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Ayer terminé mi primera lectura electrónica: la novela de Elvira Lindo “Lo que me queda por vivir” (Seix Barral, 2010), también el primer libro electrónico que he comprado a Amazon a través de mi cuenta Kindle. Quiero compartir con vosotros la extraña percepción de estos artefactos, tan distintos a mis usos lectores de tantísimos años.

Empezaré por deciros que, aunque estoy abierto a estas modernidades, no soy un maníaco de la cacharrería electrónica, de la que hace ya algún tiempo empecé a perder el norte, pues no controlo los tablets, ni los ipods, ni las pads, ni mil cachivaches más. Digamos que me quedé en la primera generación y que no tenía problema con esa situación.

 

 

 

El Inicio de mi Kindle, con parte del contenido que he ido incluyendo

 

 

 

En cambio, sí que lo tenía con la vista, pues la letra de pequeño tamaño me producía picores, lagrimeo y somnolencia, lo que hacía que mi ritmo lector haya descendido notablemente (28 libros en 2011, frente a los cuarenta o cuarenta y cinco de hace unos años). También tenía serios problemas con mis articulaciones en los hombros, pues dada mi costumbre de leer en la cama, terminaba con verdaderos dolores articulatorios cuando el libro tenía un volumen y un peso considerables.

Esos factores, la oferta navideña y el considerar que el futuro pasa inexorablemente por los libros electrónicos me decidieron y hace unas semanas encargué (de parte de la trampa navideña y en estrechísima colaboración con mi cuenta corriente) el cacharrito tan anunciado esta navidad, que me llegó unos días antes de las fiestas.

 

 

 

Una de las panatallas de la novela de Elvira Lindo (la barra indica que está en el 72% del texto, así como la extensión relativa de los sucesivos capítulos)

Unos días después, cuando ya estaba familiarizándome con el funcionamiento del artilugio, compré el libro de Elvira Lindo y me descargué otros libros de  autores clásicos (Quevedo, Góngora, Calderón, Lope…) de los del Instituto Cervantes, que se descargan gratuitamente en segundos. Confieso que llevo años recogiendo y coleccionando textos literarios (eso sí, como documentos de Word o, todo lo más, en pdf). Ahora estoy llenando mi lector de esos mismos textos, con lo que los tendré en las baldas de mi estantería, en mi ordenador y en el Kindle.

Mi sensación al leer en este aparatito es bastante contradictoria. Para empezar, diré que soy de los que voy a la librería casi a diario, a hojear novedades, a charlar con los libreros, a intentar abarcar ese fenómeno editorial que, en mi opinión, está más que crecido: casi 80.000 títulos al año, tal vez sea una cifra que roza el “todo vale” (si hasta yo he sentido veleidades editoras). Cambiar de ese trato familiar con Bernardino y Ginés, mis libreros de Nueva Gala, a la formalidad distante de una operación hecha por internet ya es un serio cambio que me deja frío. Muy frío.

Como también me resulta enormemente frío el contacto con la maquinita y con “el libro”, que no se abre ni cierra, ni se hojea con ese ruido como de abanico de las páginas al pasar, ni huele a tinta… Por el contrario, resulta comodísimo adaptar el tamaño de la fuente a las necesidades de tu vista, el abrir en la siguiente sesión lectora por el mismo punto en que te quedaste en la sesión anterior, el seleccionar fragmentos que quedan registrados en una especie de personalísima antología de recortes.

La maquinita tiene otras funciones que aún tengo que ir descubriendo. Los libros electrónicos no tienen páginas (en realidad la teórica paginación depende del tamaño que el usuario seleccione) y sólo hace unos días he descubierto que  hay una barra de avance que te da el porcentaje leído: de página a porcentaje se me hace un cambio muy brusco al que tendré que acostumbrarme.

 

 

 

El soneto  de Quevedo “Amor constante más allá de la muerte” ya no es lo que era

Y leer poesía me cuesta mucho trabajo: ¿cómo leer un soneto de Quevedo si se pierde la visión gráfica de un soneto, ya grabada a fuego en mi percepción: dos cuartetos y dos tercetos separados por línea en blanco? Ahora sigue siendo el soneto de Quevedo (Cerrar podrá mis ojos la postrera / sombra que me llevare el blanco día…), pero con una apariencia totalmente distinta a lo que toda mi vida ha sido un soneto.

