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¿Qué hay en un beso?


Eso nos lo preguntaba Gilbert O’Sullivan en aquella machacona canción ligera de los setenta que yo escuchaba en la máquina de discos de un minúsculo bar, muy próximo a la pensión donde yo vivía. Tranquilos: no os voy a descubrir qué hay en un beso, que ya tenéis edad de haberlo descubierto, cada cual según su experiencia y sensibilidad.

 

Pero algo muy especial debe de haber en un beso, cuando tantos pintores, escultores o fotógrafos se han ocupado, y a veces con notable éxito, del beso. Para demostrarlo, una curiosa galería para este domingo.

Empecemos por una de las fotografías más emblemáticas del s. XX: El día de la victoria sobre Japón en Times Square, de Alfred Eisenstaedt, tomada el 14 de agosto de 1945, tras conocerse la rendición de los nipones y en pleno clima de euforia. Resulta curioso que en ese mismo sitio, muchos años después, los fotoperiodistas habrían de tomar las terroríficas imágenes del 11-S de 2001.

 

 

 

ALFRED EISENSTAEDT de la victoria sobre Japón 1945

ALFRED EISENSTAEDT Día de la victoria sobre Japón, 1945

Dos esculturas, de Auguste Rodin y de Canova, dan otra visión más fría de los besos.

 

 

AUGUSTE RODIN, El beso

AUGUSTE RODIN, El beso

CANOVA, Eros y Psique

ANTONIO CANOVA, Eros y Psique

Un tercer escultor, Constantin Brancusi, por el contrario, encuentra una enorme calidez en este abstracto beso.

 

 

 

CONSTANTIN BRANCUSI, El beso, 1912

CONSTANTIN BRANCUSI, El beso, 1912

Otro beso, este atormentado y convulso: lo firma Edvard Munch.

 

 

EDVARD MUNCH El beso o Los amantes, 1897

EDVARD MUNCH, El beso o Los amantes, 1897

Un cambio de registro: el academicismo nos trae los besos de Fragonard y del veneciano Francesco Hayez.

 

 

FRAGONARD El beso robado, 1780FRAGONARD El beso robado, 1780

FRANCESCO HAYEZ, El beso, 1859

FRANCESCO HAYEZ, El beso, 1859

Beso en estado químicamente puro, este de Klimt, que vi miles de veces en Viena en todas las formas posibles de souvenir.

 

 

 

GUSTAV KLIMNT, El beso

GUSTAV KLIMNT, El beso

Otro fotógrafo, el eterno “perseguidor del instante preciso”, Cartier Bresson, se ocupó repetidas veces de las parejas besándose. He encontrado hasta cinco imágenes, pero sólo he seleccionado tres, ya que las otras no me han parecido suficientemente documentadas y no quiero confundiros con falsas atribuciones, tan comunes en la red.

 

 

HENRI CARTIER-BRESSON Café de París, 1969

HENRI CARTIER-BRESSON Beso 2

HENRI CARTIER-BRESSON  3beso

Por su parte, Henri de Toulouse Lautrec, en su serie “En la cama”, se ocupó tenazmente del tema de los besos. He seleccionado estos dos cuadros suyos, ambos de 1892.

 

 

 

HENRI DE TOULOUSE LAUTREC, El beso en la cama, 1892

 

 

HENRI DE TOULOUSE LAUTREC, El beso, 1892

La fotógrafa Marrie Bot se ha ocupado de la sexualidad en las personas mayores y ha retratado a muchas parejas, como esta formada por Lise y Cor.

 

 

 

MARRIE BOT, Lise and Cor, 2001

MARRIE BOT, Lise and Cor, 2001

Max Klinger hizo esta composición mitológica.

 

MAX KLINGER, La sirena, Tritón y Nereida, 1895

MAX KLINGER, La sirena, Tritón y Nereida, 1895

Picasso, el inquietante René Magritte, Roy Lichtenstein y Viniegra terminan la parte pictórica de esta galería sobre besos.

 

 

PABLO PICASSO, El beso, 1962

PABLO PICASSO, El beso, 1962

RENE MAGRITTE Los amantes, 1928

RENE MAGRITTE Los amantes, 1928

ROY LICHTENSTEIN, Beso, 1962

ROY LICHTENSTEIN, Beso, 1962

SALVADOR VINIEGRA, El primer beso,1891

SALVADOR VINIEGRA, El primer beso, 1891

El último de los besos, famosísimo, es el polémico Beso ante el Ayuntamiento, de Robert Doisneau, sobre el que se ha discutido si es algo espontáneo o un montaje preparado.

 

 

ROBERT DOISNEAU, El beso ante el Ayuntamiento, 1950

ROBERT DOISNEAU, El beso ante el Ayuntamiento, 1950

Que beséis y seáis besados en la medida justamente deseable, que para eso es domingo. Besos, muchos besos.

Alberto Granados

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12 comentarios el “¿Qué hay en un beso?

  1. Divertida y artística entrada con la que he disfrutado. ¡Gracias!

  2. Hay besos que pronuncian por sí solos la sentencia de amor condenatoria, hay besos que se dan con la mirada hay besos que se dan con la memoria. Hay besos silenciosos, besos nobles hay besos enigmáticos, sinceros hay besos que se dan sólo las almas hay besos por prohibidos, verdaderos. Hay besos que calcinan y que hieren, hay besos que arrebatan los sentidos, hay besos misteriosos que han dejado mil sueños errantes y perdidos. Hay besos problemáticos que encierran una clave que nadie ha descifrado, hay besos que engendran la tragedia cuantas rosas en broche han deshojado. Hay besos perfumados, besos tibios que palpitan en íntimos anhelos, hay besos que en los labios dejan huellas como un campo de sol entre dos hielos. Hay besos que parecen azucenas por sublimes, ingenuos y por puros, hay besos traicioneros y cobardes, hay besos maldecidos y perjuros. Judas besa a Jesús y deja impresa en su rostro de Dios, la felonía, mientras la Magdalena con sus besos fortifica piadosa su agonía. Desde entonces en los besos palpita el amor, la traición y los dolores, en las bodas humanas se parecen a la brisa que juega con las flores. Hay besos que producen desvaríos de amorosa pasión ardiente y loca, tú los conoces bien son besos míos inventados por mí, para tu boca. Besos de llama que en rastro impreso llevan los surcos de un amor vedado, besos de tempestad, salvajes besos que solo nuestros labios han probado. ¿Te acuerdas del primero…? Indefinible; cubrió tu faz de cárdenos sonrojos y en los espasmos de emoción terrible, llenaron sé de lágrimas tus ojos. ¿Te acuerdas que una tarde en loco exceso te vi celoso imaginando agravios, te suspendí en mis brazos… vibró un beso, y qué viste después…? Sangre en mis labios. Yo te enseñe a besar: los besos fríos son de impasible corazón de roca, yo te enseñé a besar con besos míos inventados por mí, para tu boca. De Gabriela Mistral, me encanta. Besos.

  3. Cómo no recordar aquí y ahora esta secuencia inolvidable:


  4. Y acompañarla con la versión que más nos guste de esta pieza insuperable:

  5. Precioso todo, incluidos los comentarios.
    Entre mis preferidos estaría siempre el de la fotografía de ALFRED EISENSTAEDT Día de la victoria sobre Japón, 1945, por lo que representa de alegría, euforia y liberación. Y por su belleza la escultura de Rodin, aunque nunca sepamos si la hizo él o su novia Camile. Esperemos que el beso se lo dieran a ella.

  6. Bonita antología.

  7. Balbuciendo, aunque no sé quién eres (¿tal vez P. A.?), bienvenido/a al blog y celebro que lo hayas pasado bien con esta entrada, que aunque apareció anoche, tenía qu haberlo hecho esta mañana, pero los errores están ahí. Que no sea la última vez que apareces por aquí.

    Miguel, geniales tus dos aportaciones. No me comentas qué te parece don Gilberto (que ese sí es de nuestras décadas) y su What’s in a kiss?”. A mí me gustaba mucho en aquel bareto.

    Coco, no sbía de esa dududa metódica entre Rodin y Camille. Cuenta el chisme, aunque sea de hace 120 años.

    Antonio, me gusta que te guste la galería de imágenes.

    Abrazos mil,

    AG

  8. Reblogged this on sildavia9 and commented:
    Me encanta esta canción, y precísamente hace dos días estábamos hablando de ella

  9. Fantásticos besos, Alberto!! Siempre vienen bien, pero en estos tiempos tan ásperos es particularmente necesario recordar que existen los besos. Y a veces (sólo a veces), hasta son posibles. Muchas gracias.

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