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Claveles de abril


Nosotros nos guardábamos de los idus de marzo, y de la “gristapo” (aquellos grises de la Policía Nacional), y de la Secreta (yo siempre les parecía a mis compañeros de carrera el poli infiltrado) y del TOP (el terrible Tribunal de Orden Público, al que se refirió el otro día Jiménez Villarejo, al valorar a algunos miembros de CGPJ). Nos parecía que el régimen tenía que caer algún día, pues ya era algo obsoleto e insostenible, aunque era aún muy peligroso. Cuando hablábamos de la larguísima duración, siempre salía la referencia portuguesa: el Estado Novo de Oliveira Salazar llevaba desde 1926 en el poder y, aunque nuestro vecino nos era tan desconocido como medio mundo censurado, siempre andábamos en comparaciones.

(Tomado de kalipedia.com)

 

Por eso nos chocó y admiró tanto, que aquel 25 de abril de 1974, los claveles se impusieran a la sinrazón. Fue uno de los motivos épicos de mi generación, un icono como el Guernica, la foto del Che o los retratos de distintos tonos de Marilyn Monroe hechos por Warhol. La clásica foto de los fusiles terminados en un clavel, dio la vuelta al mundo y se nos quedó cara de ser los últimos de nuestro contexto europeo. De hecho, cuando nos cruzábamos por los pasillos del entonces colegio universitario de Jaén, cantábamos con aire de complicidad. “Nos quedamos solos…”. Ya éramos, en efecto, la última dictadura del occidente europeo y mirábamos maravillados, como los niños en el circo, el milagro de un ejército que, en vez de amenazarnos con un golpe de estado, era apoyado por el pueblo en una revolución. Claveles y fusiles, pueblo y ejército, unidos contra Marcelo Caetano, el siniestro sucesor de Salazar.

 (Tomado de calimeradas)

 

 

Apenas pasada la medianoche del 25 de abril, Radio RenascenÇa emitió la señal pactada por los militares que preparaban el golpe: “Grándola, vila morena”, un tema musical de José Afonso, prohibido por el régimen. Las tropas salieron a la calle y el pueblo, se unió a ellos. El salazarismo cayó casi sin víctimas (se habló de cuatro muertos) y Portugal asombró al mundo entero y nos dejó con unas ansias de democracia definitivamente imparables.

La melodía que acompañó a la revolución “dos cravos” pasó a ser un tesoro, que se copiaba de casette en casette con los tristes medios de entonces: “Grandola, villa morena /terrra de fraternidade…” nos cantaba José Afonso, con voz de párroco dirigiéndose a sus catecúmenos, al tiempo que aquí soñábamos con tener coche (aquellos Seat 121), algo de dinero, viajes (“el extranjero”, enunciado así, ya era una paraíso soñado más que un territorio donde emigrar), ligues (se intuía que el sexo ya era posible)… y algo de libertad. Fue el aroma que aquellos claveles de abril dejaron en nuestro país.

Portugal vivió un período convulso, con dos o tres intentonas golpistas, y estuvo a punto de la guerra civil, pero en un par de años se votó una nueva constitución democrática y se sacudió la tutela de los militares que habían propiciado el golpe, entrando en una envidiable normalidad, mientras que aquí sólo se podía hablar de  “asociacionismo político”, un sucedáneo de los partidos, que –hay que recordarlo- estaban totalmente prohibidos (con la excepción del Movimiento Nacional, es decir, el fundado por los adláteres de Franco con el fin de revestir de ideología lo que era simplemente una sucia dictadura, llena de crímenes e injusticias). Y se hablaba también de “apertura”, en vez de hacerlo de democracia.

Hoy día, visto que el fascismo puro y duro es capaz de sentar en el banquillo al juez Garzón, como si esto que hoy os comento nunca hubiera tenido lugar, como si estos treinta y seis años no hubieran servido para nada, da la sensación de que la historia, terca e irreductible, se hubiera parado y ese parón nos dejara olor a cloaca en vez de aromas de claveles de abril.

