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La diada más triste


El proceso independentista catalán encuentra en la diada de hoy un verdadero cauce para expresar su batalla contra la ley vigente, contra un sector de la propia sociedad catalana y contra el resto del estado español. Es la gran ocasión, el ensayo general con tutti, de los anhelos separatistas que el señor Mas ha sembrado y potenciado, en buena medida para ocultar su incapacidad política.

No soy quién para decirle a los catalanes lo que deben sentir en su corazón, en la misma medida que ningún catalán puede decidir mi postura sobre la unidad de un estado mantenida durante más de quinientos años. No soy quien para desautorizar el catalanismo separatista, pero ningún catalán podrá criticar mi “nacionalismo español”, término equívoco con que se ha pretendido definir mi actitud frente al problema. No me llamo Felipe V, no creo haber perjudicado a ningún catalán, ni soy un invasor de nadie ni de nada. No los he convertido en víctimas de mi explotación. Más bien he admirado siempre el cosmopolitismo, la modernidad, la competitividad y otras muchas virtudes  bien patentes en Cataluña.

Por otra parte, he vivido siempre en Andalucía, un panorama histórico y humano cuya mayor virtud es, probablemente, el ser francos, abiertos, acogedores y siempre inclusivos. Nos han invadido a lo largo de los siglos mil pueblos y en poco tiempo la población autóctona y los invasores estaban “colegueando” en una atmósfera de convivencia y mestizaje perfectamente asumido. Por eso no encuentro razón de ser a los nacionalismos en la era de la aldea global ni encuentro justificable el victimismo catalán. Veo en todo nacionalismo un simple sarampión decimonónico que siempre oculta los interese de una nueva casta política que mira con usura el pastel de poder político a repartirse.

La maniobra encabezada por el señor Mas lleva siendo noticia muchos meses y estoy harto. Es cierto que en Cataluña siempre ha existido un sustrato independentista, pero Mas lo ha sabido canalizar para enmascarar su ineficacia, su endeudamiento insalvable, y está consiguiendo que la población catalana (los catalanes de toda la vida y los charnegos que intentan demostrar su limpieza de sangre catalanista a toda costa) se movilice exclusivamente por el monotema de las ofensas recibidas de España y la imperiosa necesidad de independizarse.

 

 

El Roto en El País de hoy

Viñeta de El Roto en El País de hoy

 

 

 

Con su pan se lo coman. Repito que estoy harto. Si se quieren ir, que se vayan. En este conflicto no se ve solución. Una sobrina jovencísima que vive en Barcelona y está pasando unos días en casa me definía magistralmente el problema:

-Es que quiero que me quieras.

-Sí, pero es que no te quiero y se impone la ruptura.

Pues eso mismo. Si no hay solución, si Cataluña no va a querer a España, si han no han sentido escrúpulos al tergiversar la historia (recuerden un congreso de Historia (?) llamado “España contra Cataluña”), si no hay otra alternativa que la independencia, que se vayan de una vez, con referéndum o por las bravas. Pero sin un solo tiro, sin un muerto, sin un nuevo héroe producto de la maltratadora y malvada España.

Cuando se vayan, lo sentiré y me quedaré dolido, sea eso nacionalismo español o sea simple sentido común. Pero que se vayan con todas las consecuencias. Si mi sobrina explica el problema en términos de pareja, volvamos al símil:

-Te vas y no quiero volver a saber nada de ti. Suerte y olvídame –podría decir el despechado por el abandono.

Hoy veremos en los telediarios una muchedumbre enfervorecida por sus señas catalanas. Para mí será una tristísima diada, mientras para la causa será un irrepetible momento de gloria. Se manejarán gloriosas cifras de participación y Mas entrará en el olimpo catalanista como héroe. Tal vez se soslaye a esa otra parte de la población catalana que desea seguir unida a España, los nuevos metecos del catalanismo, de la misma forma en que se oculte la ruina económica que puede suponer alcanzar la gloria catalanista, pero la Historia, que inexorablemente pone a cada cual en su sitio, hablará de todo este proceso como un hecho lamentable.

Me pregunto qué va a ser de la literatura catalana en castellano (Marsé o Mendoza, por ejemplo), qué política tendrán que adoptar las editoriales catalanas que han trabajado con autores que escriben en castellano (Seix Barral tiene un catálogo predominantemente castellano), o si la política cultural del nuevo régimen se surtirá en lo relativo a las artes y la creación exclusivamente de la riqueza autóctona, indudable pero mucho más limitada que si se le suma el resto del panorama español. También me pregunto por los efectos económicos y empresariales, por el desarraigo de los españolistas, destinados a ser extranjeros en su propia tierra… Me pregunto muchas cosas, pero sólo encuentro respuestas negativas.

