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La canción de la luna


El compositor checo Antonín Dvorak escribió, junto  a sus sinfonías, algunas óperas en un intento de llegar a ser el músico popular y unánimemente aceptado que era Verdi en Italia o Smetana en su propio país. Una de esas óperas es “Rusalka” (1901).

En la mitología eslava, las rusalkas son el equivalente a nuestras náyades, ninfas u ondinas, unas criaturas casi diluidas en el agua de fuentes, ríos y lagos. Con frecuencia presencian las entregas de las parejas y desean poder gozar del amor, como si fueran humanas. A veces lo consiguen, pero les cuesta cambiar de naturaleza, adoptar la corporeidad de la mujer y, con ello, han de hacer frente a la amenaza de  la vejez, la decrepitud y la muerte.

El tema, de una larga trayectoria literaria, ha sido tocado desde el medievo hasta autores como Andersen o Graham Green, y sirvió al libretista Jaroslav Kvapil para esta ópera. José Luis Sampedro abordó el tema en La vieja sirena y hasta yo mismo tuve el atrevimiento de escribir uno de mis primeros (y primerizos) relatos sobre una de estas criaturas, la francófona Melusina, sólo que me la traje al Toledo garcilasiano, donde se dio más de una vuelta por el Tajo (atrevido que es uno).

De esta ópera sólo conozco una hermosísima y popular aria: La canción de la Luna, que hoy os traigo en la versión de Lucia Popp.

 

LA CANCIÓN DE LA LUNA

 

RUSALKA

Luna, que con tu luz iluminas todo

desde las profundidades del cielo

y vagas por la superficie de la tierra

bañando con tu mirada el hogar de los hombres.

¡Luna, detente un momento

y dime dónde se encuentra mi amor!

Dile, luna plateada,

que es mi brazo quien lo estrecha,

para que se acuerde de mí

al menos un instante.

¡Búscalo por el vasto mundo

y dile, dile que lo espero aquí!

Y si soy yo con quien su alma sueña

que este pensamiento lo despierte.

¡Luna, no te vayas, no te vayas!

(La luna desaparece tras una nube)

¡Qué fría está el agua!

(Se estremece de angustia)

¡Hechicera! ¡Hechicera!

 

Una representación de Rusalka. Imagen de la web del Mikhailovsky Theatre, de  San Petersburgo

Cantada en checo, he usado la traducción de Rafael Torregrosa en Kareol (una magnífica página dedicada a libretos bilingües de ópera y música cantada). Espero que os guste.

 

Alberto Granados

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4 comentarios el “La canción de la luna

  1. Has traído una de las arias más hermosas que nunca he oído, de las que cuanto te inicias en la ópera, sabes que te ha tomado para siempre. Un place añadido es escucharla por la malograda Lucia Popp que bordaba la música.
    Gracias por un regalo tan exquisito.
    Un petó!

  2. Kirie, muchas, muchas gracias por aparecer. Sabía que te iba a gustar: es de esas músicas delicadas y preciosistas que nos gustan a ambos.

    Abrazo.

    AG

  3. Ya ves, los de WordPress me han cambiado el nombre. Espero recuperar a mi Olympia.

  4. Olympia, kirieleison o Glòria… qué más da. Yo me hice un autocomentario (para comproblar los problemas que me mencionabas) y salió como Plinio el Viejo.
    ¡Qué ojo clínico!

    AG

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