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Los pelegrinitos


García Lorca compiló y armonizó para piano un total de trece “cantares populares” que cantó La Argentinita: La Tarara, Los cuatro muleros, el Zorongo gitano… y la que hoy os traigo: “Los pelegrinitos”, una desenfadada historia de amores ingenuos, con el Papa por medio.

La historia textual de estos cantares es curiosa. No consta ninguna versión escrita ni impresa de los textos de estos cantares, por lo que cada crítico ha incorporado o no los apoyos rítmicos que, en forma de estribillo o repetición de versos, o incorporación de la palabra “niña” o “niña bonita” sólo servían para completar los compases musicales.

De hecho, algún crítico ha tenido que recurrir a la discografía de la Argentinita para intentar fijar el canon textual de estos poemas, sin que parezca haber acuerdo sobre la exacta fidelidad posterior a dichas grabaciones.

 

 

 

Lorca y La Argentinita, portada del disco

Lorca y La Argentinita, portada del disco

Por otra parte, la gracia y espontaneidad de estos cantares es tal, que ha llegado a la discografía de diferentes voces y en ámbitos musicales muy diversos: desde la sobria versión flamenca de Carmen Linares, a la versión pop edulcorada del phantástico y phormidable Raphael, pasdando por diferentes versiones líricas, sin duda la mejor a cargo de Teresa Berganza.

El texto que propongo a continuación es el de las Obras Completas” de Editorial Aguilar, 1969, 15ª edición. Respecto a la versión musical, os dejo la genuina, la de la Argentinita, aunque os enlazo las otras, por si queréis hacer un repaso de estos pelegrinos que peregrinan de un cantante a otro o de un género a otro sin perder su inocencia lírica.

 

 

 

 

 

 

 

Los pelegrinitos

 

 

Hacia Roma caminan

dos pelegrinos,

a que los case el Papa,

porque son primos.

 

Sombrerito de hule

lleva el mozuelo,

y la peregrinita,

de terciopelo.

 

Al pasar por el puente

de la Victoria,

tropezó la madrina,

cayó la novia.

 

Han llegado a Palacio,

suben arriba,

y en la sala del Papa

los desaniman.

 

Les ha preguntado el Papa

cómo se llaman.

El le dice que Pedro

y ella que Ana.

 

Le ha preguntado el Papa

que qué edad tienen.

Ella dice que quince,

y él diecisiete.

 

Le ha preguntado el Papa

de dónde eran.

Ella dice de Cabra,

y él de Antequera.

 

Le ha preguntado el Papa

que si han pecado.

El le dice que un beso,

que le había dado.

 

Y la peregrinita,

que es vergonzosa,

se le ha puesto la cara,

como una rosa.

 

Y ha respondido el Papa

desde su cuarto:

¡Quién fuera pelegrino,

para otro tanto!

 

Las campanas de Roma

ya repicaron

porque los pelegrinos,

ya se casaron.

 

 García Lorca con La Argentinita

García Lorca con La Argentinita

 

 

 

Lirismo, inocencia arcangélica, sublimación de la libido, presencia eclesial (inevitable), humor y delicadeza en esta pareja tan irreal y tan lejana de las otras apasionadas parejas que Lorca nos mostró en sus tragedias rurales, mucho más llenas de alma en el almario, de pasión torrencial y de hormonas: de vida.

 

Alberto Granados

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