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Whatever Lola wants


Alguien (mujer, por aclarar el asunto) que trabaja en la enseñanza me habla de un problema de su tutoría en el instituto: una chiquilla de quince años, guapísima, con unos ojos bellísimos y un cuerpo precioso tiene revolucionados a los chicos. Al parecer, la niña es consciente del influjo que ejerce sobre los compañeros. Al parecer, disfruta de ese poder que ejerce. Se sabe deseada y lo considera una suerte, un regalo de los dioses. Despierta deseos en los chicos y celos y envidas en las chicas, lo que significa todo un problema en la clase.

¿Qué hay de excepcional en ello? ¿Dónde está el punto exacto que la diferencia de la conducta de seducción de otras mujeres? ¿Es sólo cuestión de proporción, de descaro, de que esta chica no lo disimula? ¿Por qué algunos varones babean tras las feromonas hasta perder la cabeza?

No puedo evitar pensar en la Lolita de Nabokov: ese personaje arquetípico que juega a seducir de una forma inocentemente perversa y provoca el escándalo, la tragedia. Y esto me hace pensar en una vieja canción, que os traigo en la versión de Ella Fitzgerald, aunque también son notables las de Satin Dolls, Sarah Vaughan o el remix que hacen Gotan Project sobre la versión de esta última.

 

WHATEVER LOLA WANTS

 

Whatever Lola wants Lola gets

and, little man, little Lola wants you.

Make up your mind to have no regrets

Recline yourself, resign yourself, you’re through

I always get what I aim for

And your heart’n soul is what I came for.

 

Cualquier cosa que Lola quiere, Lola la consigue

y, pobre hombre, Lola te quiere a ti.

Arregla tu mente para no tener remordimientos,

reclínate, resígnate, estás acabado:

siempre consigo lo que me propongo

y lo que yo buscaba es tu corazón y tu alma.

 

Whatever Lola wants Lola gets,

take off your coat. Don’t you know you can’t win?

You’re no exception to the rule,

I’m irresistible, you fool,

give in!…Give in!…Give in!

 

Cualquier cosa que Lola quiere, Lola la consigue

Quítate la coraza. ¿No sabes que no puedes ganar?

No eres una excepción a la regla.

Soy irresistible, estúpido,

¡Cede! ¡Cede! ¡Cede!

 

Hello, Joe. It’s me. He hits so far

-hold on- that’s you

Aaah-haaaaaa

Poo poo pa doop

Peek-a-boo

Yoo-hoo

 

Hola, Joe. Soy yo. Suena tan lejano.

-mantente al habla-. Eres tú.

Aaah-haaaaaa

Poo poo pa doop

Peek-a-boo

Yoo-hoo

 

I always get what I aim for

And you heart’n soul is what I came for

…Lola wants

…Lola gets

…You’ll never win

I’m irresistible, you fool,

Give in…Give in…Give in.

 

Siempre consigo lo que me propongo

y lo que yo buscaba es tu corazón y tu alma.

… Lola quiere

… Lola lo consigue

…Nunca ganarás

Soy irresistible, estúpido,

¡Cede! ¡Cede! ¡Cede!

 

 Sue Lyon en el papel de Lolita (Stanley Kubrick, 1962)

Sensualidades diversas, cargadas de imaginería de las pin-ups de los cincuenta, de ese saborcillo vintage: mi regalo musical de sábado.

 

Alberto Granados

10 comentarios el “Whatever Lola wants

  1. A esa edad, los quince, son más bien fiero monas… 😉
    Besos

  2. Alberto, eres malo, malísimo. A estas horas de la mañana no puedes ponerme esas imágenes lubricadoras.

    Empatizo con tu reflexión. Tengo en el instituto a varios así, chicas y chicos que aprovechan sus años de apogeo estético para pavonear su estampa y marcar su territorio hormonal en cada esquina. Pero a menudo ese subidón de ego les afecta a los estudios. Están en otra parte. La víctima, en el quicio de sus labios; el verdugo, abriendo pecho. En fin…

  3. El pavoneo es directamente proporcional a la adolescencia. Claro que esa explosión hormonal influirá en sus estudios, aunque no siempre negativamente. Mi labor como docente se limita a las paredes de mi aula, mientras allí no se produzcan disturbios e interrupciones de base hormonal no me importa lo demás.

    Que los chiquillos/as disfruten de su juventud, belleza, que afilen sus garras (tanto ellos como ellas), que aprendan el juego de la seducción y las armas para defenderse (o no), que se entretengan aprendiendo el alfabeto de las feromonas -siempre con inteligencia, afecto y precaución-. Los sentimientos, los afectos, los cambios hormonales son la base de la vida. Pues que vayan aprendiendo a vivir, que no les queda nada que aprender a los mozalbetes..jejje.
    Que se entreguen al juego del amor y no al de la guerra o al escarceo nocivo con sustancias. Que tire la primera piedra quien no haya jugado nunca al juego de “hormona a hormona y tiro porque me toca”…

    Gracias por Ella Figetzgerald, delicioso y seductor tema.

    Un abrazo y buen domingo, Alberto.

  4. Una fantástica banda sonora aunque yo sea más de Sarah V.. Ya ves, Alberto, es inevitable pensar en Lolita pero en realidad Lolita no revoluciona la clase y Humpert Humpert se afana en describirla como un tipo de jovencita no especialmente bella sinó más bien turbia y niña aterna. A los quince años, según Humpert, es ya una vieja.
    En todos los cursos adolescentes suele aparecer alguien -hombre o mujer o ambos- que acaparan miradas y primeras furtivas sensaciones sexuales. En mi curso hubo una a la que encontré dos años más tarde. No había crecido ni medio centímetro desde quinto. ¡Y había engordado cruelmente!. La adolescencia es engañosa, un paso que no sabemos si nos va a dejar pasables, muy bien o inmirables.
    Un petó!

  5. Alejandra, me ha gustado eso de las fiero-monas. Son ferocísimas, que me acuerdo yo de mis tórridos afanes, casi siempre frustrados por mor de la moralidad imperante: las niñas de mi pandilla eran unas santas de las de “antes morir que pecar”. Y eso que uno se afanaba: con torpeza y desmaño, pero con necesitada constancia.

    Ramón y Marisa, dado que no soy moralista, sólo me preocupa la parte disciplinaria. Si acaso, me da una cierta ternura esa lucha de los chicos por ser el gallo del corral. No saben que esta chica, y el resto de la clase, será para uno que esté ahora en segundo de carrera, y que ellos tendrán que esperar que “cujane” las que hoy están en sexto de primaria. Y eso duele, pero forma parte de la vida y nadie ha dicho que sea fácil.

    Glòria: los quince años son “la niña bonita”, pero después el cuerpo tien razones que la báscula no entiende, así que cada cual tira para adelante como puede que ya es bastante.
    Le deseo a la chica mucho éxito, que decida ella y no se busque un amo de 16 que le diga si se puede maquillar o no, si la fald o el escote son muy vistosos o si tiene que ir más recatada… La vida son cuatro días, así que cuanto antes empiece a disfrutarla mejor para ella.
    Y que el socio no sea un cerdo maltrataador, tal como están las cosas.

    Celebro que os haya gustado la m´sucia. Intentadlo con las Satin Dolls.

    Abrazos mil (incluidos Kape y Miguel, que aparecerán por aquí ya mismo).

  6. Hola Alberto, sobre esas reflexiones de adolescentes solo pasa con las niñas provocadors, y a veces arriesgadas, se de alumnas que chantajean a sus “profes” .
    A Las mujeres , o a mi, no me puede ocurrir a esos años, incluso en 2º de Bachillerato, los veo como chicos efervescentes, pero no van a coquetear conmigo, no les doy pie y a esas edades la verdad que no hay Lolitos, jajajaja, Hay chicos guapos pero aún tienen que hacerse, sabes que serán más guapos más seductores pero ya no me tendrán como miradas de protagonistas, no hay niños que seduzcan, más bien agotan.

  7. Dumi, sé lo que son las hormonas de estas edades. En realidad todo salió porque alguien muy directo trabaja tiene una Lolita en clase y me contaba el viernes, tomándonos unacerveza, las aventuras de la chica y el baboseo de los chicos, especialemnte uno que est´casi consumido.
    Alguien decia que la adolescencia es una enfermedad que se cura simplemente con el tiempo. Se convertirán en mujeres y hombres más o menos coherentes y harán frente a la vida según sepan, puedan o quieran.
    En cualquier caso, los que os dedicáis a la enseñanza en IESs sabéis de esto mucho más que yo (a fin decuentas, yo perdí estas edades cuando la EGB desapareció, allá por el 95).
    Un abrazo,

    AG

  8. Lolita que un día fue, Lola será mañana o Dolores también. Pero, al fin, qué más da, volver a los diecisiete, tú nos lo recordaste, es una buena canción.Y en esta edad provecta, cuidado con las Lolitas turbadoras: Que no vayan a más.
    (Lolita, tú tienes una forma de bailar que me fascina…).

    Venga, a descansar del trajín del finde, Alberto.

    • Lolita será Lola y después Dolores (articulatorios, menopáusicos, fragilidad senuil..) y la pujante belleza más que turbadora se convertirá en humo, en sombra, en tierrra, en nada… y no hay remedio.
      Yo, que ando muy sensible y apagado, no había llegado a este punto de la reflexión (digo esta vez) y me había quedado en la insolente belleza de la cría de la que habla mi mujer, pero esa segunda parte, la que nos lleva una vez más al carpe diem, ha surgido con tu comentario.
      Abrazo, Miguel. Y agarra el día y disfruta de tu familia, de tus berenjenas con miel, tu sol y tu mero: ya no nos quedan demasiadas oportunidades.

  9. A mi me llamaban Loli y un día recien entrada en la juventud comunista me presentaron a un grupo de camaradas, precisamente tenia 15 años, y me dijeron ah te llamas Lola. No dije, Loli, a no, ahora te llamas Lola. Me parecio super revolucionario pero luego comprendi que las feromonas eran común a cualquier ideologia con un cuerpo de adolecente y que mi poder era absoluto sobre todos ellos, más tarde vino el deterioro y los kilos pero siempre quedara el recuerdo de aquellos años glorioso.

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