3 comentarios

Cuaversos de bitácora: Poemas a la Alhambra


Hoy es el Día de los Monumentos, por lo que en un rato estaré en la Alhambra, donde hoy se abren al público espacios normalmente cerrados por preservar el estado de conservación. Es decir, hoy es una de esas ocasiones únicas para ver maravillas con sólo darse una paseo de poco más de media hora y llegar al monumento nazarí, el más visitado del valioso catálogo nacional.

 

Ya anoche calenté motores dando un paseo al atardecer por el Paseo de los Tristes, que ahora es peatonal. Una temperatura deliciosa y una luz clara como pocas le daban un reflejo dorado a la “colina roja” y a sus venerables piedras. Hoy espero y deseo un buen día, con una luz como la de ayer y sin demasiados turistas (aunque eso ya es imposible desde la invasión japonesa).

 

 

Para ir abriendo boca, dos poemas sobre la Alhambra. El primero, es un poema escrito en el estuco de una de las salas:

 

Jardín yo soy que la belleza adorna:

sabrá mi ser si mi hermosura miras.

Por Mohamed, mi rey, a par me pongo

de lo más noble que será y ha sido.

Obra sublime, la fortuna quiere que a todo momento sobrepase.

¡Cuánto recreo aquí para los ojos!

Sus anhelos el noble aquí renueva.

Las Pléyades les sirven de amuleto;

la brisa la defiende con su magia.

Sin par luce una cúpula brillante,

de hermosuras patente y escondidas.

Rendido de Géminis la mano;

viene con ella a conversar la Luna.

Incrustarse los astros allí quieren,

sin más girar en la celeste rueda,

y en ambos patios aguardar sumisos,

y servirle a porfía como esclavas:

No es maravilla que los astros yerren

y el señalado límite traspasen,

para servir a mi señor dispuestas,

que quien sirve al glorioso gloria alcanza.

El pórtico es tan bello, que el palacio

con la celeste bóveda compite.

Con tan bello tisú lo aderezaste,

que olvido pones del telar del Yemen.

¡Cuántos arcos se elevan en su cima,

sobre las columnas por la luz ornadas,

como esferas celestes que voltean

sobre el pilar luciente de la aurora!

Las columnas en todo son tan bellas,

que en lenguas, corredora, anda su fama:

lanza el mármol su clara luz, que invade

la negra esquina que tiznó la sombra;

irisan sus reflejos, y dirías

son, a pesar de su tamaño, perlas.

Jamás vimos jardín más floreciente,

de cosecha más dulce y más aroma.

Por permiso del juez de la hermosura

paga, doble, el impuesto en alcázar más excelso,

de contornos más claros y espaciosos.

Jamás dos monedas,

pues si, al alba, del céfiro en las manos

deja dracmas de luz, que bastarían,

tira luego en lo espeso, entre los troncos,

dobles de oro de sol, que lo engalanan.

(Le enlaza el parentesco a la victoria:

Sólo el Rey este linaje cede).

 

 

 

El segundo es de Borges:

 

Alhambra

 

Grata la voz del agua

a quien abrumaron negras arenas,

grato a la mano cóncava

el mármol circular de la columna,

gratos los finos laberintos del agua

entre los limoneros,

grata la música del zéjel,

grato el amor y grata la plegaria

dirigida a un Dios que está solo,

grato el jazmín.

 

Vano el alfanje

ante las largas lanzas de los muchos,

vano ser el mejor.

Grato sentir o presentir, rey doliente,

que tus dulzuras son adioses,

que te será negada la llave,

que la cruz del infiel borrará la luna,

que la tarde que miras es la última.

 

(Jorge Luis Borges)

 

Dos incursiones poéticas, pero podrían ser muchas más, como se encargó de publicar el profesor José Carlos Rosales, que recogió hace un año toda la poesía escrita en torno al monumento en su libro “Memoria poética de la Alhambra” (Fundación José Manuel Lara, 2011).

Os dejo y me voy para allí. Si me envidiáis, que la envida sea sana.

 

Alberto Granados

Anuncios

3 comentarios el “Cuaversos de bitácora: Poemas a la Alhambra

  1. Ya lo creo que te envidio. No sé cómo es mi envidia pero, sea como sea, tuya es la culpa mostrando las bellezas que te rodean.
    Disfrútalas un poco de mi parte.
    Me ha encantado tu artículo sobre la censura. Mientras tengamos memoria recordaremos lo que nos tocó vivir por culpa de aquel nefasto 0scurantismo.
    Una abraçada!

  2. ¿Tú eras un triste de los que le dan nombre al Paseo? ¿Perteneces (acaso no lo sepas) a la Corte de Boabdil reencarnado en un maestro jubilado de Alcaudete? ¿Por qué Granados, Alberto?…Pregúntale a las bóvedas, durante tu paseo; pregúntale a las fuentes, a los jazmines, a los laberintos… Si obtienes las respuestas,…no hace falta que nos las cuentes. Guarda el secreto.

    Un abrazo

  3. Glòria y Miguel: mi expedición fue todo un fracaso… relativo. No pude entrar, ni a la parte común, ni a la reservada, pues todo el papel estaba vendido. Hubo mucha gente que después de un buen rato haciendo cola, se tuvo que marchar. Esto del turismo masificado se ha convertido en una lamentable costumbre.
    Con todo, una vez en las taquillas, decidí no desprovechar la mañana y recorrí la Cuesta del Rey Chico o de los Chinos, recientemente reahabilitada: torres llamadas del Agua, de las Infantas, de los Picos… y llegar de nuevo a los palacetes del Paseo de los Tristes, así llamdo porque era el camino habitual del cementerio.
    Una paseata larga, lenta, fotográfica y deliciosa. Y ahora a sacar la entrada para otra mañana.

    Abrazos varios,

    AG

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: