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SUITE FRANCESA, de Irène Némirovsky


Los Péricand son una familia burguesa. El cabeza de familia es conservador de un museo nacional, el hijo mayor es sacerdote y Hubert, de 18 años, es el hijo exaltado, decidido a dar la vida por la grandeza de Francia.

Gabriel Corte, un afamado escritor, un exquisito esteta que se rodea de elegancia, acude a los bares selectos a la hora del aperitivo y siente la realidad como un acto estético, más que como la propia vida.

Los Michaud son un matrimonio maduro, que viven una existencia modesta pero resignada y, en cierto modo, feliz. Se cuidan y miman con un derroche de detalles y afecto. El hijo, alistado en el frente, es una preocupación que ellos conjuran a base de abrazos apasionados y delicados gestos de ternura.

Los Maltête, una familia de banqueros, desean salvar los archivos del banco. Para ello, convocan a sus empleados (entre ellos están los Michaud) a una ciudad cercana a París…

¿Qué tienen en común gentes tan dispares? Junto a varias decenas más de personajes de Suite francesa (Irène Némirovsky, Editorial Salamandra, Barcelona 2005, traducción de José Antonio Soriano Marco), todos ellos están marcados por la terrible urgencia, la incertidumbre, el miedo, que supone la inmediata invasión de París por los alemanes en junio de 1940. Todos ellos van a dejar atrás su rutina cotidiana para afrontar un éxodo que los va a hacer coincidir en una carretera cortada por los bombardeos, atascada por los vehículos que se han quedado sin gasolina o han sufrido un accidente de tráfico, una encerrona impracticable por la falta de información, de rumbo, de expectativas. Todos ellos se van a enfrentar a una incomprensible irregularidad que los sume en una lucha por sobrevivir, en una pérdida de las habituales coordenadas vitales, de los criterios éticos, de las categorías morales que sólo parecen válidas para situaciones  normales, pero no para una coyuntura en que el impulso más vigente es la supervivencia a cualquier precio. En sólo unas cuantas horas, todos van a dejarse atrás una importante parte de su integridad moral y van a dar un paso hacia su verdadera naturaleza humana, cediendo a sus impulsos más primarios: abandonar al abuelo, que supone un obstáculo; robar comida y gasolina; dejarse llevar por los ruegos del novio y por la llamada de la pasión para perder la virginidad tan concienzudamente preservada hasta entonces; asesinar sin contemplaciones a quien conduce hacia la nada a los niños de un hospicio… La guerra implica un relativismo moral, un cuestionamiento de los valores siempre asentados, una bajada al propio infierno, un mirarse en el propio espejo, sin los afeites que la civilización impone, para ver al mal salvaje que llevamos dentro, tan opuesto al que Rousseau señalaba. También todos ellos van a sentir de nuevo el ominoso recuerdo de la guerra fanco-prusiana, la que hizo añicos la grandeur francesa: el nuevo armisticio les hace sentir otra vez el zarpazo injusto, inexplicable y vergonzante de la Historia.

Un ciudadano francés llora al ver a los alemanes desfilando en París. Imagen de W. Eugene Smith

Y como contrapunto, la normalidad de la vida, que exige asumir las propias contradicciones, convivir con el ocupante, compartir la vivienda, los afectos, el deseo y el amor, pues la guerra también relativiza esas anomalías que llevan a una muchacha a entregarse a un alemán, a una mujer casada a coquetear con un invasor, a otra a amarlo más o menos secretamente; a los hombres del pueblo, a compartir copas y cantos en la taberna; a los niños, a jugar con ellos y compartir regalos con el enemigo… al tiempo que se conspira contra “los boches”, pues son parte de la misma maquinaria que tiene prisioneros a los propios padres y maridos, que ha matado a los compatriotas, que ha apresado o torturado a los vecinos, que ha impuesto su presencia, su forma de ser, el ruido de sus botas y sus normas.

Laz zonas de Francia tras el armisiticio (Fuente: Wikipedia)

Suite francesa es una obra inconclusa para la que existía un confuso plan que la convertiría en un conjunto de hasta cinco novelas, de las que sólo dio tiempo a terminar la primera parte, Tempestad en junio, y a dejar muy avanzada la segunda, Dolce. Irène Némirovsky tenía un vago plan estructural de lo que estaba destinado a ser el conjunto, que se completaría con las partes tercera a quinta, para las que tenía previstos los posibles títulos de Cautividad, Batallas y La paz, que quedaron en mero proyecto por la prematura muerte de la autora.

Retrato de Irène Némirovsky

Ésta, que había sorprendido al mundo editorial francés al enviar a la editorial Grasset el manuscrito de su primera novela (David Golder, 1929), nació en Kiev (Ucrania) en 1903. Hija y nieta de banqueros judíos, tuvo una niñez desgraciada por no contar con el menor afecto de su madre, que dejó la crianza de la niña en manos de una institutriz francesa (situación que retrata en sus novelas). Con los pogromos antisemitas en la URSS, los Némirovsky llegaron a Francia en 1919 y se establecieron en París, con una buena parte de su riqueza desposeída por los bolcheviques. Iréne se enfrasca compulsivamente en la lectura y empieza a escribir, consiguiendo un éxito fulgurante, con David Golder, a la que siguen unas cuantas novelas más (Le vin de solitude, El baile, Jezabel, El maestro de almas, Los perros y los lobos…), que reciben una magnífica acogida por parte de la crítica y del público.

