya nos tienen acostumbrados los políticos- sino que aprovecha para arremeter por donde le viene bien o muy bien.

    Me he sentido identificada contigo en lo que te ha pasado en ese periódico digital. En otro de cuyo nombre no quiero acordarme, di mi opinión sobre un artículo en el cual se hablaba de la abnegada, justa y sobria Iglesia, haciendo mención de algún “olvido” de la articulista como por ejemplo que el Vaticano es el Estado más rico del mundo, o sobre el dinero público que anualmente destina el Gobierno español para sus arcas (10.000 millones, “Público” 2011). Esperé ingenuamente pensando que saldría, pero no salió, o dicho de otra manera, se censuró a pesar de no contener ninguna descalificación o ningún dato incierto.

    Curioso el cambio semántico que actualmente ha sufrido el verbo “moderar” en “censurar”.
    Suerte en tu segundo empeño. No hay pregunta más ininteligible que aquella que no se quiere entender…

    Abrazos de apoyo y enhorabuena por hacer que ve la luz lo que otros se empeñan que permanezca en sombras.

  3. Lo que debería estar sub iudice es la idea de erigir este monumento y con ella a quién se le haya ocurrido. Ha costado pero se consguió que las palabras “nazi” y “fascista” devinieran insultos y este hombre debería saberlo.
    Tú, como siempre, valiente, directo y, por supuesto, muy educado.
    Un petó.
    Tengo pendiente de leerte lo que deberían haberte publicado. Un dolor de costillas casi crónico, pero afortunadamente palíado por sesiones de acupuntura, me tiene algunos días físicamente limitada y dejo descansar el ordenador mientras descanso también yo.

  4. Foces, qué alegrón verte por este blog otra vez, aunque el tema no nos agrade ni a ti ni a mí. Me pregunto por qué esta derecha de nuestros pecados aún no abomina del franquismo. Tal vez porque está llena de franquistas, cosa que me parece extrañísima a estas alturas…

    Marisa, yo estoy acostumbrado a que mis comentarios se desvanezcan. Hay veces que capturo pantalla con el comentario puesto y con el comentario eliminado y los pongo en Facebook para que se vea que no son mis paranoias. La libertad de información es frágil y la de opinión arece que más frágil aún. Respecto a lo que cuentas… con la iglesia hemos topado. Moderar, censurar, machacar… es lo mismo el eufemismo que se use.

    Glòria, cuidate esas costillas, que luego suenan de noche tan pronto com te das una vuelta en la cama.
    Hay gente que fascista lo considera todavía un honor, que es lo terrible.

    Gracias,

    AG

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 113 seguidores

%d personas les gusta esto: