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Caserón de tejas


En los setenta compré uno de aquellos singles de vinilo de una cantante desconocida por aquí, la argentina Ginamaría Hidalgo, una mujer dotada de una singular voz con registros operísticos. Oí mil veces las dos canciones del pequeño disco. La cara A (¡qué raro se me hace que un disco tuviera caras A y B!) contenía “Memorias de una vieja canción”, en que subía de manera impecable hasta un Do sostenido que resultaba muy atractivo.

No supe mucho más de esta mujer hasta que hace unos años, un amigo me pasó un CD casero con una recopilación de sus éxitos. Entre otras fuentes, hacía unas impecables versiones de algunas inolvidables canciones de Atahualpa Yupanqui, lo que me sedujo al momento.  Ahí encontré “Caserón de tejas” (Música de Sebastián Piana y letra de Cátulo Castillo, 1941) una canción llena de nostalgia por la niñez perdida. Me resultó una gran canción:

Barrio de Belgrano,

caserón de tejas…

¿Te acordás, hermana,

de las tibias noches

sobre la vereda,

cuando un tren cercano

nos dejaba viejas,

raras añoranzas,

bajo la templanza

suave del rosal?

Todo fue tan simple

como el claro cielo,

bueno como el cuento

que en las dulces siestas

nos contó el abuelo,

cuando en el pianito

de la sala oscura

sangraba la pura

 ternura del vals.

¡Revivió! Revivió

en las voces dormidas del piano,

y al conjuro sutil de tu mano

el faldón del abuelo vendrá…

¡Llámalo! ¡Llámalo!

Viviremos el cuento lejano,

que en aquel caserón de Belgrano,

venciendo al arcano,

nos llama mamá…

Barrio de Belgrano,

caserón de tejas…

¿Dónde está el aljibe,

dónde están tus patios,

dónde están tus rejas?

Volverás al piano,

mi hermanita vieja,

y en las melodías

vivirán los días

claros del hogar.

Tu sonrisa, hermana,

cobijó mi duelo,

y como en el cuento

que en las dulces siestas

nos contó el abuelo,

tornará el pianito

de la sala oscura

a sangrar la pura

 ternura del vals…

¡Revivió! Revivió

en las voces dormidas del piano,

y al conjuro sutil de tu mano

el faldón del abuelo vendrá…

¡Llámalo! ¡Llámalo!

Viviremos el cuento lejano,

que en aquel caserón de Belgrano,

venciendo al arcano,

nos llama mamá…

Caserón de tejas… Imagen tomada del blog silvia-culturanoctambula.blogspot.com

Tras haber oído la canción muchas veces, empezó a sugerirme una historia de niñeces perdidas, de familias rotas… y escribí para Miguel Cobo un relato que es de los que más me gustan. Hoy os ofrezco música y relato, que es sábado y toca reposo.

Alberto Granados

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3 comentarios el “Caserón de tejas

  1. Es una voz maravillosa. Me ha gustado no la conocía.

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