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Indignaos


Pertenezco a la “generación Cuéntame”, esa que aparecía reflejada en la popular serie de TVE, lo que quiere decir que viví los últimos años del franquismo, que deseé fervientemente obtener la libertad que el dictador nos había robado, que me comprometí con la izquierda y que, ingenuo de mí, llegué a creer que íbamos a conseguir un mundo más justo, igualitario y feliz. Muchos años después asisto alucinado a un deterioro cada vez más patente de los logros alcanzados en tantos empeños de lucha a lo largo de siglos. Repasemos algunos hechos constatables de la actualidad:

Cada vez queda más evidente la capacidad del poderoso para abusar impunemente del más débil (Abu Ghraíb, Guantánamo, Siria, Libia Yemen, Corea…) y el más débil somos cada uno de nosotros, que casi tenemos que desnudarnos para pasar los humillantes controles al embarcar para un inocente vuelo, o que tenemos que soltar móviles, llaves, bolígrafos metalizados… al pasar por cualquier arco de seguridad de cualquier institución pública.

 

 

 

 

(Imagen tomada del blog: scamposlahoz, en wordpress.com)

 

El estado del bienestar se deshace dejando inermes a los más necesitados, mientras los responsables financieros y políticos de ese desaguisado llamado “crisis económica” se suben los sueldos hasta extremos que producen sonrojo. Se ha llegado a blindar el lenguaje usando eufemismos que enmascaran a los verdaderos culpables: cada vez que oigo la expresión “mal comportamiento de los mercados” pienso en una panda de desalmados neocon que, esos sí, se comportan realmente mal, sin entrañas ni piedad alguna hacia la humanidad.

La empresa se parece cada vez más al esclavismo, de manera que el empresario no reconoce vínculo ni responsabilidad alguna con sus asalariados, a los que despide sin contemplaciones ni miramientos, incluso después de vinculaciones larguísimas, incluso sabiendo que el despedido no va a volver a encontrar un trabajo en ciertos segmentos de edad. Los derechos que un trabajador pudiera haber ido consolidando se quedan en agua de borrajas ante la voracidad del empresariado y los contratos laborales son cada vez más parecidos a la esclavitud.

Se ha perdido la perspectiva del respeto y las empresas caen en prácticas verdaderamente agresivas e invasivas: llamadas telefónicas, o puerta a puerta, para que cambies de operadora telefónica, la imposibilidad de darte de baja en determinados servicios, la desaparición de tu intimidad por datos comerciales mal protegidos…

El ciudadano de a pie, ese para el que cualquier forma de gobierno debería trabajar hasta el agotamiento, pierde cada día más prerrogativas: porteros de discoteca que echan a nuestros hijos basándose en criterios absurdos o ese doble turno en restaurantes que te obligan a comer un domingo con la misma prisa que un día de diario porque hay que hacer doble caja a expensas del cliente, como si este no se mereciera un respeto, una delicadeza y unas formas. Hace unas semanas, un sábado por la noche, entramos siete personas a un bar donde una amabilísima chica nos preguntó que si íbamos a cenar. Le dijimos que ya se vería y ocupamos la única mesa libre, tras lo cual la camarera vino a decirnos que, si venía otro grupo a cenar formalmente, nos tendríamos que levantar. Lógicamente, ocupamos la mesa con absoluta conciencia de que de allí no nos levantaban ni los GEO. En un país que vive del turismo, eso es Q de quality o E de Excelencia. O C de cachondeo.

(El humanista Stéphane Hessel. Imagen tomada del blog harendt, en blogspot.com)

 

Por su parte, la clase política parece cada vez más acomodada e ineficaz, como si eso que antes se llamaba el bien común sólo fuera una filfa, una apariencia que hay que guardar sin ninguna convicción. He defendido mil veces la necesidad de los políticos, tan necesarios, pero deseo darles un toque de atención: no puede anteponerse el propio medro, ese limbo que roza la corrupción y usa al Estado y las instituciones, a los problemas de la ciudadanía. El rechazo a la moción del Parlamento Europeo que proponía volar en clase turista es todo un oprobio impresentable ante una sociedad esquilmada por la crisis y el paro. Repito: considero que los políticos son muy necesarios, pero también lo son la honradez, la voluntad de servicio público, el desinterés, la ejemplaridad y otras virtudes que algunos de nuestros prohombres se han dejado olvidadas en un cajón de sus embotadas conciencias. Yo digo siempre que pertenezco a “un partido sin ánimo de lucro”.

Nuestros hijos se internan en la vida adulta con una absoluta falta de perspectivas, pues saben que jamás tendrán una mínima estabilidad laboral, una vivienda, una economía que les permita vivir más allá del día a día. Después los criticamos por su falta de compromiso político o porque se van de botellón, pero hemos permitido que se les cierren miles de puertas.

