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Mujeres muertas


Hace unos días, Alejandra Díaz Ortiz escribía en su magnífico blog  una entrada (Infancia rota, 27 de enero) sobre las por entonces dos últimas víctimas de la violencia de género. Visiblemente afectada por los patéticos datos sobre los que escribía, hacía una directa acusación de incompetencia al Ministro de Justicia (aquí hay mucho que matizar) y denunciaba un absoluto fracaso de las políticas de igualdad, que es tanto como decir de la propia sociedad. Unos días después, el día 5, en su perfil de Facebook, anotaba la sexta víctima del año. Yo le comentaba que siempre me he hecho una pregunta: ¿Qué pasa por la cabeza de un hombre, qué impulsos, qué valores, qué reacción… para que le salga una pretendida superioridad, se llene de egolatría y se atreva a agredir a la mujer a la que en algún momento ha amado?

Por su parte, mi antigua compañera de carrera, Concha Caballero, escribía el día 5 uno de sus magníficos artículos de los sábados en El País Andalucía: “El encaje roto”, sobre un relato de Emilia Pardo Bazán (ayer lo puse en mi blog, dentro de su categoría Antología), donde se cuenta cómo una joven de buena sociedad, en el momento mismo de la boda, descubre que el novio lleva escondido dentro de sí un maltratador y, contra todo pronóstico, pronuncia un “No”, donde todo el mundo esperaba el acostumbrado “Sí, quiero”.

El artículo de Concha, tras contar la valiente actitud de la protagonista del cuento, hace una reflexión sobre la indefensa ignorancia de muchas jóvenes que no saben leer las señales del maltratador, que a todo el mundo le parecen evidentes, eso sí, siempre a posteriori, cuando el energúmeno ha sacado a la bestia y ha asestado el golpe mortal.

(Imagen tomada de la web webislam punto com)

Cuando se acaba un año con casi setenta víctimas mortales de la violencia de género, cuando hay montones de mujeres que no se atreven siquiera a denunciar, cuando la anulación de la persona, la crítica feroz, la permanente desautorización, el sometimiento obligado… la aniquilación de una mujer, en definitiva, se dan en estas proporciones, la sociedad entera está enferma. Es una auténtica pandemia que, curiosamente, no despierta los recelos ni el sentido de emergencia de una gripe molesta o de un virus peligroso. Casi se empieza por darle cierta carta de naturaleza, de normalidad asentada y aceptada secularmente, de algo que sólo tiene una importancia menor y relativa.

Es, sencillamente, susentar un punto de vista cimentado en un poder  masculino, un modelo grabado a sangre y fuego en la sociedad, incluidas las propias mujeres, que han mamado desde la cuna ese esquema ideológico y que “miran” más el diseño de los roles previamente asignados que su propia integridad física.

Si alguien cree que esta situación es inherente sólo a los niveles socioeconómicos más bajos, se equivoca: esa violencia en razón de una superioridad vagamente argumentada asoma en cualquier nivel cultural, en cualquier tramo de renta, en cualquier comunidad de vecinos y el joven encantador en las visitas puede ser un auténtico verdugo en su casa.

La izquierda (la derecha es que ni se lo llega a plantear) ha creado el Observatorio de la Violencia de Género, una red de hogares de acogida, un corpus legislativo que protege a las maltratadas y castiga al maltratador, un Ministerio de Igualdad (que fue laminado por la crisis y también porque levantó abiertas críticas)… y con todo la sangría continúa, tozuda y siniestra, y cada cinco o seis días, hay que ponerse otro lazo en el alma.

Me pregunto qué medidas se tomarían si empezaran a caer maridos a manos de sus esposas, qué interpretación de las leyes harían los jueces, que condenas les impondrían a las maltratadoras… Pero eso es ficción, pura ficción.

Alberto Granados

NOTA: Este tema me ha preocupado desde siempre, y he ido escribiendo varios relatos, que aquí os enlazo: “Mi vida sin ti”, “Miniña”“Maltratador” y “Terapia”.

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6 comentarios el “Mujeres muertas

  1. Querido Alberto, en realidad, 2010 se cerró con 71 víctimas mortales. Más no tengo información sobre las víctimas que han conseguido sobrevivir al terror ni de las víctimas colaterales que, seguro, se cuentan por miles.

    En cuanto a lo del Ministro de Justicia, me gustaría matizar que no le acuso de incompetente, ni claramente ni mucho menos. Más bien, en el contexto de mi texto (valga la rebuznancia), quise hacer una comparación en cuanto a que, casos como el concejal de Murcia que fue agredido, cosa que nunca debió de suceder, provocan la rápida llamada (por parte del PP) al ministro en el congreso para llamarle de tal modo. No obstante, estas muertes tan sólo pasan a las estadísticas.

