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La copa del viajero


Anoche se presentó en Yecla (y esta tarde se hará en Jumilla), dentro de unas jornadas sobre el vino, un libro colectivo en el que participo con un relato. Se trata de “Relatos para el vino” (Segovia, Ediciones Cylea, 2013), título que acaba de aparecer (yo aún no lo he recibido) dentro de la serie Relatos para… que la editora, Lola Vicente, ha dedicado previamente a ciudades como Segovia, Toledo o Granada. En este libro también están presentes otros veintinueve autores, diez de ellos relacionados con Granada y más o menos conocidos míos: Julio Alfredo Egea, Ángel Alcalá Galvé, María Manuela Dolón,  Carlos Murciano, Juan Ruiz De Torres, José López Martínez, Francisco Gil Craviotto, Alejandro Moreno, Valeriano Franco, Lola Vicente, Esteban de las Heras Balbás, Ángela Reyes, Hilario Barrero, Alejandro Pérez García, Luis Arrillaga, Mercedes Molina Mir, Celia Correa Góngora, Julia Gallo,. Lourdes Ortega Puche, Ana María Tomás, Ayes Tortosa,  Fernando de Villena, Emilio Porta, Ángel Olgoso, José Manuel Vidal Ortuño, Carolina García, Beatriz Villacañas, Sir Henry Willowy y Óscar Hernando.

Cuando Lola me pidió a principios de año esta colaboración yo no sabía que me iba a salir uno de los cuentos más sutiles y hermosos que he escrito hasta ahora. Dada mi inseguridad patológica, que yo diga esto puede resultaros extraño. Mejor juzgáis con vuestro criterio.

 

 

 

  

Anaxágoras, el viajero, se dirige lentamente a la casa del acantilado. El sol se acerca al ocaso y le da un mágico aire dorado al edificio, bajo el que el Egeo bulle, inquieto y azul. Trae al caballo tomado del ronzal porque la tarde tiene una singular belleza que invita al paseo. Observa que la casa a la que se dirige presenta un aspecto próspero y hospitalario. Le reconforta ver los tres cipreses que asoman tras la puerta, símbolo de buena acogida, de generosidad con los viajeros. Un instante antes de llegar, ladran los perros y aparecen dos esclavos que le preguntan quién es, por qué viene, qué desea de la casa de Filón.

Es –les explica- un militar curtido en la guerra y en el mando, que ahora regresa a su hogar, hacia el oriente, tras haber abandonado la milicia. Le ha dado mucha gloria y mucha honra a Atenas. Desea simplemente hablar con los dueños de la casa y presentarles sus respetos. Los esclavos le franquean el paso y el hombre accede a un frondoso jardín, envuelto en mil fragancias. En un rincón, bajo una cubierta de gasas, Filón lee unos pergaminos mientras picotea fruta de una bandeja. Una esclava nubia toca la cítara y canta una hermosa balada que hace callar a los pájaros de aquel edén. Filón se levanta para recibir al viajero, con el que intercambia las habituales fórmulas de cortesía. Los esclavos se apartan discretamente.

 

Elimino este relato por haber pasado a formar parte de mi libro “Mariana contemplando las mareas y otros relatos”, disponible desde el próximo mes de Abril en Librería Nueva Gala. Dejo el inicio, las imágenes y los comentarios que en su momento aparecieron en el blog (Granada, 24 de Marzo de 2017)

 

 

 

 

Cabeza de un Hoplita Museo Arqueológico de Atenas)

Cabeza de un Hoplita (Museo Arqueológico de Atenas)

 

 

Alberto Granados

17 comentarios el “La copa del viajero

  1. He apurado hasta la última palabra cada una de las líneas de este bellísimo relato, saboreándolo cual si se tratase de una copa del mejor vino; del mismo que se sirvió en la idílica casa del acantilado. Siento ahora el sublime don de la ebriedad y sus efluvios me transportan, como en un sueño, a las islas del Egeo. Las de nuestro piélago interior.

    ¡Felicitaciones, Alberto!

  2. Precioso Alberto. Muchas gracias
    David

  3. Sencilla y hermosa esta bucólica historia. Gracias por transportarnos a tiempos de templanza.

  4. Grande Alberto. Recrearse en tu rica dialéctica como antes de la época electrónica. Sentir la tranquilidad de una charla en el reposo nocturno. La suavidad de emociones mundanas con prioridad exquista.
    Apurar el poso de tus letras es casi tan delicioso como volverte a leer relatos (esos que saben que me inspiraron )
    Felicidades, como el buen vino, mejoras con el tiempo 🙂

  5. Kape y Antonio: muchas gracias. Yo creo que es, en su simplicidad, de lo más depurado que he escrito. Me llevó un verdadero montón de horas, pero me quedé en la gloria, cosa que no es habitual.
    Tengo verdaderas ganas de recibir el libro y leer lo que han escrito los autores que conozco (en algún caso, han tenido la gentrileza de enviarme el cuento hace meses).

    Abrazos,

    AG

  6. Alberto, a pesar de que las uvas que estabas utilizando para su elaboración, de entrada presagiaban un vino peleón, bajo mi opinión, has ido logrando un magnifico Gran Reserva, cuya solera se puede utilizar, para vigorizar otros nuevos y continuar su crianza. Me ha gustado saborearlo. Un abrazo.

    • Pues brindemos por ti y tu generoso comentario. Hago siempre loque puedo. Este cuneto me ha agradado mucho desde que lo envié y tener que guardarlo hasta que ha llegado a la calle (al menos a las calles de Yecla y Jumilla), casi diez meses, me ha costado trabajo. Me está pasando con otro relato, “Cochero”, que aparecerá en un libro colectivo. Lleva tres meses acabado y no lo puedeo colgar…

      Un abrazo, paisano.

      AG

  7. Nada Nada. Es prácticamente perfecto. Si algo tengo que decir es que en algún párrafo hay algún pequeño tropiezoi de sentido que se diluye leyendo el resto de la frase.
    Adelante muchacho. Sigue así.
    Eso es al felicidad.

    Un cordial abarzo.

    Alfonso El indigente.

    • Alfonso, deberías decirme cuáles son los pasajes concreto enque encuenjtras fallos. De esa forma podría retocarlos. Yo, si lo leo mil veces, mil una me sale tal cual, así que para la corrección estáis los demás.
      Un abrazo.

      AG

  8. Con solo la evocación al mundo clásico, ya se agradece. En mi humilde opinión, un bonito relato.
    Un abrazo.

  9. Hola Alberto me pareció precioso tu relato es bello en los detalles y en la Historia que dejas caer como una copa de cristal. Lo enmarcas como un cuadro en el mundo clásico, haces filigranas para que parezcan que tus personajes tengan movimiento. Enhorabuena. Besos y celebra este trabajo.

    • Mira que soy inseguro y que ciuando termino un relato nunca sé si funcionará para los demás. Pues con este estuve seguro desde el primer momento: me gustó, lo vi sutil, lleno de sugerencias, un relato donde pasn mil cosas sin que aparentemente ocurra nada…
      Gracias, Dumi. Un abrazo.

      AG

  10. Excelente relato, Alberto. Tiene la medida justa de melancolía y delegación, Delegación de Ismene en la esclava, delegación que a veces no queda más remedio. El viajero siempre moviéndose que deja el regusto agridulce.

    • Miguel, celebro que te guste. Ahora tengo verdadera curiosidad por recibir el libro para ver los otros 29. Coozco el de Gil Craviotto, que tuvo la gentileza de enviármelo. Me gustó mucho, tanto como el vino Saint Emilion, del que trata.

      Un abrazo.

      AG

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