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CUAVERSOS DE BITÁCORA: Francisco Villaespesa


Hoy estos cuaversos vuelven a principios del XX, en pleno Modernismo, y traen al almeriense Villaespesa, siempre a mitad de camino entre Juan Ramón y Rubén Darío, con su estética llena de sensaciones.

Empecemos con estas asonancias, en las que yo veo anticipos lorquianos.

BALADA DE AMOR

-Llaman a la puerta, madre. ¿Quién será?

-Es el viento, hija mía, que gime al pasar.

-No es el viento, madre. ¿No oyes suspirar?

-Es el viento que al paso deshoja un rosal.

-No es viento, madre. ¿No escuchas hablar?

-El viento que agita las olas del mar.

-No es el viento. ¿Oíste una voz gritar?

-El viento que al paso rompió algún cristal.

-Soy el amor -dicen-, que aquí quiere entrar…

-Duérmete, hija mía…, es el viento no más.

(Imagen tomada de walnebel.blogspot.com)

 

En cambio, hijo de su tiempo, ve normal que ocurran esas “cosillas del amor” que llevan a un hombre a matar a su enamorada. En estos tiempos, Villaespesa se lo habría pensado dos veces:

 

 

 DRAMA ETERNO

¡La tragedia es vulgar por lo sencilla!

Una breve disputa acalorada:

 la sangre que se agolpa a la mejilla

y que de pronto nubla la mirada.

Un grito: un arma que en el aire brilla;

y una mujer que rueda ensangrentada,

partido el corazón por la cuchilla,

por una tremebunda puñalada.

Yo miré al criminal enloquecido

de rodillas,  besando el rostro ciego

donde la muerte su pavor retrata…

Siempre así es el amor, será y ha sido:

mata de celos y de un golpe, y luego

besa y besa, llorando lo que mata.

(Imagen tomada de poetasandalucesdeahora.blogspot.com)

 

Una fantasía netamente modernista y de ambientación granadina es esta.

 FANTASÍA MORISCA

El reloj encantado

retumba la una.

Bajo el plateado

temblor de la Luna,

la fuente sonora

del patio, entre tanto,

nos cuenta el encanto

de la reina mora.

Un dragón vigila

su lóbrego encierro.

La feroz pupila

se revuelve inquieta.

A quien mira, mata.

 La mano de hierro

crispada aún, sujeta

 la llave de plata.

Lenta el agua llora;

y la reina mora,

sola con su llanto,

espera el acero

del joven guerrero

que rompa el encanto.

Pálida y sumisa,

bajo una palmera,

con su peine de oro

y marfil, alisa

el negro tesoro

de su cabellera!

El reloj encantado

 retumba la una.

Bajo el plateado

 temblor de la Luna,

 la fuente sonora

del patio, entre tanto,

nos cuenta el encanto

de la reina mora!

Los próximos cuaversos estarán dedicados a otro gran poeta local (estoy pendiente de su autorización): Enrique Morón.

No lo olvidéis: Poesía los miércoles y otras fiestas de rimar.

Alberto Granados

3 comentarios el “CUAVERSOS DE BITÁCORA: Francisco Villaespesa

  1. A propósito de Drama eterno (y aunque me vaya un poco por las ramas), qué anacrónica resulta hoy la versión que de “El preso nº 9” cantó nada más y nada menos que la musa del pacifismo Joan Baez. Pero todavía ¡hoy mismo! Diego el Cigala, en su disco de tangos (que salvo alguna excepción, como ésta, es muy bueno) se descuelga con toda una apología de la misoginía en “Tomo y obligo” (del que, por otra parte, se ocupa en “chiquitear” su letra).

    En cuanto a don Francisco Villaespeso…

  2. Siempre he admirado al que tiene el donde haces rimas en frases tan cortas y encima que tengan sentido.
    Sencillez es lo que transmite, a veces no se necesitan corazones atormentados para trasnmitir;-)

  3. […] Alberto Granados « CUAVERSOS DE BITÁCORA: Francisco Villaespesa […]

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