París, ciudad abierta

Pero los alemanes invaden París en junio de 1940 y su ascendencia judía la va a llevar a un campo de concentración francés en julio de 1942, de donde pasa a Auswitch. Ahí se pierde su rastro definitivamente. A los treinta y nueve años, su vida se desvanece en medio de la barbarie, como sucedió con muchos otros miles de judíos.

Tempestad en junio, la primera de las cinco novelas previstas, tiene una dimensión coral ya que se ocupa del éxodo que los parisinos inician ante las primeras bombas sobre la capital francesa. Los personajes entran y salen, entrecruzan sus destinos, con cierta ligereza y con un ritmo que me parece un poco forzado. Sin embargo, Dolce, la segunda parte, se centra en un pequeño pueblo y ese microcosmos queda retratado con tal realismo y tal credibilidad que constituye una novela de gran calidad.

La edición que he manejado (Editorial Salamandra) incluye, a manera de Apéndices, dos documentos impagables. El primero, una serie de notas transcritas desde su cuaderno personal en que la autora registra las ideas que se le van ocurriendo sobre el futuro de su novela, los pasajes que desea modificar, las posibles futuras conexiones entre personajes, el equilibrio de protagonismos, el plan de la obra, en síntesis, algo fundamental para comprender el sentido de las dos partes ya presentadas.

Manuscrito de Suite francesa (Vía micasaesmimundo)

El segundo Apéndice, mucho más dramático, es la correspondencia entre ella (recién detenida), el editor y una serie de personajes a quienes el marido va recurriendo para intentar averiguar el paradero y la situación (al principio) o simplemente si sigue con vida (ya en los desesperanzados mensajes de los últimos momentos). La intensidad con que el marido busca a la esposa hace que se descubra demasiado (él también era judío), por lo que pronto es detenido y gaseado en un campo de concentración. Las dos hijas, de corta edad, sobreviven en Francia, y son las que han sacado a la luz esta Suite francesa que recupera la memoria de sus padres y la gran calidad de la literatura de la madre, ahora convertida en todo un éxito editorial en nuestro país.

Alberto Granados

8 comentarios el “SUITE FRANCESA, de Irène Némirovsky

  1. Una lectura muy recomendable.Tenía referencias de ella por un artículo que se publicó en Babelia.Precioso post.
    Feliz Navidad,Alberto.

  2. Fascinating AG! I’ve heard of this novel but have not ever read it. Now I am hungry to buy a copy and indulge. (As for the reading of your manifesto – I use Google translate. Sadly my Spanish is lacking. The translation is awkward for it does not ‘see’ ideas, but only translates word for word. Funny at times. But enough for me to get ‘the main idea’ of what you write.)

    xxx

  3. Una vez más tu reseña es una incitación a la lectura inminente. Me encanta esa vivencia de lector apasionado, que se documenta y ahonda en la biografía de la escritora y en el contexto dramático de la historia y de los personajes…¡Hambre! Hambre de leer con el aval de quien nos ha precedido en su disfrute y gratitud por regalarnos tan magnífico prólogo.
    Tu seguidor entusiasta y, con embargo (!), amigo.

  4. Al estar inconclusa, Suite Francesa me supo a demasiado breve a la vez que, por su estilo, me llevó a presentir una obra maestra porque Nemirovsky tenía un enorme talento narrativo. La pequeña novela El baile es un cuento cruel y vengativo de una jovencita hacia su desalmada madre y fue adaptada a teatro con gran éxito en Barcelona.
    Estupenda crónica, Alberto.
    Una abraçada!

  5. Amigas y amigo Miguel: disculpad mi tardanza en responderos, pero ayer estuve en Málaga, donde recogí a mi hija, tanto tiempo ausente). Después fue dar una vuelta y llevarla de tapas.

    Marife: la reseña se queda cortísima. El libro es indudablente mejor. El último apéndice es desgarrador.

    RDG: You know I’ve been a teacher for a long, long time and I always used to order homework for my pupils. For you: Read Antonio Muñoz Molina and Irène Némirovsky. You’ll be always grateful to me if you do. Regards.

    Miguel, la dramática bigrafía de esta autora es lo primero que sale encualquier fuene. Yo la ha dejado en segundo plano y me he centrado más en lo que una guerra lleva de caos moral. Muchos personajes que parecen descolocados o aparecen sólo con una presencoia mínima, hubieran tenido su momento en la continuidad, si hubiera podido acabarla. Entonces tendríamos el valor exacto de la obra. He leído también “El baile”, una joyita.

    Glòria, comparto tu juicio. Una gran narradora, que imprime a sus personajes una sensación de realidad, de cotidianeidad y credibilidad impresionantes. He endio un trimestre lector afortunado: he descubierto a esta mujer y a Chaves Nogales.

    Abrazos mil,

    AG

  6. […] Francia, Irène Némirovski cuenta en “Suite Francesa” (2004) el éxodo catastrófico de los parisinos ante las primeras bombas sobre la ciudad del Sena. […]

  7. Hace unos días leí tu estupenda reseña sobre esta novela. Acabo de leer la novela y me ha encantado.

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