11 comentarios

Mujeres escarnecidas


La vergonzosa historia de la humanidad está llena, lamentablemente, de situaciones que confirman lo que decía Hobbes: que el hombre es un lobo para el hombre. Que hay ocasiones en que da vergüenza pertenecer a una especie depredadora y canalla, como es la nuestra, que ejerce el poder, incluso ese vago poder adquirido en situaciones límite, hasta la humillación, el escarnio, la absoluta ruindad.

Esto viene a cuento de una imagen que he visto recientemente en la prensa online: seis soldados de las tropas de Ouattara pierden su dignidad al burlarse de la esposa de Laurent Gbagbo, el expresidente de Costa de Marfil, que has sido definitivamente reducido, tras seis meses de resistirse a entregar el poder que las urnas le habían quitado. Gbagbo es un impresentable, de acuerdo. Ignoramos si su esposa ha sido connivente en esa absurda resistencia a negarse a entregar el poder. Pero ahora, desde hace unas horas, no es más que una mujer vencida, tan vencida como su marido. La historia debería dejarlo ahí, o a lo sumo, en los tribunales.

(Imagen tomada de photoblog punto msnc punto msn punto com)

Sin embargo, me sorprende la facilidad con que los vencedores se ensañan con los vencidos (acéptese aquí el plural para los dos géneros) y especialmente con las vencidas. La foto muestra a una mujer de más de sesenta años que, rodeada por seis hombres, con la ropa rasgada, tiene un gesto de claudicación absoluta, una tristeza infinita, un resto de dignidad que le impide romper a llorar. Los hombres la sujetan por los hombros y por el cabello para que pose, para que la foto muestre hasta los últimos posos de su amargo cáliz. Uno de ellos parece estar diciendo algo a voces, tal vez un feroz insulto… Me pregunto por qué le infligen semejante humillación, por qué los vencedores no se conforman con llevar razón, con ser vencedores, sino que tienen que dar una paso más hacia la propia devastación moral y dejarse en el camino la dignidad.

No es un caso único. Hay muchos precedentes lamentables en la historia reciente. La guerra civil y la postguerra se cebaron con las mujeres de los rojos, a las que se les rapó la cabeza y atiborró de aceite de ricino. El gobierno de Griñán trató de compensar (tarde y mal, pero algo es algo) a esas víctimas de las represalias fascistas. La prensa de la caverna deformó la noticia, la convirtió  en caricatura y les negó a las rapadas una reparación moral más que merecida.

 

(Imagen tomada del blog El jardín de Bomarzo)

 

También yo me ocupé en mi antiguo blog de un caso parecido: Robert Capa fotografió en Chartres, el 18 de agosto de 1944, a esta mujer que se dejó llevar por la pasión (llamadlo amor, si os gusta más; u hormonas: es lo mismo), se dejó amar y fue la compañera de un soldado alemán con el que tuvo un hijo, el “fruto de su vergüenza”, si seguimos el lenguaje folletinesco de la época. La masa, con ese noble sentido de la justicia, la delató, le cortó el pelo de la forma más humillante y la paseó en público en un interminable recorrido que la llevó hasta la abyección más profunda. Probablemente se quedaron todos muy a su gusto. Yo pienso en la mujer, en el soldado alemán. Me pregunto cómo ha sido el resto de sus vidas, si sobrevivieron a la barbarie cometida en nombre de la justicia. Me pregunto si fueron capaces de rehacerse, si se reencontraron… Y pienso, como no, en el niño.

Una foto muy parecida del fotógrafo americano Carl Mydans: ahora se trata de un grupo de personas (¿personas?) que incluye a otras mujeres e incluso a un niño, que rapan la cabeza de otra chica acusada de haberse prostituido para los alemanes.

 

 

Buscando documentación para este post, he encontrado este horror que os enlazo (renuncio a copiar la larga serie de fotos escalofriantes), convencido de que damos vergüenza: también son de Carl Mydans y tratan de unos vengativos ciudadanos de Córcega, que rapan, humillan y desnudan (¿se acabaría en eso?) a unas mujeres indefensas, acusadas también de haberse prostituido para las tropas nazis.

Pienso en la dulce Julia Roberts, en el conocido papel de prostituta de “Pretty woman”, que, abofeteada por el abogado de Richard Gere, dice:

-Qué fácil os resulta a los hombres partirle la cara a una mujer…

Hay veces en que es más fácil partirles el alma.