Bona sort, Catalunya.

Alberto Granados

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22 comentarios el “La diada más triste

  1. No se puede decir mejor. Un sentimiento compartido. Gracias.

  2. Verás, Alberto, completamente de acuerdo. Sólo no estoy de acuerdo en lo de los tiros. Ojalá, pero va a ser que no. Te voy a poner un ejemplo mínimo pero contundente. Fíjate en los fondos de las pensiones, es decir en los fondos de la Seguridad Social que siguen siendo del Estado Central. Tú y yo cobramos nuestra pensión de Hacienda, no de la Junta. Ponte que por las buenas o por las malas, se separan y el Estado central dice que no suelta esos fondos. ¿Y ahora qué? Claro, todo dependerá de la cantidad de pobres que estará dispuesta Cataluña a poner encima de la mesa. Si sus jubilados aceptan morir de hambre pero dignamente independientes, me parecerá bien. Si no, tendrán que defender esas cosas (y lo que acabo de decir es un mísero ejemplo de mil cosas más) con algo más que buena voluntad y palabras. De Escocia ya está empezando a salir dinero. Claro, ahora llega el idealista y dice aquello de “a mí qué me importa, que se lleven su dinero esos cabrones”. Vale, pero luego ese dinero hace falta para seguir funcionando, para evitar un paro bestial, para… etc. Se nos puede llenar la boca y la cabeza de ideas, pero cuando vemos las consecuencias de esas ideas… bueno, los escoceses no sabemos cómo reaccionarán, pero los españoles (e incluyo a todos) cerramos los ojos y ande yo caliente, ríase la gente. Ese es el problema.

  3. Bueno, siempre les quedará algo importante sin disparar un tiro: agarrar p’els testicles a Pujol y obligarlo a devolverle a Catalunya todo lo que les robó (ahora resulta que no era sólo España la que robaba) y repartírselo como buenos hermanos.

  4. Lo suscribo integramente

  5. .
    Salvo algún matiz, firmaría por completo tu ‘manifiesto’.
    Si tal hecho llegara a producirse -el de la independencia- y tan mayor que ya me coge, ¿cómo podría encauzar mi protesta? Claro está que lo primero sería no poner los pies en Cataluña para siempre amás y en toda la medida posible, observar el boicot económico, desde clausurar mis parcas cuentas con La Caixa a no comprar ni una botella más de Freixenet.

  6. Mi querido Alberto: Comparto tu tristeza y también el fatalismo que impregna el artículo. Al final, si se quieren ir, será mejor dejarlos, como dices, sin un sólo tiro. Lo que me apena es ese sentimiento antiespañol y el alzheimer histórico que demuestran los líderes de este disparate con respecto a España, su unidad y la importancia que siempre ha tenido Cataluña dentro de ella.

  7. Totalmente de acuerdo Alberto.
    El 15 M del resto de España, el “ Podemos” que está recogiendo el malestar ciudadano provocado por la crisis y por esta inmerecida “ casta” política, está siendo el independentismo catalán. Surgieron como movimientos ciudadanos al que los“ honorables” políticos nacionalistas se han adherido para ensombrecer sus nefastas políticas.
    Me gusta Cataluña, pero desprecio profundamente los nacionalismos. Que defiendan su postura sin atacar al resto, que no busquen culpables fuera y articulen sus deseos independentistas sin fisuras y confrontaciones.
    Los medios también tendrían que hacérselo mirar.
    Un abrazo

  8. Comparto la hartura pero soy mucho más pesimista. Ojalá el despecho y una despedida airada del resto de España fuera una solución. No lo es.

    Al día siguiente de la independencia empezaría la lucha por la “emancipación” del resto de los Països Catalans. Igual que la construcción nacional catalana ha necesitado treinta años para consolidarse, las de Valencia, Baleares y la Franja Aragonesa necesitarían algunos decenios de raca-raca para ser efectivas. El monotema continuaría, si cabe exacerbado, al día siguiente de la independencia. Y la Catalunya independiente no repararía en gastos para financiar ese raca-raca.

