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Un botellón en la puerta


En el s. XVII, Góngora ya señalaba la vieja costumbre española de rechazar a los forasteros y hacerlos objeto de escarnio: “…y cual suele tejer bárbara aldea / soga de gozques contra el forastero…”, nos decía en un soneto satírico contra los que censuraron su “Polifemo”. Yo creía que los tiempos de la aldea global habían superado tan rústicas costumbres, pero, tras pasar más de veinte años afincado en el mismo lugar de veraneo, descubro una insospechada valoración negativa contra nosotros, los forasteros, los veraneantes que, al parecer, hemos ido invadiendo una manera de vivir y creando una burbuja que acaba de reventar ahora, a partir de la reforma de un camino junto a la playa, y que ha cristalizado en el hecho de que nos han colocado la zona de botellón justo delante de la puerta de nuestra urbanización.

 

 

La zona acotada para botellón, a escasos metros del edificio

 

 

 

Empecemos por decir que Carchuna y Calahonda son dos anejos de Motril, asentados en el llamado llano de Carchuna, a los pies del Cabo de Sacratif. Desde hace algunos años, hay un afán de disgregarse del ayuntamiento motrileño y se ha creado una entidad llamada ELA (Entidad Local Autónoma) de Carchuna- Calahonda, que hace una gestión más directa de los recursos y trata de solucionar los problemas locales con el dinero que Motril les distribuye.

Por su parte, la Dirección de Costas, decidió invertir en unas obras del Plan E una cantidad próxima al millón y medio de euros en delimitar la zona que le pertenece: un pequeño muro a lo largo de más de tres kilómetros, iluminación, zonas ajardinadas, pérgolas, maceteros, bancos, pavimento que diferencia un carril para coches y otro para ciclistas, patinadores, paseantes, gente que corre o pasea con sus hijos pequeños… La medida trataba de impedir así que los todoterrenos llegaran casi a la rompiente de las olas y los furgones y autocaravanas convirtieran la playa en improvisados campings con grupos abiertamente invasivos. Lo que antes era un camino agrícola se ha convertido en algo vagamente parecido a un paseo marítimo, lleno de polémica, pues los dueños de los invernaderos ven inadmisible que prime el criterio turístico de los “forasteros” a costa de sacrificar su camino rural de siempre (en realidad, nadie nos ha consultado, sino que se ha impuesto el criterio conservacionista del Ministerio de Medio Ambiente).

 

 

 

 

 

 

En las elecciones del pasado mayo, ha ganado la candidata por la ELA integrada en la lista del PP, que se ha hecho con la alcaldía motrileña. Se cuenta que esta mujer había prometido previamente a los agricultores dejar sin vigor todo lo concerniente al paseo (dirección única, carril para bicicletas y paseantes, eliminación de los aparcamientos en todo el tramo…), dejando sin efecto una obra de tan elevado coste.

Ahora, desaloja la tradicional zona de botellón (tiene facultades para ello) y nos la trae, con instrucciones precisas y zona acotada previamente por la policía local, al nuevo paseo marítimo, donde está la puerta de nuestra urbanización, donde vivimos (y tratamos de dormir en nuestra casa, sin meternos con nadie, a menos de diez metros de dicha área) algo más de setenta familias (niños y ancianos incluidos) que nos tragamos el ruido, la suciedad, el olor a orines en nuestro jardín, el estropicio de botellas rotas o tiradas, los golpes con los coches, las conversaciones escabrosas a voces, las peleas, las groserías, la absoluta falta de delicadeza y de tacto (en esto sí se unen los jóvenes locales a los forasteros o veraneantes).

 

 

 

 

 

 

Más allá de las consideraciones sobre el detestable fenómeno del botellón, el hecho de traérnoslo a la nueva zona parece surrealista, toda vez que la propia norma , en sus prolegómenos establece que: “La habilitación de espacios, bien comunicados mediante transporte público, en áreas en las que no se entre en conflicto con las necesidades e intereses de otros colectivos de ciudadanos y ciudadanas puede avalar la aplicación de medidas encaminadas a eludir ruidos, suciedad y un abusivo consumo de alcohol”. Obviamente la zona acotada no cumple los supuestos previstos.

 

 

 

 

 

 

¿Es una decisión, simplemente mal adoptada? ¿Una forma de desvirtuar el proyecto de Costas, simplemente porque es cosa de Zapatero? ¿Una muestra de la absoluta ineficacia de la nueva alcaldesa? ¿Una vendetta contra alguien de la urbanización, contra el dueño de alguno de los chalés vecinos, contra el chiringuito que tenemos enfrente? ¿Contra los forasteros, así, indiscriminadamente, como realidad peligrosa e invasora? No sé las respuestas, pero me preocupa el tono excluyente, el matiz xenófobo contra los “forasteros” y “veraneantes”, la idea de que se puede ir abiertamente contra nosotros, que a fin de cuentas, somos una importante fuerza generadora de riqueza en el minúsculo pueblo y que, sobre todo, somos tan ciudadanos como los locales, tan merecedores de servicios públicos de calidad.

 

 

Esta botella caprichosa terminó en mi jardín: no es mía.

 

 

Partir de un supuesto contrario es, tal vez, un preocupante signo de los tiempos que se avecinan, un síntoma que nos indica que hay mucho por lo que empezar a asustarse: cuando no se tienen ideas, se llega a despropósitos populistas como los que señalo.

