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Cuaversos de bitácora: Miguel Hernández


Estamos en el año de Miguel Hernández, al que seguramente terminaremos aborreciendo por ese empacho que producen los mil eventos preparados para la celebración-demolición del poeta (igual que sucedió con Lorca, Ayala o el Quijote). Siempre he pensado que Miguel Hernández era un poeta inmaduro al que le salían poemas “bonitos”, sin llegar a más, pero su leyenda nos lo convirtió en mito, y ahí anda: de centenario. Como todo el mundo lo conoce, básicamente, a través de Serrat, hoy huyo en estos cuaversos de los poemas siempre repetidos, y he elegido un simple soneto, formalmente muy bien construido que siempre me ha llamado la atención (lo de “el fatal desaliento de la rosa” es todo un hallazgo). Es este:

 

 

 

 “Por desplumar arcángeles glaciales,

la nevada lilial de esbeltos dientes

es condenada al llanto de las fuentes

y al desconsuelo de los manantiales.

Por difundir su alma en los metales,

por dar el fuego al hierro sus orientes,

al dolor de los yunques inclementes

lo arrastran los herreros torrenciales.

Al doloroso trato de la espina,

al fatal desaliento de la rosa

y a la acción corrosiva de la muerte

arrojado me veo, y tanta ruina

no es por otra desgracia ni otra cosa

que por quererte y sólo por quererte.”

(De “El rayo que no cesa”)

 

Un soneto lleno de acentos gongorinos y sabores del XVII.

Alberto Granados

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12 comentarios el “Cuaversos de bitácora: Miguel Hernández

  1. Este hombre tiene mucho mérito, es de los pocos poetas que dedican, como Boscán o José Carlos Rosales, poemas a sus esposas. Soneto matrimonial éste, que juntos a hallazgos de raíz gongorina evidentes, capota cuando habla de arcángeles desplumados. En español, la palabra ‘desplumar’ hay que usarla con cuidado.

  2. Por una vez , y sin que sirva de precedente, querido Alberto, voy a discrepar. Miguel Hernández no me parece un poeta inmaduro. Es un poeta total, del que brota la palabra con fuerza, con originalidad, con sentimiento. Capaz de pasar de los poemas culteranos de Perito en lunas a las palabras desnudas y emocionantes de Cancionero y Romancero de ausencias. Un caudal de poesía desbordado, con el que aprendí a amar la poesía en mi primera juventud.

    • Me gustaría que me ayudases a desetrañar el significado de este soneto, porque me pierdo en medio de arcángeles desplumados, dolor de yunques inclementes, etc. Lo que me tiene intrigado es eso de “difundir su alma en los metales”. ¿A quien/que se está refiriendo?
      Lo veo complicado de entender, sin más contexto. Te agradecería cualquier aclaración.
      Un saludo

  3. Yo también discrepo en la relación inmadurez-mito. También Lorca hubiera compuesto su mejor poesía de haber vivido su madurez. Sólo hay que leer los Sonetos del amor oscuro o el Diván del Tamarit, para percibir lo que hubiera sido una poesía de madurez, que habría sido absolutamente genial.
    Sí, Serrat hizo eso con Hernández, pero también con Machado. O Paco Ibáñez con Alberti. Menos mal que hubo gente sensible que hizo populares sus poemas, que nos los acercó siendo jóvenes. Yo tenía 12 0 13 años cuando conocí y me aprendí de memoria la Elegía a Ramón Sijé, o la Nana de la cebolla, gracias a Serrat. Entonces empecé a devorar sus versos leídos y aprendidos.
    Hace poco le contaba este poema de la cebolla a mi hija, la pobre no podía contener su llanto de niña inocente, que no sabe del sufrimiento de tanta gente. De tanto sufrimiento inútil que les tocó vivir a nuestro poetas. Ah, qué bello es ese primer verso: “Por desplumar arcángeles glaciales”…

  4. Alberto, añade alguna línea entre el poema y tu firma, que parece que lo hayas escrito tu…

  5. Pues yo adoro las letras de Miguel Hernández, por mucho que se repitan. Y por supuesto no puedo concebirlo como un poeta inmaduro e idolatrado, no es así. ¿Cómo hubiera sido la poesía de Hernández en libertad y desarrollándose a lo largo de una extensa, feliz y larga vida?

    Saludos mi estimado Rigoletto, desde el Sur.

  6. Don Pablo, ¿tú nunca le sacaste poemas a tu esposa? Supongo que sí. Si nunca lo hiciste, eso que te has perdido.

    Inma, MJ y MIguel, voces discrepantes, me refiero a que Hernández es un poeta errático, que no llegó a encontrar su camino. Lorca fue un poco el dueño de las metáforas deslumbrantes; Salinas, el del amor; Alberti, le populista; Guillén, el más abstracto; Dámaso Alonso, el erudito… ¿Qué fue Hernández? No le dio tiempo. Tuvo algunas intuiciones, pero ni le daba la cultura para mucho, ni le dejaron tiempo. A eso me refiero cuando digo lo de inmaduro.
    En cualquier cosa, lo del “fatal desaliento de la rosa” es genial.

    CAJOÄ, gracias por el aviso. Ya lo enmendé.

    Alberto

  7. Yo, querido Alberto, a la única mujer que intenté dedicarle un soneto fue a la Virgen, en el mes de las flores, tenía yo 11 años. Me atranqué el segundo cuarteto y ahí acabó mi carrera poética. Todavía me acuerdo de como terminaba el primer cuarteto: “Mil floridos mayos”. !Qué más quisiera yo que haberle hecho un soneto a la mujer que acompaña mis días!, pero este fracaso inicial me ha limitado mucho, a nivel poesía.

  8. Hernández fue poeta, nada más y nada menos Rigo. Sólo eso, poeta. Puro, inmaculado, veraz.

    Saludossssssssssss

  9. Alberto:
    Yo también me apunto al lado de quienes dicen que Miguel Hernández fue un poeta total. Lo de “versos bonitos” me parece -y perdona- una falta de apreciación por tu parte y me extraña. Su “Elegía” es uno de los más hermosos pòemas que un hombre ha dedicado a otro, al amigo del alma que, sin más, se le muere.
    Un beso.

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