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Mariana contemplando las mareas. 5 (y último).


Enlaces de los capítulos precedentes:

Capítulo 1, Capítulo 2, Capítulo 3, y Capítulo 4.

 

 

V

 

 

 Retrato de Beatrice, Julia Margaret Cameron (1815-18887). Vía Gema Chong Gutiérrez

Ahora era el abatido padre el que oía a su hija gemir de día y de noche, el que se sentía culpable de haber propiciado un enlace que ahora le parecía sospechoso. Tal vez Cabria había aceptado unirse a una familia de advenedizos sólo por la naturaleza de su sobrino, seguramente más que conocida en el todo Madrid. Tal vez debió dejar atrás sus sueños de vanidad y aceptar la realidad: él sólo era un indiano de humildísima cuna, harto de luchar, que había conseguido el éxito económico, pero no podía exhibir un linajudo abolengo, ni falta que le hacía. ¿Cómo había sido capaz de sembrar la infelicidad en Mariana? ¿Hasta dónde lo había llevado su vanidad?  ¿Cómo había sido tan tonto? ¿Cómo había sido capaz de hipotecar la felicidad de su hija por un simple delirio nobiliario?

La muchacha pasaba los días enloquecida de humillación. Se negaba a aparecer en público, apenas cruzaba unas frases con su padre y la única que accedía a ella era Isabela, que continuamente le pedía perdón por el daño que le había hecho su hijo.

 

 

Elimino este relato por haber pasado a formar parte de mi libro “Mariana contemplando las mareas y otros relatos”, disponible desde el próximo mes de Abril en Librería Nueva Gala. Dejo el inicio, las imágenes y los comentarios que en su momento aparecieron en el blog (Granada, 24 de Marzo de 2017).

 

 

 

 

 

Independencia de Cuba, según la revista La Flaca,1873. Vía Wikipedia

 

 

 

“Yes”, de Sir John Everett Millais (1877)

 

 

Alberto Granados

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13 comentarios el “Mariana contemplando las mareas. 5 (y último).

  1. Me ha encantado esta romántica historia , con su final feliz y su venganza. me quedo más tranquila.
    ¡Yo que pensaba que la señora del cuadro era una haragana, vaga e inútil, como la mayoría de las mujeres de clase alta del siglo diecinueve! De ahora en adelante veré el cuadro con otra perspectiva, la mujer está pensando vender con el máximo provecho de los astilleros cubanos y atracar en los puertos europeos a los barcos de su naviera, antes de que los españoles tengan que abandonar los negocios en Cuba. Sin duda que hizo bien don Fermín en volver a la patria a tiempo.

  2. Cerrado felizmente el círculo de tiza cántabro-cubano de esta novela por entregas con el sabor de otros tiempos, felicitemos al autor que arrancó de la lánguida lectora de un misterioso cuadro, tal vez romántico, una mirada reveladora de todo un laberinto de pasiones por el que han deambulado una galería de personajes hasta encontrar, en un ángulo luminoso del salón, la mano ,esta vez cálida, que los rescató del destino incierto de los seres anónimos a fin de enfrentarlos con su destino.

    Y uno se congratula como lector y como amigo del autor

  3. Aunque parezca un tanto redundante, rescatarlos de su destino incierto para enfrentarlos a su verdadero destino.

    Un abrazo, Alberto

    P.D. Algún problema para identificarme en Word Press ha cambiado mi modo habitual en los comentarios

  4. Coco, me alegro de que te haya gustado. Cuando cuelgo un relatillo nunca sé si es bueno o es un puro delirio mío, una especie de fijación que me hace crrer que es aceptable cunado a lo mejor no vale un duro. En cualquier caso, me sigue haciendo gracia tu comentario del otro día: “A ver qué novio le vas a buscar a la chiquilla”. De antología.

    Miguel, el círculo de la vida se cierra y todo vuelve al balcón habanero, a la madre, al amor. En el camino ha quedado un marido, una fraternidad cómplice con el violinista, una vida de música…
    No sé si este modesto uniiverso que he creado vale. Me faltan ocho o diez meses de perspectiva para valorarlo, pero te agradezco el elogio.

    Abrazos mil,

    AG

  5. Pues está muy bien, que lo sepas.
    Y a propósito de mi comentario; lo bueno de las novelas por entregas, si te dejan intervenir como es el caso, es que puedes hacer llegar al autor tus temores. En este caso me pareció un alivio que el único defecto que tenía el novio fuera la tendencia sexual, y fue muy amable de tu parte propiciar la situación del descubrimiento con sus dosis de vergüenza y culpabilidad, porque en aquellos tiempos hubiera sido muy normal que le echaran la culpa a la muchacha del fracaso matrimonial. Y peor hubiera sido que encima le pegara el tío.
    Ya sabes que tengo una historia antigua y familiar pendiente de contar, no menos trágica que ésta y que coincide en el tiempo, pero la pereza me ha invadido con los vapores del quirófano.

    • Pues ya tengo ganas de saber esa hiostoria que te niegs a escribir: desde el día de los Pacos no escribes en tu blog, salvo alguna receta. Tu hermnao también lleva el blog sin tocar desde mediados de febrero… ¿Crisis? ¿Qué crisis?

      Que los vapores de la anestesia te sean leves y encuentras ganas.

      Gracias por aparecer por aquí.

      AG

  6. Me ha encantado, Alberto, Tiene final feliz con grandes dosis de sufrimiento interior, de ese que hace que uno crezca y valore las alegrías. Incluso la parte donde narras el deseo de Marianita me ha parecido escrito más por una mujer por lo bien que lo expones y haces que una pueda verse metida en esa situación.
    Me dirás exagerada (como siempre), pero tanto me da que me da lo mismo, cuando algo consigue llegarme y formar parte, para mi es bueno, muy bueno.
    Besos, Alberto!!!

    • Kape, celebro mucho que te guste el relatillo. Me comprometí a contar la “historia” de la dama del cuadro y ha salido esto.
      Me ha servido para superar el bajón y el secano de relatos. A ver si consigo una cierta continuidad.

      Un abrazo,
      AG

      • A la espera quedo, ya sabes que tus relatos siempre han sido mi debilidad.
        Nos “vemos” a tu vuelta!!!

  7. Ya he vuelto. Todo maravilloso, auqneu vengo reventado de andar.
    Un abrazo, Kape

  8. No quiero hacer análisis de ningún tipo, solo decir que me ha encantado. Gracias.

  9. Bravo!!!!! Me he dado prisa en leerlo por lo que usted me había dicho, que lo iba a quitar. Bueno…..por fin “entiendo” que le pasaba a la chica del cuadro, no estaba aburrida, estaba amargada. Debo darle las gracias por el ameno rato que me ha hecho pasar y por su recomendación, por su intuición de que está novela sería de mi gusto. Gracias, de nuevo y siga escribiendo porque me encanta. Buenas noches

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