Alberto Granados

Archive for the category “Música”

La mamma morta

“Andrea Chenier” (Umberto Giordano, 1896) es una ópera verista basada en el personaje del mismo nombre, un poeta y revolucionario que se opuso al sangriento poder de Robespierre durante la Revolución Francesa. No es una ópera demasiado conocida, aunque una de sus arias, “La mamma morta”, es de las de obligado repertorio en cualquier soprano que desee un reconocimiento.

Representación de “Andrea Chenier” en el Liceo (Vía J. Rumbau)

El aria “La mmama morta” tiene lugar en el tercer acto, cuando Maddalena de Coigny relata que han matado a su madre y que la sirvienta Bersi ha tenido que prostituirse para salvarla.

La mamma morta

m’hanno alla porta della stanza mia;

Moriva e mi salvava!

poi a notte alta

io con Bersi errava,

quando ad un tratto

un livido bagliore guizza

e rischiara innanzi a’ passi miei

la cupa via!

Guardo!

Bruciava il loco di mia culla!

Così fui sola!

E intorno il nulla!

Fame e miseria!

Il bisogno, il periglio!

Caddi malata,

e Bersi, buona e pura,

di sua bellezza ha fatto un mercato,

un contratto per me!

Porto sventura a chi bene mi vuole!

 

(ad un tratto, nelle pupille di Maddalena  si effonde una luce di suprema gioia) 

 

Fu in quel dolore

che a me venne l’amor!

Voce piena d’armonia e dice:

“Vivi ancora! Io son la vita!

Ne’ miei occhi è il tuo cielo!

Tu non sei sola!

Le lacrime tue io le raccolgo!

Io sto sul tuo cammino e ti sorreggo!

Sorridi e spera! Io son l’amore!

Tutto intorno è sangue e fango?

Io son divino! Io son l’oblio!

Io sono il dio che sovra il mondo

scendo da l’empireo, fa della terra

un ciel! Ah!

Io son l’amore, io son l’amor, l’amor”.

Mataron a mi madre

en la puerta de mi alcoba;

moría y me salvaba!

Después en plena noche

anduve errante con Bersi,

cuando de repente un lívido  resplandor

apareció y aclaró  ante mis pasos

el oscuro camino. ¡Miro!

¡Mi hogar estaba en llamas!

¡Así me quedé sola! ¡Y a mi alrededor nada!

¡Hambre y miseria! ¡La necesidad, el peligro!

¡Caí enferma!

Y Bersi, buena y pura, traficó,

mercadeó con su belleza para salvarme.

¡Llevo la desventura a quien me quiere!

 

(Y en un momento, las pupilas de Magdalena reflejan una gran alegría)

 

¡Fue entre aquel dolor como el amor llegó a mí!

Una voz llena de armonía me dijo:

“¡Vive todavía! ¡Yo soy la vida!

¡En mis ojos está tu cielo!

¡Tú no estás sola!

¡Yo recojo tus lágrimas!

¡Yo me encuentro en tu camino y te socorro!

¡Sonríe y espera! ¡Yo soy el amor!

¿Alrededor todo es sangre y barro?

¡Yo soy divino! ¡Soy el olvido!

Soy el dios que desciende

de las alturas

y hace de la tierra un cielo!

Ah! ¡Yo soy el amor, yo soy el amor.”

Fotograma de Philadelphia

Si visteis hace unas noches “Philadelphia” os resultará familiar un Tom Hanks oyendo el aria en versión de la Callas (la que os incluyo aquí) y recitando para sí mismo los versos finales: “… soy el dios, soy el olvido… soy el amor, el amor, el amor” mientras espera que el SIDA lo consuma definitivamente. El texto original y la traducción, como siempre, están tomados de Kareol, la impagable web de ópera de Rafael Torregrosa.

Alberto Granados

El lamento de Dido

Una mañana primaveral de domingo de 1994, un grupo de maestras de la escuela pública donde estaban mis hijos, junto a algunos padres (entre ellos iba yo), recogimos a todo el sexto curso de Primaria, nos lo repartimos entre cinco o seis coches y nos fuimos al Auditorio Manuel de Falla para ver la versión concierto de la principal ópera de Purcell, “Dido y Eneas” .

 

Girolamo Genga, “Eneas huyendo de Troya” (s. XVI)

La vimos desde la sala B, es decir, la que permite ver de espaldas a la orquesta y al coro. Entre nosotros estaba un contratenor (esa extraña tesitura vocal que antiguamente poseían y ejercían los castrati). Yo creí que los niños se iban a reír al oír la voz aflautada  que hacía de hechicera. Para mi sorpresa, mi hija y sus compañeros demostraron bastante interés por la vieja leyenda de la reina cartaginesa Dido y Eneas, el héroe alejado de Troya, pese a estar escrita en inglés del XVII.

Desde entonces, he oído algunos fragmentos de dicha ópera, que considero muy difícil y alejada de la pasión verdiana o del sinfonismo franco-italiano, que son los modelos operísticos que más me gustan.

Con todo, el célebre “Lamento de Dido” me parece una de las arias más perfectas de lo que yo conozco de ópera. Es mi selección musical para este sábado republicano.

De nuevo ofrezco la parte correspondiente del libreto usando la versión bilingüe que ofrece Eduardo Almagro en kareol.

 

DIDO

Thy hand, Belinda,

darkness shades me.

On thy bosom let me rest,

more I would,

but Death invades me;

Death is now a welcome guest.

When I am laid in earth,

May my wrongs create

no trouble in thy breast;

remember me, but

ah! forget my fate.

Tu mano, Belinda;

me envuelven las sombras.

Déjame descansar en tu pecho.

Cuánto más no quisiera,

pero me invade la muerte;

la muerte es ahora una visita

bien recibida.

Cuando yazga en tierra, mis

equivocaciones no deberán crearle

problemas a tu pecho; recuérdame,

pero, ¡ay!, olvida mi destino.

(Cupid appears in the clouds o’re her tomb) (Cupido aparece en las nubes, sobre su tumba)

 

CHORUS CORO

With drooping wings

you Cupids come,

and scatter roses on her tomb,

soft and Gentle as her heart.

Keep here your watch,

and never part.

Tú, Cupido,

vienes alicaído

y esparces rosas sobre su tumba,

dulces y tiernas como su corazón.

Mantén aquí tu vigilancia y no

partas nunca.

 

Hoy os ofrezco esta aria, seguida del coro: uno de los pasajes más brillantes que yo conozco de toda la historia de la ópera.

Alberto Granados

Barcarola

Tengo en mi disco duro una selección de ópera y clásica que oigo continuamente, combinándola con jazz, flamenco y otros tipos de música. Una de las piezas que siempre selecciono es la Barcarola, el conocido dúo de “Los cuentos de Hoffmann”, de Jacques Offenbach.

Entre la frecuente repetición de esta pieza operística en mi casa, su referencia veneciana que me ha hecho estar tres días tarareándola entre palacios, canales y vaporettos y su inclusión en el guión de la hermosa película “La vida es bella”, que pasaron hace unos días por un canal televisivo, me ha quedado claro que va a ser la pieza musical de este sábado.

El texto ofrecido por Kareol dice así:

 

TERCER  ACTO (Julieta)

(En Venecia. Galería de baile en un palacio del Gran Canal. Escalinatas,
columnas, faroles, arañas, sillones, flores. Puertas laterales en primer 
plano, más lejos  puertas anchas o arcadas en paneles, que conducen  
a otras galerías. Los  huéspedes de Julieta están agrupados de pie o
tendidos sobre almohadones. Cuadro brillante y animado)

NICKLAUSSE

Belle nuit, ô nuit d’amour,

souris à nos ivresses,

nuit plus douce que le jour,

ô belle nuit d’amour!

 
¡Bella noche, oh, noche de amor!
Sonríe a nuestra embriaguez, 
noche más dulce que el día. 
¡Oh, bella noche de amor!

GIULIETTA, NICKLAUSSE

Le temps fuit

et sans retour emporte nos tendresses!

Loin de cet heureux séjour,

le temps fuit sans retour.

Zéphyrs embrasés,

versez-nous vos caresses;

zéphyrs embrasés,

versez-nous vos baisers, Ah!

Belle nuit, ô nuit d’amour,

souris à nos ivresses,

nuit plus douce que le jour,

ô belle nuit d’amour!

¡El tiempo huye y sin retorno

se lleva nuestras ternuras!

Lejos de esta feliz morada,

el tiempo huye sin cesar.

Céfiros ardientes,

dadnos vuestras caricias.

Céfiros ardientes,

dadnos vuestros besos.

¡Ah! ¡Bella noche, oh, noche de amor!

Sonríe a nuestra embriaguez,

noche más dulce que el día.

¡Oh, bella noche de amor!

Ya sabéis: el tiempo huye (yo lo vengo notando y diciendo hace muchas entradas), lo que quiere decir que hay que aprovecharlo. Que los céfiros helados de estos días os den vuestras caricias y consigáis vuestros besos. En caso de que los céfiros no os ayuden, le reclamáis al señor Offenbach, que el arte no siempre contempla la naturaleza humana.

Alberto Granados

Dos portadas para la Banda del Club de Corazones Solitarios del Sargento Pimienta

Lo primero que oí de los Beatles fue el “Twist and shout”, una de las canciones de su álbum “Please, please me” (1963). Yo tenía catorce años y me encantó (en realidad, era una versión de “La bamba”, de Richie Valens y por eso me sonaba). No tenía ni edad ni madurez para entender que aquello era un nuevo lenguaje, acabado de nacer y destinado a barrer las flamenquerías y los boleros de Machín que inundaban las cadenas de radio con sus discos dedicados. La música pop se universalizó con el grupo de Liverpool y se convirtió en mi referente musical más inmediato: el pop, en sus mil tendencias, ha sido el tipo de música que más he consumido, aunque no soy nada excluyente y me he preocupado de gozar con otras músicas (ópera, jazz y flamenco sobre todo, pero también clásica, fado, músicas étnicas y, en general, todo aquello que tenga armonía sonora).

La portada de Peter Blake, llena de sorpresas

El álbum que más me gustó siempre de The Beatles fue “Sgt Pepper’s Lonely Hearts Club Band” (1967). Se dijo que fue revolucionario en cuanto al proceso de grabación, al grabar en varias pistas y volver a mezclar el resultado en varias nuevas pistas, lo que equivalía a lo que en el futuro se llamaría grabación multipista. Además también incluyó aires hindúes (George Harrison había aprendido a tocar el sitar con Ravi Shankar e incorporó este instrumento en “Whithin you, without you”), hubo ritmos de minueto en “Being for the benefite of Mr Kite”, arpas y violines en “She’s leaving home” y mil innovaciones más.

En esa época murmurábamos, casi clandestinamente, que “Lucy in the sky with diamonds” era, en realidad, un canto al LSD y supimos que en el Reino Unido se había prohibido la difusión de “She’s leaving home” porque animaba a las adolescentes a irse de casa… si bien en tiempos recientes yo la he usado con mis alumnos para ver el presente continuo, sin ningún peligro de que se vayan de sus casas hasta después de los treinta.

Probablemente, la canción homónima del álbum fuera la más conocida, aunque la más positiva era ese canto a la amistad (también la he usado en clase para celebra el día de la paz y la amistad) que era “With a Little help from my friends”.

El álbum traía, además, una portada que nos parecía un prodigio de la iconografía pop, aunque ni sabíamos quiénes podían ser la mayoría de los personajes del collage creado por Peter Blake.

La nueva portada (2012), con nuevos personajes

Por estas fechas, el diseñador ha “revisitado” (¡qué poco me gusta este anglicismo!) la portada y la ha actualizado con personajes de esta época. Os invito a identificar a los personajes de ambas portadas. Tal conozcáis a algunos y os sorprenda la presencia de otros en quienes no habíais reparado. Sólo necesitáis un poco de paciencia, hacer click sobre este ejecutable de The Guardian y una pequeña ayuda de vuestros amigos.

Alberto Granados

La orilla blanca, la orilla negra

En los lejanísimos setenta vivíamos pendientes de lo que la radio quisiera dejarnos oír, pues muy pocos tenían en casa un tocadiscos y el precio de aquellos singles nos parecía privativo. Yo echaba toda una larga jornada de música en aquellos días de radio, entre las protestas de mis padres, que creían oír una especie de jaula de grillos en aquella música ligera que me tanto ha gustado desde entonces. Era una época en que consumíamos una enorme variedad de fuentes musicales, pues las emisoras presentaban constantemente los éxitos de la música francesa, británica, italiana, nacional e incluso era común que oyéramos los magníficos fados de la prodigiosa Amalia Rodrigues. Los festivales de San Remo, Benidorm, Eurovisión… eran una continua fuente de variedad musical. Hoy día todo eso ha pasado y oír música ligera en la radio equivale a una calidad ínfima y una limitadísima variedad.

En 1971 apareció una canción antimilitarista. Quiero decir una más, pues crecíamos con la guerra de Vietnam como telón de fondo y el mayo francés junto al movimiento hippy eran unas vacunas contra el belicismo que el franquismo nos había enseñado a admirar. Se trata de “La orilla blanca, la orilla negra”, que cantó con su preciosa voz la italiana Iva Zanicchi:

 

 

 

 

 

 

LA RIVA BIANCA, LA RIVA NERA

 

-Signor capitano si fermi qui.

-Sono tanto stanco, mi fermo si,

-Attento sparano, si butti giù…

-Sto attento, ma riparati anche tu.

-Señor capitán, párese aquí.

-Estoy muy cansado, me paro, sí.

-Atención, disparan, échese abajo.

-Estoy atento, pero resguárdate tú también.

-Dimmi un pò soldato, di dove sei…

-Sono di un paese vicino a lei…

però sul fiume passa la frontiera.

la riva bianca, la riva nera,

e sopra il ponte vedo una bandiera,

ma non è quella che

c’è dentro il mio cuor.

-Cuéntame algo, soldado, ¿de dónde eres?

-Soy de un país vecino al de usted,

pero sobre el río pasa la frontera,

la orilla blanca, la orilla negra,

y sobre el puente veo una bandera,

pero no es  la que

está dentro de mi corazón.

-Tu, soldato, allora, non sei dei miei…

-Ho un’altra divisa lo sa anche lei…

-Non lo so perché non vedo più,

mi han colpito e forse sei stato tu…

-Signor capitano, che ci vuol far…

questa qui è la guerra, non può cambiar.

-Tú, soldado, ya no eres de los míos.

-Tengo otro uniforme, usted también lo sabe.

-No, no lo sé porque ya no veo,

me han herido y quizás has sido tú.

-Señor capitán, ¿qué quiere que haga?

Esto es la guerra, no lo puedo cambiar.

Sulla collina canta la mitraglia…

e l’erba verde diventa paglia…

e lungo il fiume continua la battaglia,

ma per noi due è già finita ormai.

Sobre la colina canta la metralla,

y la hierba verde se convierte en paja,

y a lo largo del río continúa la batalla,

pero para nosotros dos se ha acabado ya.

-Signor capitano io devo andar…

-Vengo anch’io che te non mi puoi lasciar…

-Non, non ti lascerò, io lo so già,

starò vicino a te per l’eternità.

-Señor capitán, debo seguir.

-Me voy contigo que no puedes dejarme.

-No, no te dejaré, yo ya lo sé,

estaré junto a ti para toda la eternidad.

Tutto è finito, tace la frontiera,

la riva bianca la riva nera,

Mentre una donna piange nella sera

e chiama un nome che non risponderà.

Todo ha acabado, la frontera calla,

la orilla blanca, la orilla negra.

Mientras, una mujer se deshace en llanto por la noche

llamando a un nombre que no responderá.

 

 

 Soldados de Garibaldi, de Augusto Ballerini

El diálogo entre el soldado y el capitán, convertidos en enemigos por el absurdo de la guerra, se cantaba como una especie de manifiesto antifranquista. Hoy me parece algo absolutamente ingenuo, especialmente, desde que la señora Zanicchi defiende a Berlusconi o posa semidesnuda para las revistas italianas más frívolas. Con todo, es una cancioncilla que me sigue gustando. Por eso os la traigo este sábado.

 

Alberto Granados

La canción de la luna

El compositor checo Antonín Dvorak escribió, junto  a sus sinfonías, algunas óperas en un intento de llegar a ser el músico popular y unánimemente aceptado que era Verdi en Italia o Smetana en su propio país. Una de esas óperas es “Rusalka” (1901).

En la mitología eslava, las rusalkas son el equivalente a nuestras náyades, ninfas u ondinas, unas criaturas casi diluidas en el agua de fuentes, ríos y lagos. Con frecuencia presencian las entregas de las parejas y desean poder gozar del amor, como si fueran humanas. A veces lo consiguen, pero les cuesta cambiar de naturaleza, adoptar la corporeidad de la mujer y, con ello, han de hacer frente a la amenaza de  la vejez, la decrepitud y la muerte.

El tema, de una larga trayectoria literaria, ha sido tocado desde el medievo hasta autores como Andersen o Graham Green, y sirvió al libretista Jaroslav Kvapil para esta ópera. José Luis Sampedro abordó el tema en La vieja sirena y hasta yo mismo tuve el atrevimiento de escribir uno de mis primeros (y primerizos) relatos sobre una de estas criaturas, la francófona Melusina, sólo que me la traje al Toledo garcilasiano, donde se dio más de una vuelta por el Tajo (atrevido que es uno).

De esta ópera sólo conozco una hermosísima y popular aria: La canción de la Luna, que hoy os traigo en la versión de Lucia Popp.

 

LA CANCIÓN DE LA LUNA

 

RUSALKA

Luna, que con tu luz iluminas todo

desde las profundidades del cielo

y vagas por la superficie de la tierra

bañando con tu mirada el hogar de los hombres.

¡Luna, detente un momento

y dime dónde se encuentra mi amor!

Dile, luna plateada,

que es mi brazo quien lo estrecha,

para que se acuerde de mí

al menos un instante.

¡Búscalo por el vasto mundo

y dile, dile que lo espero aquí!

Y si soy yo con quien su alma sueña

que este pensamiento lo despierte.

¡Luna, no te vayas, no te vayas!

(La luna desaparece tras una nube)

¡Qué fría está el agua!

(Se estremece de angustia)

¡Hechicera! ¡Hechicera!

 

Una representación de Rusalka. Imagen de la web del Mikhailovsky Theatre, de  San Petersburgo

Cantada en checo, he usado la traducción de Rafael Torregrosa en Kareol (una magnífica página dedicada a libretos bilingües de ópera y música cantada). Espero que os guste.

 

Alberto Granados

Cuando una mujer es ocultada entre rejas

Durante esta semana ha tenido lugar el Día de la Mujer, una celebración que se ha ido universalizando desde su primera convocatoria en Alemania en 1911, pese a que amplios sectores de la población, incluida la femenina, considera absurdo este evento.

Las mujeres son algo más de la mitad de la población mundial, pero jamás han alcanzado una cuota de poder por sí mismas.

Tal vez haya que recordar que hasta la República no tenían derecho al voto, que hasta la democracia estaban jurídicamente supeditadas a las decisiones de  su marido incluso para enajenar bienes propios o que actualmente perciben un 22% menos de promedio salarial por su mera condición de mujeres.

 En estas circunstancias, hemos sido capaces de enviara al hombre a la Luna, de desarrollar una avanzadísima tecnología, de solucionar lo que parecían insalvables problemas en mil campos… pero no nos ha dado la gana de solucionar esa desigualdad, simplemente porque a la población masculina nos va muy bien manteniendo ese estatus privilegiado y cómodo.

Cuando nos metemos con otras culturas, estamos cayendo en una manifiesta hipocresía que nos ciega nuestra propia contradicción.

La música de este sábado es una canción francesa que habla sobre la población femenina de procedencia musulmana, a la que anima a prescindir de velos, burkas y demás imposiciones de sus parejas y de su cultura. Fue acusada de islamofobia y trajo bastante polémica, como viene siendo habitual en estos casos.

Imagen tomada de minutodigital.com

La traducción, en la que confieso abiertamente mis dudas, es mía, pero me apoyo en una traducción previa que me remitió G. Monteliu, administradora de un magnífico blog musical.

QUAND LA FEMME EST GRILLAGÉE

Écoutez ma chanson bien douce

Que Verlaine aurait su mieux faire

Elle se veut discrète et légère

Un frisson d’eau sur de la mousse

C’est la complainte de l’épouse

De la femme derrière son grillage

Ils la font vivre au Moyen Âge

Que la honte les éclabousse

 

Escucha mi dulce canción

que Verlaine habría sabido hacer más dulce

Ella debe ser discreta y liviana

como la sensación del agua sobre el musgo

Es la queja de la esposa

de la mujer tras su rejilla

Ellos la hace vivir en la Edad Media

Qué vergüenza los esclaviza.

Refrain

Quand la femme est grillagée

Toutes les femmes sont outragées

Les hommes les ont rejetées

Dans l’obscurité

Estribillo

Cuando una mujer es ocultada entre rejas

Se ultraja a todas las mujeres

los hombres las han desplazado

a la oscuridad.

Elle ne prend jamais la parole

En public, ce n’est pas son rôle

Elle est craintive, elle est soumise

Pas question de lui faire la bise

On lui a appris à se soumettre

À ne pas contrarier son maître

Elle n’a droit qu’à quelques murmures

Les yeux baissés sur sa couture.

Ella jamás habla en público,

eso no forma parte de su papel

Ella es temerosa, sumisa

Ni hablar de que él la bese

Se le ha enseñado a someterse

A no llevarle la contraria a su amo

Ella no le dirige más que unos murmullos

Con los ojos bajos, sobre la costura.

Refrain / Estribillo

Elle respecte la loi divine

Qui dit, par la bouche de l’homme,

Que sa place est à la cuisine

Et qu’elle est sa bête de somme

Pas question de faire la savante

Il vaut mieux qu’elle soit ignorante

Son époux dit que les études

Sont contraires à ses servitudes.

Ella respeta la ley divina

que dice, a través del hombre,

que su lugar está en la cocina

Y que a ella es su mulo de carga

Ni hablar de hacerse la sabihonda

es mejor que ella sea una ignorante

Su marido dice que los estudios

irían contra sus obligaciones

Refrain / Estribillo

Jusqu’aux pieds, sa burqa austère

Est garante de sa décence

Elle prévient la concupiscence

Des hommes auxquels elle pourrait plaire

Un regard jugé impudique

Serait mortel pour la captive

Elle pourrait finir brûlée vive

Lapidée en place publique.

Hasta los pies, su austero burka

garantiza su decencia,

previene la concupiscencia

de los hombres a los que ella podría complacer

Una mirada que se entienda como impúdica

supondría la muerte para la cautiva

podría acabar quemada viva,

lapidada en una plaza pública.

Refrain / Estribillo

Jeunes femmes, larguez les amarres

Refusez ces coutumes barbares

Dites non au manichéisme

Au retour à l’obscurantisme

Jetez ce moucharabieh triste

Né de coutumes esclavagistes

Et au lieu de porter ce voile

Allez vous-en, mettez les voi

 

Muchachas, soltad amarras

Rechazad tales costumbres bárbaras

Decid no al maniqueísmo

a la vuelta al oscurantismo

Derribad esa triste celosía

propia de costumbres esclavistas

y en lugar de llevar ese velo

alejaos de él, esquivadlo.

Refrain / Estribillo

Imagen tomada de este blog

Desde siempre, cuando dos culturas están en contacto, surgen estos desencuentros. ¿Qué opináis? ¿Islamofobia o sentido común? La mujer que sigue esas costumbres, ¿lo hace libremente o no? ¿Puede haber igualdad en estas condiciones? Como digo siempre, opinad y enriqueced este blog y sería mejor que apareciera también el punto de vista de alguna musulmana.

Alberto Granados

Whatever Lola wants

Alguien (mujer, por aclarar el asunto) que trabaja en la enseñanza me habla de un problema de su tutoría en el instituto: una chiquilla de quince años, guapísima, con unos ojos bellísimos y un cuerpo precioso tiene revolucionados a los chicos. Al parecer, la niña es consciente del influjo que ejerce sobre los compañeros. Al parecer, disfruta de ese poder que ejerce. Se sabe deseada y lo considera una suerte, un regalo de los dioses. Despierta deseos en los chicos y celos y envidas en las chicas, lo que significa todo un problema en la clase.

¿Qué hay de excepcional en ello? ¿Dónde está el punto exacto que la diferencia de la conducta de seducción de otras mujeres? ¿Es sólo cuestión de proporción, de descaro, de que esta chica no lo disimula? ¿Por qué algunos varones babean tras las feromonas hasta perder la cabeza?

