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Anal Sur


RTVA (Radio Televisión de Andalucía) es una agencia pública empresarial que pertenece a la Junta de Andalucía y se encarga de gestionar las diferentes emisoras de radio y canales de televisión de titularidad autonómica. Iniciada su gestión con el despegue de Canal Sur Radio (a finales de 1988) y de Canal Sur (28 de febrero de 1989), ha ido desarrollando una serie de nuevos proyectos radiofónicos y televisivos, de manera que actualmente comprende los siguientes medios: Canal Sur Televisión, Canal Sur 2, Andalucía Televisión, Canal Sur Radio, Canal Fiesta Radio, Canal Flamenco Radio y Radio Andalucía Información.

El conjunto significa un importante volumen de comunicación en toda Andalucía, parte de la Mancha, Extremadura, la parte sur del Levante y la franja norte de Marruecos. Radicada en Sevilla, cuenta con agencias territoriales en las otras siete provincias andaluzas y en Madrid, así como con corresponsalías en Bruselas y Rabat. Maneja un presupuesto bastante considerable y tiene una plantilla muy numerosa y las cuentas no salen.

Apenas oigo radio, aunque sí veo algo de televisión (no demasiado: informativos y cine, fundamentalmente) y tengo que confesar que la parrilla de nuestra televisión es tan deleznable que es raro que sintonice alguno de los canales andaluces. No puedo con su zafiedad, con su chabacanería, con ese afán de mostrar y reproducir un costumbrismo que ya creíamos superado, pero que subyace en los pueblos de la Andalucía profunda y en Canal Sur, que parece decidida a sacrificar a la cuota de pantalla cualquier detalle de inteligencia, de modernidad, de cultura y sensibilidad.

 

 

 

 

A cualquier hora, Canal Sur ofrece un repertorio de personajes llenos de gracejo casposo que se perpetúan incomprensiblemente (Los Morancos o Manu Sánchez) haciendo imitaciones de famosos, contando chascarrillos de los que se contaban en mis tiempos juveniles, mostrando a veces su propia forma de ser entre el alcoholismo y la deficiencia mental, reproduciendo esquemas ideológicos impropios del s XXI.

 

 

Imagen tomada de fugadedientes.com

 

 

Hubo un programa que se mantuvo durante años que se encargaba de presentar ante toda Andalucía un pueblo cada día. Acudían a los estudios de San Juan de Aznalfarache uno o dos autobuses llenos de un elenco de personajes representativos por alguna habilidad: contar chistes, imitar pájaros, hacer labores de croché o encaje de bolillos, presentar recetas de platos y postres típicos, recitar poemas ripiosos o trovos… toda una galería de tipos que, pudiendo haber mantenido su dignidad intacta en su pueblo, se empeñaban en convertir su pelo de la dehesa en espectáculo, su incuria en bandera y sus bizarras habilidades artísticas en cultura kitch.

 

 

Imagen tomada de canalsuralacarta.es

 

 

Otro programa ha estado llevando cada día a un montón de jubilados a contar su vida, su soledad y la necesidad de encontrar pareja o, simplemente, sexo. Lo malo es que el conductor los animaba a ser más explícitos, a presentar su intimidad como espectáculo. La vejez siempre degrada (yo ya lo voy sabiendo), pero convertir esa degradación en esperpento y potenciarla ante la audiencia es, simplemente, una bellaquería inadmisible por parte de una televisión pagada con dinero público.

 

 

Imagen tomada de deportebase.sur.es

 

También hay un programa, “Menuda noche”, en el que son niños los que intervienen haciendo sus gracietas (cantando, bailando, contando chistes…). Cuando accidentalmente paso por ese programa no puedo evitar pensar en el maestro que tenga que darles clase a esos niños, convertidos en estrellas fugaces, en monstruítos mimados, con una parte de su infancia perdida y llena de resabios irrecuperables. También pienso en las motivaciones que han llevado a los padres a permitir esa presencia de los niños en los denigrantes platós: ¿necesidad de convertir a sus niños en famosos?, ¿dinero? ¿vanidad?, ¿simple incultura?

Otro programa, “Se llama copla”, realiza esfuerzos tan loables como hacer de la copla toda una seña de identidad andaluza. No tengo nada contra la copla: me gusta bastante, y comprendo que hay muchos flamencos que, visto el ejemplo de Carlos Cano, están potenciando la copla sin merma alguna de su calidad artística, pero no veo motivo para dedicarle el horario estelar del sábado y mostrar ese extraño esfuerzo por resucitar los años cuarenta. Este programa y el citado antes son los más caros de la parrilla.

El resto de la misma se ocupa de los partidos de fútbol de los equipos andaluces, corridas de toros, los carnavales de Cádiz, la semana santa, el Rocío… contenidos todos que me parecen tan aburridos y ajenos a mis intereses y a mi tiempo, que me apartan de “nuestros” canales, en los que echo de menos muchas cosas.

Por ejemplo, las funciones de muchas compañías de teatro andaluz independiente, que malviven pese a presentar unos espectáculos enormemente dignos; o las producciones de ópera del Maestranza; o la Bienal de Flamenco (ahora mismo está teniendo lugar en Sevilla); o los conciertos de las orquestas sinfónicas andaluzas; o la importante producción propia que han ido realizando sus profesionales.

Porque Canal Sur tiene una plantilla bien considerable que, debido a la crisis, está con el futuro en el aire. Por lo pronto, las parrillas de los dos canales se unifican, es decir: Canal Sur y Canal Sur 2 ofrecerán en breve la misma programación, si bien la segunda ofrecerá lenguaje audiodescrito. Probablemente tal medida deje en la calle a un montón de empleados, como últimamente está pasando con otros medios (el Grupo Joly de periódicos andaluces ha hecho un ERE con abundantes despidos, como hizo también la Cadena Ser; el diario La Opinión de Granada, cerró…). Me da miedo el futuro de estos empleados de RTVA, que son bien eficaces, sólo que se les ha canalizado hacia la trivialización, hacia la horterada de pésimo gusto, hacia lo fácil e inmediato, hacia un exceso de sevillanismo de guardarropía. No es culpa de los profesionales, sino de quién ha estado dirigiendo este imperio sin norte claro, sin objetivos dignos, sin más exigencia que el salir al aire todos los días sin autocrítica ni seriedad.

 

 

Logotipo de Canal Sur

 

 

La generación de mis hijos usa mucho una nueva fraseología basada en la palabra “culo”: decir que algo está “como el culo” significa que tiene escasa calidad; pensar “con el culo” es producir un discurso pobre… Canal Sur parece pensado, más que con el cerebro, “con el culo”: Anal Sur.

 

Alberto Granados

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5 comentarios el “Anal Sur

  1. Le leo siempre y no comento nunca, pero este articulo merece ser agradecido por mi parte. Muchas gracias!

  2. Me temo que el modelo del que nos habla no es exclusivo de Andalucía. En la Comunidad Valenciana se ha venido haciendo lo mismo. Añadiendo algo más de adoctrinamiento. Si Gurb pusiera Canal 9 pensaría que comemos paella valenciana todos los días y que Rita es la mamá de todos.

  3. Para ser una persona tan culta y original en sus comentarios (críticas) podía haber elegido otro título para el artículo, un poco más elaborado, ya que el que ha utilizado se le hubiera ocurrido a cualquiera de los personajes que usted ha mencionado

  4. El título, conativo e irónico, nos introduce por su agujero escatológico ( en un juego verbal que firmaría Màrius Serra en su genial VERBALIA) en los intestinos del “organismo” que tan minuciosamente diseccionas. Un Canal Sur que no solo ha perdido la C (de cordura, de calidad, de cerebro), sino también el norte . Si alguna vez vuelves a ver alguno de esos subproductos para prevenirnos de su toxicidad, sé precavido y toma algún anal-gésico (supositorio, claro).

    Un abrazo, Alberto.

  5. Valver, me alegra que me leas. Respecto a esta entrada no hay nada que agradecer: es una pena lo que está pasando y va a pasar con t´cnicos, conductores, realizadores, periodistas , etc. en Canal Sur. Me pregunto si hay alguna fórmula para reconducir todo el proceso que no sea un ERE asesino.

    abcde… No he entrado en el tema de adoctrinamiento. He advertido antes que apenas veo Canal Sur, ya escarmentado de la parrilla canalla, así que no puedo juzgar sobre el grado de adoctrinamiento. Yo sólo hablo de la calidad 8más bien de su ausencia) de algunos programas.

    Carlos: es cierto. No he estado fino. Suelo ser muy cuidadoso, pero esta vez no ha acertado. Si alguien se siente herido, lo siento.

    Miguel, dejo la broma, que parece que no ha gustado del todo, cosa que deduzco, más que por los comentarios expresadpos, por las clamorosas ausencias de más de un plumilla colega y cómplice. Tal vez he pisado un charco.

    Gracias a todos,

    AG

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