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La mujer en los años cincuenta


Se ha hablado mucho de los parámetros del machismo, aún no superado en nuestra época, e incluso el gobierno socialista llegó a crear un Ministerio de Igualdad (inexplicablemente laminado en la última remodelación), ministerio que ha provocado mucho regocijo en la caverna. Hoy os traigo estas imágenes, sacadas de un folleto de 1953, según se dice en el correo que me lo adjunta (no tengo datos sobre su procedencia). Yo creía que era todo un hallazgo, pero he observado que, igual que hago yo ahora, son cientos los blogueros que ya lo han insertado en sus blogs. En cualquier caso, es todo un documento que demuestra cuál es el origen de muchos tics asumidos por los hombres y, curiosamente, también por las mujeres.

 

 

Desde “La perfecta casada” hasta las declaraciones del Papa hace sólo unos días, ya en pleno siglo XXI, hay toda una corriente de adoctrinamiento sobre el rol de la mujer en la sociedad y, especialmente, en la familia. La Sección Femenina fue capaz de urdir un estereotipo asfixiante de la mujer, algo que recojo del blog eltrendelamemoria.blogspot.com:

Durante los días más fríos deberías preparar y encender un fuego en la chimenea para que él se relaje frente a ella; después de todo, preocuparse por su comodidad te proporcionará una satisfacción personal inmensa. Minimiza cualquier ruido. En el momento de su llegada, elimina zumbidos de lavadora o aspirador. Salúdale con una cálida sonrisa y demuéstrale tu deseo por complacerle. Escúchale, déjale hablar primero; recuerda que sus temas de conversación son más importantes que los tuyos. Nunca te quejes si llega tarde, o si sale a cenar o a otros lugares de diversión sin ti. Intenta, en cambio, comprender su mundo de tensión y sus necesidades reales. Haz que se sienta a gusto, que repose en un sillón cómodo, o que se acueste en la recámara. Ten preparada una bebida fría o caliente para él. No le pidas explicaciones acerca de sus acciones o cuestiones su juicio o integridad. Recuerda que él es el amo de la casa.
Anima a tu marido a poner en práctica sus aficiones e intereses y sírvele de apoyo sin ser excesivamente insistente. Si tú tienes alguna afición, intenta no aburrirle hablándole de ésta, ya que los intereses de las mujeres son triviales comparados con los de los hombres.
Al final de la tarde, limpia la casa para que esté limpia de nuevo por la mañana. Prevé las necesidades que tendrá a la hora del desayuno. El desayuno es vital para tu marido si debe enfrentarse al mundo exterior con talante positivo.
Una vez que ambos os hayáis retirado a la habitación, prepárate para la cama lo antes posible, teniendo en cuenta que, aunque la higiene femenina es de máxima importancia, tu marido no quiere esperar para ir al baño. Recuerda que debes tener un aspecto inmejorable a la hora de ir a la cama… Si debes aplicarte crema facial o rulos para el cabello, espera hasta que él esté dormido, ya que eso podría resultar chocante para un hombre a última hora de la noche.
En cuanto respecta a la posibilidad de relaciones íntimas con tu marido, es importante recordar tus obligaciones matrimoniales: si él siente la necesidad de dormir, que sea así no le presiones o estimules la intimidad. Si tu marido sugiere la unión, entonces accede humildemente, teniendo siempre en cuenta que su satisfacción es más importante que la de una mujer. Cuando alcance el momento culminante, un pequeño gemido por tu parte es suficiente para indicar cualquier goce que hayas podido experimentar. Si tu marido te pidiera prácticas sexuales inusuales, sé obediente y no te quejes. Es probable que tu marido caiga entonces en un sueño profundo, así que acomódate la ropa, refréscate y aplícate crema facial para la noche y tus productos para el cabello.
Puedes entonces ajustar el despertador para levantarte un poco antes que él por la mañana. Esto te permitirá tener lista una taza de té para cuando despierte. (Pilar Primo de Rivera, “La Mujer Ideal”, 1958)

Llegados aquí, sólo unas preguntas: ¿No hace mucha falta una Educación para la Ciudadanía que nivele los estereotipos tan brillantemente consolidados? ¿Esto no era doctrinario? ¿No hace falta explicar a los niños conceptos como igualdad (en consideración social, trabajo, salario, capacidad de decidir…), respeto o el nuevo rol de la mujer del s. XXI? Habrá que ir pensando en arreglar lo mucho que se ha hecho muy mal durante mucho tiempo.