No puedo evitar pensar en la Lolita de Nabokov: ese personaje arquetípico que juega a seducir de una forma inocentemente perversa y provoca el escándalo, la tragedia. Y esto me hace pensar en una vieja canción, que os traigo en la versión de Ella Fitzgerald, aunque también son notables las de Satin Dolls, Sarah Vaughan o el remix que hacen Gotan Project sobre la versión de esta última.

 

WHATEVER LOLA WANTS

 

Whatever Lola wants Lola gets

and, little man, little Lola wants you.

Make up your mind to have no regrets

Recline yourself, resign yourself, you’re through

I always get what I aim for

And your heart’n soul is what I came for.

 

Cualquier cosa que Lola quiere, Lola la consigue

y, pobre hombre, Lola te quiere a ti.

Arregla tu mente para no tener remordimientos,

reclínate, resígnate, estás acabado:

siempre consigo lo que me propongo

y lo que yo buscaba es tu corazón y tu alma.

 

Whatever Lola wants Lola gets,

take off your coat. Don’t you know you can’t win?

You’re no exception to the rule,

I’m irresistible, you fool,

give in!…Give in!…Give in!

 

Cualquier cosa que Lola quiere, Lola la consigue

Quítate la coraza. ¿No sabes que no puedes ganar?

No eres una excepción a la regla.

Soy irresistible, estúpido,

¡Cede! ¡Cede! ¡Cede!

 

Hello, Joe. It’s me. He hits so far

-hold on- that’s you

Aaah-haaaaaa

Poo poo pa doop

Peek-a-boo

Yoo-hoo

 

Hola, Joe. Soy yo. Suena tan lejano.

-mantente al habla-. Eres tú.

Aaah-haaaaaa

Poo poo pa doop

Peek-a-boo

Yoo-hoo

 

I always get what I aim for

And you heart’n soul is what I came for

…Lola wants

…Lola gets

…You’ll never win

I’m irresistible, you fool,

Give in…Give in…Give in.

 

Siempre consigo lo que me propongo

y lo que yo buscaba es tu corazón y tu alma.

… Lola quiere

… Lola lo consigue

…Nunca ganarás

Soy irresistible, estúpido,

¡Cede! ¡Cede! ¡Cede!

 

 Sue Lyon en el papel de Lolita (Stanley Kubrick, 1962)

Sensualidades diversas, cargadas de imaginería de las pin-ups de los cincuenta, de ese saborcillo vintage: mi regalo musical de sábado.

 

Alberto Granados

Un hombre en la ciudad

Al grupo de la web de AMM, muy especialmente a Maties y José Carlos.

Hace unos meses recomendé en la web de Antonio Muñoz Molina un fado de Carlos do Carmo. Maties, uno de los comentaristas habituales, muy entendido en música, me dio la razón al alabar la calidad de dicha pieza. Hace pocos días me decía que me agradecía el descubrimiento de esa música, de la que yo soy un devoto oyente.

Os traigo hoy dicho fado, perteneciente a un álbum de 1995 “Um homem na cidade”. El texto es del poeta portugués José Carlos Ary dos Santos y la música corre a cargo de José Luis Tinoco.

Agarro a madrugada

como se fosse uma criança,

uma roseira entrelaçada,

uma videira de esperança.

Tal qual o corpo da cidade

que manhã cedo ensaia a dança

de quem, por força da vontade,

de trabalhar nunca se cansa.

 

Me aferro a la madrugada

como si fuese una criatura, 

un rosal entrelazado, 

una parra de esperanza. 

Igual que el cuerpo de la ciudad, 

que por la mañana temprano ensaya la danza

de quien, por fuerza de voluntad,

de trabajar nunca se cansa.

  Carlos do Carmo, imagen tomada del blog de wordpress festivalvimus

Vou pela rua desta lua

que no meu Tejo acendo cedo,

vou por Lisboa, maré nua

que desagua no Rossio.

 

Voy por la calle de esta luna

que en mi Tajo enciendo temprano;

voy por Lisboa, marea desnuda

que desemboca en el Rossio.

 

Eu sou o homem na cidade

que manhã cedo acorda e canta,

e, por amar a liberdade,

com a cidade se levanta.