Frente a esta lamentable situación general, aparecen dos líneas abiertamente críticas. Por un lado, el nonagenario diplomático Stéphane Hessel nos advierte de la necesidad de indignación como defensa ante el inadmisible deterioro social. Él, que ha redactado la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que ha vivido el horror de un campo de concentración nazi, lanza en su escueto libro “Indignaos”, aparecido en Francia el pasado año, la indignación como consigna de resistencia pacífica ante la regresión que soportamos como borregos.

(Imagen tomada de la web de Editorial Aguilar)

 

En España, el libro ha sido prologado por José Luis Sampedro, quien también encabeza la nómina de los diez autores que han escrito el libro “Reacciona”, prologado a su vez por Hessel, donde se nos pide una reacción en positivo a la bestial crisis social en que nos estamos metiendo de cabeza.  

La otra línea, frente a estos planteamientos, meditados y respaldados por la indiscutible proyección intelectual de sus autores, es una corriente surgida de las redes sociales, consecuentemente mucho más popular y anónima: nolesvotes.org, que pide a la ciudadanía no votar ni al PP, al PSOE ni a CIU por considerar que estos partidos no tienen en cuenta los problemas reales de la gente. No me parece válida y lo adelanto desde este momento. En democracia, todo ciudadano es dueño (y por ello, responsable) de su voto. Pero no olvidemos que esa abstención propugnada por este grupo beneficia a los grupos políticos de derechas, que irán a votar con una disciplina concienciada desde el partido y el púlpito. Por otra parte, la abstención, como postura política, me parece peligrosa, pues si no me comprometo con la democracia, no debo exigir ni quejarme después.

(Imagen tomada del blog planetis, en wordpress)

 

Un último argumento para mostrar mi repulsa a estos indignados abstencionistas: este movimiento surge cuando nos asola una crisis financiera terrible, pero ni uno de estos abstencionistas se pronunció mientras las vacas gordas y ahora que lo hace es para desprestigiar el juego de partidos que tanto costó poner en pie. No lo acepto. Hessel cierra su libro con una consigna: “Crear es resistir. Resistir es crear”. Aprovechemos las mil ventajas del sistema democrático, indignémonos, cantemos las cuarenta a quienes fallen, creemos con nuestra resistencia… pero no tiremos el inmenso capital histórico que es tener un régimen de libertades democráticas que pasa por el dificilísimo sistema de partidos. Indignaos, pero votad.

Alberto Granados

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11 comentarios el “Indignaos

