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Adiós, bellos sueños amables del pasado


En la obra de Giuseppe Verdi encuentro siempre una pasión torrencial que se desborda, una autenticidad que conmueve y una belleza musical que creo insuperable. Queda claro el porqué de mi primer nombre bloguero, el de Rigoletto, que mantuve desde febrero de 2007 a marzo de 2010: jamás me ha defraudado nada en Verdi.

 

 

Maria Callas como Violeta en "La traviata"

Maria Callas como Violeta en “La Traviata”

Una de sus arias más hermosas es, para mi gusto, el “Addio, del passato bei sogni ridenti”, perteneciente al tercer acto (escena cuarta) de “La traviata”. En ese pasaje, Violeta acaba de ser visitada por el médico, quien ha dicho a la doncella, Annina, que le quedan pocas horas de vida. También acaba de recibir una carta en que se le comunica que Alfredo ha sabido por fin, que sus celos han sido infundados y viene a pedirle perdón y a reconocer su sacrificio. Todo se va a solucionar, pero ella comprende que es tarde y que ya no queda tiempo.

Hoy os traigo la versión cantada por la Callas en la Scala de Milan, en 1953.

 

 

 

Addio, del passato bei sogni ridenti,

Le rose del volto già son pallenti;

L’amore d’Alfredo pur esso mi manca,

Conforto, sostegno dell’anima stanca

Ah, della traviata sorridi al desio;

A lei, deh, perdona; tu accoglila, o Dio,

Or tutto finì.

 

 

Adiós, bellos sueños amables del pasado,

las rosas de mi rostro están palideciendo,

y el amor de Alfredo todavía me falta.

¡Consuelo, sostén del alma cansada!

Compadécete del deseo de la extraviada.

¡Perdónala y acógela, Señor!

Todo ha terminado ya.

 

 

 

Le gioie, i dolori tra poco avran fine,

La tomba ai mortali di tutto è confine!

Non lagrima o fiore avrà la mia fossa,

Non croce col nome che copra quest’ossa!

Ah, della traviata sorridi al desio;

A lei, deh, perdona; tu accoglila, o Dio.

Or tutto finì!

 

 

Alegrías y dolores pronto acabarán

La tumba es el confín de todo para los mortales.

¡Ni flores ni lágrimas tendrá mi fosa,

ni cruz con mi nombre que cubra estos huesos.

¡Ah!. ¡Sonríe al deseo de la mujer perdida!

¡Ah, perdónala; aógela, ¡oh Dios!, ,

Todo ha acabado ya.

 

 

Es un desesperado canto de aceptación de la realidad, de una conmovedora resignación y de un desvalimiento total, realzado por la delicada partitura intimista del genio.

Toda una obra maestra para iniciar este sábado.

 

Alberto Granados

2 comentarios el “Adiós, bellos sueños amables del pasado

  1. Una de las arias más hermosas-y es mucho decir-del gran compositor italiano. No puedo oirla sin sentir como la piel se me eriza de sublime pena. Pronto editaré mi modesto homenaje al maestro y ya tengo el aria más o menos elegida. Me ha costado una barbaridad entre tanta belleza. Gracias, Alberto y un petó.

    P.D. Te he dejado comentarios desde “padre, puedes oírme?”. A eso lo llamo yo peinar un blog.

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