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Ópera y misoginia


Hace unos meses rebuscaba contenidos sexistas, abiertamente misóginos en canciones ligeras, desde la copla, al tango, pasando por la música pop. Hoy os traigo una de las arias más populares de la historia de la ópera, que no es precisamente un modelo igualitario, ya que el Duque de Mantua se permite decir lo que dice sobre algo más de la mitad del género humano: que la mujer es un ser inestable por el hecho de ser mujer. Todo un apriorismo.

(Giuseppe Verdi)

El texto del libreto de “Rigoletto” dice así:

La donna è mobile, qual piuma al vento,

muta d’accento, e di pensiero.

Sempre un amabile, leggiadro viso,

in pianto o in riso, è menzognero.

La donna è mobile, qual piuma al vento,

muta d’accento, e di pensier

e di pensier, e di pensier.

 

È sempre misero, chi a lei s’affida,

chi le confida, mal cauto il core!

Pur mai non sentesi felice appieno

chi su quel seno non liba amore!

La donna è mobile, qual piùma al vento,

muta d’accento e di pensier,

e di pensier, e di pensier!

La mujer es cambiante, cual pluma en el viento,

cambia de palabra y de pensamiento.

Siempre su amable, hermoso rostro,

en el llanto o en la risa, es engañoso.

La mujer es cambiante, cual pluma en el viento,

cambia de palabra y de pensamiento,

y de pensamiento, y de pensamiento.

 

¡Siempre es desgraciado quien en ella confía,

quien le entrega, incauto el corazón!

¡Aunque nunca se sienta plenamente feliz

quien de su pecho no beba amor!

¡La mujer es voluble, como una pluma al viento,

cambia de palabra y de pensamiento

y de pensamiento, y de pensamiento!

(Representación de Rigoletto en dresde, 2008. Imagen tomada de de laopera.net)

El libretista, Francesco Maria Piave, seguramente se quedó descansando con su proclama machista. Sus biógrafos aseguran que era un mujeriego empedernido, inconstante, mudable en sus afectos: como una pluma al viento…

Alberto Granados

9 comentarios el “Ópera y misoginia

  1. ¿Se podría aplicar aquello de “que cree el ladrón que todos son de su condición? O ¿quizás es que encontró a la horma de su zapato? O simplemente, que hay ciertas cosas que venden, sin más.
    Suerte que siempre habrá un Rigoletto con una trayectoria tan distinta, y al que da gusto leer siempre.
    Abrazos y feliz fin de semana!!!

  2. Ahora, admirado Alberto, los que cambian de palabras y de pensamiento constantemente son los políticos y si me apuras y el observatorio de la cosa no se me echa encima por decir esto, hasta las misma mujeres de esa profesión. Nada misógino, sino realista, sería decir hoy: “la mujer -si es polítca- cambia “de palabra y pensamiento”, constantemente. Un saludo inamovible y un abrazo permanente para ti. No defraudes a éste que te entrega, incauto, su corazón.

  3. Pero, imagino, dicha proclama iría incursa en una historia ¿no? Como las Femmes Fatales del cine negro… porque siendo políticamente correctos, ¿cuántas magnas obras de la cultura universal habría que poner en entredicho?

  4. Seguramente el libretista – sin saberlo – hizo su autorretrato… Tuve la suerte de ver el año pasado, a través de tv, esta opera representada en directo y en tiempo real desde Mantua. Una puesta en escena preciosa. Lástima de un mensaje tan misógino y de un abuso tan grande sobre las mujeres (por otra parte tan antiguo y tan moderno…). Siempre es un alivio encontrar a personas concienciadas de esa injusticia, como tú. Saludos cordiales.

