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Aquellos fueron días, amigo mío…


Desde siempre he tenido un sentido fatalista de las cosas y por eso los relatos que escribo tienen siempre un aura de tristeza y desolación, de existencias torturadas y vidas rotas por el infortunio. Vamos, que soy la alegría de la huerta. Supongo que será mi natural forma de ser (un penas), a lo que se suma esa edad que voy teniendo (mucha juventud… acumulada), ese paso del tiempo que me preocupa, y que de cuando en cuando me contagia de una cierta angustia, que ha asomado repetidamente en el blog. A lo mejor el blog es sólo un ejercicio de nostalgia mal curada, una terapia. No os lo voy a desmentir con este post, sobre el sentido del pasado.

Se trata de una canción hecha sobre una melodía rusa de principio del siglo XX y que un productor espabilado recicló en 1968 para ganar el festival de Eurovisión (cantaba Mary Hopkins). La canción se llamaba “Those were the days (= Esos fueron los días)” y aquí se tradujo con el sospechoso título de “Qué tiempo tan feliz”. Pese a ser una canción comercial, tiene un aire que me gusta y una letra que he traducido para vosotros.

Once upon a time there was a tavern
Where we used to raise a glass or two
Remember how we laughed away the hours
And dreamed of all the great things we would do

Those were the days my friend
We thought they’d never end
We’d sing and dance forever and a day
We’d live the life we choose
We’d fight and never lose
For we were young and sure to have our way.
La la la la…
Those were the days, oh yes those were the days

Then the busy years went rushing by us
We lost our starry notions on the way
If by chance I’d see you in the tavern
We’d smile at one another and we’d say

Those were the days my friend
We thought they’d never end
We’d sing and dance forever and a day
We’d live the life we choose
We’d fight and never lose.

Those were the days, oh yes those were the days.
La la la la…
Those were the days, oh yes those were the days

Just tonight I stood before the tavern
Nothing seemed the way it used to be
In the glass I saw a strange reflection
Was that lonely woman really me

Those were the days my friend
We thought they’d never end
We’d sing and dance forever and a day
We’d live the life we choose
We’d fight and never lose.

Those were the days, oh yes those were the days.
La la la la…
Those were the days, oh yes those were the days

Through the door there came familiar laughter
I saw your face and heard you call my name
Oh my friend we’re older but no wiser
For in our hearts the dreams are still the same

Those were the days my friend
We thought they’d never end
We’d sing and dance forever and a day
We’d live the life we choose
We’d fight and never lose.

Those were the days, oh yes those were the days
La la la la…
Those were the days, oh yes those were the days.

 

 

 

 (Imagen tomada de fickpage.blogspot)

 

Érase una vez en que existió una taberna

En que solíamos levantar una copa o dos.

Recuerda cómo nos reíamos durante horas

Y soñábamos todas las grandes cosas que íbamos a hacer.

 

Aquello fueron días, amigo mío,

Pensábamos que nunca acabarían,

Que cantaríamos y bailaríamos por los días de los días.

Que viviríamos la vida que escogiéramos,

Que lucharíamos y jamás perderíamos

Pues éramos jóvenes y seguros de encontrar nuestro camino.

La, la, la, la…

Aquello fueron días, oh, sí, aquello fueron días.

 

 

Después, los ajetreados años se nos pasaron apresuradamente.

Perdimos por el camino nuestras ideas triunfalistas.

Si, por casualidad, te viera en la taberna,

Nos sonreiríamos a la vez, el uno al otro, y diríamos:

 

Aquello fueron días, amigo mío…

 

 

Esta noche precisamente, me paré ante la taberna

Nada se parecía a lo que era entonces,

En el cristal, vi un extraño reflejo.

¿Esa mujer solitaria era realmente yo?

 

Aquello fueron días, amigo mío…

 

A través de la puerta me llegó una risa familiar

Vi tu cara y te oí pronunciar mi nombre.