  1. En mi opinión, no asistimos a un cambio de de tendencias sociales, sino a un cambio radical de ciclo, no basta con que determinados líderes traten de dar un golpe de timón para conseguir reconducir el rumbo, sino que estamos abocados a un cambio tan sustancial que implicará una drástica modificación, una refundación de normas, hábitos y actuaciones donde lo fundamental será la convivencia ética con equilibrio y armonía, hasta instaurar un nuevo orden, en el que prevalecerá la justicia social y el respeto. Por fin rechazaremos la competencia desmedida, el “todo vale”, para conseguir un enriquecimiento sin límite, a costa de arrollar vida y hacienda de nuestros vecinos.
    Sesudos politólogos no alcanzan a entender el por que líderes como Ángela Merkel, tras lograr preservar a Alemania de la endémica crisis mundial, pierde una votación tras otra, ó el paradigmático Obama, con su providencial carisma pierde una buena parte del respaldo social. No se explica el descenso de popularidad de Sarkozy, frente al imparable ascenso de la extrema derecha francesa liderada por Marine Le Pen. Ciertamente, nuestra sociedad desea que ostenten el poder ciudadanos tal vez menos carismáticos, pero más éticos, con probados valores morales para evitar desviaciones que únicamente favorezcan a los poderosos. Líderes que asuman temporalmente el servicio a su país, con eficacia y predisposición de rendir cuentas al pueblo en cuanto le sean demandadas.
    El cambio de ciclo que ya está próximo, se inició esta primavera con las revueltas del Magreb, que afectan a pueblos musulmanes, sometidos a sistemas políticos corruptos, gobernados por sátrapas tiranos y déspotas, cuyos ciudadanos sobreviven con una precaria renta, en tanto los clanes próximos al gobierno, despilfarran sin control, dando muestras de ilimitada ingratitud para con sus compatriotas. Los agravios comparativos de estos grupos sociales son flagrantes, de ahí la drástica reacción de las masas, que han logrado desalojar de sus poltronas a varios dictadores vitalicios, que eran aparentemente inamovibles.
    Estamos contemplando atónitos, rescates de economías como la griega, Irlandesa y más recientemente la de nuestros vecinos portugueses. Sin embargo, ¿Qué se está rescatando, la precaria economía del país en cuestión ó el modelo social al que pertenecen? Si se trata de salvar la economía, el fracaso está cantado, a pesar del gran esfuerzo a costa de sacrificar beneficios sociales del pueblo, pues como decía el primer ministro griego, Yorgos Papandreu, “no hemos de reestructurar la deuda sino que debemos reestructurar el país” Inequívocamente se refería a la privatización del Aeropuerto Internacional de Atenas, a la venta de la lotería, de la distribución del gas natural, de instalaciones deportivas construidas para los Juegos Olímpicos de Atenas 2.004. Naturalmente serán ventas en precario de participaciones realizadas por obligación, que aportarán necesariamente empobrecimiento por perdida patrimonial.
    Probablemente los lideres poderosos del mundo occidental, debido al uso y abuso de su ilimitado poder pretenden con los mencionados rescates, salvar nuestro modelo social de bienestar, intentando a la desesperada proteger con enormes inyecciones de dinero, estructuras sociales creadas al albur de una abundancia ficticia, que son ahora totalmente insostenibles por costosas e innecesarias. Las duras políticas emprendidas por los países “rescatados”, no evitarán “per se” de una quiebra indudablemente mas costosa y abultada. Como prueba irrefutable, el incremento del déficit griego que en el 2.009, alcanzó un preocupante 15,6 % de su PIB., que acompañado de gran inestabilidad social, con abundantes protestas por las impopulares medidas adoptadas, proporcionará una situación explosiva e irrecuperable.
    Sorprendentemente, una acción ciudadana modélica, protagonizada por un pueblo culto y pacífico, debiera servirnos como ejemplo de las medidas a tomar; me refiero a la Nación Islandesa, que tras la dimisión de su primer ministro y todo su gobierno, se produjo la nacionalización del principal banco del país, provocando un desplome de la moneda. El parlamento islandés, propuso la devolución de la deuda, que asciende a 3.500 millones de €, ocho veces superior a su PIB. Este abono, hipotecaba a las familias durante los próximos 15 años, por lo que sometido a referéndum, el 93 % de la ciudadanía decide no pagar por el momento citada deuda. Asimismo, durante el pasado ejercicio se inició una investigación para asignar responsabilidades de la crítica situación financiera, procediendo a la detención y encarcelación de varios banqueros y altos dignatarios gubernamentales. Por último el pasado febrero se elige una asamblea formada por 25 ciudadanos sin filiación política, para redactar una nueva constitución, a partir de la cual la nación Islandesa partirá con un nuevo rumbo. Todo ello sin una sola acción violenta.
    Naturalmente, las consecuencias por la suspensión del pago de la deuda externa Islandesa, no se ha hecho esperar, pues sus principales acreedores, Inglaterra y Holanda, han advertido del veto para su integración en la C.E., entre otras medidas por el momento no anunciadas. Sin embargo, las disposiciones adoptadas por Islandia le favorecerán en la negociación de su deuda, para cuya cancelación, pretenden disponer de los depósitos constituidos en el exterior, de forma fraudulenta por banqueros y gobernantes desleales ahora en prisión.
    Se atribuye al jurista y teólogo, Julio III nombrado Papa de la Iglesia Católica en el año 1.550, la respuesta a un fraile que le compadecía por el gran peso del gobierno de la catolicidad:
    “Nescis,mihi fili, quam parva sapientia hic noster mundus regitur”
    “No sabes, hijo mío, con que poca sabiduría se gobierna este mundo”

    Juan A. Fernández Matas

  2. BUNICIMO AMIGO ALBERTO FELICIDADES

  3. Vale, yo ya estoy indignada, ¿y ahora qué? Estoy totalmente de acuerdo contigo hasta en los espacios. Abstenerse es como volverte invisible, no, no pienso hacerlo. Dejar que la derecha gane terreno, menos aún.
    Si hay que indignarse, yo me indigno, me sale natural en este caso, pero hay que volcarlo y si no se unen más voces acabará, por no oirse.
    ¿A dónde hay que ir?
    ¿Dónde dejo patente mi indignación?
    En momentos así es cuando me veo más pequeña.
    Un saludo compañero.

  4. Una vez indignados debemos acumular información sobre Islandia y ver cómo podemos ayudarles a sortear la acometida del capitalismo ingles y holandés. ¿Vale viajar a Islandia en vacaciones? ¿Vale comprar productos islandeses? ¡Información sobre Islandia! Necesitamos información sobre Islandia, ponéos en contacto con amigos islandeses y que os digan qué podemos hacer para ayudarles. ¡Maricón el que vaya de vacaciones a Inglaterra o a Holanda y no vaya a Islandia, que además debe ser un país más bonito y desconocido. Maricón el que compre “made in England” o ” Made in Holand”.
    Hacedlo de las dos maneras: por Islandia y contra sus agresores.
    la contraseña desde ahora será:

    “No te olvides de Ahití ni dejes de apoyar a Islandia”.

