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Mariana contemplando las mareas. 1.


Hace unos meses, os hablé del interés que un cuadro encontrado en un blog había provocado en mí. Sin datos sobre la imagen, os hablaba de las gestiones y consultas, incluso de una modesta investigación que sobre dicha tela había llevado a cabo. Y me comprometí a escribir la historia de esa mujer que, con un gesto ambiguo, aparta la mirada del libro para contemplar el mar.

He escrito el relato de esa mujer, a la que he llamado Mariana (en secreto recuerdo de Mariana de Pineda). Ha tenido un desarrollo mucho más amplio de lo habitual en mis relatos, así que lo iré poniendo en el blog durante esta semana, ya que la historia está formada por cinco divisiones o capítulos. Aquí está el primero.

 

 

                 

I

 

 

Don Fermín Méndez-Venegas y Valladar decidió volver a España por varios motivos. Su fortuna era ya más que considerable, por lo que podía regresar tranquilamente a su terruño cántabro, donde ya existían distintas sociedades financieras organizadas por los indianos retornados para que esos caudales ganados tan merecidamente en las colonias de ultramar no mermaran. La falta de expectativas en su pueblo de la bahía santanderina y la represión de Fernando VII contra los liberales lo habían empujado a Cuba hacía ya casi cuarenta años. Se fue un día con lo puesto y siempre luchó con firmeza para no volver derrotado. Tuvo que trabajar casi de sol a sol y pasó muy malos momentos, pero eso era ya un recuerdo enterrado en alguna de las más profundas capas de su memoria. Cuando se planteó regresar ya era un industrial lleno de prestigio, un empresario que daba de comer a muchas familias y un hábil financiero que había sabido especular con sus inversiones, bien repartidas por varios bancos europeos y americanos.

Su amigo el Marqués de Cabria, que le debía una fortuna perdida en las mesas de juego de La Habana, se había estado ocupando en la Corte isabelina de procurarle un marquesado, el de Las Anchuras, asunto que contaba con innumerables apoyos ante la Reina, sólo que ésta fue depuesta por la Gloriosa. Ahora el asunto tomaba de nuevo buenas perspectivas, según le decía su aristocrático valedor, pues con don Amadeo en el trono todo iba por ese buen camino del que nunca debió salirse. Don Fermín, que salió de España por sus ansias liberales, apoyó decididamente a la Reina contra don Carlos y siempre lamentó los vergonzantes derroteros que la Corona había ido tomando, especialmente los de alcoba, que don Fernando de la Peña y el marqués, siempre bien informados, comentaban en el Club.

 

 

Elimino este relato por haber pasado a formar parte de mi libro “Mariana contemplando las mareas y otros relatos”, disponible desde el próximo mes de Abril en Librería Nueva Gala. Dejo el inicio, las imágenes y los comentarios que en su momento aparecieron en el blog (Granada, 24 de Marzo de 2017).

 

 

 

 

 

 

 

“Negro Curro”, de Patricio Landaluze

 

Quitrin cubano del s XIX. Imagen tomada de jesusgonzalesfotografo.blogspot.com.

 

 

Espero vuestras sugerencias, observaciones, comentarios y, sobre todo, las opiniones que el relato os vaya suscitando. Y si en este tiempo alguien ha conseguido datos sobre el cuadro, los espero.

 

Alberto Granados

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9 comentarios el “Mariana contemplando las mareas. 1.

  1. Me gusta que esta imagen te haya inspirado un relato tan prometedor. Me encanta que la protagonista se llame Mariana, gran mujer, todo un homenaje. Gracias por compartir tus letras.

    Mj Sierra

  2. El cuadro cobra vida en este primer capítulo de entrada en materia. Intuyo un cierto clima “regentual”, menos “vetusto”, insuflado por una brisa cantábrica que -me imagino- no logrará enfriar los ardores caribeños. Algún que otro lance conspirador -supongo- nos retrotraerá a las intrigas de aquella época histórica.
    Sobre la autoría del cuadro, hace tiempo que me rendí y mira que lo intenté echando mano de todos mis recursos. ¿Nos quedaremos sin saberlo?

    Me quedo a la espera del segundo capítulo escuchando el violín del mulatito.

  3. Que venga el segundo capitulo pronto, ¿sabremos el porqué de los enviudamientos simultáneos de Isabela y don Fermín? Pero… ¡cuidado! que Santander era muy clasista y a la pobre Isabela igual no la reciben muy bien y mucho menos si viene de la mano de un “Indiano”, que deberá que empelarse bien, beneficiando a su pueblo, para ser aceptado él mismo.
    Me gusta mucho.

  4. Impaciente por la segunda parte y buscaré el cuadro, me perdí el día que lo dijiste…….espero estar el día que lo encuentres 🙂

  5. Mj, recuerda que el inicio del asunto es tu post sobre Ángel González. Una desconcida amerciana me tomó el pelo diciéndome que se trataba de una modelo para los catálogos de Ikea de los últimos años del XIX. Que era el anuncio de un tipo de silla replegable y que el pintor y la modelo se habían liado.
    Después me escribió disculpándose por la broma.

    Miguel, no hay conspiración, sino algo que no termina de llegar a triángulo, porque uno d elos lados es flojo. Y el ganador es…

    Coco, los enviudamientos simultáneos responden a que:
    La vida te da sorpresas
    sorpresas te da la vida
    ¡Ay, Dios!
    Don Fermín es todo un caballero y la antigua esclava, manumitida anticipadamente por la benevolencia de su amo, es esa vieja tata que dejó de existir hace décadas.

    Kaperusita, el cuadro es muy bonito y va a aparecer entodos los capítulos, ya que ese ventanal y ese mirar los barcos es el leit-motiv del cuentecillo. Y no he conseguido saber quién lo pintó. Mil pistas, pero ninguna se confirma.

    Señoras, señores, en un rato, la segunda parte.

    Abrazos mil,

    AG

  6. Ya sabía yo, sin haber entrado, que el relato venía inspirado por esta rubia melancólica que desde hace ya tiempo te tiene absorbido el intelecto. Cuando haya leído el relato, me pronunciaré. Estoy segura de que va a ser estupendo.
    Una abraçada!

  7. Corto y buen inicio, genera suspense… ya leeremos el final.
    Un abrazo.

  8. Mi mas sincera enhorabuena. Te deseo de corazón toda la suerte del mundo. Y si puedes ven a presentarlo a Las Palmas de G.C.. Tanto tiempo siguiéndote en la distancia uno de los dos tiene que acercarse. Un saludo muy afectuoso.

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