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Huelga


Mañana, día 29, la sociedad amanecerá como Alejandro Sanz: con el corazón partío, con la duda cartesiana del sí o el no a esta extraña huelga, del ser coherentes con la ideología o asumir el desagradable papel de esquirol ante los compañeros del tajo. Cada uno de nosotros tendrá medio decidida una postura a la que, en muchos casos, no ha sido fácil llegar, pero en cualquier huelga, y especialmente en esta, muy pocos tienen atados todos los cabos, quizá sólo los que van a secundarla únicamente por desgastar al gobierno y a su presidente.

Es posible que el resto de la población esté con muchas razones a favor (las hay, sin lugar a dudas), pero también con una enorme carga de argumentos en contra de la huelga. Hace dos días, un viejo peso pesado del PSOE local, en la asamblea ordinaria, decía ser socialista y ugetista desde hace casi cuarenta años. Preguntaba: ¿Qué brazo me debo cortar? ¿Cómo solucionar el dilema saliendo airoso con dos formas de pensar y de vivir,  antagónicas sólo por la naturaleza de esta convocatoria?

En efecto, los sindicatos convocantes aducen razones suficientes como para ir a veinte huelgas: el mercado laboral se está convirtiendo en una jungla, la precariedad se ha convertido en una seña de identidad del trabajador y eso no puede ni debe consentirse. Todo eso es verdad, pero, ¿acaso no lo viene siendo desde hace mucho tiempo y los sindicatos se han venido dedicando a impartir cursos de powerpoint y otras memeces similares, soslayando la situación? La huelga, ¿por qué precisamente ahora, cuando contribuye a debilitar aún más a Rodríguez Zapatero, que podría desalojar la Moncloa para entregarle el poder ni más ni menos que a un tipo anodino y neoliberal como Rajoy? ¿Será mejor eso? ¿Va a mejorar la situación del trabajador? ¿No supone el entierro definitivo de los pequeños pasos alcanzados en políticas sociales?

 

(Imagen tomada de marisolayala.com)

 

Los empresarios, a todo esto, están tan felices: cuando los sindicatos anunciaron que se levantaban de la mesa de negociación, les abrieron la puerta para retirarse y dejar que el gobierno hiciera esta nefasta reforma laboral a golpe de decreto, con lo que no les ha costado un euro y han conseguido las peores condiciones para el trabajador sin el más mínimo desgaste. Otra cosa hubiera sido si los sindicatos hubieran aguantado una negociación larga, penosa y llena de pasitos cortísimos. El empresariado habría tenido que jugarse algo, pero la huida sindical les dejó la puerta abierta para esta situación, que casi equivale a que el trabajador despedido tenga que indemnizar al pobrecito empresario, que este año no va a poder cambiar de coche de lujo, pagado por leasing.

Por su parte, el gobierno se equivocó en dos cosas. Como Luis Rosales, “en lo que yo más quería”, en dos detalles esenciales: la estimación de hasta cuándo iba a durar la situación recesiva de nuestra economía y el momento de aplicar las medidas impopulares. El primer fallo, la larguísima duración de la crisis, lleva invariablemente al segundo. Tal vez, si los recortes hubieran llegado más suaves y antes, no hubiera sido necesario una reforma laboral tan desmotivadora, pero en Moncloa creyeron que la crisis era cosa de sólo unos meses y que el estado del bienestar (justo es reconocerlo: se estaba llegando a un gran nivel) debía seguir su curso y los programas sociales, apenas empezados, debían continuarse.

