Alberto Granados

Archive for the tag “Pedro Enríquez”

Las calles, para quienes se las trabajen

El diario Ideal insertaba ayer la noticia de que una iniciativa aparecida en Facebook reclama una calle para el músico Joe Strummer, del grupo The Clash, que vivió en Granada algunas temporadas, produjo al grupo local 091 y se movió mucho en los ambientes de la música pop del momento. Carlos Morán y Javier Barrera, los redactores de la noticia, añaden datos sobre quiénes defienden (entre otros, varios cargos políticos) la iniciativa. La llamada Comisión de Honores y Distinciones del ayuntamiento será requerida para que se pronuncie y tendrá que dar una respuesta razonada del por qué se acepta o se rechaza la propuesta.

(Imagen tomada del blog amoresbizarros)

No seré yo quien cuestione que se le ponga una calle a un músico, si bien tengo que reconocer públicamente que nunca me interesó la música punk (after punk, parece ser la tendencia exacta en que se encuadró al grupo) y que no he oído ni siquiera la canción que incluyo desde YouTube, así que no sé valorar si se trata de un desatino o es una propuesta razonable.

No trato de escatimarle a Strummer su calle (cuando gente tan ecuánime lo propone, será que lo merece), sino de que ocupe su lugar exacto y jerárquico en la cola de distinciones en el callejero, pues creo que hay otra mucha gente que se merece una calle, incluso importante, por distintos motivos, por su labor en campos tan distintos como la creación artística, la música, la ciencia, la vida académica… así como por la dedicación a la política, aunque eso lo soslayaré para no herir a nadie, que están los tiempos muy crispados.

Hace unos meses, también en Facebook, se pedían ideas para poner nombres a cinco calles de una urbanización, creo recordar que en Jun. Mis propuestas fueron: Elena Martín Vivaldi, Francisco Gil Craviotto (ya sabéis mi devoción por este escritor), Antonina Rodrigo, Rafael Guillén y Gregorio Morales. Pero es que habría que añadir, y siempre me quedaría corto, bastantes más: Fernando de Villena, Enrique Morón, Andrés Neuman, Manuel Villar Raso, Antonio Enrique, Ángel Olgoso, José Lupiáñez, José Heredia Maya, Pedro Enríquez, Ian Gibson, Luis Rosales, José Carlos Rosales, José Vicente Pascual, Juan Carlos Rodríguez, Javier Egea, Antonio Carvajal… en lo tocante al ámbito de la creación literaria. La música y la danza serían para Mariola Cantarero, Orquesta Ciudad de Granada, Enrique Morente, Marina Heredia, Estrella Morente, Mario Maya, Peña Flamenca La Platería, Juan Carmona “Habichuela”… Alberto Campo Baeza, el arquitecto del Impluvium de Luz (el cubo de la Caja de Ahorros), Jesús Conde, Juan Vida… podrían copar la distinción en el ámbito de las artes plásticas o materiales. Ámbitos cultuales como la Cuadra Dorada, Caballeros Veinticuatro, Festival Internacional de Música y Danza, Cátedra García Lorca, La Tertulia del Salón, Biblioteca de Andalucía… se podrían llevar las calles que pudieran corresponder a la sección de dinamización cultural.

No me veo capacitado para elegir a otros representantes en el campo de la ciencia, la medicina, la investigación, el derecho, la industria, la tecnología, la vida académica universitaria, la política, el mundo editorial… Sin duda, tienen que haber miles de nombres que merezcan su calle, su placa y el reconocimiento de esta Granada, poco dada a reconocer méritos. Y si es en vida de los interesados, mucho mejor, que sirva para que cada homenajeado goce de su minuto de justificado reconocimiento, no para hacer llorar a sus deudos.

(foto propia)

Y ya puestos a pedir, pediría también una Comisión municipal que hiciera ver al equipo de gobierno que una ciudad como esta no se merece, en absoluto, la vergüenza de tener un monumento fascista en la puerta del palacio de Bibataubín. No es cuestión de ser de izquierdas o de derechas, del PP o del PSOE. Es, sencillamente, que no nos merecemos un estigma fascista como este. Granada no se merece semejante “distinción”.