 

 

 

El Roto en El País (20/03/2010)

 

 

En general, me resulta extrañísimo sustituir una profunda afición por una cuestión de fría tecnología, literatura por programas y formatos, ingenio por bites, pero no se puede dar la espalda al progreso, así que he llegado a un acuerdo conmigo mismo: seguiré comprando libros de papel (me gusta ver que las estanterías de mi casa van llenándose desde la última mudanza, que empieza a dejarse sentir el fantasma de la falta de espacio o de baldas), pero compraré en formato digital algún libro, sobre todo, las obras voluminosas (esas que me dejan los brazos machacados) y trataré de acostumbrarme a ese futuro que ya se está haciendo antiguo en otras latitudes.

Alberto Granados

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  1. Lo adquirí antes del verano y me pareció muy práctico, en especial, si viajo puesto que, como sabes, también le puedes colocar música. No creo que nunca sustituya los queridísimos libros de papel pero es cómodo porque no pesa y puede contener mucha información. Suele acompañar mis viajes en metro y, llevas razón, Alberto, si los poemas no son breves los descuartiza. Un día se me quedó clavado, congelado. llamé a un teléfono gratuito -el mío no es Kindle- y me dijeron que lo enchufara como si estuviera cargando la batería y qie así lo dejara un par de horas. Funcionó.
    Un petó, Alberto!

  2. Creo que será cuestión de acostumbrarse, si bien, víctimas de nuestra coetaneidad, no puedo por menos que estar de acuerdo contigo hasta en las taras fisiológicas con que la edad nos penaliza. Añado la incomodidad de leer con gafas en la cama.
    A mí me lo trajeron los Reyes el año pasado y se lo llevó mi hijo a Vietnam, por tanto se convirtió en una experiencia aún inédita. Todo se andará, me imagino.

    Sea como sea, seguiremos disfrutando del placer de la lectura.

    Un abrazo, amigo.

  3. No tiene comparación.
    A mi no me ha gustado mucho leer en él, pero comprendo las enormes perspectivas que presenta. Y ante todo, me maravilla la capacidad de almacenaje que tiene, nunca hubiéramos tenido al alcance de nuestras manos una biblioteca tan extensa. Yo he optado por comprar los libros que salen nuevos en papel y leer en el e-libro, las obras clásicas, que no tengo, y si las tengo, son ediciones antiguas de papel malo y con la letra pequeña, lo que para mi es inalcanzable.
    La novela de Elvira Lindo la compré este verano, y como tiene un papel magnifico y una letra estupenda, que yo leí con la luz clara de las largas tardes del mes de julio, unido a la amable prosa de la autora y un argumento con el que no me fue difícil identificarme, ha resultado que esta novela fácil, ha pasado al archivo de mi memoria como un bálsamo agradable, cuyo recuerdo sirve para abrir el apetito de lecturas nuevas. No creo que el resultado hubiera sido el mismo si la hubiese leído en el e-libro.
    Pero sin prescindir de él, que tiene su espacio y un gran futuro.
    Espero que os hayan dejado muchas cosas los Reyes, que es lo que procede para la gente con tan buen comportamiento como vosotros.

  4. I, too, am of conflicted minds when it comes to surrendering the lovely page by page turn of a book to a technological gadget. I fear I will become like the dinosaurs, extinct, while the rest of my herd (my children) travel forward without me in this brave new world. I love the feel of a book in my hand. The smell of the paper. The naughty habit of turning down the corner of a page to mark my spot. I like reading all the little notes before and after the story, attempting to glean more insight about the author and publishers. I even like the dedications. I don’t even write my poetry on a computer. I still do it in graphed paper schoolbooks, folding the pages in a complicated origami as I revise again and again. Only when I am done and happy with the result, do I copy the poem into a computer document, later to post to my poetry blog. And that I do only to keep multiple copies of my work in case I lose one form or the other. Brave new you to leap forward with the trend. I fear it is here to stay.

    xxx

  5. Hola Alberto, por fin puedo dejarte un Comentario,los libros son como todo lo que se digitaliza, son necesarios o no, según el uso que les des, para viajar es idóneo, llevas muchos y no abultan nada, no soy partidaria de decir los libros de papel no desaparecerán, es cuestión de tiempo, y los avances en si no son malos, si echamos la vista atrás quien nos iba a decir que tu y yo estaríamos escribiendo y leyendo gracias al avance en las nuevas Tecnologias, que ya se llama la 3ª Revolución .
    Me gusta como escribes y lo que escribes. Tu Blog es interesante. Espero seguir en contacto. Que ahora que todo vuelve a la normalidad, se tiene más tiempo para el trabajo que para otros menesteres, Feliz Año 2012 y que los dioses nos protejan.Saludos desde las Islas Canarias.