La derecha, más crecida que nunca, con una insultante chulería de niñatos, espera ansiosa ver que los leones se comen a los reos. Y mienten descabelladamente al imputarle la crisis a Zapatero: la crearon ellos monopolizando la economía en el campo inmobiliario, que era rentable a corto plazo, pero implicaba el gigantesco riesgo de no ser una economía diversificada. Ahora, les sale el cavernícola que llevan dentro, se ven triunfadores, creen que Zapatero está muerto y que el estado del bienestar es una filfa insostenible, una memez de los progres, a los que desprecian cada vez más profundamente. Ven llegada de nuevo la hora del liberalismo neocon y se frotan las manos. La Iglesia, secularmente a favor del poder establecido, apoya la huelga desde los púlpitos (me pregunto si harán huelga de misas)… ¿No son pistas suficientes para ver que esta huelga es de contenido político?

La torpeza y los errores de sindicatos y gobierno, la tremenda duración de la crisis, su enorme capacidad de destruir empleo, la voracidad de los empresarios… nos llevan mañana a una huelga en la que muy pocos tienen clara la postura a seguir. Yo, jubilado, lo tengo muy fácil y mis dudas ya están resueltas. También lo están las de los cuatro millones largos de parados, que no pueden ir de huelga. Los trabajadores en activo tendrán que decidir su postura en estas horas que quedan. Los piquetes deberían respetar la decisión de cada cual, que hoy día todo el mundo tiene la información, la cultura democrática  y la lucidez requeridas para decidir libremente, y no se necesita para nada a cuatro señores con cara de gorila de discoteca forzando voluntades… Y los indecisos deberán saber que no es una huelga de contenido laboral, sino político. El gobierno tendrá que replantear esta reforma vergonzante (incluso para un militante socialista como yo)… A medida que se acerca la hora lo tengo cada vez más claro: si estuviera trabajando, no iría a la huelga, como le dije a una sindicalista la otra tarde en Puerta Real. Es una huelga en la que sólo tienen algo que ganar el empresariado y la derecha, es decir: Rajoy en la Moncloa… Y eso es para pensárselo.

Alberto Granados

11 comentarios el “Huelga

  1. Estoy de acuerdo contigo .Tras muchas dudas y reflexión ,YO MAÑANA TRABAJO!!

  2. En nuestro caso, como bien dices, el dilema se plantea en el terreno ideológico, en el de los principios y no en el de la acción, donde la voluntad sufre las presiones. Yo añadiría otro factor, más intuitivo,en el análisis: Me parece que ni los propios sindicatos están muy convencidos de la oportunidad (no digo de la necesidad) de esta huelga. Como en las malas películas de terror, se tapan la cara con las manos, pero dejan rendijas entre los dedos en un quiero y no quiero ver la realidad. Entre tanto, la derecha cavernícola -no hay más que ver, leer o escuchar a sus desaforados voceros- se frota las manos en este espectáculo de circo romano, ávidos de “sangre”. Si no se cobran el cadáver del gobierno “inútil”, será el de las “sanguijuelas” sindicales. Sea como sea, mañana de darán el festín.
    Mi opinión, aun en el terreno de la duda, es redundante: Huelga la huelga.
    Y para el autor: Tu post podría codearse con los mejores y más ponderados artículos leídos en la prensa al respecto. Tienes madera (de ébano) de periodista pura sangre.

    Un abrazo

  3. ponle mi garabato debajo del artículo que lo suscribo

  4. Estoy completamente de acuerdo contigo. Lo suscribo todo. Ahora más que nunca los votantes de izquierda deberán acudir a las urnas cuando toque. La abstención en su día, solo favorecerá a la derecha y a los grandes empresarios que ya sabemos a quién defienden. Empecemos a mentalizarnos desde ya.

  5. Justo por los motivos que aduces tú son por los que yo mañana, trras mucho reflexionar, he decidido que trabajo.
    Me niego a darle cancha a la derechísima que espera como agua de mayo, el golpe final para dejar a la izquierda en paños menores.
    Mal ya sabemos todos que lo están haciendo en mayor o menor escala, pero la alternativa no me merece ninguna confianza.
    Así que no, yo mañana no haré huelga….a menos que los piquetes me obliguen a cerrar el chiringuito, pero eso ya será otra historia;-)

  6. Me quedo con tu última frase. “Rajoy en La Moncloa? Que lo hubiera pensado antes ZP. Sobre todo, antes de hacerle el trabajo sucio. Lo siento. Huelga sí.