Alberto Granados

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9 comentarios el “Claveles de abril

  1. Una de las imágenes más poéticas que imaginarse puedan…

  2. Alberto, estaba yo muy tocado con lo de Pinochet y lo de Portugal me vino como lenitivo. Y es que yo no iba mas alla de “una mierda para el que tenga mas tabaco que yo”. Cosas muy egoistas y de tiro corto. Y muy salvaje, que habia sido testigo directo de la matanza de albañiles… los grises con sus pistolitas del 9 corto apuntando a dos manos, que yo lo vi.

    Pero, que siempre hay un pero, te dire que era yo un chaval cuando en mi casa oi que el regimen se tambaleaba y fijate estuvo tambaleandose 25 años… un regiemn borracho de sangre… de ahi el bamboleo.

    Buen relato, a ver si vuelves al Ideal aunque sea a probar…

  3. Tu rememoras ese 25 de Abril yo estaba ya aqui trabajando y lo primero que se le ocurrio al inclito Tomas Allende y Garcia Baxter a la sazon presidente del consejo de administracion fue militarizar a toda la plantilla a tenor de las ordenes que recibio del Pardo no veas el cachondeo con nuestro rombo en la solapa con la M y claro estabamos para movernos pues la ensalada de ostias que se producia era espantosa,ademas de que un parte negativo icluia la sancion de despido.En fin pa vernos matao,Buen recordatorio de nuestra historia pasada y presente.Saludos

  4. En julio de aquel verano viajé a Lisboa para darme un baño de libertad y revolución “in situ”. La ciudad bullía, más luminosa que nunca (esa luz atlántica tan peculiar), llena de vida y de agitación. Algún coche de la siniestra PIDE quemado y “pintado” en la plaza del Rossio; ir al cine para ver alguna película censurada en España, comprar libros (uno de Pessoa, por supuesto) y posters preciosos de la revolución (los regalé todos a los amigos)…son los recuerdos de aquel tiempo. Dos meses más tarde conocía a Mª Carmen Espejo: ¡Año memorable!

  5. Jesús, ¿cuál es la imagen, visual o literaria, que comentas?
    Foces, no creo que vuelva a Ideal, después de haber montado dos blogs. Especialemnte este va bien, con casi 3400 visitas en un mes.
    Alfonsito, me das cada sorpresa: yo no recordaba lo militarización, que era uhno de los trucos del franquismo: creo que a mí estuvieron a punto de militarizarme una vez, que se anunciaba un curso movido, pero no lo recuerdo.
    Miguel, no echaste un mal 74, no.
    Abrazos,

    Alberto

  6. Querido Alberto: no guardé la nueva dirección de tu blog y hace tiempo que no te visito. Ahora te reencuentro y me gusta lo que veo: compromiso, reflexión y…poesía. Desgraciadamente nosotros no tuvimos nuestro abril, nos lo robaron para no alterar el dulce sueño del postfranquismo. Por eso, de vez en cuando, resurgen olores pestilentes del pasado que confio sean absolutamente minoritarias. ¡Aunque, por desgracia, con demasiado poder!
    Un beso.

  7. Ya te echaba de menos, Concha, hasta el punto de que llegué a pensar que estabas de bajón o enfadada. Esto está como está, y tengo la dolorosa sensación de que no llegamos muy allá, según se ve. Creo que estamos en una corriente involucionista que da vergüenza. Yo llegué a creer que el franquismo estaba muerto y enterrado y está más vivo que nunca.
    Disfruto cada sábado con tus columnas. Son algo de lo poco que me da ganas de seguir en el tajo (sin saber muy bien, lo confieso, cuál es el tajo.).
    Beso gordo.

    Alberto

  8. Alberto:
    Una crónica bellísima, sentida y dolida de unos años que, a veces, parecen no haber pasado. Se le han rendido al fascista Samaranch idénticos honores que los que habría recibido en tiempos de dictadura de haber muerto entonces. Colas de lagrimosos, noticiarios insultantes por su falsedad, boato catedralicio.
    Un beso.

  9. […] os traigo al recuerdo la revoluçao dos cravos, de la que os hablé hace un año. Para evitar repeticiones, lo hago con una canción: la que Lluis […]

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