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Una nueva esperanza


He dicho repetidas veces en foros y blogs que respecto a la política autonómica andaluza tengo una firmísima certeza y una duda más que razonable. La certeza es que el desarrollo de los dos estatutos hubiera sido imposible si hubiera gobernado la derecha, esa derecha que jamás se movió por la miseria de Andalucía ni vio el menor motivo para hacerlo: las cosas estaban bien como estaban y no hacía falta ningún cambio, ningún avance, ningún progreso. Me refiero a la derecha caciquil y absentista, la que tradicionalmente se llevaba el capital del campo a la ciudad y dejaba a sus peones la más absoluta pobreza física y la consecuente miseria moral. Repito: no me caben dudas. Si en estos más de treinta años, Unión de Centro Democrático, Centro Democrático y Social, Alianza Popular o el posterior Partido Popular hubieran obtenido el poder, habríamos avanzado muy poco, pues al margen de lo que se le dice a la galería electoral, no tienen el menor interés en salir de un conservadurismo que siempre les ha beneficiado.

La duda razonable es si con el PSOE en el poder durante más de treinta años se ha llegado adonde se tenía que haber llegado. Si no se ha podido avanzar mucho más, si no ha habido auténticos raptos de autocomplacencia que han frenado en muchas ocasiones el despegue indudable de Andalucía. Han sido casi treinta y cinco años y seguimos siendo los últimos en la mayor parte de los indicadores, pese al gigantesco avance observado en la red de carreteras, de centros educativos y sanitarios, en la configuración del tejido industrial, en el desarrollo tecnológico.

Mapa escolar de Andalucía

Es una reflexión que me hago frecuentemente: tal vez se podría haber hecho más y la inercia ha dejado las cosas en donde están. Tal vez, el partido socialista hace mucho que dejó de poner en práctica su ideología y se ha limitado a lidiar toros menos comprometidos, dejando atrás los temas de más calado (forma de estado, Concordato, laicismo, escuela pública, reforma agraria…). O dicho de otro modo: hace muchos años que, a falta de ideas socialistas, se ha quedado todo en ir soltando ingentes cantidades de dinero para justificar la ausencia de ideología. A fin de cuentas, el dinero de los pabellones deportivos, los auditorios, las piscinas cubiertas y los centros de salud salía de las arcas públicas y cada vez que se inauguraba uno de estos centros parecía una nueva victoria más que un empeño (a veces arbitrario o escasamente planificado) de tal o cual alcalde. Y se pisó demasiado el acelerador y el endeudamiento no tiene parangón. Eso sí: las instalaciones están ahí, a veces infrautilizadas porque no se planificaron bien o porque no tenían demasiado sentido, pero están y además habrá que terminar de pagarlas. Es mi duda razonable, aunque confieso que nunca la pude adivinar tan grave ni tan onerosa.

Sin embargo, en unas horas habrá un nuevo gobierno de izquierdas. Me alegro, para qué negarlo: le tengo miedo a la derecha cavernaria que nos ha tocado en (mala) suerte, así que me alegro mucho de que mi partido tenga opción de gobernar de nuevo, esta vez con IU como socio obligado. El 25 del pasado mayo, cuando la derecha del PP exultaba de placer por tener la mayoría absoluta al alcance de la mano, Andalucía le paró los pies y dejó claro hasta dónde se puede llegar (como ya hizo el 28 de febrero de 1980). Desaparecido Rodríguez Zapatero y con dos dosis de castigo al PSOE (las municipales y las nacionales) ya pareció que era suficiente y que había que frenar a una derecha donde mandan señoritos, empresarios voraces, capillitas y beatas.

El cheque en blanco que recibió el PSOE esa noche implica muchas cosas, casi tantas como la obligada alianza con IU. Esta vez no se puede defraudar al electorado y los viejos conflictos con el comunismo, que vienen desde los tiempos de le República, tendrán que solucionarse con un necesario diálogo en dosis muy fuertes y exigentes.

