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Jam session


El “Diccionario del Jazz” (Philippe CARLES, André CLERGEAT y Jean Louis COMOLLI, Anaya & Mario Muchnik, Madrid, 1995) define el término jam session como “reunión de músicos que no trabajaban habitualmente juntos y que, sin líder, programa definido, ni partituras, improvisaban a partir de temas o estructuras armónicas conocidas por todos”.

Los autores continúan enumerando características de una jam session, que resumo:

Un cierto parentesco o afinidad estilística y conceptual.

Está constituida por una sucesión de solos, inicialmente del mismo instrumento predefinido, lo que genera un desfile de variantes, estilos y un innegable grado de competitividad, de desafío y deseo de ganar un combate musical imaginario.

La sucesión de estos riffs se sostiene con un fondo musical del resto del conjunto, en una concepción tomada de los conciertos de música clásica en que un solista contrasta con una mínima parte de la orquesta para después hacerlo con todo el conjunto.

Imagen tomada de allposters punto es: una jam session con músicos

tales como Duke Ellington, Dizzy Gillespie o Mezz Mezzrow

 

En su origen, las jam sessions tenían lugar después del horario oficial del club y sólo era una manera de medirse y contrastarse con otros músicos. Después, comprobada su vistosidad, pasaron al propio espectáculo y actualmente no hay actuación de jazz en que cada miembro del grupo no haga su particular riff, en una sucesión vagamente comparable al espíritu competitivo e improvisador de sus orígenes, aunque muy agradable para el espectador, que prodiga sucesivamente sus aplausos al pianista, saxo, trompeta, bajista o batería.

Hoy os dejo una jam sesión en que los trompetistas Sean Jones y Marcus Printup hacen diabluras durante el Festival de Jazz de Vitoria en 2006.

Buen fin de semana.

Alberto Granados

6 comentarios el “Jam session

  1. Una de dos: O te gusta el jazz o te vuelves loco.

    Buen “finde”, Alberto.

  2. Me encanta el Jazz. Muy buen sabor nos dejas para este fin de semana con esta entrada, Alberto.

    Un abrazo.

  3. Miguel, a mí me gusta mucho el jazz y esto de la jam session es una auténtica merienda de negros (qué chiste más malo).

    Gracias, Marisa. Paladea ese buen sabor, que siempre es mejor con música.

    Abrazos mil.

    Alberto

  4. Pues a mi el jazz me cuesta tanto que ya ni lo intento. Me he quedado en sus papás: ragtime y blues con los que incluso disfruto. Los acordes de jazz me gustan un ratito y habitualmente unidos a una imagen, subrayando la misma, vaya, en cine.
    He visto algún y alguna grandes y he vibrado con ellos pero lo he sentido como mágia esporádica, algo que en cd no continúa.
    Estupendo e instructivo post, Alberto.

  5. Vivimos nunca como ahora tiempo de jam sessions. Hay que ser muy fino improvisando

  6. Glòria, a mí me encanta el jazz, aunque debo reconocer que me venía grande. Era mi mujer quien comprba los discos que luego oíamos en casa, y a partir de ahí empecé a degustar ese lenguaje, tan universal ya como la ópera, el flrmenco, el fado o la música sinfónica.

    Jesús Lente, la improvisación -hablo de música- siempre ha existido. En música clásica se le llama Impromptu y hay miles de piezas de este nombre. En otros campos… ya me callo.

    Abrazos,

    Alberto

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