    Que se haría de, pongamos un 30%, los catalanes que nos neguemos a cambiar de pasaporte y nos empeñemos en seguir siendo españoles? Nos echaríais una mano desde el resto de España o nos condenaríais al olvido y a la muerte civil que nos espera en la Catalunya independiente. Nos obligaríais, por omisión, a pagar impuestos en Catalunya y nos impediríais contribuir al desarrollo del resto de España?

    Los españoles somos perezosos y estamos más que escarmentados de guerras fratricidas. Pero quizá el nacionalismo catalán nos acabe dando una excusa para unirnos y luchar por algo justo. Como decía mi abuela – a la fuerza ahorcan – , igual es momento de cambiar el derrotismo por una actitud más proactiva y empezar a movernos por algo que sí merece la pena.

  9. Deberíais leer el libro y pensar.

    Se llama “Porque tengo hijos” y lo publicó en el año 2006 una mujer llamada Rosa Díez a la que muchos tildan de sinvergüenza.

  10. Este texto está en la solapa del libro.

    Gracias a gente como Rosa Díez hemos vuelto a descubrir el fondo de coraje personal y de sereno radicalismo sin el que los principios democráticos no son más que palabras vacías. Decir claro y alto lo que uno piensa, no rendirse al miedo ni a la conformidad, no mirar nunca hacia otro lado cuando la injusticia o el crimen suceden delante de nosotros, no claudicar de la alegría. Esas cosas que parecen tan simples, y que Rosa lleva practicando tantos años, son el mejor antídoto contra la vileza.
    Antonio Muñoz Molina

    El momento aciago en España ha sido cuando las gentes de izquierdas dejaron de creer en la ley y permitieron que pareciese algo de derechas.

  11. .
    Muy buena y pertinente tu reflexión, Carlos.

  12. ¿Alguien me puede decir por favor qué le parece el texto sobre Rosa Díez escrito por Antonio Muñoz Molina que he dejado copiado, y está en la solapa del libro que recomiendo?

  13. Mi resumen de la Diada, es que despertó a España y seguramente la conmovió, a pesar de las posiciones numantinas del Sr. Rajoy y del Sr. Mas, espero y deseo que esta situación no conduzca a una insumisión política de Cataluña, sugerida por el ínclito, Oriol Junqueras. En general no asusta este planteamiento, lo que realmente revuelve las tripas, es la incapacidad de los responsables para negociar un acuerdo razonable para las partes.
    Victor Hugo, escribió, “ningun ejercito puede detener una idea a la que le ha llegado su momento” Por suerte aun no ha llegado el momento de intervenir el ejercito, pero si, se propugna un entramado legal para quebrar la voluntad de un pueblo. Ya que en este caso, ni es Artur Mas el lider de la corriente de opinión, ni se ha obtenido el resultado esperado por los Nacionalistas Españoles al airearse, ¡oh¡ coincidencia el escándalo de la delincuente familia Pujol
    Me sorprende, Alberto, que no hayas detectado los verdaderos líderes de este movimiento, como Carmen Forcadell, cuando decia refiriendose al T. Costitucional que es un “Tribunal de Partido” ó Josep Rull, priorizando la voluntad de un pueblo sobre el Tribunal Constitucional. ó como ya he indicado el llamamiento a la desobediencia civil que propugna Oriol Junqueras.
    A mi modo de ver, se hace imprescindible un referendum democrático, para saber cual es el grado de adhesión al independentismo, tal vez nos llevemos una sorpresa y sea inferior al vaticinado. De todas formas, el afaire catalan, ha llegado para quedarse, y es muy serio, muy profundo y está bien cohesionado, tiene las tres bases fundamentales que precisa un cambio hstorico, consenso ciudadano, líderes políticos (Naturalmente, no incluyo al Sr. Mas ) y un parlamento democrático para avalarlo.

    Un fuerte abrazo
    Tu paisano, Juan A. Fernández Matas

  14. Lo que quieren es que hablemos,
    sea bien o sea mal,
    pero siempre en torno a ellos.
    ¡ ¡ ¡No los quiero ni nombrar! ! !
    El silencio es lo mejor,
    es el mayor enemigo,
    si nunca se hiciera eco…
    se habría acabado el conflicto.
    Un beso grande Alberto
    Lola Vicente

  15. No estoy en Glranada. Cuando vuelva respondere a uestros comentarios y a una serie de correos privados que intentare resumir.
    AG

  16. El entramado legal es la democracia.

    Yo soy demócrata.

