Recuerdos de la Alhambra
Cada vez estoy más convencido de que tener el conjunto de la Alhambra a la vista supone una inmensa suerte, un regalo. Los musulmanes de Garnata supieron jugar con los volúmenes y los contornos de la vieja colina, la Sabika, y adecuar la silueta del palacio nazarí al relieve, con una maestría inigualable.
Recuerdos de la Alhambra para los que estáis lejos. No la versión “canónica” (la de Narciso Yepes), sino una más folklórica, pero que me ha gustado: Nana Mouskuri.
Buen sábado,
Alberto Granados