IU tendrá que aceptar que estará en el gobierno como fuerza minoritaria y el PSOE tendrá que volver a ser izquierda en lugar de un partido cada día más escorado a la derecha. La vacuna que les inyectaron las urnas así lo exige a ambos partidos, que tendrán que luchar por la desaparición de los casos de corrupción que nos avergüenzan a los militantes e irritan a los ciudadanos, hasta el punto de considerar a la clase política como uno de los principales problemas del país. Espero que la simbiosis IU-PSOE sea muy beneficiosa. Por lo pronto ya ha servido para frenar al Sr. Arenas, al que siempre he visto como una amenaza.

El origen del himno andaluz (placa conmemorativa situada en el edificio de la Normal)

Creo que el objetivo prioritario deberá ser la recuperación económica y el descenso del desempleo, que es dramático. Tejido industrial, puestos de trabajo, iniciativas, planificación y desaparición del despilfarro. Tendríamos que dejar de ser los últimos en todo y empezar a ser más eficaces en muchas cosas, para lo que hace falta un serio cambio de hábitos: la vida no es el fútbol, la cofradía, la romería al Rocío, la feria, los carnavales de Cádiz y el bar y no se puede hacer de estos elementos el único norte que oriente el desarrollo de ocho millones de personas. La vida es prever y planificar la producción, apoyar la eficacia y la competitividad, idear nuevas formas de riqueza, explotar racionalmente las existentes y un poco de austeridad en lo diario.

Y la vida política es no eternizarse en los cargos, sino dejar que entre aire fresco en los partidos, olvidar la partitocracia y tener muy presente que conseguir el poder sólo merece la pena si es para mejorar la existencia de la ciudadanía.

Repito que tendríamos que dejar de ser los últimos en casi todo, pero especialmente en nivel cultural y para ello hay que cambiar desde el primer día el esquema de los dos canales de televisión pública andaluza. No se pueden destinar cantidades millonarias a reproducir y fomentar esquemas culturales tan casposos como los que suele poner en la parrilla Canal Sur. Me parece vergonzoso e inadmisible el continuo desfile de niños prodigio de lo cañí, de jubilados babeando por una novia o de copleros y arrayanes. Por favor, esta televisión debe estar al servicio (al buen servicio: eficaz y de calidad, se entiende) de la ciudadanía andaluza. Andalucía tiene una impresionante vena cultural, además de un profundo sentir, senequista y doliente, casi una filosofía propia del mundo, lo suficientemente digna como para bastardearla a base de contenidos-basura.

En unas horas, habrá nuevo gobierno en Andalucía. Lo espero con ilusión y con una nueva esperanza. Les deseo mucho acierto (no creo en la suerte) y mucha eficacia. Y deseo a los andaluces que dentro de cuatro años todos hayamos salido ganando con este gobierno, para el que pido el máximo apoyo.

Alberto Granados

6 comentarios el “Una nueva esperanza

  1. Comparto tus reflexiones. El Psoe ha sido el artifice del avance de Andalucía, pero pudimos y debimos hacer las cosas de otra forma más coherente con nuestra ideología. Ahora toca y nos van a estar mirando desde toda España. Ahora tenemos que hacerlo en tiempos muy, muy difíciles y con un gobierno del PP con una mayoría absoluta y un comportamiento absolutista¡

  2. Un gobierno nuevo siempre es un esperanza, Alberto. Como el cuaderno nuevo del inicio de clases, flamante, limpio. Después serán inevitables los borrones, alguna hoja con la punta doblada, alguna mala nota, esas cosas que pasan. Y también como con el cuaderno será necesario que los actores se empeñen en hacerlo bien, y que los que tienen que controlar, controlen. Que la gente que les dio el voto no se distraiga, que les reclamen desde el primer día, que los vigilen de cerca. Yo creo que casos aislados de corrupción hay siempre en todas partes, pero cuando la cosa se convierte en un festival es imposible que no haya habido cierta tolerancia de mucha gente, que sabiendo, se calló la boca, a veces por conveniencia y a veces por comodidad. Por eso tu compromiso partidario es muy valioso, porque la mayoría se escuda (nos escudamos) en que nosotros votamos, y ahora que gobiernen ellos. No les perdonen nada, no les dejen pasar una, y que la suerte (que también hace falta) nos acompañe a todos.

