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Cuaversos de bitácora: Pablo García Baena


Nuestro contradictorio Ayuntamiento sirve igual para un roto que para un descosido, así que el mismo Concejal de Cultura que cierra una biblioteca, instituye un “Premio Internacional de Poesía García Lorca”, que desde 2004 viene haciéndonos conocer a poetas ajenos a nuestras sensibilidades (por ser casi desconocidos por estos pagos editoriales) a la vez que a poetas absolutamente consagrados.

Basta ver la nómina de ganadores: Ángel González (2004), el mejicano José Emilio Pacheco (2005), la peruana Blanca Varela (2006), Francisco Brines (2007), el mejicano Tomás Segovia (2008), José María Caballero Bonald (2009), María Victoria Atencia (2010) y la cubana Fina García Marruz son los poetas premiados… hasta hace sólo unas horas, ya que el pasado día ocho se ha conocido que el cordobés Pablo García Baena ha sido el galardonado de este año, según decisión del jurado.

 

Imagen tomada del blog leereluniverso.blogspot.com

Aprovecho la actualidad de García Baena para dedicarle estos “cuaversos de bitácora”.

 

 

AMANTES

 

El que todo lo ama con las manos

despierta la caricia de las cítaras,

siente el silencio y su pesada carne

fluyendo como ungüento entre los dedos,

lame la lenta lengua de sus manos

el hueso de la tarde y sus sortijas

se enredan en el ave adormecida

del viento. Labra en mármoles de humo

el cuerpo palpitante del abrazo

extenuado cual cervato agónico,

y con el pico frío de sus uñas

monda la oliva efímera del beso.

El que se ama solo, el que se sueña

bajo el deseo blanco de las sábanas,

el que llora por sí, el que se pierde

tras espejos de lluvia y el que busca

su boca cuando bebe el don del vino,

el que sorbe en la axila de la rosa

la pereza oferente de sus hombros,

el que encuentra los muslos del aljibe

contra sus muslos, como un saurio verde

sobre el mármol desnudo e inviolado,

ese que pisa, sombra, desdeñoso

el pavimento de las madrugadas.

El que ama un instante, peregrino

voluble, de flauta hasta los labios,

de la trenza al cítiso, de los cisnes

a la garganta, de la perla al párpado,

de la cintura al ágata, del paje

a la calandria y tras él, silente

va talando el olvido de las mieses altas,

tirso áureo de espigas, leves brotes,

todo un bosque confuso de recuerdos,

y él va cantando, ruiseñor nocturno,

capricho y galanía, bajo la luna.

Y el que besa llorando y el que sólo

sabe ofrecer y aquel que cubre el pecho,

para no amar, de oscuro arnés, sonrisa

y un gerifalte lleva silencioso

devorando su corazón de gules.

Todos, la noche maga con su rezo

los enloquece, clava en sus pupilas

el helor de su vaga nieve negra,

les da a beber rencor entre sus manos,

los hurta en el arzón de sus corceles,

los trae y los lleva como mar en cólera, c

oronadas las olas de sollozos,

de cabelleras náufragas, de sangre,

y los devuelve dulces, poseídos,

hasta la playa bruna y solitaria.

 

JARDÍN

La sonrisa apagada y el jardín en la sombra.

Un mundo entre los labios que se aprietan en lucha.

Bajo mi boca seca que la tuya aprisiona

siento los dientes fuertes de tu fiel calavera.

Hay un rumor de alas por el jardín. Ya lejos,

canta el cuco y otoño oscurece la tarde.

En el cielo, una luna menos blanca que el seno

adolescente y frágil que cautivo en mis brazos.

Mis manos, que no saben, moldean  asombradas

el mármol desmayado de tu cintura esquiva;

donde naufraga el lirio, y las suaves plumas

tiemblan estremecidas a la amante caricia.

Sopla un viento amoroso el agua de la fuente…

Balbuceo palabras y rozo con mis labios

el caracol marino de tu pequeño oído,

húmedo como rosa que la aurora regase.

Cerca ya de la reja donde el jardín acaba

me vuelvo para verte última y silenciosa,

y de nuevo mi boca adivina en la niebla

el panal de tus labios que enamora sin verlo,

mientras tus manos buscan amapolas de mayo

en el prado enlutado de mi corbata negra.

Bastan estas muestras para entender que el jurado no se ha equivocado al elegir al vencedor.

Mis felicitaciones para García Baena y mis deseos de que nuestro Ayuntamiento no caiga en la inmensa contradicción de instituir premios literarios a la vez que cierra bibliotecas.

 

Alberto Granados

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4 comentarios el “Cuaversos de bitácora: Pablo García Baena

  1. Merecidísimo “el García Lorca” de este año a este poeta intemporal y magnífico. Pablo García Baena nos regala una poesía sensual y culta, que bebe en las fuentes de la Córdoba eterna y nos las hace sentir, con su rumor de siglos, al pasear por sus calles y por sus páginas.
    Y, por supuesto, ¡¡NO AL CIERRE DE LA BIBLIOTECA DEL ZAIDÍN!!

    Un abrazo, Alberto

  2. Maravilloso el poder de su palabra. ¡Qué poeta!
    Un petó.

    • Glória, ciertamente que es un gran poeta. El Premio García Lorca suele acertar. Cuenta en el jurado con una antiguoprofesor mío de la UGR, el Sr. Sánchez Trigueros, que es todo un experto en poesía, desde hace muchísimo tiempo.
      Por otra parte, el concejal de Cultura es hermano de Luis García Montero. Supongo que éste último ayudará en la selección de premiables.

      Un abrazo,

      AG

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