Alberto Granados

17 comentarios el “La mujer en los años cincuenta

  1. Cuando leo estas cosas, siempre digo que no podría haber vivido en esa época. Qué mal lo han tenido que pasar tantísimas mujeres que seguro tuvieron ganas de ser ellas mismas…yo creo que me habría muerto en esas limitaciones. En fin, tenemos suerte las mujeres del siglo XXI pero tenemos que seguir luchando. Y mejor si es con la complicidad de los hombres, pues tod@s salimos ganando. Tu post de hoy va en esa línea. Queda trabajo

  2. Ri… creo que soy la peor esposa del mundo. De todo lo que hay que hacer para ser la “perfecta esposa”, lo único que consigo es “llevarle al paraíso” jajajaja…

    1- Yo no hago la cena, la prepara mi marido
    2- Cuando él llega y yo estoy en casa estoy con mi pijama lleno de lejía y con una coleta medio deshecha, con los ojos pintados desde las ocho de la mañana.
    3- Bueno, soy dulce, interesante e INTELIGENTE y hablamos de política (los dos)
    4- Mi casa parece que ha sido el escenario de la 3a guerra mundial… y mira que intentamos que esté arreglá, pero nada…
    5- ESto si… pero en otro sentido
    6 y 7- Los niños? son la alegría de la huerta! este punto y el siete van juntos… estoy toooooooooodo el día gritando a los niños para que hagan las cosas….
    8- Feliz? soy feliz…
    9- Yo me pongo en sus zapatos y él en los míos.
    10- ¿que no me quejeeeeeee? vamos! yo digo las cosas buenas y las cosas malas… y he aprendido con él a hablar y contar mis penas y lo que me parece mal. Por culpa de mi exmarido no contaba nada para que él no se enfadara y ahora lo cuento todo…

    En fin… que soy una mierda de esposa y mi marido me quiere más aun…

    Conclusión: El matrimonio es cosa de dos…

  3. Un post muy bien montado.
    De “mis mujeres” de los 50 recuerdo a mi madre trabajando como una mula y a mi novia, algo despues, trabajando como otra mula.
    Pero es que recuerdo a los hombres, con todos sus defectos… trabajando como mulas…
    Lo que habia en mi “escala social”.
    Luego habia otras escalas, dicen, sería verdad. Esas ? ni palo al agua…

  4. Estoy muy de acuerdo en lo que escribe Alberto y en los comentarios que se hacen.
    Aquello pasó, y está costando mucho el adquirir una nueva conciencia de la vida en pareja.
    Me preocupa la cantidad de mujeres que siguen así, no ya en lo que se refiere a las actividades domésticas, también a una dependencia y “esclavitud” en otros muchos aspectos.
    Verbalizan con tintes de cierta igualdad, pero en muchísimos aspectos actúan con muchísima dependencia de lo que opinan sus maridos.
    Estas son la rémora de los avances en la igualdad. Y están en todos sitios, no solo en los lugares que pensamos

  5. El Foces añade un matiz muy importante. Por ejemplo, yo a mi madre -regla nº 7- le tendría que preguntar dónde tenía escondidos la lavadora, el lavavajillas y la aspiradora. ¡Ni de la vulgar fregona “disfrutaban” las pobres en los años 50.

    Igualdad= Dad por igual.

  6. Paqui C., a mí me preocupa el papel tan desairado que ha desempeñado Bibiana Aído en la última crisis gubernamental. Y puestos a calificar, el presidente del Gobierno podría muy bien ser tildado de machista al suprimir lo que para el ha sido un “florero”: el Ministerio de Igualdad. Alguna mujer también puede ser una rémora para los “avances en la igualdad”, como usted dice. Bibiana Aído, aceptando la subsecretaría de Igualdad, en lugar de mandar al Presidente a hacer gárgaras después del maltrato de género que le ha infligido, es un ejemplo. A las chicas, muchas más que chicos, que hoy ocupan tranquilamente las aulas de Medicina, la Primo de Rivera les importa un bledo. Ellas no se quejan, actúan, trabajan, ocupan, se imponen. Y cada vez más. Todo menos llorar, como hizo la niña servil cuando le dieron la patada.

  7. Alberto Granados hace muy bien en airear todo esto para que las nuevas generaciones sepan lo que fue aquella época: un auténtico infierno, no sólo para la mujer, sino para todos, que ahora los fascistas de nuevo cuño, se esfuerzan en presentarnos como paraíso. Era, tras el baño de sangre de la cacareada Cruzada, el ideal del llamado nacional-catolismo. ¡Cómo debían sentirse felices obispos y cardenales! Ahora lo lamentan entre admoniciones y nostalgias, mientras el papa -antiguo servidor de las juventudes hitlerianas-, pide con insistencia que volvamos a los viejos tiempos. ¿Habrá alguien que le haga caso?
    Francisco Gil Craviotto

  8. Miguel que pregunta !!! donde estaban esos aparatos ? Pobres mujeres, arrodilladas fregando y lavando en la pila… y el aseo personal ? eso era un calvario… cocinar… recuerdo por los 40… el carbon de bolas…

    Alguien se cree que los jovenes de ahora podrian vivir como entonces ? Habia casas en que para enceder dos luces habia que apagar la radio, por el “limita”…

    Eran los tiempos que corrian… posiblemente iguales a si hubiera triunfado la Republica pero con menos diferencias como las de la regla 7…

  9. Lo que me he llegado a reir imaginado que mi vida fuera así. Lo triste es que la de mi madre, como tantas otras mujeres, lo fue. Siempre dócil, tanto, que somos 9 hermanos, siempre callada, tanto que acabó yéndose con otra, siempre al pie del cañón, tanto que a sus 66 años aparenta 80.
    Lo que de verdad me alucina no es que antes se viviese así, sino que ahora, en pleno siglo 21, siga oyendo comentarios del tipo…..”me voy a casa corriendo que mi marido va a llegar y no tengo la cena preparada”, en mujeres que trabajan también fuera de casa.
    En fin, que esa ideología nos ha hecho, nos está y aún nos hará mucho daño.