Alberto Granados

Cuaversos de bitácora: El latido de África

Anoche asistí a la segunda y última sesión del ciclo “Poesía y Música en los conventos”, una iniciativa que consiste en usar los conventos de nuestro patrimonio como auditorios ocasionales para eventos musicales  y poéticos. La iniciativa “Poesía en los conventos” ha contado este años con dos sesiones: “La espiritualidad de la India” (el pasado día 23 en el monasterio de la Concepción) y la de anoche, “El latido de África”, en el Perpetuo Socorro. La curiosa iniciativa ha sido coordinada por el poeta Pedro Enríquez (por cierto, el próximo día 16 presenta en Nueva Gala su nuevo poemario), Yolanda López y Antonio Praena y está patrocinada por la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía (Pedro Benzal, el Delegado Provincial, estaba allí).

Varios lectores (Dolores Cervera, Blanca Durán, Pedro López, Agustín Ndour y Mar Ontiveros) leyeron poemas del continente africano. Me comentó Pedro que eran diversos los autores y procedencias, pero no sé decir más. Además de la poesía, Roots Africa Percusión, un grupo formado por cinco senegaleses, altos como torres, vestidos con unas majestuosas túnicas de algodón blanco, cantaron unas melodías muy básicas y se acompañaron por todo un lujo de percusión, que hizo bailar a más de uno. Fue, verdaderamente, sentir el latido mágico de África. Lamentablmente, olvidé llevarme la cámara (me arrepentiré toda la vida).

Yo tenía previsto empezar hoy con los poetas de la antología de Castellet, pero anoche volví a casa “muy africano” y he buscado estos poemas en negro.

POEMA KUBA

No hay aguja sin punta penetrante
No hay navaja sin hoja afilada
La muerte llega a nosotros de muchas formas.
Con nuestros pies andamos por la tierra del chivo
Con nuestras manos tocamos el cielo de Dios
Algún día futuro, en el calor del mediodía,
seré llevado en hombros
a través del pueblo de los muertos
Cuando muera, no me entierren bajo los árboles del bosque,
le temo a sus espinas.
Cuando muera, no me entierren bajo los árboles del bosque,
le temo al agua que gotea.
Entiérrenme bajo los grandes árboles umbrosos del mercado
Quiero escuchar los tambores tocando
Quiero sentir los pies de los que bailan.

(Poema anónimo del pueblo Kuba, Congo central)

 

OFRENDA

 

Y aquí en la llanura que habito
mi mano es ancha sobre mi puerta
dadme mi ración de fruta
aunque yo no sepa de qué árbol viene
dadme mi ración de llanto
aunque yo no sepa qué corazón consume
No tardéis
ya estoy lejos de mis fuentes
No tardéis
puedo ser útil
ya arreglé mis uñas
rasuré mi cabeza
estoy limpio ante la noche.

 

 

MUCHACHA

¡Muchacha, menea bien!
¡Muchacha, menea bien!
¡Muchacha, menea bien,
zarandea tus senos!

¡Salud, muchacha!
Los tambores son tus tambores.
¡Que Amma proteja tu cuerpo,
tus piernas, tus ágiles piernas
y tus ágiles brazos!
¡Acércate a los tambores!
Linda cabeza,
todos los ojos te miran.
Tienes buena leche.
Todos los ojos te miran.
Calzas hermosas sandalias.
Llevas una calabaza en la mano,
una linda calabaza.
Todos los hombres te miran.
Todas las mujeres te miran.
Todos los niños te miran.
Todos tus amantes te miran.
Tu carne es hermosa,
tus piernas son hermosas,
tus brazos son hermosos.
Toda tú eres hermosa.
Has hecho hermosas cosas,
muchacha,
has hecho hermosas cosas.
La voz de los tambores
está en tus oídos.

Acercaos a la muchacha, jóvenes.
Poned cauris en sus manos.
¡Está bien!
¡Es una hermosa muchacha!

(Canto Dogón)

Tras los poemas y la música, Pedro Enríquez se despidió del público con un divertido “Hasta el año que viene si Dios y la Junta quieren”. Esperemos que sí. Amén. A la salida, dulces de los conventos de Granada. ¿Alguien da más?

Alberto Granados

Liturgia del olvido

 

NOTA PREVIA: Hace dos años, creo que fue el amigo Bomarzo quien nos lanzó la idea de los “cuaversos de bitácora”, aquella iniciativa de dedicar nuestros blogs a la poesía todos los miércoles. El tiempo fue desgastando la iniciativa, que llegó a contar con un nutrido grupo de seguidores. Hoy reinicio aquel viejo experimento y pido a los lectores que vuelvan a esta feliz barricada de la poesía, cada miércoles, indagando, seleccionando, haciendo antología. Mejorando este mundo feo y chato que cada día nos sorprende con una nueva bajeza.

