La mamma morta
“Andrea Chenier” (Umberto Giordano, 1896) es una ópera verista basada en el personaje del mismo nombre, un poeta y revolucionario que se opuso al sangriento poder de Robespierre durante la Revolución Francesa. No es una ópera demasiado conocida, aunque una de sus arias, “La mamma morta”, es de las de obligado repertorio en cualquier soprano que desee un reconocimiento.
Representación de “Andrea Chenier” en el Liceo (Vía J. Rumbau)
El aria “La mmama morta” tiene lugar en el tercer acto, cuando Maddalena de Coigny relata que han matado a su madre y que la sirvienta Bersi ha tenido que prostituirse para salvarla.
La mamma morta
m’hanno alla porta della stanza mia;
Moriva e mi salvava!
poi a notte alta
io con Bersi errava,
quando ad un tratto
un livido bagliore guizza
e rischiara innanzi a’ passi miei
la cupa via!
Guardo!
Bruciava il loco di mia culla!
Così fui sola!
E intorno il nulla!
Fame e miseria!
Il bisogno, il periglio!
Caddi malata,
e Bersi, buona e pura,
di sua bellezza ha fatto un mercato,
un contratto per me!
Porto sventura a chi bene mi vuole!
(ad un tratto, nelle pupille di Maddalena si effonde una luce di suprema gioia)
Fu in quel dolore
che a me venne l’amor!
Voce piena d’armonia e dice:
“Vivi ancora! Io son la vita!
Ne’ miei occhi è il tuo cielo!
Tu non sei sola!
Le lacrime tue io le raccolgo!
Io sto sul tuo cammino e ti sorreggo!
Sorridi e spera! Io son l’amore!
Tutto intorno è sangue e fango?
Io son divino! Io son l’oblio!
Io sono il dio che sovra il mondo
scendo da l’empireo, fa della terra
un ciel! Ah!
Io son l’amore, io son l’amor, l’amor”.
Mataron a mi madre
en la puerta de mi alcoba;
moría y me salvaba!
Después en plena noche
anduve errante con Bersi,
cuando de repente un lívido resplandor
apareció y aclaró ante mis pasos
el oscuro camino. ¡Miro!
¡Mi hogar estaba en llamas!
¡Así me quedé sola! ¡Y a mi alrededor nada!
¡Hambre y miseria! ¡La necesidad, el peligro!
¡Caí enferma!
Y Bersi, buena y pura, traficó,
mercadeó con su belleza para salvarme.
¡Llevo la desventura a quien me quiere!
(Y en un momento, las pupilas de Magdalena reflejan una gran alegría)
¡Fue entre aquel dolor como el amor llegó a mí!
Una voz llena de armonía me dijo:
“¡Vive todavía! ¡Yo soy la vida!
¡En mis ojos está tu cielo!
¡Tú no estás sola!
¡Yo recojo tus lágrimas!
¡Yo me encuentro en tu camino y te socorro!
¡Sonríe y espera! ¡Yo soy el amor!
¿Alrededor todo es sangre y barro?
¡Yo soy divino! ¡Soy el olvido!
Soy el dios que desciende
de las alturas
y hace de la tierra un cielo!
Ah! ¡Yo soy el amor, yo soy el amor.”
Fotograma de Philadelphia
Si visteis hace unas noches “Philadelphia” os resultará familiar un Tom Hanks oyendo el aria en versión de la Callas (la que os incluyo aquí) y recitando para sí mismo los versos finales: “… soy el dios, soy el olvido… soy el amor, el amor, el amor” mientras espera que el SIDA lo consuma definitivamente. El texto original y la traducción, como siempre, están tomados de Kareol, la impagable web de ópera de Rafael Torregrosa.
Alberto Granados
















