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CUAVERSOS DE BITÁCORA: Juan Gelman


Hace sólo unos días me ocupé de la dramática desaparición de los hijos, nuera y nieto (después se supo que era nieta) del poeta argentino Juan Gelman, a manos de los militares argentinos. Hoy quiero dedicarle estos “cuaversos de bitácora” a algunos de sus poemas.

 

 

MARÍA LA SIRVIENTA

 

 

Se llamaba María todo el tiempo de sus 17 años,

era capaz de tener alma y sonreír con pajaritos,

pero lo importante fue que en la valija le encontraron

un niño muerto de tres días envuelto en diarios de la casa.

Qué manera era esa de pecar,

decían las señoras acostumbradas a la discreción

y en señal de horror levantaban las cejas

con un breve vuelo no desprovisto de encanto.

Los señores meditaron rápidamente sobre los peligros

de la prostitución o de la falta de prostitución,

rememoraban sus hazañas con chiruzas diversas

y decían severos: desde luego querida.

En la comisaría fueron decentes con ella,

sólo la manosearon de sargento para arriba,

pero María se ocupaba de soñar,

los pajaritos se le despintaron bajo la lluvia de lágrimas.

Había mucha gente desagradada con María

por su manera de empaquetar los resultados del amor

y opinaban que la cárcel le devolvería la decencia

o por lo menos francamente la haría menos bruta.

Aquella noche las señoras y señores se perfumaban

con ardor

pero el niño que decía la verdad,

por el niño que era puro,

por el que era tierno,

por el bueno, en fin,

por todos los niños muertos que cargaban en las valijas

del alma

y empezaron a heder súbitamente

mientras la gran ciudad cerraba sus ventanas.

(De Gotán, 1956-1962)

 

 

 

EPITAFIO

 

 

Un pájaro vivía en mí.
Una flor viajaba en mi sangre.
Mi corazón era un violín.

Quise o no quise. Pero a veces
me quisieron. También a mí
me alegraban: la primavera,
las manos juntas, lo feliz.

¡Digo que el hombre debe serlo!

(Aquí yace un pájaro.
Una flor.
Un violín.)

(De Violín y otras cuestiones, 1956 )

 

 

 

ORACIÓN DE UN DESOCUPADO

 

Padre,
desde los cielos bájate, he olvidado
las oraciones que me enseñó la abuela,
pobrecita, ella reposa ahora,
no tiene que lavar, limpiar, no tiene
que preocuparse andando el día por la ropa,
no tiene que velar la noche, pena y pena,
rezar, pedirte cosas, rezongarte dulcemente.

Desde los cielos bájate, si estás, bájate entonces,
que me muero de hambre en esta esquina,
que no sé de qué sirve haber nacido,
que me miro las manos rechazadas,
que no hay trabajo, no hay,
bájate un poco, contempla
esto que soy, este zapato roto,
esta angustia, este estómago vacío,
esta ciudad sin pan para mis dientes, la fiebre
cavándome la carne,
este dormir así,
bajo la lluvia, castigado por el frío, perseguido
te digo que no entiendo, Padre, bájate,
tócame el alma, mírame
el corazón,!
yo no robé, no asesiné, fui niño
y en cambio me golpean y golpean,
te digo que no entiendo, Padre, bájate,
si estás, que busco
resignación en mí y no tengo y voy
a agarrarme la rabia y a afilarla
para pegar y voy
a gritar a sangre en cuello

(De Violín y otras cuestiones, 1956)

 

 

 

MONJA EN EL ÓMNIBUS

 

 

 

Entre hombres y paquetes, diarios envejecidos,
caras secas, sudores, mejillas con rencor,
envuelta en el silencio de su capucha pálida
la novia de dios viaja con Cristo
sobre los pechos que a nadie dieron de comer.

(De Velorio del solo, 1961)

 

 

No añado ningún comentario: los poemas hablan por sí solos.

 

 

Alberto Granados

8 comentarios el “CUAVERSOS DE BITÁCORA: Juan Gelman

  1. Cuando se ha sufrido y visto la cara más amarga de las personas, supongo que salen perlas de este estilo. No le conocía, Alberto, así que gracias por mostrarme lo que algunos han sido capaces de dejar para siempre.
    Un abrazo

  2. yo no soy de letras, ni siquiera de ciencias, solo puedo darte mi impresion. desagradable.

  3. Son desgarradores por su testimonio pero tienen la fuerza de los monológos de las tragedias griegas. Si me permites añado otro del mismo maltratado hombre que convierte el dolor en poesía:
    La victoria

    En un libro de versos salpicado
    por el amor, por la tristeza, por el mundo
    mis hijos dibujaron señoras amarillas,
    elefantes que avanzan sobre paraguas rojos
    pajaros detenidos al borde de una página
    invadieron la muerte,
    el gran camello azul descansa sobre la palabra ceniza
    una mejilla se desliza por la soledad de mis huesos
    el candor vence el desorden de la noche.

    Yo tampoco añado comentario alguno pero te envío un beso.

  4. Desgarradores, no los poemas sino cada verso que construye cada poema como lacras crueles e hipócritas de la condición humana.
    No conocía a este poeta argentino, gracias por presentármelo, tanto en su obra poética como el enlace que haces a su vida y circunstancias.
    Si me lo permites, buen trabajo.

    Un abrazo.

  5. Los que seguimos la trayectoria de este Ge(nt)lman de la poesía argentina de la experiencia (la gran experiencia de la vida), nos ahorramos -como tú- las palabras y dejamos que hablen sus versos:

    No debiera arrancarse a la gente de su tierra o país, no a la fuerza.

    La gente queda dolorida, la tierra queda dolorida.

    Nacemos y nos cortan el cordón umbilical. Nos destierran y

    nadie nos corta la memoria, la lengua, las calores. Tenemos que

    aprender a vivir como el clavel del aire, propiamente del aire.

    Abrazos

  6. Kape, que te estás aficionando a los “cuaversos de bitácora”, y eso que decías que a ti la poesía… Venga, que el mundo es muy feo y la poesía le da lustre: sólo dejarse seducir por lomue dicen los versos y todo resulta más habitable.

    Foces, siempre te descalificas. Llevamos tratándonos cuatro años y no me cuadra. Aunque la poe´sia no te guste (o eso dices). A ver si arreglamos cuatro cosillas y nos tomamos un café.

    Glòria, gracias por al magnífica añadidura. Soberbio.

    Marisa, llegamos a estar sobre unos cuarenta blogueros que incluíamos poesía (propia o ajena) los miércoles. Lo llamábamos “cuaversos de bitácora”, pero este mundillo es inconstante y la iniciativa se fue dilyendo… Una pena.

    Amias y amigo, gracias.

  7. no valoro los versos, no tengo preparacion para eso, solo te doy mi impresion sincera.

    lo del cafe, cuando quieras.

    abrazos.

  8. Foces, no seas modesto.
    Miguel, que te he salktado o es que se han cruzado, no sé. Perdón.

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