  10. Acabo de volver y veo que tengo el blog como a mí me gusta: enriquecido con vuestras aportaciones.
    Me llaman la atención dos observaciones: Inma dice que no podría vivir así y Kape asegura que le da risa imaginarse a sí misma con este tipo de vida.
    Inma, en aquellos parámetros no sólo se podía vivir así, sino que era lo deseable, que lo contrario, la soltería, era un yugo aun más poderoso: atender a los padres mayores y no tener jamás un ápice de libertad…

    Kape, lo de tu madre me lo tienes que contar, que ya sabes que eres una gran fuente de temas que convierto en relatos.

    María, es que a ti no te sirven esos parámetros, que ya eres de esta época y de esta cultura.

    Foces y Miguel, a mí también me extrañó que parece un mensaje para mujeres de alto standing. En mi casa no había nada de lo que aquí dicen y mi madre, que pasó la mayor parte de mi niñez embarazada, en mitad de un enjambre de niños supongo que no estaba para monsergas.

    Paqui, es cierto lo que dices: hay muchas mujeres, incluso en la izquierda, que acatan un sometimiento, extrañísimo hoy dia. Y hay hombres, tambien incluso en la izquierda, que no se mojan en absoluto.

    Don Pablo, de acuerdo en que no debería haber desaparecido el Ministerio de Igualdad, pero no creo que lo que ha hecho la ex-ministra sea negativo: muy pocos políticos tienen esa disponibilidad. Yo la valoro en positivo. Los políticos suelen saber subir, pero bajar… y esta mujer lo ha hecho con mucha dignidad.

    Francisco Gil Craviotto: no sé si esta visión de la mujer era exclusiva del franquismo. Me da la sensación de que en la Europa prebélica no todo el monte era orégano para las mujeres, aunque habría otro aire menos fascistoide y las “iglesias” (entiéndase la propia iglesia, pero tambien otros cuerpos sociales menos definidos) presionaban menos, pero seguían muy supeditadas al esposo. Cierto es que existía la posibilidad, aquí impensable, del divorcio.

    Saludos

  11. La cosa no tiene la mayor importancia, pero el uso de la palabra “minimizar” en el consejo número 7 -“Minimiza” el ruido- me hace sospechar que los dibujos son anteriores a los textos que los glosan. “Minimizar” no aparece hasta el año 1970 en el Diccionario de la Real Academia Española. Y el Corpus de Referencia del Español Actual, de la misma institución, no detecta su uso en España y América, hasta el año 1975. Más adelante esta palabra, posiblemente un anglicismo, se ha puesto de moda en el mundo de los ordenadores. “Minimizar” significa reducir una ventana a una rayita que se posa en la barra de tareas, hasta que se la “maximiza” y vuelve a su ser.

  12. Este era el reglamento que no me tocó vivir y que, visto en otras mujeres, me parecía indignante. Recuerdo a mujeres muy trabajadoras y otras menos, dependiendo de las ganancias del marido al que siempre había que cuidar y mimar, primero porqué se le quería y segundo porqué era la fuente de ingresos familiares. Detrás de esta mujer dócil a veces se esconde un ser calculador que aprovecha lo que le ha tocado vivir.
    Siguen existiendo mujeres así. Algunas con temores ficticios añoran la figura del hombre dominante y hablan: “Juan no me lo permite” o “A Juan no le gusta el culebrón de las cuatro y yo…he dejado de mirarlo”.
    Buen trabajo, Alberto.

  13. Las relaciones de la familia se basaban en la jerarquía: la mujer
    está supeditada al varón, y los hijos a los padres. Era la sumisión de
    la mujer al varón, convirtiéndola en su sombra. Su función consistía
    en hacerle agradable la vida, cuidar de la casa, engendrar sus hijos
    y procurarle placer. El matrimonio era para ser madre, cocinera, empleada de hogar, psicologa……, etc, donde los valores de la mujer quedaban totalmente anulados.

    • Está clarísimo que era un tiempo funesto, caciqueado por el inmovilismo del Movimiento Nacional y por los intereses de la iglesia. Aunque quedan mil cosas importantes por solucionar (conciliación laboral, igualdad de salario, que la maternidad no sea una traba profesional…), se ha avanzado muchísimo.

      Encantado de verte por aquí.

      AG

  14. […] El papel social secularmente atribuido a la mujer es el de obediente esposa y madre perpetuadora de la especie. Apartarse de este camino equivale al menosprecio social (la solterona, […]

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