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La zahorí


Este relato, que escribí la pasada primavera, estaba destinado a ser leído durante el mes de junio en el Carmen del Aljibe del Rey, dentro del ciclo “El agua y la palabra”, que la Fundación Agua de Granada ha desarrollado en los jardines de su preciosa sede albayzinera.

El_Agua_y_la_Palabra_

Sin embargo, han concurrido dos circunstancias que han hecho que no haya hecho público: la primera es que hubo más autores de lo previsto, por lo que el ciclo se prologará el mes de junio próximo y en esas fechas probablemente sí entraré yo. La segunda y más importante, que mi relato sobrepasa la extensión pedida. No tengo la culpa: fue surgiendo como surgen los relatos, con cierto grado de autonomía, despegándose de la intención del autor y se fue alargando. Lo malo es que no puede acortarse porque perdería buena parte de su ritmo narrativo. Quedé con los  organizadores en escribir un nuevo cuento para el año próximo  y en ello ando actualmente.

Con “La zahorí” me pasa como a Mozart con alguna de sus piezas musicales. Él afirmaba que no sobraba nada y no faltaba nada, pero… había algo inexplicable que no funcionaba. Eso mismo me ocurre con este cuento, así que lo incluyo en este languideciente blog para que sirváis de test a través de vuestros comentarios. Muchas gracias.

 

 

 

 

“…el agua era mi sangre, mi vida, y yo oía la música de mi vida y mi sangre en el agua que corría.”

(Juan Ramón Jiménez)

 

 

 

 

 

Un atardecer lleno de tonos cárdenos Alonso arreaba mansamente a su asno bajo el calor sofocante. Pasado el Cerro Aceituno, tenían a sus pies las viejas murallas y el laberíntico caserío del Albayzín, salpicado de cipreses y blanqueados  cármenes. Mucho más abajo se extendía la ciudad, llena de campanarios que habían sido minaretes hasta hacía sólo unos años. La Vega, envuelta en olores de cosecha, lo circundaba todo en una apoteosis de fulgores crepusculares, de polvo dorado, de movimiento cansino de gentes y animales. Se detuvo un momento para disfrutar el inigualable panorama, pero el animal parecía impaciente por llegar a la casucha, tal vez deseoso de cebada y descanso, por lo que bajaba la cuesta con cierta impaciente premura:

-Voy, mi buen rucio. ¡Es tan hermosa esta ciudad! –le dijo.

Alonso pensaba en los rumores que se oían en Granada. No eran buenos tiempos para los conversos. Sus Católicas Majestades los habían obligado a cambiar al Profeta por Cristo y a mudar los nombres que siempre habían llevado, acompañados de los sobrenombres de sus linajes, por otros que no significaban nada para ellos.

Siempre tibio en materia de teologías, veía que cualquier religión ocultaba un desmedido afán por controlar al ser humano, por doblegarlo bajo el peso de dogmas, principios morales, la autoridad de la clase sacerdotal y el inmenso aparato de su artificiosa liturgia y su aparente trascendencia. En cualquier caso, aún sentía en su interior una tibia emoción al recordar a su madre enseñándole las azoras coránicas con una fe y una convicción absolutas. Creyó por un momento oír su cálida voz: “Bismillah ir-Rahman ir-Rahim…”. La traducción a su nuevo idioma, “En el nombre de Dios, el más Misericordioso, el Compasivo…”, le pareció, sin embargo, tan vacía como el Credo que recientemente había aprendido por obligación.

Iba absorto en esas cavilaciones y percibió algo extraño…

 

 

Elimino este relato por haber pasado a formar parte de mi libro “Mariana contemplando las mareas y otros relatos”, disponible desde el próximo mes de Abril en Librería Nueva Gala. Dejo el inicio, las imágenes y los comentarios que en su momento aparecieron en el blog (Granada, 24 de Marzo de 2017).

 

 

 

 

 

 

William Stott-of-Oldham La ninfa, 1886

William Stott-of-Oldham, La ninfa, 1886

 

Paul Hermann Wagner Ninfa del bosque 1870

Paul Hermann Wagner, Ninfa-del-bosque, 1870

 

Paul Émile Chabas La ninfa rubia

Paul Émile Chabas,  La ninfa rubia

 

Alberto Granados

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16 comentarios el “La zahorí

  1. Magnífico relato en el que no sé qué me gusta más: si las acuosas virtudes de la protagonista o el alegato contra el fanatismo religioso que respira toda la narración. Creo que ha mejorado muchísimo respecto a la primera versión. Cada vez que leo algún texto sobre la Inquisión me hago la siguiente pregunta: una reglión que, durante siglos ha estado quemando a sus enemigos en santas y criminales hogueras, ¿puede tener una mínima molécula de divinidad? Acaso el papa Paco pueda responder a esta pregunta. Enhorabuena a mi amigo Alberto por este hermoso y denunciador relato.-F. Gil Craviotto.

  2. Mi querido amigo: no sé si el cuento ha mejorado, como dices. Yo sigo viéndolo falto de vida.
    Y me ha salido el tiro por la culata: no ha habido test, ya que sólo ha aparecido tu comentario y éste es como siempre, benévolo.
    Gracias,

    AG el

  3. El relato brota de un manantial que va creciendo hasta hacerse arroyo y luego río. Al final se desborda y se convierte en leyenda. Y ahí es adonde yo quería llegar. La narración cobra un aura de leyenda adornada por todos los ornamentos del género: misterio, elementos populares, personajes míticos, perfecta ambientación histórica…Un texto que tus lectores necesitábamos recuperar. Me alegro y te felicito, Alberto.

    Un abrazo.

    • Miguel, sigo creyendoque le falta algo. Cuando te lo mandé, estabas de acuerdo: le falta el toque preciso y no sé dárselo. Por eso lo he reciclado en el blog. Ahora estoy con varios cuentos a la vez, pero me temo que ninguno va por buen camino. A más exigencia, mayor descontento.

      AG

  4. Don Alberto, muchas gracias por crear esta explicaciónn al carácter “malafollá” del granaíno. La historia, por otra parte, que a tí te parece falta de vida, rezuma vida por todos sus renglones: desde la vida devuelta al labriego por encontrarse la niña, hasta la vida perdida por culpa de una època oscura como fue la Inquisición. A mí me gusta es lo que te puedo decir, y comparto contigo que la longitud del relato es la que es, no se puede quitar, aunque quizás sí se puede añadir, pero para hacer un relato más detallado de algunas escenas. Un abrazo.

    • Don Manolo, gracias a ti. Eres el único que ha comentado ese aspecto que pone el tema morisco del centro del origen de ese rasgo peculiar y exclusivo que sólo nosotros conocemos como “malafollá”. Ya lo estudió José García Ladrón de Guevara.
      Que me alegro de volver a verte por aquí.
      Abrazos a Paqui y a los “niños”.

      AG

  5. Estoy de acuerdo con lo que dice Miguel Cobo. A medida que la narración avanza va tomando aires de leyenda. Se mantiene un interés creciente desde el principio y el vocabulario está maravillosamente escogido, justo y rico sin frases que sobren o falten -nada de síndrome Mozart- .Lo he leído con auténtico placer y espero que esta inspiración digna de una Scherezade varonil mantenga tu ilusión de escribir y compartir tu obra con nosotros.
    Petó.

    • Glòria, te agradezco tu crítica, pero este relato me está dando pocas satisfacciojnes. Le falta una chispa que no encuentro. Lo demás está cuidadísimo (le he dedicado más de cuarenta horas: escribirlo, retocarlo, pulirlo…). Y sigo viéndolo fallido. Al menos, frío como un charco.

      No sé. Ya se verá qué hago con él.

      Abrazos,

      AG

  6. Alberto, mi opinión: me ha parecido muy bueno el cuento. Tal vez encuentro algo que le falta o, digamos, incoherencia. Con mi humilde opinión tal vez pueda ayudarte en eso que le falta. Estoy de acuerdo con Cobo en que cobra aires de leyenda, de una magia grandiosa, y sobre todo cuando, puesta en la pira, la leña no arde y su cuerpo se convierte en odre. Bien, creo que esa es una magia insuperable con toda la serie de comeollas fanáticos que confomaba la Inquisión. Tal vez, se espera alguna insurrección, algo incontenible porque, comparado con esa magia, la de la transubstanciación se queda en agua de borrajas, y aun ni eso. Es verdad el miedo de la gente, siempre ha habido miedo y siempre ha habido insurrecciones. Tal vez si hoy no las hay, es porque no hay suficiente motivo. A lo mejor, simplemente, y perdona, es que me acuerdo demasiado de Trotsky y su “cuanto peor, mejor”. Un abrazo.

    • Miguel, nada que perdonar. Todo lo contrario, ya que soy yo el que ha pedido ayuda o al menos contraste de pareceres (un blog es justamente eso). Tal vez lleves razón y no he sabido resolver el paso del paroxismo de las hogueras al borreguismo posterior. Apunto la idea. Si este cuento termina algún día editado trataré de arreglar ese fallo (y el que me tiene obsesionado desde hace meses, sin saber cuál es). Te repito las gracias.
      Te recuerdo que me debes un ejemplar del cuento que leíste en el Aljibe.

      Un abrazo y supongo que muy pronto nos veremos.

      AG

  7. Pues mira, Alberto, después de leer el relato y esos comentarios anteriores, te apunto mi criterio: el relato debería transformarse en novela, quizás corta. Tienes sobrado tema.
    Otros varios: hasta entrada la narración no se sabe que la Zahorí es muda, eso pudiera ser importante.La riqueza de la narración es valiosa, pero necesitaría mayores descripciones. A veces te sorprendes con algo, tú deberías haberlo contado: como se desanvuelve la Zahorí para explicar sus conclusiones respecto a su conocimiento o intuición para cosechas o cantidades de riego… etc.
    Lo dicho, por mi, transformarías en novela del relato, segura estoy de que puedes sin el menor problema, el tema es sorprendente, precioso y te debes al lector que reclama más, como yo ahora.
    Lola Vicente
    Hemos pasado vicisitudes INSOSLAYABLES, pero pronto saldrán los CUENTOS PARA EL VINO.

    • Lola, una de las pocas ventajas que tengo es conocer la dimensión exacta de mis limitaciones y una de ellas es la inconstancia, así que no me meto en fandangos de los que no voy a poder salir. Ya lo hice y ahí quedó una novela de más de 180 páginas, inconclusa, sin voz, sin estilo y, sobretodo, sin una sola idea de qué hacer con ella.

      Me quedo con los relatos. Son muy exigentes desde el punto de vista estilístico, pero más rápidos.

      Celebro que los Cuentos para el vio estén a punto. Dame más noticias, anda.

      Un abrazo,

      AG

  8. Hola Alberto me ha gustado esta Historia, muy buena. Enhorabuena. Bss.

  9. Leyendo lo que opinan otras personas no me reconozco en ellas ni doy pautas a seguir para mejorar tu relato.
    Será que lo he leído y me ha gustado, y no es sencillo que una primera vez te guste “Algo”, pero no, creo que eres tú el que sabes porque lo cuentas así, y a mi esos relatos cortos me meto en ellos y me hace sentir eso que siente la zaorí, igual que me gustaron los barquitos en el Mar, quizás porque mi mejor elemento es el Mar, y debajo de una ola para que no rompa en mi y me arrastre. . Porque sales a pasear y ves siempre ese horizonte de Cielo y Mar y Luna y Sol.
    Pues me gusta mucho como ya te dije, no soy ninguna crítica, para decirte si te falta o te sobra, aunque eso suele notarse.
    Lo Dicho me gusta. Bss

  10. Muchas gracias, de nuevo. En este caso he sido yo qui8en ha pedido opniones, porque las necesito, ya que veo que algo falla y no sé lo que es. Quienes han comentado sólo han intentado aclararme dudas y a petición mía, así que lo veo perfecto.

    Un abrazo, Dumi.

    AG

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