 

Alberto Granados

Anuncios

11 comentarios el “Mujeres escarnecidas

  1. Comparto muy dolorido esa sensibilidad. Hay mucha más indignidad en la exhibición ventajista de la victoria, en el abuso de esas situaciones que podrían volverse alguna vez contra ellos.
    Salvando las distancias, observo con indignación ciertas situaciones que se repiten frecuentemente en nuestros telediarios y que me sublevan muy intimamente. Son esa caterva de impresentables que se dedican a insultar a voz en grito y, en ocasiones, a casi agredir, en la puerta de los juzgados, a los reos que van a se juzgados (y que aún no han sido condenados y aunque lo fueran). Como se podrá suponer no tengo ninguna simpatía )por lo que representan ciertos personajes de la putrefacta salsa rosa ni por sus conductas, pero me apiado y me pongo en la piel de la señora Campanario y de la de su madre estos últimos días, cuando las asaltan esos energúmenos. Me subo por las paredes. Son mucho peores los alumnos de la escuela de Linch.

  2. Miguel, yo he tratado siempre de no ser masa canalla. He intentado no hacer ni decir al amparao de la masa inerte lo que no sería capaz de hacer o decir cara a cara.

    AG

  3. Dolorosamente, la lista por momentos pareciera ser interminable de las mujeres humilladas, violadas, ultrajadas. Al finalizar al 2º guerra mundial, los soldados rusos cometen las mismas bestialidades que los nazis, sobre el cuerpo de las mujeres. Aquí en Argentina, en la pasada dictadura (76-83) y aún hoy, el despotismo del patriarcado se erige con mucha atrocidad. Tenemos la llamada “Noche de los lápices”, un grupo de adolescentes que pedían el medio boleto estudiantil, las chicas fueron secuestradas, violadas, burladas, algunas desaparecidas.
    Dorcas

  4. La humillación, vejación y la violación de los derechos humanos , especialmente los que atañen a la mujer, siempre ha sido el deporte favorito del hombre en la significación genérica del término.
    Es terriblemente dramático lo que expones y lo que se puede ver en el enlace que dejas, normalmente consecuencia de la intolerancia política, religiosa o moral.
    Si empezáramos a ser jueces de nosotros mismos quizás se nos quitasen las ganas de hacer tanta barbarie…
    Tremenda tu entrada y valiosa si empezáramos a aprender de tanto error, pero tengo la triste impresión de que Hobbes fue un eterno profeta.

    Un abrazo de tolerancia, Alberto.

  5. Queridas Dorcas y Marisa: ambas lleváis razón. Preocupantes son los abusos sobre el cuerpo, pero supongo que las secuelas morales deben de ser más duraderas, hirientes e inolvidables.
    ¿Por qué somos tan canallas? Una de las fotos muestra a mujeres y hasta un niño, que participan gozosamente de semejante mosntruosidad….
    Inexplicable.

    AG

  6. El pelo crece, las heridas y el mancillamiento corporal, sana, pero la dignidad, la autoestima, el complejo caos que se abre paso ante la humillación extrema, ése no cura nunca, se apodera de una(en este caso) y te va devorando como un cancer silencioso, donde el mayor mérito, día a día, es tener fuerzas para mirarse a un espejo sin volver a revivir cada una de las vejaciones inflingidas.
    Alberto, gracias, millones de gracias a los que como tú tienen la honradez de “denunciar” actos despreciables que, lejos de extinguirse, van cada día a más.
    Un abrazo muy conmovido.

  7. Este lacerante trabajo tuyo, Alberto, me lleva a pensar en películas como Hiroshima mon amour o La hija de Ryan. Y también las mujeres se recrean en la venganza.

    Gracias por esta valiente denuncia tan bien escrita como adecuadamente documentada con fotografías del horror.

  8. Kape y Glòria, ayer estuve todo el día fuera y no he tenido mucho tiempo de saludaros y daros las gracias por vuestros comentarios. Lo hago ahora. Me preocupa el tema, lo sabéis. La foto de la expresidenta costamarfileña rodeada de simios (nadie vea un insulto racista: es un insulto a la barbarie, que no al color) y con ese gesto me hizo recordar otras fotos.
    Lo que no esperaa era encontrar la larga serie de las mujeres rapadas, desnudadas, tal vez violadas, y desde luego humilladas. Me pareció terrible.

    AG

  9. […] Dejo para el final el sufrido papel de las mujeres presentes en algún tipo de conflicto, sea bélico, ideológico, religioso… Es posiblemente la culminación del despropósito […]

  10. Y el ejército rojo las barbaridades que hacían con mujeres y niños en 1945 en Alemania y otros paises de Europa oriental? , una barbarie que no se veía desde los tiempos del gengis khan.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: