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Cuaversos de bitácora: Fernando de Villena


Granada cuenta con una enorme pléyade de grandes poetas, adscritos  o no a alguna de las dos tendencias líricas que se vislumbran en el panorama creativo actual: poesía de la experiencia o poesía de la diferencia. Uno de los más brillantes poetas granadinos actuales, Fernando de Villena, adscrito a la segunda tendencia, cierra la antología de Francisco Morales Lomas (1), uno de los trabajos sobre poesía andaluza actual más serios y documentados de los últimos años. De esta antología extraigo los poemas que os ofrezco en estos “cuaversos” (lamentablemente no pude asistir a la reciente presentación de su último libro, “La piedra y el mármol”, que aún no tengo). Disfrutad los poemas. Os servirán para ir abriendo boca ante su nueva obra, su novela “Udaípur”, cuya presentación tendrá lugar próximamente.

 

Poética

Mirar, sentir, vivir despacio ciertos instantes y saber comunicar la emoción de lo entrevisto: ese es el trabajo del poeta. Existe una realidad más hermosa o más terrible detrás de muchas cosas junto a las que pasamos. El hombre vive demasiado velozmente. El poeta debe detenerse a indagar esa otra realidad y, aunque nunca pueda explicarla, podrá trasmitir la emoción que le sacude durante su búsqueda. Nuestro equipaje para dicha aventura es el lenguaje y cuanto mejor sea nuestra formación, más posibilidades tendremos de comunicar esa experiencia.

 

 (Imagen tomada de elcallejondelgato2006.blogspot)

 

 

 

 

 

 

Adiós 

La vida se nos iba

en días inocentes

de mansa lluvia y frío en los tejados.

Leíamos sin orden, amábamos a veces…

El vano conversar y la esperanza incierta

nos llevaban el resto.

 

En días soleados

las fieles estaciones al paso por los chopos

-ya verdes, ya dorados, ya desnudos-

silentes nos decían la vida se nos iba.

 

Y se nos fue la vida, ¡tan callando!,

sin traer una nueva primavera

después del largo y doloroso invierno.

 

 

El patio del colegio

 

En los días de cielo encapotado

está más triste el patio y sus balcones

con maderas de viejos cuarterones

y baranda muy negra en mal estado.

 

Es un patio sombrío, encajonado,

y vencidos están sus canalones;

tiene sombras de hospicio en los rincones

y líquenes de sangre en el tejado.

 

En sus cuatro parterres frente a frente,

bajo humildes naranjos y rosales,

crece hierba salvaje hacia la puerta.

 

En el centro y de piedra una gran fuente

muestra pútridas aguas en la cuales

flota esta tarde una paloma muerta.

 

 

(Presentación del libro en la Cuadra Dorada, de la Casa de los Tiros: los poetas Antonio Enrique, Fernando de Villena y el antólogo –también poeta- Francisco Morales Lomas) 

 

 

 

 

Estación de aldea

 

 

La tarde moría sobre las acacias.

Del campo venía la brisa aromada;

las aves callaban, los grillos cantaban…

La tarde moría.

 

Las rosas en sombra formaban guirnaldas

por sobre los arcos, junto a la campana,

y con sus agujas lento las flechaba

el reloj añoso.


La luna en creciente y estrellas clavadas

en un firmamento turquesa y de nácar.

El reloj añoso los sueños contaba.

La tarde moría.

 

Estrépito grande y una luz lejana.

Un temblor del aire por las enramadas.

Un silbo furioso: el tren que llegaba.

Las rosas en sombra.

Un ángel huía. La noche reinaba.

 

 

 

 

 

El camino

 

 

Sombrío es el camino y tortuoso

que a la Estigia conduce.

Creyeras que es la noche cuando avanzas,

y el sol no se ha dormido todavía,

pero las altas ramas

de pinos y cipreses

impiden todo atisbo de su luz.

Se oye a veces un trino

colmado de misterio

que suena a despedida

y casi también como advertencia.

 

Es sombrío el camino

que entre campos de loto

poco a poco desciende

tal la lenta serpiente hasta su presa.

 

Acaso aún lo ignoras,

pero noche tras noche,

cuando crees que sueñas,

pero día tras día,

cuando crees que vives,

recorres tu calzada pedregosa,

te acercas a las aguas del silencio.

 

Recordemos que la poesía no puede cambiar el mundo, pero lo hace más habitable. Disfrutad estos poemas y seleccionad los vuestros en vuestros blogs. Que no decaigan estas bitácoras poéticas.

Alberto Granados

(1)  MORALES LOMAS, Francisco: “Entre el XX y el XXI. Antología Poética Andaluza”, Ediciones Carena, Barcelona, 2007 –vol. I- y 2009 –vol. II-.