Alberto Granados

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10 comentarios el “Un botellón en la puerta

  1. SR. Granados, la tradicional zona de botellón, como usted la denomina, es una zona tan residencial como la suya, amén de no ser tan tradicional porque , como usted bien sabrá, en Calahonda el botellón ha ido cambienado frecuentemente su ubicación . Desde luego que la solución dada por la ELA en atención a las reivindicaciones de los vecinos de la avenida del Farillo, sufridores desde hace un par de años del deleznable fenómeno “botellón”, no es la deseable porque simplemente supone cambiar un balcón por otro, pero, por favor, no de a entender que con anterioridad a este fin de semana, el botellón estaba bien situado, porque no es así.

  2. Mis disculpas, Esther, pues usted lleva toda la razón: el subconsciente me ha pisoteado y he antepuesto mi visión particular, pero no debe extrañarse: esto es un modestísimo blog donde prevalece el punto de vista subjetivo del administrador ( o sea: yo). No se trata de un periódico, obligado a una cierta cuota de objetividad.
    Mis disculpas por mi subjetividad.
    Sí puedo decirle que el problema está a punto de solucionarse.
    Saludos,

    Alberto Granados

  3. He de confesar que el botellón de Calahonda me tiene absolutamente desquiciada, por ello, Sr. Granados, no tuve muy en cuenta las “reglas del juego”. También he de decirle que cuando descubrí la solución que habían dado a este problema, me quedé perpleja, no dejaba de ser más de lo mismo: medidas ineficaces, de estas a que los políticos nos tiene tan acostumbrados…En fin, gracias por contestarme y, sobre todo, mil gracias por anticiparme una noticia tan estupenda, como es la solución definitiva a este problema (que conste que estoy deseando saber a qué se refiere).

    Pd: Seguiré atenta a su blog. Inesperadamente, mi preocupación por el botellón me ha llevado a su descubrimiento. Ha resultado agradable.
    Saludos.

  4. Esther, ayer hubo una reunión a la que asistieron representantes de los edificios Farillo.La alcaldesa prometió apartar el botellón del núcleo urbano. Si cumple su compromiso…

    AG

  5. Si que tiene usted poder para desplazar el botellón. Solo le a molestado una noche. El la urbanización del farillo lleva 7 años. Aquí también hay muchísimas familias con hijos. Yo he tenido que aguantar que todas las noches hicieran sus necesidades en mi puerta, que cuando se les gastara la bebida la estrellaran contra la pared , levantarme por la mañana y irme al trabajo sin haber podido dormir. Y ver todo el paseo lleno de suciedad. Tener que irme a la casa de mis familiares para poder dormir. Y tener que estar pagando una hipoteca para no poder llegar a mi casa a descansar. Y ahora la gente de los pub del paseo de la playa se quejan. ¿De que se quejan de que no venden, o acaso les molesta el ruido?. No hay que echar la pelota de un sitio a otro. Hay que poner las cosas claras con la E.L.A. Y que le habiliten un sitio donde no molesten al pueblo.

  6. Perdone, Jessica, pero en su comentario hay dos inexactitudes y un tono como de mosqueo bastanta injusto.
    No tengo el menor poder político, si a ello se refiere. Sólo que un número de vecinos asistimos a la reunión con la alcaldesa, la mañana del lunes. Allí se pidió, precisamente, que se los llevaran del pueblo adonde no molestaran.
    Tampoco es cierto que aquí hayamos aguantado sólo un fin de semana. Puedo asegurarle que llevamos mucho tiempo aguantando botellón en la playa, gente que se metía en la piscina, que nos insultaba, etc.
    Finalmente, creo que tanto nosotros como ustedes deberíamos estar unidos contra el botellón en nuesra puerta y no con celos de si esta urbanización tiene más poder o menos, que es bastante decir, pus que yo sepa, nadie de mi vecindario se dedica a la política.

    AG

  7. Perdone Sr Granados, pero yo no le tengo celos a nadie ,solamente he dicho que en unos días han movido el botellón de sitio mas que en siete años que llevamos nosotros aguantando. Hemos tenido varias reuniones con el antiguo alcalde de calahonda y no daba soluciones. Y aquí no nos hemos enterado de esa reunión, porque el presidente hubiese asistido, como a asistido a otras reuniones con los bloques vecinos.

  8. Los presidentes de los edificios Farillo estuvieron en la reunión y también manifestaron, junto a la satisfacción por un principio de solución, un cierto resquemor porque había bastado que nosotros pasáramo una mala noche para que se encontrara una solución, cuando ellos llevaban varios años presentando escritos que no habían surtido efecto. Expresado más o menos como se dijo.
    De ahí mi idea del comentario anterior: unidos, no con celos unos de otros.

    Un saludo,

    AG

  9. Ciertamente injusto, igual de poco acertada esa comparación de Francisco de Quevedo con un número indeterminado de anónimos y sus botellas.

    Quizás este grupo se ve como Cíclope Gongoriano, acosado y desplazado de aquí y de allá, incomprendido, rodeado y repudiado por multitud de aldeas( no bárbaras). Gran dilema el planteado, ciertamente injusto .Desprecio absoluto por la propiedad ajena y el respeto.a los demás, al derecho a descansar……….a la tranquilidad que todos merecemos.

    P.D. Pido perdón públicamente a Góngora y al Cíclope.

    P.D. Y a Galatea.

    • Acis, bienvenida al blog y disculpa mi retraso en la respuesta, pero ando muy alejado del blog últimamente.
      Permíteme recomendarte los relatos, que sin ser una maravilla, están teniendo buenas críticas.
      Un saludo,

      AG

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