    Quien pueda que pase esta contraseña y que le diga a Forges que la mantenga. Yo la mantendré tanto como Forges. Sólo cuado él deje de ponerla en sus viñetas, dejaré yo de firmar con ella.

    Fdo.: Alfonso Gallego
    Bibliotecario
    No te olvides de Ahití ni dejes de apoyar a Isalndia.

  5. Agustín, tu comentario de Facebook te lo respondo aquí: comprendo que la ley de Hont no es justa, pero a la psotre respeta el criterio fundamental de la democracia: más poder a quiens más votos consiguen, lo que equivale a respetar la voluntad del electorado. No veo que las imperfecciones de este sistema electoral invaliden la democracia.

    Juan Antonio, me alegro verte port aquí. Tu texto está lleno de ideas, muchas, pero me quedo con la última: con qué poca inteligencia se está gobernando este puñetero mundo.

    Manolo, muchas gracias por tu alabanza.

    Kape: ahora a dar la lata, a meterse en foros, en las webs de los partidos, a incordiar, a escribirle correos a portavoces de los grupos parlamentarios, a incordiar. Alguien apuntaba hace unos días que la irrupción de los perfiles de Facebook de los políticos está generando millones de mensajes críticos. Lo importante: indignarse, reaccionar, no dejarse llevar.

    Alfonso, alguno de mis lectores te va a creer un homófobo, aunque sé que no lo eres. Me alegra verte por aquí. Respecto a Islandia,, al final todo está quedando en agua de borrajas.

    Gracias por aparecer y mil abrazos,

    AG

  6. Estupenda y doliente crónica, Alberto. Yo, personalmente, siento que termina un ciclo y empieza otro que ya no veré como madura y se resuelve. Simplificando, echo de menos los valores . Cada día conozco menos la sociedad que me rodea y, lo que es peor, me interesa muy poco. Esta apatía tengo que agradecerla a dos D: La Dura de la Dictadura y la inesperada de la Democracia y su terrible Desencanto. Salen cuatro D…
    Un petó!

  7. La muerte, ese presente continuo
    La muerte siempre presente nos amenaza,
    Y a quienes arremetemos en la vida,
    Jugando a que en su sorbo la podemos beber . . .
    Pareciera que aquella se encarga de hacerse más presente cada día.
    Mostrándonos que por más que arremetamos en la vida
    Cual si fuéramos superhéroes o heroínas
    Nuestra condición de humanos nos iguala a tod@s convirtiéndonos en polvo. . .
    Entonces, la muerte como un presente siempre continuo, irrumpe mostrando nuestra finitud y enseñoreándose ella como eternidad.
    ¿Acaso será ella la eternidad?
    ¿La eternidad no será acaso la condición de la muerte,
    Para poder ser tal?
    ¿Si la muerte es eterna y la vida es finita, esa pulsión será la que nos lleva
    Hacia adelante tratando de vencerla?
    Pero ese rostro sin rostro con el que libramos la batalla a diario
    Con su desparpajo nos arrebata la vida,
    Dejándonos con los brazos vacíos
    Exponiéndonos a un silencio eterno
    Que por ser tan profundo nos ensordece
    Y entonces esa blancura nos enceguece
    Envolviéndonos en un gran manto negro
    Para llevarse nuestra alma
    Y ella volverse eterna
    Simple condición humana, la nuestra
    La de ser mortales
    Y tener dentro nuestro a quien más tememos.

    Dorcas Bressán, 15 de Abril 2011

  8. Querida Dorcas: la muerte me desazona. Una cosa es la estupidez de la sociedad, que es alarmante y otra esa aniquilación que es la muerte, a la que voy temiéndole.
    Tu texto me ha resultado inquietante, pero me quedo con las dos últimas líneas, donde dices que llevamos dentro lo que más tenemos: nuestros fantasmas y demonios bravíos. Hay que vivir con ellos y eso produce un enorme desgaste.

    Gracias por aparecer por aquí.

    AG

  9. […] los blogs de Juanjo Ibáñez y de Jesús Lens, estoy cada vez más convencido de que estos miles de indignados jóvenes pueden llegar a lo concreto y, dejándose de etéreas propuestas, desplegar una fuerza […]

  10. […] de lo que debe ser. A finales de abril me adelanté al movimiento del 15M al hablar de los Indignados, de los que volví a ocuparme unas semanas más tarde, cuando ya eran acampados en nuestras plazas. […]

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