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El permanente debate de la Toma de Granada


Todos los años, el Día de la Toma repite entre los granadinos la constatación de esas dos Españas machadianas y genera el debate entre los partidarios de mantener la tradicional celebración y los que proponemos cambiarla por otra más acorde con los tiempos.

La Toma de Granada celebra la rendición de Boabdil ante los Reyes Católicos con la entrega de las llaves de la ciudad y de los palacios de la Alhambra. Con esa rendición, el 2 de enero de 1942, Boabdil el Chico salió de Granada para dirigirse a su exilio en Fez. La leyenda cuenta que, acompañado de su madre, al llegar al último repecho de la ruta, justamente antes de iniciar el descenso hacia la costa, el depuesto rey volvió su ojos a la ciudad para verla por última vez y dejó escapar unas lágrimas. La madre le dijo entonces la legendaria frase: “Llora como una mujer lo que no has sabido defender como un hombre” y el lugar quedó para siempre como puerto “del suspiro del Moro”.

Leyendas aparte, la Toma de Granada supone el fin de ocho siglos de presencia musulmana en España, a la vez que la unificación de la nación, ya que Granada era el último reino que quedaba por incorporar a la naciente España, considerada ya con el nuevo sentido moderno de la historia, que convirtió los mosaicos de señoríos feudales en estados propiamente dichos.

La rendición de Granada, de Francisco de Pradilla (1882)

Desde esa fecha, Granada celebra el acontecimiento con todo un ritual que mezcla religión, presencia militar, sentido fuertemente nacionalista y todo un conglomerado de fuerzas ideológicas que generan abierta polémica. Un destacamento militar acompaña a las autoridades en una procesión cívica que sale del ayuntamiento y se dirige a la cercana catedral, donde se oficia una misa solemne. Al regreso, un concejal sale al balcón central del ayuntamiento y tremola el pendón de Isabel y Fernando.

Y en la calle, al margen de esa liturgia, el debate. Hay quienes opinan que la Toma es una antigualla repleta de valores políticamente incorrectos (insultante maurofobia e islamofobia en una ciudad llena de musulmanes, cierto regusto por el culto a lo militar, mezcla de historia y milicia, presencia de lo religioso, presencia de la más reaccionaria extrema derecha…) y hay quienes opinan que es una tradición que conviene preservar e incluso convertirla en seña de identidad. Hay quien propone sustituirla por una llamada Fiesta de la Concordia que soslaye el origen de la fiesta (el barrer una cultura asentada durante ocho siglos) y defienda unos valores de integración, concordia y brazos tendidos a otros planteamientos.

En unas horas, la Plaza del Carmen (ubicación de nuestro ayuntamiento) se llenará de militares, gente que lleva paraguas con la bandera de España, o viste gorras de falangista o de requeté, habrá saludos a la romana, pancartas llamando a la unidad nacional por parte de mil grupúsculos vestidos con camisas negras o atuendos similares, se repartirán octavillas de contenido fascista… Desde la cercana sede de Falange Española (donde inexplicablemente aún ondea la bandera preconstitucional) se oirán himnos falangistas a todo volumen, sin que nadie se moleste en ir a decirles que eso no se puede ni se debe hacer… Puede haber algún encontronazo entre defensores y detractores (ya los ha habido), por lo que la ciudad estará hoy llena de presencia policial. Habrá también gente que va sólo por lo que el día tiene de festivo y después se tomará unas cañas.

Yo no pienso ir. Creo que me iré de nuevo a dar mi paseo por el Albayzín o subiré a dar una vuelta a la Alhambra. Soy de los que piensa que la tradición no tiene por qué ser buena (ahí están valores tradicionales tales como la fiesta de los toros, la lapidación de mujeres, la ablación de clítoris… que nadie se atrevería a defender en Occidente). Yo tampoco puedo defender el hiriente sentido de esta fiesta caduca. Estoy a favor de lo integrador, de lo abierto, por lo que esta celebración no me resulta agradable. La polémica se repetirá el año que viene, y el siguiente, y el siguiente…

Alberto Granados

NOTA: El fotógrafo local Ferminius (Fermín Rodríguez Fajardo) tiene una magnífica galería de imágenes de esta celebración en su web. El enlace es:

http://www.ferminius.es/index.php?/reportajes/dia-de-la-toma-de-granada/

6 comentarios el “El permanente debate de la Toma de Granada

  1. Lamentablemente, mis malos augurios se han cumplido: han agredido a un periodista de la SER en Granada, aunque la propia Radio Granada no está dando aún muchos datos:
    http://www.radiogranada.es/modules.php?name=News&file=article&sid=72642

  2. Las fiestas son fiestas, y mientras sean fiestas no hay nada que objetar: todos contentos. Ahora que cuando las fiestas dan lugar al más mínimo problema, es responsabilidad de las autoridades cancelarlas, puesto que ya no hay nada que celebrar ¡ Fin de fiestas!

    Feliz Año Nuevo.

  3. ¡Que no se ve apenas!

  4. Jamás pensé que la Toma se celebrara de forma tan arraigada a lo que nada debo objetar. Lo que sí lamento es la violencia. ¿Cuándo aprenderemos a comportarnos sin agresiones de ninguna índole?. Que cada cual sea fiel a sí mismo aunque da miedo que los fascismos estén tan al alza. Ojalá despertara una izquierda real y saneada que pudiera, si no vencerlos, tenerlos a raya.
    En Granada cené yo una vez en un bello restaurante llamado “El suspiro del moro”.
    Una abraçada, Alberto!

  5. […] ¿Por qué seguimos celebrando entonces la Toma de Granada? […]

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