  17. Estoy de acuerdo con una parte del análisis que se esboza en el artículo, pero en total desacuerdo con la solución propuesta. La segregación de una parte del territorio español es una materia que solo corresponde decidir al pueblo español (art. 2 de la Constitución), y en tanto la Constitución no se modifique ese será el statu quo, y no otro. El Estado no puede aceptar la exigencia de que se vulnere la legalidad. Eso es la democracia: el respeto a la legalidad. Poco importa que se manifiesten cientos de miles de personas si el objeto de la manifestación consiste en cometer una ilegalidad. Artur Mas y Junqueras están conduciendo a Cataluña a un callejón sin salida, que puede llegar a tener dramáticas consecuencias. El uno (Artur Mas) para ocultar la corrupción escandalosa y antisocial de su partido. El otro (Junqueras) por antiespañolismo, y probablemente por racismo. España no debe consentir este tipo de cosas. Hay que hacer valer la legalidad haciendo uso de los medios que el Estado democrático de Derecho arbitra frente a los violentos y los que tratan de imponer sus exigencias ilegales a la mayoría.

  18. Voy a tratar de responder a los comentarios anteriores y añadir algunas ideas que han llegado en correos (obviamente, los remitentes han preferido mantener su privacidad y voy a respetarla), en Facebook e incluso en la web de un prestigioso autor, en la enlacé mi entrada.
    Aparte de que en la costa tengo problemas para responder y he estado allí los últimos días, he estado esperando la aportación de dos seguidoras de este blog, catalana de siempre la una y emigrante de muchos años a Cataluña la otra, pero sus opiniones no se han producido hasta ahora.

    Algunos me decís que suscribís totalmente o con algún matiz, mi visión de la situación. Otros (Miguel, Sap, Carlos…) añadís matices:

    el coste económico de las pensiones, inasumible para Cataluña en solitario;

    el problema de quién debe votar sobre la ruptura: si la totalidad del censo español o sólo los catalanes;

    el problema de quienes siendo catalanes, desean mantenerse dentro del estado español y temen convertirse en los perseguidos del nuevo sistema;

    la obsesiva dedicación de la energía política al exclusivo monotema: gente que podría ser muy válida en diferentes causas, absorbida por un único planteamiento, dejando al margen otras reivindicaciones de siempre asentadas en la combatividad catalana;

    el auténtico miedo de emigrantes que llevan en Cataluña toda la vida, que han echado sus raíces allí y han creado una familia de catalanes, y que temen ser los primeros en ser despedidos, una vez comprobada su escasa fe en la independencia;

    la especialización de los ámbitos culturales en “lo catalán”, proscribiendo a otros creadores, que han visto que no se les vuelve a contratar, que no se publican sus libros o que no se cuenta con ellos, ahora invisibles;

    la relación de ese catalanismo con los chanchullos de Pujol, lo que hace a este nuevo catalanismo inducido sospechoso de ser una cortina de humo para tapar las vergüenzas de la tribu que ha comido de la mano del otrora molt onorable president;

    la incapacidad de ambos gobiernos (central y autonómico) de encontrar una solución política, ambas instancias enrocadas en sus posiciones;

    un sector exige la intervención inmediata del poder central para anular la autonomía e incluso tomar posiciones de fuerza (no sé decir si se refiere a una intervención de las fuerzas armada, situación que yo deploraría);

    debate sobre la legalidad y el llamamiento de Junqueras a desobediencia civil: ¿tienen derecho los catalanes a saltarse a la torera la Constitución? ¿qué efecto puede tener tal postura? ¿es ético sentar ese peligroso precedente? ¿vale cualquier cosa en un estado de derecho para conseguir unos objetivos políticos?

    Este comentario casi se está convirtiendo en una segunda entrada, así que lo voy a dejar. Muchas gracias por vuestra participación y bienvenidos los nuevos en este blog.

