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El sexo de los ángeles


 

Para Cristina, que asegura, con absoluto convencimiento,  que Benedetti es Dios.

Hoy traigo a esta antología uno de los relatos que llevaba preparados para la sesión del Club de Lectores “Thesaurus”: un cuento del inmortal cuentero Mario Benedetti. Breve, denso, poético… magistral: El sexo de los ángeles.

(Imagen tomada de soypoeta.com)

 

 

 

Una de las más lamentables carencias de información que han padecido los hombres y mujeres de todas las épocas, se relaciona con el sexo de los ángeles. El dato, nunca confirmado, de que los ángeles no hacen el amor, quizás signifique que no lo hacen de la misma manera que los mortales.

Otra versión, tampoco confirmada pero más verosímil, sugiere que si bien los ángeles no hacen el amor con sus cuerpos (por la mera razón que carecen de los mismos) lo celebran en cambio con palabras, vale decir con las adecuadas.

Así, cada vez que Ángel y Ángela se encuentran en el cruce de dos transparencias, empiezan por mirarse, seducirse y tentarse mediante el intercambio de miradas que, por supuesto, son angelicales.

Y si Ángel, para abrir el fuego, dice: “Semilla”, Ángela, para atizarlo, responde: “Surco”. Él dice: “Alud”, y ella, tiernamente: “Abismo”.

Las palabras se cruzan, vertiginosas como meteoritos o acariciantes como copos.

Ángel dice: “Madero”. Y Ángela: “Caverna”.

Aletean por ahí un Ángel de la Guarda, misógino y silente, y un ángel de la Muerte, viudo y tenebroso. Pero el par amatorio no se interrumpe, sigue silabeando su amor.

Él dice: “Manantial”. Y ella: “Cuenca”.

Las sílabas se impregnan de rocío y, aquí y allá, entre cristales de nieve, circula en el aire, su expectativa.

Ángel dice: “Estoque”, y Ángela, radiante: “Herida”. Él dice: “Tañido”, y ella: “Rebato”.

Y en el preciso instante del orgasmo ultraterreno, los cirros y los cúmulos, los estratos y nimbos, se estremecen, tremolan, estallan, y el amor de los ángeles llueve copiosamente sobre el mundo.

 Pertenece a su  “Disparates y franquezas”, una compilación de cuentos de 1989 y yo lo he copiado de sus “Cuentos Completos (1947-1994)”, Alfaguara, 1994, que mi gente me regaló en cuanto salió. Todo un lujo.

Alberto Granados

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4 comentarios el “El sexo de los ángeles

  1. Muy Benedetti. No es para mi un autor de cabecera pero su Padrenuestro Latinoamericano y el conjunto de cuentos “La vecina orilla” son dos joyas que guardo en la memoria con literia devoción.

  2. Bendito Benedetti, ángel de la palabra, bendición uruguayyyya, siempre sea bienvenido al sur que también existe. Por si no lo concéis, me vas a permitir, Alberto, que junto a los de Benedetti convivan también los ángeles del mexicano Villaurrutia, en casto y literario maridaje.

    Nocturno de los ángeles

    Se diría que las calles fluyen dulcemente en la noche.
    Las luces no son tan vivas que logren desvelar el secreto,
    el secreto que los hombres que van y vienen conocen,
    porque todos están en el secreto
    y nada se ganaría con partirlo en mil pedazos
    si, por el contrario, es tan dulce guardarlo
    y compartirlo sólo con la persona elegida.

    Si cada uno dijera en un momento dado,
    en sólo una palabra, lo que piensa,
    las cinco letras del «DESEO» formarían una enorme cicatriz luminosa,
    una constelación más antigua, más viva aún que las otras.
    Y esa constelación sería como un ardiente sexo
    en el profundo cuerpo de la noche,
    o, mejor, como los Gemelos que por vez primera en la vida
    se miraran de frente, a los ojos, y se abrazaran ya para siempre.

    De pronto el río de la calle se puebla de sedientos seres,
    caminan, se detienen, prosiguen.
    Cambian miradas, atreven sonrisas,
    forman imprevistas parejas…

    Hay recodos y bancos de sombra,
    orillas de indefinibles formas profundas
    y súbitos huecos de luz que ciega
    y puertas que ceden a la presión más leve.

    El río de la calle queda desierto un instante.
    Luego parece remontar de sí mismo
    deseoso de volver a empezar.
    Queda un momento paralizado, mudo, anhelante
    como el corazón entre dos espasmos.

    Pero una nueva pulsación, un nuevo latido
    arroja al río de la calle nuevos sedientos seres.
    Se cruzan, se entrecruzan y suben.
    Vuelan a ras de tierra.
    Nadan de pie, tan milagrosamente
    que nadie se atrevería a decir que no caminan.

    ¡Son los ángeles!
    Han bajado a la tierra
    por invisibles escalas.
    Vienen del mar, que es el espejo del cielo,
    en barcos de humo y sombra,
    a fundirse y confundirse con los mortales,
    a rendir sus frentes en los muslos de las mujeres,
    a dejar que otras manos palpen sus cuerpos febrilmente,
    y que otros cuerpos busquen los suyos hasta encontrarlos
    como se encuentran al cerrarse los labios de una misma boca,
    a fatigar su boca tanto tiempo inactiva,
    a poner en libertad sus lenguas de fuego,
    a decir las canciones, los juramentos, las malas palabras
    en que los hombres concentran el antiguo misterio
    de la carne, la sangre y el deseo.
    Tienen nombres supuestos, divinamente sencillos.
    Se llaman Dick o John, o Marvin o Louis.
    En nada sino en la belleza se distinguen de los mortales.
    Caminan, se detienen, prosiguen.
    Cambian miradas, atreven sonrisas.
    Forman imprevistas parejas.

    Sonríen maliciosamente al subir en los ascensores de los hoteles
    donde aún se practica el vuelo lento y vertical.
    En sus cuerpos desnudos hay huellas celestiales;
    signos, estrellas y letras azules.
    Se dejan caer en las camas, se hunden en las almohadas
    que los hacen pensar todavía un momento en las nubes.
    Pero cierran los ojos para entregarse mejor a los goces de su encarnación misteriosa,
    y, cuando duermen, sueñan no con los ángeles sino con los mortales.

  3. O sea, que visto así, ¿cada vez que llueve es un acto de amor angelical?, pues este año se han dado un buen lote :P.
    Bromas a parte, es bonito conferirle alma a cosas o “seres” abstractos, más allá de las creencias personales de cada uno, la imaginación y la fantasía son necesarias en el desarrollo de toda persona. Muy bonito, sí señor.

  4. Glória, Miguel y Kaperusita, gracias por aparecer. No se ve que guste Benedetti demasiado.
    Yo, liado con la declaración de la renta.
    Abrazos,

    AG

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