  7. Mari-Fe, , Miguel, Ignaico, Paqui y Kape, que parecéis estar de acuerdo con mi análisis, yo es que lo veo así de claro. No he querido contestar a vuestros comentarios hasta hoy, ya bien entrada la mañana y con la huelga en curso, sea cual sea la incidencia que haya tenido. Yo estaba en la calle a las 7,30 de la mañana. He visto, además de un pr3cioso amanecer, mucha normalidad. El padre de un antiguo alumno me ha comentado que al venir desde el cinturón a la ciudad, se notaba mucho menos tráfico. Por lo demás, he comprado mi periódico, he ido al banco, he tomado café… y todo tenía los mayores visos de normalidad. En Cajagranda, habían puesto silicona en la cerradura, pero una hora después estaba abierta la agencia…

    Observador, tus motivos me parecen un batiburrillo que lo mismo puede servir para ir de huelga que para ir a misa de doce, o a la verbena de la Paloma.

    Jesús, siempre te he visto frío y analítico, menos en tu comentario, en que te sale lo visceral. Pluralidad, como ves.
    Saludos,

    Alberto

  8. Aun a riesgo de ser excesivamente simplista y un tanto demagogo -que dirán algunos-: el debate que habéis organizado en el seno de vuestra formación no es estar con el PSOE o con la UGT: hay que estar con los trabajadores. Y tal vez ese punto se halle lejos tanto de unos como de los otros.

    La UGT ha perdido durante todos estos meses de crisis cualquier legitimidad para reclamar ahora nada: han abandonado a los trabajadores durante mucho tiempo y han ido de la mano del Gobierno. Que se hundan con él, si hiciera falta, y asuman sus responsabilidades y errores. Parece que a toda esta gente, tan plácidamente sentada en cómo sillones, nadie las ha explicado que hay que pagar las consecuencias de nuestros actos.

    Hablas de medidas durante la crisis, el gradiante y tiempo con el que aplicarlas, dónde y cómo. Yo recuerdo siempre algo: la fecha “oficial” de inicio de la crisis es el 28 de agosto de 2007; las elecciones generales fueron el 9 de marzo de 2008. Podemos recordar eslóganes. O si no, recuperamos del olvido los brotes verdes, por ir un ejemplo fácil. Las hemerotecas son maravillosas y ellas atesorarán cada una de las mentiras, rectificaciones, eufemismos, engaños, sentencias, etc., dichas, realizadas, practicas… por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Las cosas pintan bastos. A pulso.

    Un abrazo

    http://www.albertobueno.blogspot.com

  9. Yo he tenido la visita de un grupo de personas que con un saludo de, perros que estáis trabajando, unas pegatinas y un bajarnos la persina metálica, han conseguido encender el ambiente de todos los que habíamos decidio que esa huelga no la secundábamos.
    Hacía más de 20 años que no me sentía tan indignada ante el uso y abuso de la fuerza. Han usado silicona, pasamontañas para no ser reconocidos….yo, a través de mi ventana al mundo, iba a cara descubierta y tan solo ejercía mi derecho democrático.
    En mi blog ya ampliaré la información con fotos.
    Saludos!

  10. Mi querido profesor (McMammon para los amigos).
    Estupendo artículo que emparenta, y mucho, con lo que he escrito en mi bitácora, aunque de forma más somera. Los jubilados es lo que tenéis… mucho tiempo.
    Deslices al margen, sólo quiero sumarme a tu reflexión y añadir que sólo con un Gobierno socialista esto se podrá revertir una vea salidos de la crisis. Un Gobierno socialista como éste, pues parece que olvidamos que pocos gobiernos del PSOE han sido tan socialistas como éste.
    Si Rajoy llega a la Moncloa, esto será tierra quemada.

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