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Enseñanza versus caverna


Jesús de Polanco descalificó a la derecha española en 2007, al identificarla con el franquismo puro y duro y al acusarla de que le valía todo para recobrar el poder. La dura invectiva de “Jesús del gran poder” provocó que las grandes figuras del PP soslayaran en ruedas de prensa y actos de partido a los periodistas del grupo PRISA, en un alarde de escasa cintura para las críticas y nulo sentido democrático. Duró poco el bochornoso espectáculo, pues alguien les haría ver la importancia de los medios en política, especialmente si se trata de los que dominan el share.

Eran tiempos de la legislatura más “dura y ruda” de la democracia, en palabras de Manuel Marín: cuando se traicionaba la memoria de las víctimas del terrorismo, cuando se vendía Navarra a los abertzales, cuando se deshacía la familia por los matrimonios entre homosexuales… siempre según una alarmista y malintencionada línea crítica propalada por los voceros mediáticos del PP. Cuando todo un apocalipsis integrista se cernía sobre nuestro país por culpa de los que habíamos votado a Rodríguez Zapatero. Eran los guiños de una derecha cavernaria y desvergonzada que se aliaba con la Conferencia Episcopal en un ensamblaje teocrático muy cercano a los integrismos talibanes.

Todo eso era en tiempos de oposición, así que ahora, cuando las encuestas dan al PP esas hipotéticas ventajas, se ven cada vez más gestos auténticos de lo que ha habido debajo de la careta tantos años de travestismo democrático. La posible victoria en las urnas en noviembre, junto a la ya constatada en las municipales, está haciendo perder el autocontrol a estos personajes, que ya se ven consolidados en el poder para años y eso implica afrontar, de una vez por todas, que para esta gente, las políticas sociales son perfectamente sacrificables con tal de enjugar el déficit. Que sanidad, educación, políticas igualitarias… esa política que tiende a que la gente tenga una mayor calidad de vida, les importa muy poco. El sábado día 10, Concha Caballero escribía en la edición andaluza de El País un brillante artículo, “El tea party en la escuela”, en que analizaba esta desvergonzada demostración de fuerza conservadora.

Se me podrá objetar que con Zapatero, ese gasto social no ha conducido a una seguridad económica, pero creo que la magnitud de la crisis ha sido tal, y tan centrada en la construcción y sus industrias derivadas, que no había demasiado margen para capear el temporal. En cualquier caso, están asomando ideas neoliberales que me erizan el vello: copago sanitario, despido de profesores interinos, reducción de plantillas en hospitales y centros educativos…

He estado treinta y nueve años dedicado a la escuela pública, en cuyo asador he puesto demasiada carne como para que me resulte indiferente el desmantelamiento que esta gente está dejando vislumbrar: la absoluta falsedad de los datos que se vierten a la opinión pública; la equívoca idea de que las horas de trabajo docente son un asunto menor; la escuela de excelencia que propone la Sra. Aguirre; el descenso en inversiones…

(El senador popular De las Heras, en pleno diálogo con los docentes disconformes)

Eso es no creer en la escuela pública y me saca de quicio pensar que esa visión cale en la gente, que ya tiene un pésimo concepto de los docentes y de la propia institución escolar, así que los conservadores pueden hacer un daño aun mayor a un sistema ya minusvalorado y castigado socialmente.

Tal vez haga falta recordar que la escuela pública ha sido quien ha afrontado los retos que una sociedad tan convulsa como la nuestra ha ido planteando: intención integradora, nivelación de desigualdades, atención a las diferencias, bilingüismo y TICs desde niveles tempranos, prestaciones asistenciales (aula matinal, comedor, actividades…) a precios simbólicos… También ha tenido que asumir funciones más propias de servicios sociales que de un centro educativo y hacer frente a programas contra violencia sexista, acoso escolar, salud dental, programa de vacunaciones…

Estoy, decidida, inequívocamente, con la escuela pública. Me solidarizo con los paros de los docentes, que ven el menoscabo que está a punto de  desvirtuar el trabajo hecho. No soy nadie relevante, pero si lo fuera, habría firmado el manifiesto que algunos intelectuales y creadores han firmado, ganándose con ello la descalificación de la reacción, siempre opuesta a cualquier medida de auténtico corte social. Este pleito no es otra cosa que el de las dos Españas, el de la ilustración contra la caverna.

Alberto Granados

9 comentarios el “Enseñanza versus caverna

  1. Esa es la pregunta: ¿por qué se han ganado los docentes esa mala prensa, esa mala fama?

  2. Comparto contigo la experiencia de 39 años en la enseñanza pública. Hay quien pretende achacar los actuales males de la educación tanto a tirios como a troyanos, repartiendo a partes iguales la responsabilidad de los errores cometidos en este arsenal de armas cargadas de futuro, a la manera celayiana, que es la educación. Pero no es así. Cuando empezamos en la profesión, aún permanecían en activo muchos compañeros que habían experimentado en sus propias carnes el famoso dicho “pasas más hambre que un maestro de escuela” y las tasas de analfabetismo rondaba el 50%, siendo el acceso al bachillerato -y no digamos a la Universidad- un privilegio de las clases acomodadas. Sin ninguna concesión a la demagogia y por muchos inclinados informes Pisa que nos presenten, el vuelco que se le ha dado a la educación ha sido espectacular, partiendo de la situación de desventaja de la que partíamos con respecto de otros países más avanzados. Cualquier vuelta atrás en este campo sería una grave irresponsabilidad.

    Un abrazo y mucho ánimo para nuestros compañeros en activo.

  3. Jesús, cuando yo estudiaba la pedagogía de Freire, me enteré de que su método obtenía unos resultados bestiales en la alfabetización de adultos en Chile: para poder votar era requisito indispensable saber leer y escribir y no figurar como analfabeto. El campesinado, mayoritariamente de izquierdas, se mataba para aprender y votar en cada ronda electoral.
    Por contra, hoy día, un macaco de siete años hace, en clase y en casa, lo que le da la real gana y no se plantea ninguna autoexigencia porque lo tiene todo de antemano.
    Dando clase de inglés a niños de seis años que jamás hacían los escasísimos deberes que les ponía, llegaba el momento de decirle la situación a la madre o padre del crío:
    -Ay, es que no sé lo que voy a hacer con él/ella.
    -Ya, pero… es que tendrás que hacer ALGO.
    No se hacía nada y desde los seis años el niño se acostumbra a que no se le exija.
    Créeme, Jsús, que no somos los culpables, más bien las víctimas.En la escuela se ha dado un paso de gigantes para llegar a la escolarización plena, se ha llegado a dotar a los centros a nivels que jamás pensé que llegaríamos, cada vez se trabaja con más seriedad. Pese a todo, los demoledores PISA nos ponen en la picota. No sé por qué, ni quién falla, si los docentes, las familias, un cierto sentido de la apatía…

    Miguel, como no podía ser de otra forma: de acuerdo contigo: en todo.

    Abrazos,

    AG

  4. Yo solo veo una cosa clara y es que, un país que recorta en educación es un país abocado al fracaso. No entiendo que no se mire de meter la tijera a cosas menos indispensables. El futuo son nuestros estudiantes, nuestros hijos, en sus manos está el futuro del país, no le quitemos medios como no les quitaríamos el bocado de la boca para dárselo a otros.
    Apoyo por completo a la escuela pública, es la escuela de todos y es la que debería contar con todo nuestro apoyo, porque la privada solo está al alcance de unos pocos.
    Abrazo, Alberto.

  5. A estas alturas, tal y como se están poniendo las cosas, vamos a tener que volver a empezar y tirarnos a la calle, una y otra vez, para impedir estos desmanes.
    ¿Alguna vez se darán cuenta estos conservadores,de que lo mejor que se puede hacer para conseguir pueblos inteligentes y prósperos, es educar a sus hijos y cuidar de sus mayores, cueste lo que cueste?
    ¡La que se nos avecina!

  6. Kape y Coco, es cierto: los recortes nos van a machacar donde más duele: eduicación, sanidad y servicios sociales. A cambio, más de un amiguete de la emresa pública se forrará.
    Cambio el registro: el rap de la Espe.

    AG

  7. […] Gracias a Alberto Granados, nuestro querido Rigoletto, por su difusión. Os recomiendo leer esta entrada de su Blog, para […]

  8. Querido Alberto:
    Yo, que tampoco soy nadie relevante, apoyo la escuela pública y, desde siempre, siento un gran respeto por quienes nos enseñan a leer, a escribir y a pensar. Temo que el próximo 20 N comience otra época de oscurantismo “democrático”.
    Un beso.

  9. Gracias, Glòria. La escuela está en peligro. Entre la crisis y lo que se nos avecina, la gente normal tienen amenzado el futuro escolar de su hijos, que se verá mermado en prestaciones.
    Hay que denunciar cada recorte, cada baja médica que no se cubra, cada céntimo que se escatime en las dotaciones a los centros…

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