    Quizá no redacté bien el párrafo y di a entender algo que estaba muy lejos de mis intenciones, ya que no soy nadie para calificar al ministro de tal cosa.

    Lo que si reafirmo es que hay algo en la política y en la ley contra la violencia de género que está fallando, eso es innegable: las cifras lo confirman.

    Por lo demás, muchas gracias por citarme en este maravilloso post. Cualquier palabra, iniciativa, acción es un granito de arena para parar esta barbarie.

    En cuanto a las razones de muchas de estas situaciones, quizá, algún día, lo consiga escribir en primera persona…

    Un beso.

  2. Aunque no consuela y -casi seguro- tu reflexión y nuestros comentarios no llegarán a ninguno de esos desalmados, convendría ir recordando, aunque ya se hayan repetido miles de veces, algunos adjetivos con los que descalificarlos:

    Cobardes, crueles, sádicos, insensibles, ignorantes, inseguros,violentos, acomplejados, prepotentes, repugnantes, hipócritas, inútiles, irascibles, carentes de autocontrol, pérfidos, incapaces, impotentes, intolerantes, soeces, insultadores, vociferantes… Y para colmo, desgraciados (en el peor sentido del térmiino), por no hacerse merecedores ni poder disfrutar nunca de la ternura, del sentimiento, de la sensibilidad, del conocimiento, de la inteligencia, de la complicidad, de la amistad, del cariño, ni del AMOR de una mujer.

  3. Muchas mujeres, como decías Alberto, se la encuentran tras decir el sí quiero, y es aprovechando ese estado de schock por el descubrimiento que el maltratador actua, dejándole muy claro que nadie la va a creer. Otras no pueden creer que se hayan equivocado tanto y van dando oportunidad tras oportunidad hasta que sus fuerzas mentales están tan mermadas como si hubiese estado drogándose día tras día, dejándolas con esa incapacidad que ellos aprovechan para terminar de mutilarles el poco alma que les queda.
    Si partimos de la base que al volante se sigue abusando del alcohol, que se fuma pese a sus terribles consecuencias, (por nombrar dos de las más flagrantes), todo nos lleva a un desprecio, o poco aprecio, por la vida, propia y ajena. Eso en cuanto a la teoría del perfil, pero a el cómo evitar que siga pasando….penas más duras, por supuesto, mucho más contundentes, que asuste que le pillen a uno, que si el vecino escucha algo llame a la policía, que los familiares no miren para otro lado, porque, ¿sabeis? hasta hace bien poco la propia madre recomendaba callar encontrándolo normal dentro del matrimonio, y eso es lo que verdaderamente ha hecho daño, la permisividad social frente a los pequeños maltratos diarios que con el tiempo han ido creciendo hasta convertirse en un gran tumor social.
    Y de fondo, como casi siempre, la educación cristiana, esa que proclama su negativa más firme ante las separaciones matrimoniales, pase lo que pase y aunque cueste la vida.
    Yo sigo abogando por una asignatura obligada, la de educación cívica, y que comprenda todos estos temas, refuerce el respeto y ayude a quien pueda estar viviendo una situación extrema, a decirlo y buscar ayuda.
    Me he alargado pero es que este tema me supera.

  4. Tolerancia cero frente al maltrato. La impotencia, la cobardía, tipos diferentes de psicopatías, se conjugan en el maltratador. Si a eso le sumas una actitud “benévola” por parte de ciertos sectores de la sociedad, y una educación en valores en la que habría que incidir en muchísimos aspectos, el resultado no puede ser otro que el que cuentas. Y, además, lo cuentas con tanta precisión y acierto que no hay mucho más que añadir.

    Se agradecen post de este tipo.
    Un abrazo.

  5. ¿Qué queréis que osdiga? Creo que es muy fuerte, muy grave y que, para colno, cuanso se ha intentado hacer algo por la mujer (entiéndase la política de Bibiana Aído), al margen de si se ve más o menos acertado, se ha escarnecido a la ministra, a su política, a las reivindicaciones… La caverna ha hablado y ha frovolizado sobre el asunto, ha hecho mil chascarrillos de humor cañí y ha retroalimentado a la bestia… muy triste… y ahora acusan al PSOE de fracaso en el tema…

  6. Alberto, acabo de ver tus reflexiones y son muy lúcidas y valientes. Creo que uno de los mayores avances en estos años es que muchos (quiero pensar) hombres han asumido por completo el tema de la igualdad. Es una alegría leer textos como el tuyo, escritos además desde la sinceridad y el compromiso.
    Además, veo que estás en un momento muy creativo. No paras de poner entradas interesantísimas y tan bien escritas…
    Un abrazo, amigo, en la distancia. Seguimos caminando juntos.

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