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Caso cerrado


Pocos años después de aprobarse la Constitución de 1978, las fuerzas armadas dejaron de verse como el peligro represor e involucionista que habían sido durante el franquismo y los primeros años de la transición. Posiblemente el punto de inflexión fuera el fallido golpe del 23F, que hizo comprender a los mandos militares que la sociedad española era, y debía seguir siendo, la democracia que nos habíamos dado los ciudadanos y que eso era ya inamovible.

Desde ese momento, las víctimas del terrorismo fueron de todos, desaparecida la clandestinidad que amenazaba a los antifranquistas. A partir de ahí, cada secuestro, cada tiro en la nuca, cada guardia civil o policía muerto, cada bomba… nos sembraba un escalofrío en el alma, un horror doloroso y una sensación de que todos habíamos perdido mucho con cada uno de los asesinados o mutilados.

Nunca olvidaré el cuerpo sin piernas de Irene Villa, mostrando unos muñones sangrantes tras el atentado, ni la extrema delgadez de Ortega Lara al ser liberado, ni la absurda muerte de Miguel Ángel Blanco, que coincidió con un viaje por Asturias, donde vimos muestras de solidaridad a las que nos uníamos en cada pequeño concello, en cada pueblecito del paisaje asturiano. Ni las bombas adosadas al coche, ni la puesta en el aparcamiento de Hipercor, ni…

Mi generación dedicó miles de momentos de solidaria empatía con las víctimas, miles de estremecidos nudos en la garganta ante la brutal dimensión de la barbarie. Todas las víctimas eran nuestras víctimas, sin ningún matiz, con absoluta conciencia del significado del horror que suponía esa banda nazi llamada ETA.

Pero la interesada gestión del 11M por parte de Aznar, Rajoy, Acebes y el resto del gobierno popular, de lo que acaban de cumplirse siete nefastos años, rompió esa unánime solidaridad, hasta el punto de que se ha llegado a la demencial situación de que hay víctimas del PP y víctimas del PSOE, en una inimaginable división cainita de las dos Españas machadianas, que no se ponen de acuerdo ni para rezar por las víctimas o dedicarles un recuerdo unánime.

Esta demencia empieza cuando el gobierno de Aznar intenta, a la desesperada, colgarle la autoría del atentado del 11M a ETA y nos miente incluso durante la jornada de reflexión de las elecciones generales, desviando la verdadera pista del terrorismo islamista (de la que el propio Nixon había hablado, veinticuatro horas después del atentado, con Javier Rupérez). Es el momento en que a través de  Internet, móviles y redes sociales empezamos a denunciar la manipulación y Aznar pierde las elecciones el día 14 de marzo de 2004, en una reacción de castigo a sus embustes (armas de destrucción masiva en Irak, ha sido ETA, gestión del Prestige, tropas en Irak, etc.).

A partir de ahí, se inicia una peligrosísima escalada de virulencia mediática, según la cual, Zapatero y ETA, previo pacto, son los autores de la masacre del 11M. Supongo que nadie se lo cree, pero interesa mover el bulo, darle consistencia por repetición y cansancio, a ver si a base de reiterarlo por todos los canales afectos, termina por ser verdad. Trato de ser frío y la acusación me parece tan monstruosa, tan vil que la frialdad se deshace por indignación.

Y lamentablemente, algunas víctimas entran en ese juego sucio, de la mano de un personaje gris y mediocre, que se encarga de enturbiar las aguas y, al frente de la AVT, escindir la simpatía de la gente, dividiendo a la sociedad española entre simpatizantes de las víctimas de la derecha (las de ETA, las de siempre) o de las del 11M, que serían las de PSOE, a cuyo frente se encuentra una dolorida mujer, Pilar Manjón, que se convierte en el centro de las iras de esta masa informe y llena de vileza. Es un esquema falso, simplista y, sobre todo, peligroso para la convivencia y el respeto a la verdad, a los muertos, a las víctimas, hasta ese momento de todos. Supongo que lo que queda de ETA se frotará las manos al ver que Alcaraz les hace una campaña gratis, pese a que ahora, siete años después, sólo encuentra un escaso apoyo de las víctimas y de los figurantes del propio PP.

(Alcaraz y Jiménez Losantos, Imagen tomada de losgenoveses.net)

A muchos nos duele esa división ética: yo querría simpatizar, como lo hacía antes, con las víctimas de ETA, pero es que éstas están haciendo un juego sucio, alineados con el PP y decepcionando a todo el electorado socialista desde hace siete años. Se han prestado a secundar esta maraña de mentira y muchos los vemos como alguien que con su actitud, ha contribuido a la legislatura más dura y ruda de la democracia. ¿O tenemos que simpatizar con la mentira y la impensable acusación?

Lo del 11M es un caso juzgado y cerrado con todas las garantías procesales, con luz, taquígrafos y con la presencia de medios acreditados de todo el mundo. No fue un juicio hecho en cuatro días o manipulado. Hubo conclusiones terminantes, sentencia, condenas y una incuestionable autoría islámica (desgraciadamente repetida en otros países) que no ofrece margen de duda, salvo la interesada y sesgada.  Intentar mantenerlo como un caso abierto es tan falso, como interesado o ruin. Aquí el único caso que queda abierto es el de la recuperación de la sensatez y la unidad con respecto a las víctimas de todos los terrorismos, pero eso lo obstaculizan los mismos de siempre con los argumentos probadamente falsos de siempre.

Alberto Granados

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5 comentarios el “Caso cerrado

  1. ¿Os acordáis de los 7 islamistas que se suicidaron en Leganés el 3 de abril? Los partidarios de la teoría conspirativa llegaron a decir que los cuerpos hallados eran cadáveres congelados que algunas manos perversas colocaron en el lugar para fingir un suicidio.
    O sea un entramado integrado por Zapatero, ETA y policías por cuenta del PSOE (recuérdese quién gobernaba todavía el 3 de abril y bajo qué órdenes trabajaba la policía ) se confabularon para montar aquello.

    Y para muestra, basta un botón. Bueno, pues así todo

    http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/noticia.asp?pkid=322199

  2. De todos los actos, éste de usar las desgracias en beneficio propio, es el más deleznable de todos.
    Pilar Majón lo dice bien claro, es un caso cerrado, dejad descansar a los muertos en paz y hagamos de es día un homenaje que dignifique.
    Siempre que faltan argumentos se tira del hilo de las desgracias, y no aprendemos, no.

  3. Kape y Miguel, gracias por asomar por aquí, que esta entrada ha tenido poco éxito.
    Abrazo.

    AG

  4. Un texto comprometido. Saludos, desde el Sur

  5. Estoy comprometido, Mj. Incluso ahora que no nos van bien las cosas (con mayor motivo). Y exta entrada recoge mi gran cabreo.

    AG

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