El pasado mes de diciembre, asistí a la presentación del libro “Liturgia del Olvido” (1), del poeta granadino Pedro Enríquez. El propio autor me había enviado una invitación y yo, agradecido, asistí, lo saludé, me hice con el libro y oí la lectura de algunos poemas. Me gusta que un autor explique a sus lectores las circunstancias de su creación, los entresijos de su poema, la intrahistoria de su obra. Pedro lo hizo con soltura, y acompañado de una gran parte de  lo mejor de las letras granadinas, pese a ser una tarde fría de invierno.

El libro, dividido en seis apartados, lleva en sus primeras páginas unos lemas tomados de poemas de los grandísimos poetas locales Rafael Guillén y José Carlos Gallardo (a ambos les he dedicado otros “cuaversos de bitácora” en mi anterior blog), además de Antonio Machado, Luis Cernuda y  Cristina Peri Rossi, y se inicia con este poema:

DE PRONTO EN LO ETERNO

Como si un soplo de cenizas llameara

una mujer eleva la voz,

nos detiene entre una lluvia horizontal

de hombres y mujeres que no se conocen,

anónimos entre tanta humedad de selva.

 

Muestra las manos y usa la pregunta

como una herramienta contra el mundo.

 

Cuando la viga golpea

no es posible caminar

sin arrancarse la espada invisible,

el filo de la cordura,

el torbellino del silencio.

 

Insiste la mujer en una historia

que detiene la paz del caminante.

 

¿Quién puede transmutar

la esencia de una injusticia,

la levedad de la alegría?

 

-Tenemos prisa…

-Perdón, buscaba una respuesta.

 

De pronto lo eterno

en sus ojos de edad sin retorno.

Vuelve la calle a recobrar

su lucidez diaria de trasiego,

mirar atrás es descubrir el vacío,

una anécdota en la tarde.

 

Queda la palabra en plegaria,

mañana serán otros los atrapados.

 

No es posible la huida en el olvido,

los postes azotan la luz lejana.

 

También orar es escribir un poema

en esta noche de interrogantes.

 

 

 

 

 

 

 

Me parece muy lorquiano este otro poema, que precisamente da título al libro:

LITURGIA DEL OLVIDO

Ésta es la liturgia del olvido,

una espina de acero y silencio

clavada en el limbo del Empire State,

un soplo huérfano de cigüeñas,

un altar de nubes sin estrellas.

No existe la oración de un templo negro,

la escalera 103 para el incendio del llanto,

un barco de alas

para el descanso de las gaviotas.

Son otras las pequeñas cosas amenazando,

ascuas de Rolex por la quinta avenida

donde el tiempo es martillo de manos sin uso,

cadenas sin dueño en los ojos huérfanos,

paseantes ciegos de un lujo inservible,

ciudad rota en el tambor de los dedos

cuando el papel higiénico

es moneda ennegrecida.

Es otra la fuerza de la ciudad que no duerme,

lluvia de pensamientos en cuerdas de pupilas,

oración de alegría –amada distante-

cuando el frío ronronea

con los gatos de las ventanas,

duelos de cristal desierto,

cuando surcan los puentes ascuas

de faros sin palabras, un mundo reflejado:

la altura perdida de las miradas.

 

 

 

 

(Imagen tomada de palabrasconmirada.com)

 

Un último botón de muestra del talento creativo de Pedro son estos haikus, que él agrupa bajo el título:

ARRASTRA EL VIENTO…

Arrastra el viento

la semilla en silencio que desconoce

su último esfuerzo.

 

El sueño salva,

hueco sin materia que sumerge

en otro espacio.

 

Se recuerda,

rumor en distinta frontera,

transfiguración o muerte.

 

Pero se vuelve

como un río destronado al océano.

Entonces el olvido.

Al terminar el acto, me dedicó mi ejemplar: “Con el sentimiento de que la poesía es capaz de cambiar el mundo”. No sé si es cierto que la poesía pueda cambiar el mundo, pero lo hace mucho más habitable.

Alberto Granados

(1) ENRÍQUEZ, Pedro: “Liturgia del Olvido”, Salobreña, 2009, Editorial Alhulia (Colección Mirto Academia)

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