  6. Yo tengo un e-book desde hace más de un año y no me avenguenza decir que no he pasado de un primer fragmento. eso sí, de varios libros.
    Creo que lo voy a tener muy crudo porque no me acostumbro a ellos, es como meter esas vidas en peceras, me causan claustrofobia y me resulta imposible encontrar el alma de los personajes. Y no creo que sea generacional, porque mi hija, de 15 años, tampoco se hace con ellos.
    Un abrazo de primeros de año 🙂

  7. Amigos Glòria y Miguel, efectivamente, es muy práctico (capacidad de desplazarte con tu biblioteca en un mínimo espacio, ligereza física -170 gramos-, montones de libros gratis, tamaño de letra al gusto…) pero las tribulaciones del joven Werther, las pasiones de Amaranta Úrsula, las obsesiones del jorobado Orsini no serán lo mismo en este soporte.
    Será algo parecido al paso de las vasijas de barro (que parecían latir) al plástico, frío, imperersonal, industrial.

    Coco, la novela de Elvira es descaradamente autobiográfica o casi, ¿verdad? Da la sensación de ser una “exposición de motivos” para su hijo Miguel.

    RDG: I mean the difference between traitional and electronic books is the same as betwueen pottery and plastic glasses. It means to change from a warm feeling to a cold one.

    Dumi, ¿es que antres había algún impedimento para que me dejaras comentarios? ¿De orden técnico? No veo otra opción, pues yo no censuro ningúan comentario y me encanta verte por aquí.
    Si has tenido algún problema tñecnico, por favor, explícamelo.

    Kape, me alegro de verte otra vez activa.

    Besos,

    AG

    • Alberto lo que me pasaba era que no sabía dónde poner los comentarios, y tu me explicaste donde estaban, ahí en ese cuadradito negro, que veo aumentado hoy.
      Y aunque sea repetido todo es para quien lo quiere usar, el e_book es eso, solo para leer.y para quien lea bastante, no quitará los libros de texto ni otros de fotografias pero igual saldrán más, no lo sé,pero todo avanza y si tu escribes como ese precioso relato de Navidad, el soporte da igual.
      Te felicito por ello, y aunque uno mismo es exigente y no gusta de mostrar cosas en público, hay otros que escriben para su placer y son chorradas y se pagan la edición, cada uno es feliz a su manera, Buen año 2012, y que te vaya todo muy bien, me ha gustado que tu hija haya leído donde colabora su padre.
      Saludos desde Las Islas Canarias, Gran Canaria, mi isla.

  8. Se me ha pasado una idea en la que abundáis todos: habrá que acostumbrarse, pues es el futuro. Al principio le hacíamos ascos a la tarjeta de crédito y ahora no queremos llevar dinero contante y sonante. Algo así.

    AG

  9. Si, si claro que es autobiográfica la novela.

  10. Hola, pues a mí sí me gusta el libro electrónico, creo que es muy práctico y funcional, y además no creo que haya que ir en contra de la tecnología cuando ésta nos hace la vida más fácil ¿y lo poco que ocupa para llevarlo a cualquiler sitio?¿y leer y escuchar música a la vez en un sólo aparatito?¿Y la cantidad de libros que podemos llevar?

    Por cierto, Alberto, soy lector asiudo del blog de AMM, te leo mucho por allí. Magnífico tu blog también.

    ¿Cómo se descargan libros del Instituto Cervantes? Entré en su página web pero no doy con la tecla. Gracias.

  11. Gregorio, yo he dicho que no me guste, sino que me resulta algo extraño, especialemtne si se trata de poesía. Soy consciente de que es el futuro, pero echaré de menos el papel.

    Bienvenido al blog, que según dices ya vienes siguiendo. Ponlo en tus favoritos, ábrelo unas mil veces al día y enriquécelo con tus opiniones.
    Un saludo,

    AG

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