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Indignidad


Llevo un tiempo pensando (y comentando por estos foros) que España ha perdido totalmente la vergüenza y está necesitando una profunda reforma ética. Creo que nos hemos convertido en un país cada día un poco más miserable. Lo creo así desde que un dudoso sindicato y un grupo fascista consiguieron echar a Garzón de la carrera judicial. Pero hay mucho más

No son sólo las costosas insensateces de muchos de nuestros políticos, ni los lamentables casos de corrupción, ni los nefastos efectos de  la lucha bipartidista por el poder. Ni siquiera el gravísimo hecho de que durante los treinta y cinco años de sistema democrático nuestros partidos hayan estado tan ocupados en tirarse los trastos como para no ver venir lo que nos han enseñado los indignados: que esto no puede seguir así, que hace falta una regeneración de nuestra sociedad y que hemos llegado a la gloriosa situación de haber dejado a toda una generación sin expectativas, sin perspectivas de empleo o vivienda, sin futuro. ¡Chapeau!

 

 

Ahora, la derecha, crecida y exultante de poder, está dejando calar muy sibilinamente en las conciencias una peligrosa filosofía que consiste en dar una suprema vuelta de tuerca e inculpar a las víctimas, que con ello pasan a ser culpables. Según esta tendencia, que la crisis económica amplifica velozmente, los sindicatos no sirven nada más que para el clientelismo, los indignados son unos mindundis que ni merecen que se les oiga, los parados no trabajan porque no quieren, los enfermos gastan medicamentos por gastarlos, los jóvenes sólo piensan en el botellón, los inmigrantes son un cáncer que se traga el bienestar… Recibo más de un correo o veo más de un comentario en la prensa o en las redes sociales que se están contagiando de esta estrategia del desprestigio, de este espíritu negativo que paradójicamente deja intactos a los bancos y su podrido sistema financiero, a la iglesia, a la casa real, al empresariado (ese mismo empresariado voraz e insaciable que se está llevando paletadas de millones a paraísos fiscales), instancias que de este modo aparecen vestidas de la más inmaculada inocencia a pesar de ser culpables en diferentes medidas de la situación de gigantesco desamparo que nos rodea. Me parece otro escalón más hacia las cloacas del pensamiento.

 

 

Aún nos quedaba que ver un paso más en esta bajada al infierno, en este camino hacia la indignidad, pero lo vimos el pasado día 11 durante la intervención del Sr Rajoy en el Congreso para explicar el alcance de sus desmedidas medidas económicas: la bancada popular aplaudía cada nueva dentellada que su jefe de filas daba al maltrecho estado del bienestar, como si se tratara de los espectadores ebrios de una pelea de perros de presa. Cuando se anunciaba la disminución del subsidio de desempleo a la mitad a partir del séptimo mes (para fomentar que la gente encuentre trabajo, aseguró Rajoy) los populares llegaron a corear: “¡A trabajar!”, como si el paro fuera una situación voluntaria, una práctica necesariamente fraudulenta, en lugar de una tragedia que está llenando de dramatismo miles de hogares. Sinceramente, daba la sensación de ser un grupo de adeptos a una secta que sólo aceptan las cosas de su líder, sean éstas cuales sean y con una aceptación fanática e irracional.  

 

 

Una absoluta indignidad que me hace temer que el deterioro social es imparable con esta gentuza en el Parlamento. No queda mucho margen: estamos tocando el fondo de lo que se puede permitir en una sociedad occidental.

 

Alberto Granados

NOTA: Las dos imágenes usadas han sido sacadas de Facebook.

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8 comentarios el “Indignidad

  1. Completamente de acuerdo, amigo Alberto, con todo lo que dices. Al fino análisis de la situación actual, se une el acierto de las fotos. Basta ver la cara de preocupación de la ministra italiana y el halo de bienestar y misión cumplida de la vicepresidenta española para comprender la diferencia entre una verdadera estadista y una “parvenue”. También la bajeza de la gentuza en cuyas manos hemos caído. ¿Y qué decir de la foto triunfalista de la diputada Fabra cuando el dictador, elegido por las urnas, anuncia los últimos recortes? La gran gozada para ella. Lo más triste es que esta gentuza ha sido elegida por el pueblo crédulo. ¿A qué abismo nos llevarán? Un abrazo.-F.Gil Craviotto

  2. Por cierto, Andrea Fabra ¿qué trabajo ha tenido o tiene aparte de ser un sanguijuela del pueblo soberano al que al parecer representa? Hija del Gran Padrino de Castellón, el corrupto entre los corruptos, su actitud la retrata y da la medida de su bajeza.

  3. Alberto:
    Es incómodo hablar de política. Yo vivo convencida de que el P.P. está donde está gracias al P.S.O.E. y no siento ninguna simpatía por Garzón.
    Hay que dar con la fórmula.
    Un petó!

  4. La clase política, tanto de izquierdas como de derechas, incluido sindicatos, son responsables pero sólo a medias. El movimiento de indignados fue inicialmente un revulsivo para la sociedad pero han caido en saco roto porque no hay continuidad. Preferimos lamentarnos de esta deprorable situación a la que hemos llegado, donde la ética y conciencia brilla por su ausencia. HazteOír.com
    Si leemos un poco de historia moderna, vemos por qué se han levantado los pueblos contra las injusticias. Tal vez ha llegado el momento de clamar por nuestros derechos, que nuestros lamentos no caígan en saco roto, leches.

  5. Francisco, lamentablemente el Parlamento ha sustituido la grandeza de la res pública por la mediocridad más deleznable y el debate por el “aquí hay tomate”. Viene a ser lo mismo qeu cambiar la inteligencia por el exabrupto. Lo peor: las nuevas costumbres, tan irrespetuosas y poco ejemplares, se han hecho comunes a todo el espectro político. Para llorar…

    Hesperetusa, la Fabra lleva en los genes lo que lleva. A mí me produce más bochorno el aplauso generalizado de sus “señorías” que el exabrupto de una payasa como esta. Los representates del puieblo soberano aplaudiendo medidas que machacan al pueblo soberano: la zorra guadando el gallinero.

    Glòria, ya me contarás, si te apetece. No conocía que tuviéramos diferencias tan acusadas. Un petó.

    Fernando, lo primero darte la bienvenida a este blog. Lo segundo: no te preocupes que creo quie ese momento de lucha está llegando. Como cantaba Serrat: bienaventurados los que presumen de sus redaños porque tendrán ocasiones para demostrarlos.

    Salud y abrazos,

    AG

  6. Alguien hará algo ¿no? Algo habrá que hacer,
    Alberto, son los mismos que aplaudían fervorosa y alegremente el día que Aznar anunció en el Parlamento que mandaba las tropas a Irak, Ellos van a lo suyo, y lo suyo es lo que están salvando.

  7. Alberto, muy buen artículo y muchas gracias por el enlace. Además de lo que dices hay un punto de sadismo en esta derecha española. No es solo quitar derechos y dinero sino desprestigiar a los de abajo y a los empleados públicos. A cuento, si no, de qué viene el aumento de jornada, las clases en julio y otros inventos que parecen tener como finalidad sólo meter el dedo en el ojo a los servicios públicos y afirmar las ideologías más reaccionarias? Un beso.

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