 

Yo soy un hombre en la ciudad

que por la mañana temprano se levanta y canta

y, por amar la libertad,

con la ciudad se levanta.

 

Vou pela estrada deslumbrada

da lua cheia de Lisboa

até que a lua apaixonada

cresce na vela da canoa.

 

Voy por la calle deslumbrada 

de la luna llena de Lisboa

hasta que la luna apasionada

crece en la vela de la canoa.

 

 

 Madrugada en Lisboa. Imagen tomada de Concha Huerta (conchahuerta.com)

Sou a gaivota que derrota

tudo o mau tempo no mar alto.

Eu sou o homem que transporta

a maré povo em sobressalto.

E quando agarro a madrugada,

colho a manhã como uma flor

à beira mágoa desfolhada,

um malmequer azul na cor.

 

Soy la gaviota que derrota

todo el mal tiempo en alta mar.

Soy el hombre que transporta 

la marea pueblo en sobresalto.

Y cuando me aferro a la madrugada

cojo la mañana como una flor 

deshojada en la niebla triste,

una margarita azul en el corazón.

 

 O malmequer da liberdade

que bem me quer como ninguém,

o malmequer desta cidade

que me quer bem, que me quer bem.

 

La margarita azul de la libertad

que me quiere bien, como nadie,

la margarita de esta ciudad

que me quiere bien, que me quiere bien…

 

Nas minhas mãos a madrugada

abriu a flor de Abril também,

a flor sem medo perfumada

com o aroma que o mar tem,

flor de Lisboa bem amada

que mal me quis, que me quer bem.

 

En mis manos, la madrugada

abrió la flor de abril también 

la flor sin miedo perfumada 

con el aroma que tiene el mar,

flor de Lisboa bien amada 

que me quiso mal, me quiere bien.

Al traducir el poema de Ary dos Santos se pierde un juego de palabras presente en buena parte del texto portugués: la margarita (malmequer/bem me quer, o sea: mal me quiere / me quiere bien) y su contraste con la idea de que la ciudad lo ama y le ofrece sus madrugadas.

El fado viene de la raíz latina “fatum” (es decir, hado, sino, destino) y tiene siempre algo de atormentado o fatal. Yo, sin verle la alegría de unas bulerías, le veo un sentido de plenitud absoluta. Debe ser que soy “un penas”.

Alberto Granados

Caravan

El músico puertorriqueño Juan Vicente Martínez, más conocido en el mundo del jazz como Tizol, es uno de esos raros especímenes que tocó jazz con algo tan extraño como el trombón de pistones. Habitual en la orquesta de Duke Ellington, le añadió un toque latino al sonido de dicho grupo, además de algunas composiciones que afianzaron la trayectoria del célebre músico: Caravan (1936), Conga Brava (1940) o Perdido (1942).

Una de sus composiciones, Caravan (1936) fue versionada por Ellington en 1937 y se hizo tan popular, que su orquesta llegó hacer más de 350 grabaciones de dicha pieza.

Irving Mills le añadió la letra que aquí aparece y Ella Fitzgerald hizo una gran versión cantada que se convirtió en un clásico.

Night and stars above that shine so bright

The myst’ry of their fading light

That shines upon our caravan.

La noche y las estrellas encima, ese resplandor tan brillante,

El misterio de esa luz que se desvanece,

Que resplandece sobre nuestra caravana.

Sleep upon my shoulder as we creep

Across the sand so I may keep

The mem’ry of our caravan

Duémete sobre mi hombro mientras  mientras avanzamos

Por la arena y así podré  retener

Los recuerdos de nuestra caravana.

You were so exciting

This is so inviting

Resting in my arms

As I thrill to the magic charms.

Eras tan excitante…

Es tan incitante

que descanses en mis brazos

mientras me entusiasmo con  los mágicos hechizos…

Of you beside me here beneath the blue

My dream of love is coming true

Within our desert caravan!

De ti junto a mí, bajo el azul,

mi sueño de amor se está haciendo realidad

dentro de esta caravana del desierto.

Leon Belly: Peregrinos yendo a la Meca,  1861

Lamentablemente, YouTube no ofrece la magnífica versión cantada por la granadina Celia Mur (del álbum “Footprints”, 2001), un trabajo de una notable calidad.

Alberto Granados

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