CUAVERSOS DE BITÁCORA: Mariana de Pineda
El día 26 de mayo de 1831 (mañana hará 180 años) , cuando aún no había cumplido 27 años de edad, Mariana de Pineda fue ejecutada junto al granadino Campo del Triunfo (en un lugar hoy llamado Plaza de la Libertad) por habérsele encontrado la bandera liberal, lo que atentaba gravemente contra el régimen absolutista de Fernando VII.
Moría una mujer, pero nacía un mito, un personaje histórico y un personaje literario mil veces evocado en todo tipo de composiciones literarias. Su principal biógrafa, Antonina Rodrigo, dedica el capítulo XII de su extensa y apasionante biografía a la presencia literaria de la heroína de la libertad, una presencia rica y variada desde su propia época a nuestros días: “… los romances, poesía popular en boga durante el pasado siglo, difundieron con profusión, por toda España, la tragedia versificada de “Marianita”. En Granada las mujeres los adquirían clandestinamente, pues el nombre de la mujer era pronunciado en susurro, como algo siniestro, pero no obstante, en las casas, con voz queda y una ternura matizada de lágrimas, veneraban la evocación de la mujer a través de los romances.” (Antonina RODRIGO, “Mariana de Pineda. La lucha de una mujer revolucionaria contra la tiranía absolutista”, Madrid, La esfera de los libros, 2005).
Todo el capítulo es una muestra de los poemas que Mariana suscitó, empezando por sus coetáneos y terminando por Antonio Carvajal. Estos cuaversos de hoy, dedicados a la memoria de nuestra ilustre paisana, siguen fielmente la fuente mencionada.
La primera referencia es una representación dramática de 1836, cuando se exhuman los restos de Mariana. Al final de la representación, se entonó un himno compuesto por unmúsico, Vicente Moreno Barnedo, en el que se lee:
Día teñido con sangre y llanto,
día de luto, día de horror.
Al recordarte lleno de espanto,
repite el alma ¡ay qué dolor!
[…]
¿Una joven tan hermosa y fina
cubrirá su muerte de gloria,
de laureles, de honor, de victoria,
a un sensible español, a un leal?
Nunca, nunca su pecho le inclina
a teñirse de sangre preciosa;
mas un tigre con alma alevosa
se glorió de clavarle el puñal.
Día teñido…
[…]
Dicta y firma su pluma sangrienta
la sentencia de muerte afrentosa,
y ni aun puede Granada llorosa
el dolor que le aqueja expresar.
En el banco de muerte se asienta
Mariana cual una heroína;
y su faz en la argolla reclina
y prefiere morir a inculpar.
Día teñido…
En la misma función se leyó la oda “A la ilustre víctima de la libertad Mariana Pineda”, original del doctor José Vicente Alonso:
Ensaya, ¡oh musa del dolor!, ensaya
la lira que templaste
para llorar al tétrico Felipe
la flor lozana que agostó por celos;
con ella yo podría
renovar este día
memoria del martirio de Mariana,
El infando dolor que sus verdugos
de saña llenos, de piedad vacíos,
en la absorta Granada derramaron,
cuando un triunfo bárbaro cantaron.
[…]
De otro modo lo quiso tu fortuna,
¡Mariana inimitable!
Y ya no es fácil que revuelva el tiempo:
por más felice musa
tu nombre y tu valor será cantado,
que a la mía el llorarte sólo es dado.
Por su parte, el Gobernador Civil de La Coruña, Pío Pita y Pizarro, escribió varias odas y sonetos a la heroína. Uno de ellos, dice así:
Del alma libertad de fuero enciende
el pecho de Mariana generosa
y del patriota vuela presurosa
al socorro, y de muerte le defiende.
El sagrado pendón alzar pretende
de la Patria, en la lucha peligrosa:
Prepárale su mano valerosa
y del combate la señal atiende.
Cuando un traidor perjuro fementido
la tregua inerme al enemigo fiero
que al punto a horrible muerte condena.
Sube al negro cadalso con erguido
noble rostro, asombrando al mundo entero,
y deja de su gloria a España llena.
Mariana es también personaje literario recreado por el poeta granadino Antonio Carvajal, quien ha escrito la ópera “Mariana en sombras” (2003), con música de Alberto García Demestres, publicada en la editorial onubense Point de Lunettes. Un fragmento es este:
MARIANA:
No es delirio,
sino resolución. Vivan mis hijos
pobres, huérfanos, solos,
con el recuerdo de una madre libre,
libres y limpios de la infamia. Mueran,
si han de morir, por manos
de este desorden que llamáis el Orden
vuestro, y que le repugna a la conciencia.
Mueran conmigo. Vivan los que salvo
Con mi silencio y con mi muerte. Vivan
Y traigan otros tiempos, otros días
Sin sombra de terror. Muero en la sombra,
Pero una luz más cierta que mi espanto
Al cadalso me acerca.
Luz de un tiempo dichoso
en el que libertad,
en que igualdad y ley
sean más que palabras
susurradas con miedo.
Libertad, igualdad y ley marquen
los pulsos y los pasos
de las generaciones por venir.
Ésta es mi luz, mi fuerza y mi esperanza.
Finalmente, quiero incluir aquí las aleluyas que la propia Antonina Rodrigo compuso para el 150 aniversario de Mariana.
(Aleluyas de Mariana de Pineda. Texto de Antonina Rodrigo, imágenes de Gallo, 1981. “Depósito Legal Nº 565/96″)
Mi agradecimiento a Antonina Rodrigo por autorizarme expresamente a usar sus materiales.
Alberto Granados















