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CUAVERSOS DE BITÁCORA: Gabriel Celaya


Gabriel Celaya habría cumplido cien años el pasado viernes, día 18, pero su centenario ha pasado sin demasiado ruido, tal como pasó la vida el propio poeta, ese obrero-ingeniero de la poesía de postguerra.

Los “cuaversos” de este miércoles son para él, para su humilde (que no es lo mismo que pobre) poesía.

(Gabriel Celaya fotografiado por Alberto Schommer)

EL TOQUE DELICADO

Si toco en mi dolor, todo lo siento
mío, mío, perdido vagamente.
Si toco en el dolor más de repente
me vuelvo a las estrellas y a lo bello,
yo siento el corazón que aquí me quema
como un mero detalle en el sistema.

 

 

 

 

 

LA NOCHE VIENE DESNUDA…

La noche viene desnuda:
senos de luna,
guantes morados.

Con los brazos en alto
ya la estoy esperando.
¡Qué cerca de mi oído
enmudecen sus labios!
¡Amor, amor!
La muerte
me está besando.

 

 

 

(Imagen tomada de blogs.rtve.es)

 

 

 

AQUÍ ESTÁN TODAS LAS ROSAS ENCARNADAS DEL DESEO…

¡Aquí están todas las rosas encarnadas del deseo!
Allí la luna, callada,
blanca y estéril, mirando,
espejo vuelto a sí mismo,
su perfección de narciso:
soledad en aguas blancas
de lo blanco quieto y frío.

Dura o sin sangre, tranquila,
de está mirando a sí misma,
mientras rosas encarnadas,
pulpa y amor, carne viva,
bajo una brisa caliente
se desmayan de delicia.

Con los ojos en la luna,
bajo los pies, rosas rojas,
estoy esperando, quieto,
que tú, que yo mismo venga
sigiloso por la espalda,
con la sorpresa de un beso
blanco y verde de silencio,
que tú, que yo mismo venga
con un beso
muerto de puro perfecto.

Su poesía no era un bello producto, un fruto perfecto, pero eran gritos en el cielo y actos en la tierra. Ahora que estamos viviendo a golpes una vez más, que estamos tocando el fondo de nuevo, vuelve a ser lo más necesario.

Alberto Granados

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5 comentarios el “CUAVERSOS DE BITÁCORA: Gabriel Celaya

  1. Estaba pensando en eso mismo, en que eran más bien gritos de atención y lo pones al final.
    No es como se adornan las palabras, sino que digan y se recuerden.
    Abrazos!!!

  2. La juventud, nuestra juventud, también era eso, la poesía social, el tándem Blas de Otero y Gabriel Celaya, leídos o escuchados en la voz de Paco Ibáñez, fueron imprescindibles en nuestra alimentación sentimental, a dieta de tantas libertades. No fueron poetas menores, son nuestros poetas . ” Poesía necesaria como el pan de cada día,
    como el aire que exigimos trece veces por minuto.”

    Un abrazo

  3. Había que escuchar a Gabriel Celaya. Y su voz mantiene la fuerza pese al tiempo, aquel tiempo en que “la poesía era un arma cargada de futuro”.
    Un beso.

  4. Gracias por vuestra presencia y vuestros comentarios. Ando muy liado con un artículo que estoy preaprando y se me ha ido de las manos, apenas abro blogs.
    Pero no os vayási a olvidar de mí.

    A

  5. La belleza y la perfección de la poesía está en la mirada de quien la siente y como la siente.
    Hermosos versos de Celaya.
    Un abrazo, Alberto.

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