¡Ay, amigo mío! Somos más viejos, pero no más sabios,

Pues en nuestros corazones los sueños aún son los mismos.

 

Aquello fueron días, amigo mío…

Yo estoy con Les Luthiers: cualquier tiempo pasado fue… anterior.

Alberto Granados

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11 comentarios el “Aquellos fueron días, amigo mío…

  1. Supongo que todos tenemos un cierto afán a agarrarnos a aquellos momentos pasados en los que fuimos felices o incluso infelices. Son todos esos recuerdos los que hacen una vida, y lo que recordamos cuando tenemos mucha juventud acumulada, como tú bien dices.
    Yo no cambio ni una coma de mi vida y espero ir añadiéndole muchas más para poder ir recorriéndolas cuando la juventud esté repleta de vida pero mi cuerpo no me deje bailar.
    Un besazo!

  2. Bueno, también Lorca tenía ese halo de melancolía en sus escritos…

  3. …amigo mío, que hable Cavafis:

    VELAS

    Los días del futuro están delante de nosotros
    como una hilera de velas encendidas
    -velas doradas, cálidas, y vivas.
    Quedan atrás los días ya pasados,
    una triste línea de veles apagadas;
    las más cercanas aún despiden humo,
    velas frías, derretidas, y dobladas.
    No quiero verlas; sus formas me apenan,
    y me apena recordar su luz primera.
    Miro adelante mis velas encendidas.
    No quiero volverme, para no verlas y temblar,
    cuán rápido la línea oscura crece,
    cuán rápido aumentan las velas apagadas.

  4. Te-ma-zo. La la la la lalalalal

  5. Como decía Gramsci, amigo Alberto, el pesimismo es un asunto de la inteligencia y el optimismo, de la voluntad.

  6. Alberto:
    Era una canción preciosa. Te entiendo muy bien con mi sentido trágico de la vida. Dame un par de diítas para leerme Úrsula. Ando líada con revisiones médicas. Te pasaré mi comentario y lo sabrás.
    Un beso.

  7. Kape, eso de que no cambiarías ni una coma de tu vida no me lo empiezo a creer. Algún error, algún pecadillo,, algo… no somos ángeles. Ni siquiera somos el mismo demonio todos los días, que hay días en que las vemos blancas y otros en que se nos antojan negras.

    MaLía, entre Lorca y yo hay tan gigantescos abismos que para qué recurrir a él: te sale un comparación fallida.

    Miguel, don Constantino es don Constantino. Impone carácter y da lustre. Gracias.

    Bomarzo, es todo un temazo. O viceversa.

    Don Pablo, eres un erudito irrecuperable. Explicable, sabiendo que oyes lo que oyes y admiras (en el fondo, eso sí) a tu Belén Esteban. Gramsci y la Esteban se habrían entendido: seguro que habrían llegado a formulaciones curiosas y el marxismo de hoy (si es que queda de eso) tendría otros visos con glamour de garrafón.

    Glòria, suerte con el tema médico. Lo de Úrsula no es tampoco una obligación.

    Saludos mil

  8. Ni una coma, Alberto, con todo lo bueno y lo malo que eso conlleva. Para crecer hay que vivirlo todo y si siempre fuese bueno o acertado nunca podríamos valorar lo opuesto 😉

  9. Alberto:
    Leerte nunca es una obligación. Es un placer, amigo. Lo del medico sí era obligatorio y ha habido suerte en el control.
    Naturalmente, te he dejado un comentario en Úrsula.
    Hasta siempre.

  10. He leído “Úrsula ” y me ha gustado mucho.Seguiré entrando en tu blog .También he le,ido”20 de N”.Compartimos muchas cosas .Sigue así.

  11. Glòria, me alegro de tus resultados médicos.
    M Paz, estás en tu casa. Ya ves si compartimos cosas y desde hace tiempo…
    Besos

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