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Las Rubaiyat de Omar Jayyam ilustradas


“Rubbaiyat” es el plural de la palabra “rubaí”, que significa cuarteta, una simple estrofa de cuatro versos. Es también el título de la principal obra poética del persa Omar Khayyam (también transcrito Jayyam), nacido en 1048, en uno de los períodos más convulsos de la historia del país oriental que actualmente es Irán.

Cada rubaí está formado por dos versos divididos en un total de cuatro hemistiquios, que riman primero con segundo y cuarto, en tanto que el tercero queda libre. Con esta brevísima estructura métrica se desarrolla un motivo poético que alcanza su mayor intensidad emocional en el último verso, realzado por el tercero sin rima, que le precede y sirve de intensificador, si bien estos efectos se pierden en los poemas traducidos.

Los temas son los del epigrama (se ha llegado a sospechar que Jayyam conocía el griego y la poesía clásica, aunque ello no se consideraba ortodoxo en su momento) y se señala entre sus fuentes la poesía epigramática clásica. De hecho su poesía fue clandestina durante siglos pues Islam y alcohol no casan demasiado bien.

Por su parte, la fotógrafa Adelaide Hoscomb inició en 1903 una serie de fotografías de estética pictorialista para ilustrar la edición que se estaba preparando de las Rubayat de Jayyam, obteniendo imágenes de una belleza inimaginable. Cuando se publicó la edición, en 1905, alcanzó un notabilísimo éxito.

Hoy os traigo, junto a las imágenes que he conseguido encontrar en la red, unas cuantas cuartetas y las imágenes que he conseguido encontrar de dicha publicación. Para las cuartetas sigo la numeración de la edición de Alianza Editorial que señalo como fuente (por cierto: no me ha gustado nada lel uso de los signos de puntuación de la traductora).

 

35

Si en primavera una belleza del talante de hurí,

junto al prado me ofrece una copa de vino,

ante la gente puede que esté mal visto,

mas yo sería un asno si mentara el paraíso.

 

57

 

El que creó la tierra, la rueda y las estrellas

¡cuánta desolación sembró en el corazón que pena!

¡cuánto labio granate y bucle almizclado enterró

en el atabal y en el cuenco de la tierra!

 

62

 

¡Qué dolor! Nos huyeron los bienes de las manos

y el ángel de la muerte derramó sangre de muchos corazones.

Nadie del otro mundo ha vuelto para que le pregunte:

“¿Qué fue de los viajeros que del mundo partieron?”

 

67

 

Debido al tiempo, se dobla mi espalda.

Debido a mí, todo trabajo carece de altura.

Decidió el alma partir y le dije: “¡No partas”!

Dijo: “¿Qué hago? La casa se derrumba.”

 

74

 

Pues ni añadir podemos ni quitar a la vida lo que toca,

por un más o menos, el corazón no puede ser objeto de pena.

Tu destino y el mío y tu deseo y el mío no son cosa

a la que se dé forma con la mano como a la cera.

 

81

 

¿Hasta cuándo pasarás la vida en el egoísmo

o bien preguntando por el ser y el no ser?

Bebe vino, que la vida corre y la muerte va detrás,

y es mejor que transcurra en el sueño o la ebriedad.

 

98

 

Si un pan para dos días es lo que basta a un hombre

y un poco de agua fresca en un cántaro roto,

¿por qué servir al que es igual que él

y hasta del inferior sufrir las órdenes?

 

118

 

La vida en su transcurrir se avergüenza de aquel

que con nostalgia se sienta en las penas de la vida.

En copa de cristal bebe vino al son del arpa,

antes de que el cristal sobre una piedra caiga.

 

 

131

 

No es que por pobre no beba vino,

ni por la mala fama ni el temor de estar ebrio.

Para alegrar el corazón solía yo beber:

junto a mi corazón estás y ya no bebo.

 

147

 

Beber vino y dar vueltas en torno a las hermosas

mejor es que entregarse al relumbrón del ascetismo.

Si al infierno van el ebrio y el que ama,

nadie le verá el rostro al paraíso.

 

Me parece estar leyendo alguno de esos breves poemas en los que Antonio Machado desarrollaba un aforismo o Pessoa molía su corazón. Pese a los más de ocho siglos transcurridos, estas cuartetas tienen una eterna actualidad que me las hace parecer actuales, inmediatas, directas,  sobrecogedoras.

 

Alberto Granados

FUENTES CONSULTADAS.

BARTOL, Vladimir: “Alamut”, El País, 2005

MAALUF, Amin: “Samarcanda” (Alianza Cuatro, 1989)

JAYYAM, Omar: “Rubayyat”, Tradución de Clara Janés y Ahmad Taherí, Alianza, 2007

http://www.oshogulaab.com/SUFISMO/TEXTOS/KAIYYAM1.html

http://www.oshogulaab.com/SUFISMO/TEXTOS/rubaiyat.pdf

http://www.taringa.net/posts/arte/7939357/Rubaiyat-de-Omar-Khayyam_-para-reflexionar-con-un-buen-vino.html

5 comentarios el “Las Rubaiyat de Omar Jayyam ilustradas

  1. Hola Alberto.

    En este caso siento disentir, pero las fotos creo que van muy poco con el espíritu de las Rubbayyat de Jayam. Creo que tienen que ver y mucho con la traducción, casi inventada según dicen los que saben, que hizo Fitzgerald en inglés en el siglo XIX, y que dio a conocer a Omar Jayam en Europa y Estados Unidos. Algo de eso se cuenta en la novela de Amin Maalouf que me gusta mucho.
    Yo me encontré con esta obra, uff…, ni quiero pensar el tiempo que hace y tendré como media docena de versiones de ella en castellano. Y sí no me gusta especialmente de la de Clara Janés y eso que he sida traducida directamente del persa.

    En las Rubayytat sale mucho, la amada, el copero, la joven que parece una hurí…, pero no creo que por ello haya que presentarla desnuda…, quizá yo tengo más en mente las miniaturas de tipo persa. También sale mucho el vino, es cierto…, pero algo más: las imprecaciones contra Dios y la destrucción que provoca el tiempo. Un carpe diem amargo. Creo que eso es lo que hizo que esta obra se hiciera tan popular en occidente.

    Sin embargo hace ya tiempo leí un libro escrito por Robert Graves e Idries Sha (afgano, sufí que vivía en Londres, y poseedora su familia desde generaciones de uno de los manuscritos medievales de las Rubayyat) que la interpretación que se hace en occidente de esta poesia, como la de un ateo libre y demasiado inclinado a los placeres de Baco, es completamente errónea ya que son nada menos de poesía mística islámica.

    Quizá estas sutilezas tan contradictorias se puedan explicar conociendo la teología islámica y el persa del siglo XII, pero está claro que Occidente consideró a Jayam un escéptico, uno de los suyos, y es así como se lo ha leído y lo leemos.

    Un saludo.

    • Querida amiga: es muy posible que las ilustraciones no sean las adecuadas, pero el art nouveau, el modernismo, me gusta bastante, así que no le hago ascos a estas fotografías, en las que encuentro un encanto muy especial.
      Respecto al contenido de las Rubayyat, es cierto que cada traductor les da un aire completamente distinto. Tan distinto, que comparando una traducción con otra, paree mentira que se basen en el mismo texto. He usado las del librito de Alianza porque está publicado y con ello evito tomar prestado material de las páginas web, fundamentalmente sufíes, que he encontrado en la Red. Por eso cito al final las fuentes.

      Un abrazo,

      AG

  2. Queridos amigos puede ser que las ilustraciones no sean las mas adecuadas,ni que la traducción fuese la mas correcta,pero para aquel que le guste la obra Omar Jayyam es una satisfacción poder tenerlas y asi de esta forma,disculpen si discrepo con alguien sin mas Rolando Tarrada.

  3. OH!!! POEMAS!!! SOLO POEMAS, ASÍ ES LA VIDA, UN POEMA, AUNQUE PAREZCA MAL ESCRITO? ESTA BIEN ESCRITO!!! OMAR, SUPO DESCRIBIRLO CON ESTA RUBAIYAT, SALUDOS, HERMANO

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