    AG

  19. Me sabe mal pero no me sorprende tu interpretación del proceso independentista catalán.
    Me gustaría que hablaras con conocimiento de causa:
    Mas nunca ha inducido a la ciudadanía catalana al independentismo. Al contrario ha sido un hombre discreto que ha escuchado la voz de la gente que ha sonado muy fuerte los 11 de septiembre de los últimos tres años.
    Mas no es un incapaz político. Es un hombre de profunda formación política y humana. Haberse quedado con el reclamo de su pueblo le impide dar ningún paso atrás y le obliga a ser coherente con el curso de la Historia que emana de la gente. Solo una consulta nos dirá dónde estamos.
    No llevamos 500 años unidos a España. Son 300. Cualquier buen manual de Historia te probará como el 11 de Septiembre de 1714 Felipo V entró en Barcelona sitiándola hasta su desfallecimiento. Se quiso eliminar el idioma y la cultura pero, no sé por qué razón, perviven.
    Me hace gracia la expresión “que se vayan”. Hay que ver el orgullo hispano. Ojalá fuera tan fácil, Alberto. Querer irnos y obtener autorización de una consulta por parte del gobierno de madrid.
    No hace falta hablar de tiros. Cierta triste ignorancia os hace creer que el soberanismo ha nacido con Pujol o con Mas. Mucho antes de saber que estos señores existían, existía el soberanismo que ya vivían secretamente mis padre, abuelos y demás ancestros. No sé cómo podéis hablar de tiros si nuestro nacionalismo ha sido silencioso y silenciado y, hasta hoy, no hemos dejado ni una gota de sangre. Nuestro talante pacífico ha enmascarado nuerstros sentimientos.
    No veo que Barcelona deje de ser después de Buenos Aires la ciudad que edite más en castellano. Esto sería como pensar que en Québec no se puede editar en inglés.
    Temo haber escrito demasiado, Alberto. Seguiréis sin entender nada.
    Lo creas o no, con afecto.

    • Sabía que te iba a saber mal, pero es lo que pienso y en varias ocasiones te lo he adelantado.
      Respecto a Mas me sigue pareciendo un político mediocre que se ha anotado un tanto espectacular manejando los hilos del independentismo. No veo ni eficacia, ni oportunidad, ni nada notable en él si no es el sentido del oportunismo.

      No sé si tendré conocimiento de causa o simple ignorancia, pero hablo de 500 años de estado español, que para mí empieza en la unificación de fines del s. XV.

      Te lo he explicado con anterioridad. Si optáis por segregaros, me sentiré dolido y rechazado, llámese eso orgullo hispano, nacionalismo español o simple reacción normal. Sois una parte de vosotros los que queréis iros y yo, a regañadientes, estoy dispuesto a aceptarlo. ¿Pretendes que además os haga palmas entusiastas? Lo siento, no puedo y además no veo que mi reacción sea anormal, si partimos de la base de que no apoyo esa independencia, aunque respeto lo que podáis sentir en vuestro corazón y vuestras expectativas.

      Cuando me refiero a tiros y muertos, para que veas, no me refiero a los catalanes, sino más bien a algún político salvapatrias, a algún falangista valeroso, a algún milico que se crea con derecho a entrar en Cataluña a tiro limpio. Nunca os he acusado de violentos, por favor, Gloria.

      Respecto al panorama intelectual, muchos no catalanistas y muchos que crean en castellano se quejan de estar absolutamente al margen, opacados, silenciados, sin editar y sin exponer. Y otros muchos trabajadores, de esos que llevan cuarenta años allí, vienen a sus pueblos andaluces en verano y manifiestan temer ser los primeros en ir al paro. No me lo invento.

      No sé si mi postura es nacionalismo español, como lo has llamado más de una vez. Sé que es un tema que me tiene dolido desde hace mucho y ya conocías el contenido de mi entrada porque te la he ido contando los dos últimos años en correos privados. Estamos en los dos puntos opuestos del conflicto. Y aunque duela, el afecto queda.

      Un petó,

      AG

  20. Por supuesto, Alberto. El afecto está aquí pwemitiendo las distancias ideológicas.
    Una abraçada,

    Glòria

  21. Recordad que el himno de Andalucía dice:
    “Sean por Andalucía libres España y la humanidad”
    No nos podemos comparar.
    Nosotros somos otra cosa.
    Pero nunca nos entenderán.
    ¡Allá ellos!
    Si siguen así no los podremos hacer libres.
    Según los insultos que suelen dirigirnos, Adalucia sí es para ellos, pero Cataluña no es para nosotros.
    ¡Allá ellos!
    Así no podremos darles la LIBERTAD.
    Si continuan buscando la “pela”,
    ¡Allá ellos!
    No les podremos dar alma de hombres
    No es que no quieren ser españoles, es que no quieren ser libres.
    ¡Allá ellos!
    La LIBERTAD es la única palabra que se escribe con mayúsculas.
    VIVA ANDALUCIA LIBRE

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