  3. Comparto tu reflexión de la A a la Z. Y te honra en tu condición de persona comprometida y militante. Es necesario que cada vez seamos más autocríticos y menos complacientes con esas conductas que nada tienen que ver con el ideario de la izquierda y nos hacen, como bien dices, avergonzarnos. La corrupción , la prepotencia, la actitud de nuevos ricos que mimetizaron algunos, el folklorismo de charanga y pandereta, tan lejos de la auténtica cultura andaluza, el nepotismo, la arbitrariedad, etc., etc., deben erradicarse definitivamente de la vida pública y de la acción política. Y en eso hemos de diferenciarnos de la derecha, precisamente. Deben ser nuestras señas de identidad. Ojalá esta vez encuentren el camino, aunque será difícil.

    Un abrazo, amigo.

  4. Yo también me alegro, Alberto. La derrota del PP significa que la ciudadanía madura y sabe pensar. Nuestra educación política había sido nula. El fin de la dictadura pretendía que no pensaramos y ni aquel veneno fascista pudo atontarnos tanto como para no ir aprendiendo alguna cosa.
    Valoro tu honrada capacidad de autocrítica en lo que se refiere al PSOE y deseo para Andalucía lo mejor. Personas como tú, Miguel y Herminia dais testimonio de la riqueza andaluza, senequista y una de las más artísticas de Europa.
    Yo sí creo en el factor suerte. Tal vez porque yo, en algunos aspectos, he tenido mucha.
    Una abraçada, Alberto!

  5. Herminia, bienvenida al blog. Quedas invitada a participar cuanto quieras. Uno de estos días hablaré aquí del homenaje a doña Paquita.

    Alicia, no me escandalizan los casos de corrupción (por desgracia forman parte de la naturaleza humana). Sí me escandaliza, y lo he dicho repetidas veces, que nadie en un partido serio y con una gran trayectoria histórica haya puesto freno a ciertas prácticas. Da la sensación de que militantes honestos, tan pronto adquieren un cierto grado de poder y un cargo, tienen que pagar el favor con el silencio aquiescente, cuando debería agradecerse la voz crítica, la denuncia, la exigencia.

    Miguel, el PSOE ha sido lo que entendemos como un régimen: más de 30 años en que no se han podido cambiar ciertos hábitos, sin demasiada voz crítica y con una inercia que tiende a perpetuar las situaciones. Espero que IU, en vez de plegarse a estos hábitos, sirva de revulsivo.

    Glòria, es un momento ilusionante. Espero que no nos defrauden. Ahora mismo, Andalucía ha pasado a ser todo un referente, toda una responsabilidad. Respecto a la suerte, creo que cada cual se fabrica la suya: con sus acciones u omisiones.

    Gracias por apareceer por aquí.
    Abrazos mil,

    AG

    • ¿No creés ni un poco en la suerte, en la porción de azar que influye incluso en la historia? Pues yo sí. Hay trabajo bien hecho, hay responsabilidad, hay previsión (para que cuando llegue la mala racha nos agarre mejor parados, o al menos no con el culo al aire), pero también hay un margen de suerte o de desgracia que no manejamos, y que nos puede desbaratar las mejores intenciones. En fin: tal como dice Herminia, Andalucía estará ahora en el centro de las miradas de España. Tienen una enorme responsabilidad. Que hagan las cosas bien, y que los acompañe la suerte.

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