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Panaceas


En esta vida, cada cual sobrelleva su existencia como puede o sabe, que problemas no le van a faltar. No es que me haya levantado especialmente existencialista, pero la realidad se impone cada mañana en cuanto abres el periódico, o tratas de hacer prospecciones hacia el futuro (imperfecto, no cabe duda) o miras cómo mengua tu saldo en cualquier faceta de tu vida que tenga un debe y un haber (incluida la libreta de ahorros).

 

Cada cual intenta apañárselas para ir tirando, y así, hay quien busca afanosamente la verdad y la felicidad sin importarle demasiado que se le vea lamerse las llagas. Basta ver a la gente plantear sus problemas a esos videntes que los canales de televisión ofrecen a altas horas de la noche. ¿Qué puede llevar a una persona a contarle a miles de extraños su vida y sus problemas delante de un charlatán que le va a sacar un buen puñado de euros a cambio de decirle cuatro generalidades? Los periódicos ofrecen anuncios sobre gente que da consejos, echa las cartas del tarot o adivina las posibilidades ocultas de un negocio, el sexo de un nasciturus o cualquier otra inquietud humana.

 

La sección de “Autoayuda” en las librerías es cada vez más amplia, pues aquí cada espabilado inventa su panacea y se convierte en un gurú de su particular religión. Mi barrio está empapelado con el cartel publicitario de un libro llamado “Cómo ligar. Las mejores estrategias”, que no ofrece más información sobre autor o responsable, pero que dice ofrecer recetas mágicas en el arte de la seducción. Me pregunto cuánto solitario comprará el dichoso libro para comprobar que no se va a curar de su desamor. Y sobre todo, ¿cómo será la vida amorosa del autor?

¿Cambiaría nuestra credulidad si el vidente o el consejero sentimental nos descubriera sus propios problemas? ¿Si el vidente nos confesara que lleva años intentando adivinar la combinación de la primitiva y siempre falla? ¿Si el consejero sentimental nos contara que se siente solo, desgraciado y que el desamor ha hecho presa en él hace mucho tiempo?

Somos tan contradictorios que necesitamos que otro nos diga lo que nosotros no queremos ver: que la felicidad es sólo un momento fugaz que hay que aprovechar. Esta obviedad debe tomarse con ligereza, no como un dogma, un consejo o una adivinación infalible. Lo digo para que seáis un poco más felices.

Alberto Granados

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7 comentarios el “Panaceas

  1. Vengo de Fray Leopoldo y he visto como a un señor vestido impecablemente (traje, corbata, calcetines del mismo color…), después de pasar la declaración de la renta por la tumba del futuro santo, le inundaba una gran beatitud. Espero, por el bien del proceso de beatificación, que no estemos rozando el fraude fiscal

  2. Don Pablo, ahí precisamente es donde se va a ver la mano milagrosa del protosanto: que la declaración de alguien tan aticista como describes, que seguramante es fraudulenta, pase el control… eso sí será un milagro, y no los de Berceo.

    AG

  3. A menudo la vidente ha sido despedida de diversos trabajos convencionales por causa de contratos de tres días. Al final alguien le ha aconsejado dedicarse a la predicción: Un vistazo al tarot, tal vez y una lectura de “Los astros y tu” han conformado el master.
    Estupendo artículo.
    Estaría bien un relatillo sobre videntes y desesperados.
    Un abrazo.

  4. Pues, a tenor del último párrafo de tu post, gracias, Alberto: Tras leerte, ya soy un poco más feliz (ja,ja,ja). El caso es que hay quien “aconseja” con cierta lucidez o, cuando menos, con sentido común. Por ejemplo, en EL PAÍS SEMANAL, no me suelo perder los articulos de Borja Vilaseca, Alex Rovira y otros que siempre me aportan algo interesante. En cuanto a los videntes, futurólogos y demás farsantes, es lo que le dijo a una Manuel Toharia (en la línea de tu reflexión): “Si adivinas los 6 números de la Primitiva de esta noche, empezaré a creer en tus predicciones.”

  5. Glòria, además, la vidente es de un país pobre, pongamos cubana medio exilada. Vino llena de expectativas que se le fueron desmoronando, un tipo sin entrañas la chuleó, consiguió un trabajo, pero el jefe la acosaba… Toda una novela, quizá la novela única de cómo el ser humano es capaz de ser muy cabrón con sus semejantes…

    Miguel, los de el dominical son auténticos maestros en aclarar los entresijos del alma humana, pero no son los charlatanes de los que hablo. Una reflexión: ¿por qué el 99% de los libros de autoayuda nacen en USA? ¿Y las nuevas iglesias?

    Miguel, envidio esa felicidad que yo sentía el año pasado.

    Abrazos mil

  6. “I have a vision: Television”.
    Bono (Paul, no Pepe).

  7. Not a bad vision, obviously.

    Granados, Alberto GRanados

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