  5. No hay que olvidar que el estupendo libretista, fuera o no mujeriego, se limitó a hacer hablar al pérfido Duque de Mantua de la misma manera que Shakespeare creó a Yago y le asignó palabras de malvado irremediable. También el bufón Rigoletto es un mal bicho que ayuda al rapto de vírgenes hijas de cortesanos mientras él protege a la suya como flor intocable. Y pasa lo que pasa.
    La misoginia, sin embargo, existe -lo sabes- mucho más allá de personajes de ficción. El escritor Josep Pla habló de las mujeres como seres cambiantes a las que un collar de perlas podía convertir en mansas compañeras. Yo, por mi parte, le habría dicho a Pla que los hombres son también cambiantes i que, por ejemplo, un Ferrari rojo podría hacer de ellos servidores de lo que hiciera falta, mafias incluidas.
    Sugerente artículo sobre una ópera que me entusiasma y que -¿te acuerdas?- me llevó a conocer tu blog.
    Feliz fin de semana.

  6. Pues yo creo que esa volubilidad de la mujer, en ciertas épocas, ha sido uno de los recursos que ellas han utilizado como mecanismo de defensa, ante tanto poder del que los hombres han abusado desde que el mundo es mundo, y continúan. Por eso me parece que sin saberlo, el libretista, lo que hizo al poner el lamento en boca de Rigoletto fue ridiculizar al hombre que sufre por la actitud de las mujeres.
    Ese recurso, como muchos otros que los hombres denuncian como defectos, quiero pensar que han sido los contrapuntos que han permitido a las mujeres salir adelante con la dignidad posible, porque me niego a creer que los abusos hayan sido aceptados amablemente y sin reacción ninguna; eso sería admitir una inferioridad intelectual de la que no hay la mínima prueba científica.
    Quizás, este punto de vista mio, sea también un mecanismo de defensa, para no verme obligada a odiar a la mitad del genero humano, salvando las excepciones gloriosas que ha habido y hay.
    Afortunadamente, tras de tiempos vienen tiempos, y al menos en el mundo occidental las cosas han cambiado, tras muchos esfuerzos, para las mujeres, aunque queda mucho por hacer todavía.

  7. Esta aria no iba incluida en la primera versión del libreto. Parece ser que fue una concesión de libretista y de Verdi a un tenor amigo suyo que desarrollaba una tesitura de voz muy específica y adecuada a la partitura. Una ayudita arregladita para el pollo.
    En cualquier caso, la raíz misma de la literatura narrativa asume totalmente una matriz ideológica judeo-cristiana que castiga muy duramente a las féminas: la mujer es inferior al hombre, causa de su perdición (nos hizo perder el chollo del Edén), origen de mil quebraderos de cabeza… y mil clichés más que la iglesia, hasta ahora, mantiene a pies juntillas: recuerdense las palabras de nuestro monseñor sobre las señoras que abortan.
    La literatura lleva siglos reproduciendo el esquema, desde el Libro de Buen Amor, la Celestina, la cuentística medieval, los dramas del barroco o la novela realista.
    El libreto de esta ópera no hace más que seguir esa constante y añadirle el tópico del donjuanismo, tan romántico, con el héroe tan chulo y revirao.
    Y la pobre Gilda, será seducida, humillada y deshonrada, que ya es mucho. Pero es que además la matan por error, que eso ya es peor.
    Creo que da para otro de esos post de reflexión literaria.

    Kape, Pablo, Jesús, Isabel, Glòria y Coco: muchas gracias por aparecer.

    Abrazos.

    AG

  8. No es lo peor que he leído y escuchado sobre la mujer… Aquí intuyo un cierto complejo personal, inseguridad y desgraciados trayectos de su protagonista. Desahogo lírico, a gusto debió quedarse…

    Hermosa tu entrada, querido Alberto.
    Un abrazo y buena tarde dominical.

  9. Marisa, creo que sería interesante hacer un rastreo del sexismo en literatura occidental. Tal vez se nos caerían muchos mitos sobre otros machismos que hoy nos escandalizan. Para eso está la historia, para reconocernos.

    Gracias por aparecer por aquí.

    AG

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