12 comentarios

Diferente junto a “experiente”


Tengo la certeza de que los teóricos de la mitología clásica nos han ocultado una verdad sobre los doce trabajos de Hércules: no fueron doce, sino trece y el pobre héroe fracasó rotundamente en el último. Los mitólogos, dejándose llevar por un piadoso impulso, nos han ocultado desde siempre el intento fallido y han puesto mucho énfasis en los que llegaron a buen puerto.

La realidad es que hazañas tales como la de la Hidra, el león de Nemea o el robo de las manzanas de las Hespérides se quedan en verdaderas fruslerías, si se comparan con la enjundia del decimotercer encargo de la sibila: clasificar a los escritores de Granada, cada uno en su grupo, cenáculo, cofradía o tertulia y, sobre todo, hacer que se llevaran bien. Una compleja misión que llevó al héroe a la frustración y al fracaso.

Los escritores suelen ser personajes tocados por un verdadero ramalazo de narcisismo, por lo que cualquier intento de agrupamiento, adscripción, equiparación… con otros miembros de la misma especie puede tener resultados verdaderamente adversos (tal vez el ejemplo más claro sea la relación entre Góngora y Quevedo). Si además tienen que llevarse bien, el hercúleo fracaso queda más que justificado.

Granada, ciudad en sí misma literaria, cuenta con un nutridísimo grupo de escritores. Suelen agruparse en diferentes ámbitos, a  veces estancos y excluyentes entre sí. Es muy fácil saber quién va a asistir a una conferencia o presentación, y sobre todo, quién no va  a hacerlo. Las tertulias, cofradías, cenáculos y grupos diversos (Academia de Buenas Letras, Centro Artístico, Orden Patafísica, Sala Cultural Nueva Gala, La luz del callejón…) realizan sus actividades como un paraíso abierto para muchos, pero las reticencias convierten los ciclos en un jardín cerrado para unos pocos (con perdón por deformar a Soto de Rojas), que desean mantenerse en el venturoso margen y no mancharse demasiado con la presencia de los otros.

Sé que estoy caricaturizando y deformando la realidad, como los valleinclanescos espejos del callejón del Gato, pero hay algo de verdad. O lo hubo en los ochenta.

 

 

 

 

10968464_631123080347401_5098851433177949110_n

Para foráneos y para quienes no estén al tanto de estas vicisitudes hay que aclarar, siquiera de modo muy simplista, que la poesía de fin del siglo XX cuenta con una serie de firmas no adscritas oficialmente a ninguna tendencia, es decir, “los independientes”, y dos grupos firmemente definidos, más que por lo estilístico, por el peso que en sus poemarios adquiere el sentimiento. Son la poesía de la “nueva sentimentalidad” o “de la experiencia” frente al grupo de poetas que se presentan como “de la diferencia”. Curiosamente, ambas tendencias surgen en esta ciudad de poetas y de poesía que es nuestra contradictoria Granada.

El primero en autodefinirse es el grupo de la experiencia, que publica un llamado Manifiesto de la Otra Sentimentalidad, firmado en 1983 por los poetas Luis García Montero, Javier Egea (alias Quisquete) y Álvaro Salvador. Un artículo del primero, aparecido en El País el día 8 de enero de 1983, igualmente llamado La otra sentimentalidad, podría ser el espaldarazo oficial de esta nueva tendencia que populariza a los tres poetas, a los que se suman otros nombres. La popularidad de Luis García Montero promociona esta tendencia, que acumula publicaciones, respaldo de la crítica, reseñas y entrevistas, premios literarios, presencia en el jurado de los mismos y un inusitado reconocimiento público de la labor del poeta.

Poco después, algunos poetas comienzan a sentirse excluidos de los circuitos editorial y mediático, repetida e inmerecidamente ignorados, arrollados por el éxito de los de la experiencia. Se agrupan como los poetas de la diferencia. Se asienta desde entonces una pugna entre ambas tendencias poéticas, un callado resentimiento y la intelectualidad creadora de la ciudad está, según los casos, con unos o con otros, raramente conciliando ambas tendencias. Suena duro, pero es la realidad que yo he podido palpar en el día a día cultural granadino.

De eso han ido pasando, lentamente, más de treinta años en los que la definición grupal de cada una de estas tendencias se ha ido desdibujando, cada uno de los autores ha ido evolucionando hacia posiciones bien distintas de las de los ochenta y parece el momento para que el antagonismo desaparezca.

Parecía impensable, pero el pasado miércoles, el Centro Artístico, dentro de su ciclo “Encuentros con…”, dedicado a la acercar las figuras de los escritores a su público, presentó la obra poética reciente de Álvaro Salvador. El encargado de iniciar el acto fue un poeta “de la diferencia”: Antonio Enrique. Ambos estuvieron exquisitos y el acto resultó realmente brillante. Tal vez ha sido la primera participación conjunta en décadas de un poeta de la experiencia y otro de la diferencia.

 

 

Antonio Enrique en su intervención del pasado 14 de enero en el Centro Artístico

Antonio Enrique en su intervención del pasado 14 de enero en el Centro Artístico

Cuando me dirigía hacia el Centro Artístico, me encontré con un ensimismado Antonio Enrique. Tras los saludos, ambos nos dirigimos juntos hacia la actividad. No pude resistirme a hacer un comentario que tal vez se planteara más de uno esa fría tarde: “¿Cómo es que un diferente presenta a un “experiente”?”. Tras la carcajada, Antonio Enrique me hizo ver que el momento de enterrar el hacha de guerra había llegado. Fue evidente, porque al acabar la actividad, tras los aplausos y parabienes, cuando él y yo tomábamos una cerveza, se acercó Salvador y se unió a nuestro grupúsculo. Hacía más de treinta años que no hablaba con él: desde que fue mi profesor en la Facultad en los últimos setenta. Un momento después los dejé solos: tendrían que hablar de sus cosas, pensé.

Lo que Hércules no pudo conseguir, lo ha logrado en parte el meritorio esfuerzo de la directiva del Centro Artístico, con Celia Correa Góngora a la cabeza. Ha sido un primer paso de acercamiento. Tal vez empiecen los buenos tiempos para la lírica en Granada.

 

Alberto Granados

12 comentarios el “Diferente junto a “experiente”

  1. El blog vuelve de cuando en cuando a la vida.

  2. Al final, como se suele decir, el tiempo acaba reconciliando hasta las posturas más irreconciliables. El miércoles, 11 de febrero, en el Centro Artístico, fuimos testigos, tal vez, de un momento histórico, el reencuentro de Antonio Enrique y Álvaro Salvador, después de casi 30 años de distanciamiento. Nosotros estuvimos ahí.
    Magnifica entrada de blog, Alberto, llevas un verdadero periodista en la sangre. Celia

    • Gracias, Celia, por lo que considero un verdadero halago: que llevo un periodista dentro. Tal vez te lo he contado, pero mi primera vocación era la de columnista. Cuando terminaba Preu me enteré del cáncer que se iba a llevar a mi padre y opte por Magisterio. Después me gustó la enseñanza. Mucho. Pero el blog suple en parte ese afán periodístico. Por eso tu observación me suena a gloria.
      Un abrazo,

      AG

  3. Apreciado Alberto: Yo ya con 81 años estoy más que jubilado y caduco. No obstante me gusta recibir tus mensajes. Tengo un libro de última generación que trata como no
    de asuntos de la Iglesia antigua y de algunos asuntos también de conducta espiritual.
    Si te interesan o interesa a alguno de tus amigos estoy dispuesto a regalarte uno o varios.
    Afectuosamente
    Rafael Marañón.

    • Querido Rafael: Como sabes, soy poco religioso, así que te agradezco el ofrecimiento, pero creo que mejor se lo das a gente que secunde tus ideas, tan opuestas a las mías, que, te lo recuerdo, llevamos ya siete años de pelea dialéctica en las redes y blogs.

      Un abrazo,

      AG

  4. Bien expresado, sobre todo tu artículo resultará esclarecedor para quien no tenía ni idea de estas guerras literarias granadinas entre capillitas.

    • Yo no lo llamaría capillitas. Son bastante más serios estos grupos. Lo que me parece indiscutible es el enfrentamiento, los puyazos, la mala baba que, a estas alturas deberían desaparecer.
      Tal vez un proyecto editorial común, una antología tal vez, disolvería la reticencia y los acercaría.
      Espero que esta hipótesis se convierta en realidad.
      Un abrazo, Jesús.

      AG

  5. Hay algo que siempre ha funcionado y que marca esa “diferencia” entre unos y otros: el hecho de que quien consigue sinecuras (léase conferencias pagadas, viajes-recitales pagados, publicaciones pagadas, lecturas pagadas) no permite que el otro grupo pueda rapiñarle, arrebatarle, roerle ninguna de ellas. Lo de compartir está bien en los discursos: detrás no hay realidad alguna. Ahora que la escasez afecta a todo el mundo, igual resulta que es posible el acuerdo porque en definitiva no había diferencia alguna entre tendencias poéticas sino es en sutilezas que el lector apenas capta y en popularidad. El poder es lo que tiene. Eso es bueno: de la miseria acostumbran a salir cosas buenas y malas, y si consideramos las buenas igual puede ser positiva. De todas formas siempre se precisa un catalizador para que las reacciones químicas sean exitosas, y Celia Correa es una catalizadora ideal. Bienvenida sea la colaboración y enhorabuena a la catalizadora.

    • La popularidad les abrió muchas puertas a los de la experiencia que, ciertamente quedaron cerradas para los de la diferencia. Eso es un hecho objetivo fácilmente comprobable en los catálogos editoriales. Pero treinta años después, deberían unos y otros hacer un esfuerzo por allanar el terreno.
      Un abrazo, Miguel

      AG

  6. Genial articulo como siempre, Albertiño. Hemos aprendido un poquito como en tantas ocasiones. Gracias por mencionarnos.

  7. De nada, Ginés. Es de justicia. Vuestra Sala Cultural Nueva Gala, con sus presentaciones y talleres está cumpliendo un importante papel entre los ámbitos culturales de la ciudad.
    Un abrazo,

    AG

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: