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Imágenes de Granada. 33: Granada, arquitectura de agua


Granada, agua oculta que llora.

(Manuel Machado)

 

 

 

 

 

 

 

En el Día Internacional del Agua tal vez sea conveniente traer a este blog las pruebas palpables de que esta ciudad es pura arquitectura de agua, un espectáculo teatral que tiene al agua como trama y como atrezo indiscutibles. Una ciudad entre dos ríos, el Genil y el Dauro o Darro (“…uno llanto y otro sangre…”, según García Lorca) y muy próxima a dos realidades insoslayables (la eterna presencia de nieve en las cumbres de Sierra Nevada y la proximidad a la costa del Mediterráneo) por fuerza tiene que sentir intensos vínculos con el agua. Y la larga presencia árabe, que en realidad fue la que determinó nuestra vocación hídrica, creó la magia que le dio forma definitiva.

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El río Darro
 
 
 
 
 
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El río Genil

Yo paseo continuamente por la ciudad y cada vez encuentro más puntos de conexión entre su propia esencia y el agua, manifestada como murmullo musical de fondo, como paisaje, como reflejo cambiante, como filosofía profunda y seña de identidad. Se trata del agua que hizo fértiles los huertos del Albayzín, hoy olvidados por razones obvias (“Una huerta es un tesoro si el hortelano es un moro”, afirma un antiguo dicho local), o del agua que durmió su silencioso sueño en el aljibe, o la que canta saltarina en un surtidor, o deja sentir su fuerza en un caudaloso raudal o una acequia de regadío. También, el agua que refresca el intenso calor estival baldeando patios, salpicando espacios, regando calles y asentando el polvo. O del agua que llena la pupila de verdes y azules, colores y brillos, reflejos que pasan a ser un elemento arquitectónico más, idea que sólo será posible percibir cabalmente si se ha visitado la Alhambra.

En esa simbiosis prodigiosa entre Granada y el agua, surgen una serie de imágenes que he ido captando en mis callejeos y hoy os traigo.

Empecemos por el entramado técnico del agua: el proceso de conducción del agua al lugar en que se la necesitaba requirió obras de ingeniería que dieron lugar a una red de acequias y canalizaciones, pozos, norias, partidores (esclusas para distribuir)… para después almacenarse en aljibes, estanques, albercas… y hacerla salir a la superficie a través de fuentes, pilares, caños, surtidores, lavaderos o baños públicos…

01 Acequias, cauchiles, azacayas

Azacayas, albercas y fuentes nazaríes… (Cartel explicativo ante el Parador de San Francisco)
 
 
 
 
 
 
02 Aljibe del Rey
Aljibe del Rey
 
 
 
 
 
 
 
03 Aljibe de la Mezquita Mayor, hoy catedral
Aljibe de la Mezquita Mayor, hoy catedral
 
 
 
 
 
 
 
 
 
04 Ladrón del Agua, imagen antigua
Ladrón del Agua, vieja conducción albayzinera
 
 
 
 
 
 
 
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Acueducto de la Torre del Agua, en la Alhambra
 
 
 
 
 
 
 
06 Los Albercones
Los Albercones 1
 
 
 
 
 
 
07 06 Los Albercones
Los Albercones, 2
 
 
 
 
 
08 Los Albercones
Los Albercones, 3
 
 
 
 
 
 
 
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Raudal desbordado en los bosques de la Alhambra
 
 
 
 
 
 
 
 
11 Raudal en Cuesta de los Chinos
Raudal en la Cuesta de los Chinos
 
 
 
 
 
 
 
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Acequia en la Cuesta de los Chinos
 
 
 
 
 
 
 
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La misma acequia en otra toma
 
 
 
 
 
 
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Partidor de la Acequia Gorda, ante el molino harinero El Capitán
 
 
 
 
 
 
 
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Acueducto de los molinos en la Cuesta de los Chinos
 
 

Granada fue una ciudad con bastantes establecimientos para baños públicos. He aquí algunos ejemplos.

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Baños de la Alhambra
 
 
 
 
 
 
Baños de la Calle Real de la Alhambra o de Polinario
Baños de la Calle Real de la Alhambra o de Polinario
 
 
 
 
 
 
 
 
Baños El Bañuelo
 
El Bañuelo
 
 
 
 
 
 

Y también hubo una red de lavaderos.

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Lavadero de la placeta de la Puerta del Sol
 
 
 
 
 
 
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Lavadero de Manchega
 
 
 
 
 
 
 
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Lavadero en el Bañuelo (de un panel del Carmen del Aljibe del Rey)
 
 
 
 
 

¿Qué decir de las fuentes, surtidores y pilares que siempre han tenido las casas granadinas, desde las más humildes hasta los palacios señoriales?

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Una fuente de la Alhambra
 
 
 
 
 
 
Fuente del Palacio de los Condes de Gabia 01 Claustro
Fuente del Palacio de los Condes de Gabia
 
 
 
 
 
 
 
 
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Fuente del Patio de los Leones
 
 
 
 
 
 
 
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Fuente del Pimiento
 
 
 
 
 
 
 
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Fuente del Tomate
 
 
 
 
 
 
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Fuente en el Colegio de Notarios o Palacio de los Ansoti
 
 
 
 
 
 
 
Fuente en el patio de la Casa de Castril
Fuente en el patio de la Casa de Castril
 
 
 
 
 
 
 
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Pilar de Carlos V
 
 
 
 
 
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Pilar de la Corrala de Santiago
 
 
 
 
 
 
 
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Pilar de las Angustias en calle Elvira, 1671
 
 
 
 
 
 
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Pilar en el Centro de Atención al Visitante de la Alhambra
 
 
 
 

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Pilar en el Corral del Carbón
 
 
 
 
 
 
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Pilar Real en Cuesta Escoriaza
 
 

En las imágenes que os ofrezco a continuación, parece que el agua es un elemento más de la concepción arquitectónica y decorativa del entorno, pues crea unos efectos de notable belleza:

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El agua como elemento de la decoración Centro de Atención al Visitante de la  Alhambra
 
 
 
 
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Claustro del Parador de San Francisco
 
 
 
 
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Escalera del Agua en el Generalife
 
 
 
 
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Estanque del palacio del Partal
 
 
 
 
El agua como elemento de la decoración Patio de los Arrayanes
 Patio de los Arrayanes

El agua pública, entendida desde antiguo como un tesoro, ha sido objeto de prolijas normativas desde la época nazarí y, en alguna ocasión, fuente de conflictos o reivindicaciones.

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Representación teatral reivindicativa de los años 30 (Cartel del Carmen del Aljibe del Rey)
 
 

Si hasta aquí os he hablado del agua, quiero terminar mencionando una figura enormemente popular, hoy desaparecida, que forma parte de nuestra historia: el aguaor (aguador, en castellano normativo), ese personaje que con varias cántaras sobre su burro, un vasar y una anisera, siempre de higiene dudosa, recorría la ciudad para dar de beber al sediento a cambio de unos chavos (ochavos, en la variedad central de nuestro venerable idioma). Ganivet, en su “Granada la Bella”, lo retrataba así:

En Granada un aguador tiene que ser a su modo hombre de genio. ¿Veis ese que por la Carrera de Darro, por la cuesta de Gomérez o por la del Caidero baja gritando: «¡agua!¿¡quién quiere agua?» Ese es un albañil que busca un sobrejornal para «dar una vuelta de ropa a su gente», un bracero sin trabajo, un aguador de aluvión, que de seguro no sabe llevar la garrafa, la cesta de los vasos y la anisera. El verdadero aguador se compenetra con estos tres elementos hasta tal punto, que de él tanto puede decirse que es hombre como que es cesta o garrafa; huele donde tienen sed, pregona, y con sus pregones despierta el apetito; porque entre nosotros la sed es apetito, y hay quien bebe agua y se figura que come. -¡Acabaíca de bajar la traigo ahora! -¡Fresca como la nieve! ¿quién quiere agua? -¡Nieve! ¡Nieve! -¡Qué frescuras de agua! -¡De la Alhambra, quién la quiere! -¡Buena del Avellano, buena! -¡Quién quiere más, que se va el tío!- Y así por este estilo centenares de pregones incitantes, hiperbólicos, que concluyen por obligar a beber. Abrís la mano, y recibís una cucharadita de anises para hacer boca; mientras los paladeáis, el aguador fregotea el vaso, que llena después de agua clara y algo espumosa, como escanciada desde cierta altura; después que consumís el vaso, os ofrecen más, y aceptáis «una poca» aunque no tengáis gana, y por todo el consumo pagáis un céntimo doble, salvo lo que disponga vuestra generosidad. Antes de la recogida de la antigua moneda, «la ley» era un humildísimo ochavo, y cuando acaeció la revolución monetaria, hubo largas y empeñadas discusiones entre los partidarios de que el «chavo» fuera sustituido por el céntimo, y los que aspiraban a que lo fuera por el doble céntimo; y aún recuerdo con placer una acalorada disputa en que intervine yo, defendiendo la causa del céntimo doble, y en la que un amigo mío, alpujarreño por más señas, defendió un sistema ecléctico, que consistía en utilizar el céntimo para tomar agua sola, y el doble agua con anises. De tal suerte nos llega al alma todo cuanto al agua se refiere, que todos nuestros sentidos se avivan hablando de ella, y que por ella somos pensadores sutiles.

 

Aguaores en la Fuente del Avellano

Aguaores en la Fuente del Avellano (origen desconocido)

Granada fue un vergel de huertas y jardines, de cármenes frondosos. De “paraísos cerrados para muchos y jardines abiertos para pocos”, como enunció Soto de Rojas. El progreso, sin embargo, ha destruido parte de esa concepción urbana y la ciudad se muere de fealdad mientras el milagro del agua aún conserva oasis de belleza en medio de tanta estupidez. Y, desgraciadamente, no hay acequia que  canalice, ni esclusa que detenga la estupidez, sobre todo si se disfraza de progreso.

 

Alberto Granados

11 comentarios el “Imágenes de Granada. 33: Granada, arquitectura de agua

  1. Hola Alberto.
    He tenido que volver a Granada para darme cuenta de nuevo hasta qué punto es una ciudad donde el agua es parte de su esencia. Pero con un viaje tan rápido apenas hay tiempo para nada. Por ejemplo, al ser un grupo relativamente numeroso (24 personas, en la visita a la Alhambra, nos partieron en dos grupos del grande que éramos de 48) y que llovió, el guía no nos llevó por la Escalera del Agua del Generalife, (aparte que mi tropa ya se iba cansando)
    Una pregunta sobre “la Cuesta de los Chinos” ¿Es la subida a la Alhambra desde la Cuesta de Gomérez? lo de “los chinos” vendrá por los japoneses, he pensado.
    Ya publicaré algo también… cuando tenga tiempo.

    • Hesperetusa, me encantó conocerte “en vertical”. Lamentablemente, vuestro viaje ha sido tan esclavo de los horarios que ni nos hemos tomado un café. Pendiente queda.

      La Cuesta de los Chinos es la opuesta a la subida por Gomérez y debe su nombre al pavimento tradicional, un empedrado normal, bien diferente del artístico y tradicional empedrado granadino, que sabe hacer maravillas en patios, claustros, etc.

      Un abrazo y que descanses.

      AG

  2. ¡Magnífico reportaje ilustrado! Da gusto pasear contigo por la cuidad eterna que te habita. Este blog es un lujo del cual no podemos prescindir. Tenemos que cuidarlo, tanto su creador como sus lectores. Larga vida y muchos “postes”.

  3. Bellísimas imágenes, Alberto. Este blog es un auténtico lujo. Gracias una vez más y felicidades.

    • Me temo Teresa que el blog agoniza lentamente. No tengo demasiado estímulo y estas cosas así si no se hacen con gusto dejan de ser lo que siempre deben ser.
      En cualquier caso, gracias por aparecer por aquí. Yo ahora apenas asomo por el otro blog que compartimos.
      Un abrazo,

      AG

  4. Maravillosas imágenes y comentarios cultos y sabios de tu Granada y su arquitectura del agua.
    Me gustó muchísimo “Las paredes hablan” con la calle de la leyenda del beso y la última, de la Cuesta de Granados, que debería ser la tuya por el amor que transmite a tu ciudad. ¡Con cuánto detalle describes todo lo que te gusta! Un saludo Alberto.

  5. Pepi, el callejón del Beso es un sitio del bajo Albayzín que me gusta mucho. Gracias por tu elogiosa crítica. Permíteme recomendarte los relatos.

    Un abrazo,

    AG

  6. Gracias por el paseo, a través del agua, por estos rincones Granainos tan bellos y refrescantes en estas fechas.
    Sería una pena que esta ventana a la Historia de Granada se cerrara.

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