9 comentarios el “Cuaversos de bitácora: Fernando de Villena

  1. Me cala esta poesía como una humedad lenta entre estaciones (me cala hasta los huesos). Una poesía más existencial que “experiencial” (términos que no tienen porque ser contradictorios, sino complementarios), con cierta melancolía machadiana. Intemporal, intravenosa, buena. Un poeta que concozco ahora, gracias a ti y que leeré de aquí en adelante.
    Abrazos

  2. Un indudable acierto de Alberto Granados el haber dedicado uno de sus cuaversos a Fernando de Villena, magnífico poeta y excelente prosista. Es uno de los pocos escritores granadinos que se mueve con la misma facilidad y acierto en verso que en prosa. Para mí es indiferente que su obra se pueda calificar de poesía de la experiencia o de la diferencia. Lo único que me interesa es la calidad, la emoción y evocación que en mí produce el poema. Todo esto se da sobradamente en cualquier poema de Fernando. Alberto habla en su breve introducción de cierto eco machadiano en los poemas de Fernando. Indudablemente que sí, pero hay otro aspecto de Machado que también se repite en él: su calidad humana de hombre bueno y amigo del prójimo.-F. Gil Craviotto.

  3. La poesía, Alberto… siempre la poesía…
    Gracias

  4. Miguelito, es cierto que yo le veo aires machadianos. El otro día tuve ocasión de tomar una cerveza con él y es muy directo. Me alegro de havberte descubierto caminos poéticos nuevos, a ti que te los tienes trillados desde la mili…

    Don Francisco, tú eres un experto en escritores locales. No conozco al Ferandno prosista, cosa que tendré que ir solucionadno, pero sí me gusta su poesía y seguiré leyéndola. Respecto a mi introducción, no pretendo extenderme y asustara a gente nol-lectora de poesía, ni soy un teórico. Una simple nota y que el poema se presente solo…

    Alejandra, invitada quedas a sumarte a esta descabellada aventura de dedicar los miércoels a bitácoras poéticas. Tal vez podrías incluir poemas de tu marido, aunque no sé si eso te cueste un dolor innecesario…

    Seguiré buscando poestas que, sin ser conocidísmos, me gusten y puedan gustar a los escasos lectores de los miércoles: próximaentrega, Aurora Luque.

    Abrazos

  5. He disfrutado mucho con la lectura de estos poemas. Muchas gracias por subirlos, Alberto. Espero que todo vaya muy bien. Nosotros estamos bien, acostumbrándonos otra vez al comienzo del curso.

    Besos,

    Clarito

  6. Es fantástico tener a alguien que, como tú, nos alerta de la poesía siempre necesaria. ¿Qué no decaigan estos Cuaversos!
    De los hermosos y lánguidos poemas que nos muestras, me sobrecoge especialmente El camino. Voy a copiarlo.
    Un abrazo.

  7. Clarito y Glòria, en Granada hay magníficos poetas, y la controversia poesía de la experiencia (con García MOntero al frente) /de la diferencia (con Viellena, MOrón Antonio Enrique y algunos más) ha dado lugar a un afán de sobresalir, lo que ha generado un notable nivel. Lamentablemente, sólo se reconoce a Luis García Montero, que sin duda es un gran poeta, pero que nunca debe eclipsar (ni puede) a los demás.
    Perdón por la clase pedante-magistral que os he soltado, pero como nadie lo ha coemntado, lo hago yo (si no, pues reviento).

    Besos

  8. Me tomo la libertad de dejarte este fragmento del poemario de Villena: La hiedra y el mármol (Ediciones Carena, 2010) que aún no tienes. Y ya que aún permanece Septiembre en nuestros días, elegí este soneto con olor a lluvia y toronjas para nuestro deleite. Saludos, desde el Sur.

    Mj Sierra

    SEPTIEMBRE

    Encarnada sazón de los granados
    bajo un cielo que anuncia la tormenta
    y una palmera que al ciprés se enfrenta
    y contempla triunfante los tejados;

    aromas de dompedros constelados
    tras la cancela antigua y orinienta
    y un silencio de estatuas que nos cuenta
    como caen los frutos sazonados…

    El jardín ya es más íntimo y la tarde
    se detiene en la esfera del membrillo
    mientras huyen las nubes a la sierra.

    Arde un último instante, fulge y arde
    el estanque y, después que cesa el brillo,
    se estremecen las aves y la tierra.

    Fernando de Villena

  9. Mj, todo un detalle, toda una presencia, todo un sonetazo.
    Gracias desde el sur de todos los sures.

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